Bambi y el duque - Capítulo 153
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153: Capítulo 154 – Chismosos 153: Capítulo 154 – Chismosos Editor: Nyoi-Bo Studio Después de que Lord Nicholas se fuera, Leonard y Vivian dejaron la mansión, dejando solos a los sirvientes con el amo de llaves, como siempre.
La doncella llamada Mary, quien había estado sirviendo la comida antes de que Lord Nicholas llegara, ahora miraba detenidamente el carruaje que acababa de salir por las altas y anchas puertas de la mansión Carmichael.
Al igual que el resto de las criadas, había estado altamente curiosa por la forma en que la criada anterior se había convertido en una dama.
Una dama de alto prestigio con la que una sirvienta como ella o cualquier otro sólo podía soñar.
La vida de los sirvientes era algo similar al agua estancada que no se movería a otra fuente y sólo se evaporaba con el tiempo sin dejar alguna marca importante.
La sociedad en la que vivían no era fácil.
La élite que conformaba a la alta sociedad estaba compuesta principalmente por vampiros de sangre pura y humanos ricos.
Un sirviente no tenía valor, y sólo algunos tenían la oportunidad de llegar a ser ama de llaves o un mayordomo.
Las familias generalmente elegían a los vampiros, ya que podrían servir a las familias durante un largo período de tiempo, salvo que hubiera una razón importante.
La señora Carmichael, quien se ocupaba de los asuntos de la mansión, era una mujer que extrañamente favorecía a los humanos, pero era lo suficientemente compasiva como para dejarle las tareas domésticas a Martha, quien era humana.
Al escuchar a alguien aclararse la garganta detrás de ella, se dio vuelta y abrió ampliamente los ojos mirando al vampiro que estaba detrás con una horrible expresión en su rostro, sin mostrarse nada complacido con la manera en la que la vampira perdía el tiempo.
—¿Hay algo muy interesante sucediendo afuera que quiere que vea?
—le preguntó con una voz sombría.
Habiéndose acostumbrado al nuevo amo de llaves, en estos pocos meses se dio cuenta que no debía reírse ni hablar delante del hombre.
Incluso estornudar frente a él parecía ponerlo nervioso, ya que las personas que antes solían holgazanear ahora trabajaban diligentemente como si su vida dependiera de ello.
Después de la muerte del señor y la señora Carmichael, la vida de los sirvientes cambió.
La poca compasión que se mostró fue robada por el amo de llaves llamado Paul, quien les había hecho la vida tan difícil como a los otros sirvientes que servían a las otras familias de sangre pura.
Hubo algunos que quisieron irse después del desangramiento que vivió una de las criadas cuando solicitó abandonar la mansión, eso no terminó bien.
El Señor la había matado como ejemplo de lo que podría pasar si alguien lo desafiaba y esto había infligido miedo.
Algunos se vieron obligados a trabajar en la mansión, algunos no tenían otra opción más que trabajar para poder alimentar a su familia, mientras que el resto no tenía a dónde ir.
Ante la aguda mirada del amo de llaves, la criada sacudió la cabeza.
—Ve a buscar a otra sirvienta y sube a la habitación de invitados.
Necesitamos mover las pertenencias de Lady Vivian ¿Mover?, pensó la criada, pero no se quedó allí mucho tiempo para evitar otra severa mirada del hombre.
Bajando las escaleras, la criada encontró a otra criada llamada Movari, quien hablaba muy poco.
Aunque no le tenía mucho cariño a la otra chica, parecía ser la única persona disponible que permanecía de brazos cruzados en la cocina.
A diferencia de otros sirvientes de la mansión, Movari no era entusiasta cuando se trataba de las cosas que allí ocurrían.
No le interesaban los chismes que tenían lugar detrás de las paredes y en las esquinas de los corredores de la mansión donde los sirvientes se sentían que estaban a salvo de las espías del amo de llaves.
Su amiga Hana, quien había estado trabajando con ella durante cuatro años, había desaparecido.
Una noche había hablado con ella y a la mañana siguiente se había metido en problemas con el amo de llaves, después de eso, nunca volvió a ver a Hana.
Hana y la Dama actual, Vivian, nunca se habían tratado amistosamente, siempre había fricciones entre ellas.
Al pensar eso, se preguntó si la ex criada había contado sus problemas con Hana por lo que su amiga ya no estaba allí.
No era ningún secreto que cuando el duque regresó a casa, había estado cerca de Vivian más que nadie.
La niña Vivian había crecido aquí en esta misma mansión, la había visto pasar tiempo con su maestro como si fueran amantes.
Aunque no todos se atrevieron a señalarlo, los susurros siempre circulaban a sus espaldas.
Ella misma había visto cómo ella o el duque iban a la habitación del otro por la noche.
