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Bambi y el duque - Capítulo 150

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150: Capítulo 151 – Mi esposa – Parte 1 150: Capítulo 151 – Mi esposa – Parte 1 Editor: Nyoi-Bo Studio La ropa de Vivian aún estaba en la habitación de invitados, habitación que le habían dado cuando pasó de ser una sirvienta a una dama.

Leonard le pidió a una mucama que trajera la ropa de Vivian a habitación de él mientras le pidió a su esposa que fuera a bañarse.

Leonard era el heredero masculino del linaje Carmichael y era el único hijo del señor y la señora Carmichael, su habitación era más elegante en comparación con el resto de las otras habitaciones y esto incluía el baño que estaba conectado a la habitación.

Vivian, quien estaba desnuda sentaba en la cama, había tomado las cobijas en su mano para taparse de su cuerpo.

Demasiado tímida para pasearse a la luz con su cuerpo desnudo frente a él, ella aprovechó la oportunidad para bañarse cuando Leonard se puso el pantalón y una camisa que no se molestó en abotonar y fue a la puerta.

La última vez que estuvo es esta habitación fue para ayudar a Leonard a bañarse, pero esa vez no había mantenido la mirada sobre él.

Caminando más hacia la bañera que era larga y ancha, arrastró las sábanas negras, cubriendo el suelo con ella.

A través de un espejo que colgaba en la pared, ocupando todo el espacio, vio a la niña que estaba con las sabanas negras mirándola de vuelta.

Dando unos pasos vio las marcas rojas y azules que estaban grabadas en su piel pálida como si hubiera sido mordida por insectos, pero no eran marcas de insectos, sino lo que Leo le había hecho.

Levantando su mano para recorrer la piel cerca de su cuello, pasó los dedos por ella, ya que no sentía dolor allí.

No era una sola marca, eran más de siete.

Lo notó cuando se dio la vuelta para verla tanto de frente como de espalda.

Los recuerdos de Leo chupándola y mordiéndola inundaban su mente.

Cada toque suyo le había traído vida, encendiéndola una y otra vez hasta que no quedaban más que cenizas después de que el bosque ardiera en llamas.

Abrió el grifo y se sentó al borde de la bañera mientras sentía una leve molestia entre las piernas donde tenía un poco de dolor, recordando que Leonard había estado allí.

Bajando las pestañas, miró la bañera que se llenaba de agua lentamente.

Pasó la mano sobre la superficie del agua, jugando con ella, cuando Leonard entró en la habitación y ella levantó la cara para mirarlo.

Ella vio los músculos de su pecho, la firmeza le recordó el recorrer de las manos de Leo de un extremo a otro de su cuerpo.

Cerró el grifo cuando llenó la bañera hasta la mitad.

—¿Vas a entrar a la bañera con las cobijas?

—Leo bromeó con una cara seria y ella sonrió, levantándose con cuidado.

Antes de que ella pudiera quitarlas de su cuerpo, él se adelantó para ayudarla a desenvolverlas.

Vivian no estaba segura de si iba a estar feliz cuando él la mirara diferente después de lo que habían hecho y se sentía ansiosa de que la encontraba poco atractiva al verla ahora.

Con emociones encontradas, se metió en la bañera.

Leonard se desnudó para meterse con ella y sentársele detrás.

Ella se sentó en su lugar cuando sintió la mano de él envolverse alrededor de su cintura para poder acercársela de tal manera que su espalda se apoyara en su frente.

Un sonrojo se formó en sus mejillas, sin decir nada, sintió que le masajeaba la mano que había doblado sobre su regazo.

Leonard se inclinó junto a su oreja, colocando un pequeño beso en su cuello y le preguntó: —¿Por qué tan tímida?

—su voz era sensual y cálida en su oído, lo que hizo que su corazón se saltara un latido.

¿Se habrá dado cuenta?

se preguntó para sí misma.

Por supuesto, se dio cuenta, las marcas estaban oscuras en su piel —.

No lo sabré si no me lo dices, mi bella novia.

—No es nada —sacudió la cabeza para verlo inclinar la cabeza.

—¿Seguro?

—preguntó.

—Sí —le respondió Vivian suavemente al sentir un beso en su hombro.

—¿Sabes lo hermosa que te ves, Vivi?

el resplandor de nuestra relación amorosa te ha vuelto más bella que antes —le pasó la mano por el cuello, y luego viajó por el costado de la curva de su cuerpo—.

Absolutamente impresionante —susurró, inhalando el aroma de su cabello.

Su mano se movió hacia su muslo para separar sus piernas y trazó un camino con su mano sin llegar a tocar su sexo.

Esto la hizo respirar profundo e inconscientemente abrió las piernas.

Él sonrió ante las ansias de ella, quien estaba jadeando y necesitada.

Como si se diera cuenta de lo que había hecho, Vivian rápidamente cerró las piernas y estaba tan avergonzada que quiso ahogarse en la bañera.

—Lo siento —se disculpó por su comportamiento— ¡Ah!

—ella lloró cuando él le mordió el hombro.

—No te disculpes por esas cosas.

Me alegra saber que me quieres de nuevo después de lo que hicimos a pesar de que tienes dolor.

Si lo hacemos de nuevo, podría hacerte sentir más adolorida —tarareó, pero sintió su cuerpo temblar ante sus palabras y una pequeña sonrisa se formó en sus labios—.

No estés tan ansiosa, Bambi, podría romperte —susurró.

Vivian no supo por qué, pero sus palabras la estremecieron.

Cada susurro y toque de su fuego persuasivo sobre ella era como respirar y le daba vida.

Se avergonzó al descubrir que, con sólo una noche con él en la cama, se había convertido en una mujer desenfrenada que quería ser tocada por él.

