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Bambi y el duque - Capítulo 154

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154: Capítulo 155 – Lo que se perdió – Parte 1 154: Capítulo 155 – Lo que se perdió – Parte 1 Editor: Nyoi-Bo Studio Ella estaba parada detrás de la oscura corteza del árbol que camuflaba su presencia con la capa que llevaba puesta y la capucha encima.

Sus ojos verdes miraban fijamente al pueblo, la concurrida y bulliciosa multitud caminando por todas partes dentro y alrededor.

Fue hace sólo unas semanas que llegó a ver los cambios que habían tenido lugar en la aldea, pero la sensación nauseabunda del pasado aún permanecía en su mente y frente a sus ojos.

Algunas cosas cambiaron externamente, mientras que otras permanecieron igual, tal como estaban.

Pensar que éste lugar solía ser su hogar.

Ella sonrió ante la ironía en la que su vida la había empujado.

Respirando hondo, avanzó hacia el pueblo que era el corazón principal de Valeria, la tierra del oeste de los cuatro imperios.

Las casas todavía residían de la misma manera que las había visto por última vez, se habían vuelto más oxidadas en apariencia.

Cuando entró en la aldea con gente que pasaba por su lado de atrás hacia adelante en las calles, se colocó la capucha sobre la cabeza para cubrirse la cara.

Dudaba que alguien la reconociera, pero siempre era bueno ser precavido.

La última vez, su acción irresponsable le había costado la vida y la idea oscureció su estado de ánimo.

La soleada mañana de Valeria estaba cálida en su piel.

Había pasado sus buenos años aquí y, aunque lo que sucedió no le cayó bien, no había nada que pudiera hacer.

Era como si su destino ya se hubiera escrito y esto era lo que sucedería.

Era como le había dicho al padre Connor.

Había sentido peligro, un presagio oscuro se cernía sobre los Carmichael, pero no había hecho nada al respecto.

A veces tenía que esperar y ver que todo pasara, ya que obstaculizar el curso de la vida sólo implicaría a otras personas que no estaban destinadas a participar en él.

Habían pasado años, pensó la hermana Isabelle, pero el recuerdo aún estaba fresco y aún podía sentir el dolor en lo profundo de su corazón.

Caminando hacia el centro principal de la aldea fue como si la memoria le regresara a la mente lo que sucedió.

—Mamá —podía escuchar la voz de su hijo.

A diferencia de éste día soleado, ese día había estado particularmente nublado, pero nunca llovió, ni una gota de agua había sido derramada hasta que ella se fue.

La amiga que creyó tener resultó ser su enemiga al tratar de exponer los secretos del consejo.

Había algo que estaba causando problemas, y cuando ella trató de sacarlo a la luz, la llevó a donde estaba ahora.

Todavía podía sentir el fuego en su piel y huesos mientras los aldeanos la quemaban acusándola de bruja negra frente a su hijo.

La hermana Isabelle no era una mera bruja blanca, sino también una mujer inteligente que había sido cautelosa desde el principio.

Su único error fue confiar en alguien que no conocía por completo.

—¡Mamá!

¡No, alto!

—escuchó a su hijo llorar por ella cuando los aldeanos la quemaron y le prendieron fuego a su cuerpo.

El cuerpo que tenía ahora no era suyo, sino que fue prestado.

Habiendo aprendido mejor en sus años jóvenes, había separado su alma de su cuerpo antes de que se convirtiera en cenizas.

Haciendo uso de otro cuerpo, había difundido su alma hacia él, lo que dudaba que durara mucho.

Un alma sin el cuerpo original era inútil y no importaba cuánta magia usara, pronto se deterioraría.

Al mirar su mano, vio la piel que se había despegado como si tuviera una enfermedad irrecuperable, lo que no era mentira.

Antes de que su cuerpo se rindiera y muriera por completo, tenía que obtener esos documentos que habían estado fuera de su lugar hace unos años.

Eran importantes pergaminos que había adquirido y que debían entregarse al consejo principal.

Caminando por las bulliciosas calles, caminó por la parte mucho más tranquila de la aldea desierta.

Las brujas negras habían cometido asesinatos en masa, pero estaba segura de que no era cosa de todas, sino de una bruja que una vez había encerrado en el pasado.