Si se corriera la voz sobre lo que hacían en la mansión, sería una de las noticias más escandalosas de todo Bonelake, y otro secreto que nadie pronunciaba era que la mayoría de ellos sabía que Hana fue enviada para ser castigada por su comportamiento.
—Ejem —Mary se aclaró la garganta al ver que Movari la miraba con los ojos caídos—.
El amo de llaves quiere que vengas a la habitación.
Habrá cambios.
Movari, quien se había apoyado contra la pared de la cocina, se levantó para comenzar a caminar y Mary suspiró.
Los sirvientes no compartían su actitud.
Al ponerse al día con la chica, Mary subió las escaleras para encontrarse con Jan en la habitación de Vivian.
Cuando llegó la sirvienta, Jan habló.
—Recoge toda la ropa del armario y llévala a la habitación del maestro Leonard Los ojos de Mary se abrieron y antes de que pudiera detener las palabras, estas salieron de su boca.
—¿Para colocar en la habitación del maestro Leonard?
—¿Estás sorda o no hablé claramente?
—luego, el amo de llaves se disculpó y le dijo—, ponte a trabajar.
Tenemos que terminar antes de que regresen —cuando Leonard salió hacia la Mansión de Rune junto con Vivian y Lord Nicholas, le había pedido a Jan que mudase todo de la habitación de invitados donde dormía Vivian a la de él.
Cuando Jan se fue para ir a la habitación del duque, dejando a la sirvienta ordenando la ropa de los cajones y el armario, Mary se acercó a la habitación para mirar a la puerta, y al no ver al amo de llaves le preguntó a Movari: —¿Qué pasó?
—susurró en voz baja— ¿Por qué la están trasladando todo a la habitación del duque?
—preguntó en un tono de incredulidad.
La otra criada, a la que generalmente no le importaban con los rumores de la mansión, por una vez parecía desconcertada con lo que estaba aconteciendo.
Debieron haber transcurrido alrededor de dos meses desde que Vivian se convirtió en la envidia de todas las sirvientas de la mansión.
Las criadas sólo podrían soñar con lo que Vivian tenía ahora.
Ellas miraban a las otras damas y dejaban que sus sueños se desvanecieran, ya que no significaban nada en éste mundo de la alta sociedad aristocrática.
—Quién sabe —respondió Movari, hablando poco, y esta vez no porque no le interesara, sino porque no quería meterse en problemas como las otras criadas que no siguieron la regla de oro de no chismear sobre los dueños de la mansión.
—¿Crees que lo hicieron?
—Mary sondeó con ojos curiosos—, después de todo, pasan tiempo en las habitaciones de cada uno.
Deben haberlo hecho y ahora el Duque no puede contenerse.
Qué suerte —tosió cuando escuchó pasos acercándose.
Tomando la ropa de Vivian, comenzaron a colocarla en la habitación del Maestro Leonard, donde el amo de llaves tenía tiempo limpiando uno de los armarios vacíos que no se usaban.
Una vez que todo se movió, las sirvientas fueron enviadas de regreso y Mary era el tipo de persona que difundía las noticias de asuntos que deberían mantenerse en silencio, diciéndole siempre a los demás lo que había escuchado de las sirvientas.
Había dos sirvientas en el cobertizo de la mansión donde podían hablar libremente sin tener que preocuparse por el amo de llaves, una de ellas habló mientras lavaba el caballo que había sido atado al poste.
—Desearía haber conocido al Duke desde que era niña.
—Ni siquiera lo menciones.
Tengo los mismos pensamientos al respecto.
Escuché que había ropa nueva que había traído el maestro para ella.
Sus estrellas son muy afortunadas —comentó otra criada, con una mano en la cadera y una mirada de asombro—.
Esta chica, seguro es algo especial.
El sirviente que cuidaba los caballos escuchó a las dos chicas hablar y se dio la vuelta para decir lo que pensaba: —No hay por qué estar celosa, Patricia.
Estoy aquí si me necesitas —le dijo a la chica que envidiaba las estrellas de la Dama.
—¿Pero no crees que él está demasiado obsesionado con ella?
¿Qué crees que ella haya hecho?
—Ignorando al hombre, la sirvienta llamada Patricia se dirigió a la otra criada—, el duque ni siquiera mira a otra mujer.
Escuché que este día, cuando Hana se inclinó más de lo necesario para mostrarle el pecho, ni siquiera le echó una mirada.
El hombre la interrumpió.
—Vivian es muy linda ¿No dijeron ustedes misma que el Sr.
Wells la estaba mirando la última vez que vino?
—Guárdatelo para ti —la otra sirvienta se acercó mientras miraba a su alrededor para asegurarse que no había nadie aparte de ellos para hablar—.
Hace dos semanas la vi hablando sola como siempre, pero esta vez se sintió diferente.