Demasiado avergonzada para hablar y pedirle que se satisficiera, tragó saliva, alejó sus pensamientos para mirar debajo del agua, donde sus piernas y las de él estaban sentadas una al lado de la otra.

Pero Leonard siempre había estado atento a cómo se sentía.

Incluso hasta el más ligero cambio en su respiración y movimientos, él la estaba sintiendo.

Esto le recordó el momento en que había ido a la feria del pueblo con ella a pesar de que tenía fiebre.

No era raro que los vampiros de sangre pura de vez en cuando se enfermaran, sólo que no era tan frecuente como en los humanos.

La pequeña Vivi había estado ansiosa por ir a la feria del pueblo, aunque no era grandiosa como la de la ciudad que tenía lugar dos veces al año.

La pequeña humana había estado algo emocionada después de escuchar a la hermana de Paul.

En aquel entonces, la pequeña humana era parte de una diversión a la que él se sentía adherido y que finalmente había crecido hasta convertirse en afecto y otras emociones que aún él no había sentido.

Al no tener una mascota propia, ya que le dijeron que mantener cariñosamente a los animales que iban a morir no causaría más que dolor, no había llevado una mascota a casa, pero ¿Cómo podría uno no escoger y cuidar a una mascota cuando lo seguía con tanto cariño por toda la mansión durante el día y la noche?

Ella había sido su mascota desde el principio, se dijo Leonard.

Era sólo que le llevó tiempo darse cuenta de que se había apegado a ella demasiado, según su percepción de las cosas.

Sintiendo que su respiración se volvía superficial, la mano de Leonard que estaba sobre su estómago se movió suavemente en círculos para poder calmarle el dolor que sentía entre las piernas.

Ella se sintió apretada cuando él la penetró, y si la tocaba ahora, ella sólo continuaría adolorida sin tener tiempo suficiente para ganar energía.

Él la besó en el cuello, un beso detrás de otro, pasando la nariz por el costado de su cuello.

—No hay nada de qué avergonzarse.

He visto y tocado cada parte de ti.

No te alejes de mí —dijo, abrazándola para asegurarse que no se sentara lejos de él.

Vivian asintió con la cabeza.

Había sido audaz con sus palabras en el dormitorio, pero ahora que todo había llegado a pasar por su cabeza y por la forma en que reaccionaba su cuerpo, no se atrevió a girar la cabeza para mirarlo a los ojos.

Ella cerró los ojos, reprendiéndose así misma por comportarse tan sin sentido.

—Vivi —lo escuchó llamar detrás de ella y abrió los ojos de inmediato ante su llamado—.

Necesito saber que sientes y cuando.

¿Qué siento?

—Necesito saberlo todo.

Si sientes algún dolor en tu cuerpo o estás triste por algo —tomó la taza que estaba en el taburete al lado de la bañera, tomó agua, le inclinó la cabeza hacia atrás y la vertió sobre ella—.

Puede haber momentos en los que no podamos compartir cosas debido a la incertidumbre, pero me gustaría que seas lo más transparente posible conmigo, Vivi —Leo estaba contento con la forma en que ella era, pero allí también había posibilidad de cambio, ya que hasta ahora estaba tenía una actitud cerrada de poca exposición de la gente.

Una vez que pasara el examen, conocería a mucha gente y llegaría a escuchar muchas cosas sobre él.

—Prométeme que me contarás todo, no importa cuán pequeño sea el asunto.

No importa cuán insignificante sea, me gustaría que compartieras todo sobre ti —le masajeó suavemente la cabeza con los dedos mientras le vertía agua sobre la cabeza.

—Pensé que era molesto —confesó Vivian, sus ojos estaban cerrados cuando sintió los dedos de él en su cuero cabelludo, masajeándolo de una manera que la hizo sentir relajada y con sueño.

No recordaba todos sus momentos de cuando eran jóvenes, pero había escuchado de Paul y Martha sobre cómo iban a informar a Leo con cada detalle.

Ya sea que fuera regañada por uno de los sirvientes por no realizar el siguiente trabajo o por espiar por error al estar en el lugar equivocado donde los invitados estaban haciendo algo que se suponía que no debía ver, que incluía beber sangre y hacer actividades para adultos.

Una vez vio a una criada mayor romper un cuadro que estaba en un pasillo y Vivian, siendo una niña inocente, dijo lo que sucedió y esta acción resultó en que la criada fuera castigada por Sullivan.

Vivian se enteró del castigo por boca de Leo.

Leonard discutió una vez con Taled porque había visto a una criada ser grosera con Vivian.

Aunque Leonard jugó al hilo de lana con Vivian como si ella fuera un gato que tuviera que atrapar el hilo, no le gustaba que nadie más la acosara o la lastimara.

Ella era suya, y él hacía lo que quería con ella, pero nadie más podía tener los mismos sentimientos por ella o hacer las mismas cosas.

Sus pensamientos volvieron al momento en el que sus ojos tuvieron espectros rojos.

¿Podría ser posible que todavía hubiera una oportunidad para que ella cambiara de su estado humano al estado de sangre pura?

Con el trabajo que había estado recibiendo junto con lo que iban a hacer juntos, Leonard no había encontrado tiempo para buscar a su familia, que creía que residía en Valeria, ya que Martha viajaba de un lado a otro entre las tierras del oeste y del este.

Trató de recordar a las personas que había conocido en Valeria y en Bonelake y no había nadie quien él recordara que pudiera saber algo.

Lo que Leonard no sabía era que, aunque quería encontrar a los padres de ella, entre las tantas personas que había matado durante su trabajo en el consejo, había matado a los padres de Vivian Harlow.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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