El lado inquietante de la historia era que la hermana Isabelle no podía recordar el nombre de la bruja negra ni al concejal a quien había llamado su amiga.

Tanto el nombre como la apariencia se perdieron con su muerte.

Con su alma siendo transferida a otro cuerpo, algunos de sus recuerdos eran borrosos y otros como perdidos, lo que le dificultaba moverse.

Debido a esto, ella prefirió quedarse en la iglesia todo éste tiempo, pero ya no podía quedarse allí sin resolver lo que tenía pendiente.

Como si Dios la hubiera honrado, ella vio al hombre alto que caminaba con otro hombre pelirrojo a su lado rumbo la aldea.

Ella los observó de cerca, mirando al hombre más alto con el pelo negro y ojos rojos penetrantes, lo vio decirle algo al hombre que estaba a su lado.

Una sonrisa se formó en sus labios.

Quien diría que lo vería tan cerca.

Su niño había recibido las facciones de su padre.

Fuerte mandíbula, nariz recta, pómulos prominentes con un aura oscura.

No podía dejar de comparar a su hijo con su esposo, quien había muerto unos días después de su fallecimiento antes de que su alma fuera a la cosecha, tomando forma, y luego usando las entidades muertas para volver a verse vivo.

Isabelle lo extrañaba.

Habiendo perdido su vida frente a ella, pudo ver de qué manera había afectado a su hijo.

Era cauteloso con los humanos, y el odio que sentía por lo que le hicieron a ella todavía debía correr por sus venas, lo que esperaba que pudiera pasar.

Las personas cambiaban con en el tiempo y sólo el tiempo podría sanar esa parte.

Su Alexander se había convertido en un hombre duro, sus rasgos desalentadores para un extraño, pero ella conocía bien a su hijo.

Después de todo, ella lo había dado a luz.

Desde muy lejos, notó la cadena de ella que ahora colgaba del cuello de él.

Era una cruz del destino y la suerte que contenía una piedra roja en el medio llamada piedra de encanto.

Una cadena que había pasado de tres generaciones dentro de su familia.

Las piedras de talismán eran piedras raras que no se podían encontrar en ningún lado, fueron hechas por las brujas en el pasado que ahora se había detenido.

Las piedras se habían fabricado a granel antes de que fueran robadas por los humanos o los vampiros que se las quitaron por la fuerza a las brujas.

Cada encanto era diferente de otro y sólo una bruja o un comerciante experto podían decir el valor.

La cruz que sostenía la piedra de encanto roja era rara y diferente a cualquier otra, ya que no sólo se usaba para el destino y la suerte, sino también como un signo de relación prometida.

La piedra del encanto usualmente estaba en posesión de mujeres, y saber que no se la había quitado significaba que aún no había encontrado a la mujer que lo acompañaría por el resto de su vida.

Se alegró de ver que incluso después de años, su hijo la había cuidado tan bien, y en su memoria, lo llevaba alrededor del cuello.

Era consciente de que él había enterrado sus cenizas en la mansión del Delcrov, deseó poder contarle sobre su existencia, pero era demasiado pronto para revelarlo y no importaba cuánto lo echara de menos, su vida no estaba fuera de peligro.

Isabelle sabía que, como Lord Rune, incluso su hijo estaba bajo observación del consejo.

Aunque Nicholas estaba fuera del radar por diferentes razones, su hijo estaba en la lista ya que era descendiente de un vampiro de sangre pura y una bruja blanca.

Era evidente que su hijo era más que un vampiro de sangre pura, aunque en apariencia parecía ser una de las criaturas nocturnas, en realidad sólo ella y él conocían serían su verdadera naturaleza.

Un brujo oscuro, cuya sangre se había mezclado con vampiros de sangre pura y sangre de bruja blanca.

Los brujos oscuros eran raros, una alta superioridad por sí mismos, y si se le colocaba al brujo oscuro una cadena alimenticia, el brujo oscuro podría llegar a la cima.

Todos estos años había evitado venir aquí, pero tuvo que ir para verificar si la masacre también iba a tener lugar allí.

La mayor parte de la información que recibió el consejo era confidencial, pero la bruja blanca había logrado que protegieran lo que le era querido desde una gran distancia.