Como si ella fuera una bruja.
Ella no es mal parecida pero no es hermosa.
Lady Shirley es mucho más hermosa y tiene una buena posición social.
—¿Estás diciendo que es una bruja?
—preguntó la criada llamada Patricia.
—Eso es una estupidez —se rio el hombre ante la ridiculez de estas dos criadas.
La mujer que había insinuado que Vivian no era humana luego miró al hombre con una cara seria y dijo: —No estoy mintiendo.
Lo vi con mis propios ojos, la forma en que sostenía esta caja y luego comenzó a hablar como si estuviera poseída.
¿Y si la persona responsable de las muertes que tuvieron lugar aquí no fue Paul sino ella?
Patricia asintió con la cabeza.
—No puedo creerlo, pero no lo descarto ¿De qué otra manera podría alcanzar ese nivel estatus en tan poco tiempo?
el Maestro Leonard no estuvo aquí por unos años.
La Sra.
Carmichael fue amable con nosotros, pero ser amable y dejar que su único hijo se juntara con un humano es otra cosa —el sirviente que había estado entre ellos le otorgó el beneficio de la duda como si pudiera ser cierto.
Los criados se miraron unos a otros, preguntándose si tenían una bruja en la casa.
Estas palabras llevaron a otras, Vivian estaría durmiendo en la misma habitación que el duque Leonard, la especulación de que ella era una bruja que controlaba y mataba a la gente fue regada por las criadas.
Después del mediodía, el amo de llaves había terminado de dar un paseo por la mansión para inspeccionar si todo estaba marchando en orden, caminando por uno de los pasillos por donde nadie pasaba mucho ahora, puesto que el ala estaba casi cerrada para los invitados ya que tenía almacenada los artículos familiares más antiguos.
En lugar de tener un ático, los Carmichael habían construido habitaciones para guardar sus objetos ancestrales y las imágenes que no encajaban como para exhibirlas afuera.
Cuando pasó junto a las puertas, se detuvo y se quedó allí, como si escuchara a alguien hablar, pero no había nadie allí.
Se quedó con la cara ligeramente volteada para mirar por la ventana desde el interior.
Era como si estuviera entrenando su oído para escuchar algo.
Sin nadie excepto él y los otros sirvientes, la mansión estaba tranquila y desierta.
De repente dio un paso adelante y se inclinó para observar un cristal.
Mirando de cerca la ventana con las cortinas cerradas, sus ojos se estrecharon antes de levantar la mano y deslizar el dedo índice sobre la superficie de cristal.
En su dedo quedaron diminutas partículas de polvo que había recogido del cristal.
Le había dado instrucciones de limpiar a la criada responsable esta parte del piso, pero parecía que ella había hecho caso omiso de la orden.
Fue a buscar a la sirvienta irresponsable.
Al no encontrarla en la mansión, recordó haberla visto en el jardín y con eso salió a ver a la niña tarareando para sí misma y cortando la maleza que había crecido en medio de las plantas.
Justo cuando se volvió, saltó hacia atrás como si hubiera visto un fantasma y el recipiente con el agua que llevaba en su mano cayó sobre una de las delicadas plantas que él recién había plantado.
—¡Lo siento!
—la criada gritó y tomó el recipiente de agua en su mano, mirándolo con terror.
La ira estalló en su rostro normalmente pasivo tratando de calmarse.
La mayoría de las criadas en esta mansión eran un montón de idiotas con la cabeza vacía.
Vivian era mucho mejor, pero desafortunadamente para él, no podía darle ningún trabajo ya que ahora se había convertido en una dama y algunas de las sirvientas se habían ido, quejándose de lo aterrorizadas que estaban por trabajar con él, y aunque el duque odiaba a los humanos, quería paz y tranquilidad, lo que indirectamente no incomodaría a su mujer.
Cuanto más continuaba el amo de llaves con sus pensamientos internos, más miraba a la criada frente a él, quien temblaba de nerviosismo.
Los ojos de Jan se movieron de la planta que había sido destruida de regreso a la sirvienta, —Sígueme —dijo, dándole la espalda y caminando dentro de la mansión.
La criada tuvo que ser rápida para seguirlo para que no la regañaran por su lentitud e incapacidad para ponerse al día.
Apresurándose, ella lo siguió.
La llevó al ala de almacenamiento, caminando hacia la puerta y las ventanas donde había estado anteriormente.
—¿Qué es esto?
—le preguntó a ella.
La criada lo miró perpleja.
Pasó el dedo por la esquina de la ventana y le mostró el polvo que había olvidado quitar.
—¿Quieres morir?
—el vampiro amo de llaves levitó sobre el pequeño cuerpo de la chica y esta se desmayó del susto y cayó al suelo debido al comportamiento aterrador de él.
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