Ahora que se había acercado tanto, quería hablar con su hijo, escuchar su voz y tal vez pasarle la mano con cariño maternal.

Cambiando su apariencia a una de mendigo miserable, caminó en la dirección donde los dos hombres caminaban hacia ella.

—No sé sobre ti, pero Oliver ha revisado sus antecedentes para asegurarse de que sea confiable y tenga un mérito decente para quedarse en la mansión —escuchó hablar a Alexander con el hombre pelirrojo.

—Oliver no sabe nada cuando se trata de mujeres.

Me resulta difícil pensar…

—su voz se ahogó al pasar.

Feliz de haber visto y escuchado a su hijo hablar y que sus ojos simplemente se miraran, decidió echar un vistazo a la aldea en busca de posibles marcas.

Alexander, quien había ido a tomar “aire fresco”, según Elliot, quien en realidad buscaba mujeres para beber, había estado hablando con él cuando pasaron junto a una mujer con ropas raídas y una capa con capucha que le cubría la cara.

Un lado de su rostro estaba completamente cubierto por la capucha que usaba, mientras que la otra mitad no obstaculizaba su vista.

Después de unos pocos pasos, se detuvo para girar y mirar a la mujer que se alejó de ellos antes de desaparecer en uno de los muchos callejones.

—¿Qué pasó?

¿Alguien que conoces?

—Elliot inclinó la cabeza.

—Hmm.

Se sentía como si la hubiera conocido —dijo Alexander mirando por unos segundos antes de darse la vuelta.

Isabelle caminó alrededor del pueblo, caminando alrededor del perímetro y dentro de todos los caminos, pero no vio marcas hechas.

Parecía que las brujas no habían venido aquí para causar un asesinato en masa, lo cual era un alivio.

La mayoría de las veces se podía sentir la presencia de brujas negras, el rastro que dejaban detrás de ellas, por lo que las brujas blancas siempre se alejaban de su camino para evitar quedar atrapadas innecesariamente en las estratagemas del consejo para atrapar a las brujas negras.

Después de la transferencia de su alma, Isabelle trató de recobrar sus recuerdos, lo que le tomó más de cuatro o cinco años; para entonces, el tiempo había pasado y el hombre que amaba había muerto antes de que ella pudiera darse cuenta de que tenía una familia aquí.

Exponer su identidad como Lady Delcorv no era una opción factible a sus ojos, ya que pondría a su hijo, Alexander, en la mira.

Mira lo que le pasó a ella, por la simple palabra de una bruja que se asociaba con ella, las personas que una vez ella cuidó la miraron diferente y la habían quemado viva ya que surgieron especulaciones de que no era una bruja blanca sino una bruja negra.

El público fue fácil de influenciar.

Se moverían con el viento siguiendo ciegamente su camino sin ninguna duda.

Todo lo que se debía hacer era presentarles mentiras y eso era todo.

No estaba enojada, pero no podía negar que la había molestado una vez que obtuvo una parte de sus recuerdos mientras el resto aún faltaba.

Isabelle había llegado a conocer el odio debido a sus otras hermanas del otro lado de la moneda.

El viento soplaba por toda la tierra e Isabelle tuvo que ponerse la capucha en la parte delantera para asegurarse de que no volara y revelara su rostro.

Hambrienta, fue hacia un vendedor que vendía una variedad de frutas en el mercado.

Al mismo tiempo, dos niños acudieron al vendedor pidiendo dos frutas por hambre, pero no tenían dinero como pagar.

El vendedor de frutas estaba bien preparado contra los niños huérfanos que a menudo venían a su tienda sin un centavo para ofrecerle.

—¡Muévanse de aquí!

No obtendrán nada de mí —dijo el hombre bruscamente sin mirarlos, mientras recogía las manzanas que Isabelle había pedido para poder llevarlas de regreso a Bonelake, que bastaría en el largo viaje— ¿Por quién me toman?

Me llevaran a la ruina —murmuró entre dientes el vendedor cuando los niños se movieron, caminando hacia los próximos puestos de comida.

Una vez que obtuvo las manzanas, Isabelle caminó hacia donde estaban los niños, tocándoles el hombro para llamar su atención, y cuando lo hicieron, le entregó dos manzanas a cada uno y desapareció en el carruaje local.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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