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Bambi y el duque - Capítulo 161

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161: Capítulo 162 – Ser esclavo – Parte 3 161: Capítulo 162 – Ser esclavo – Parte 3 Editor: Nyoi-Bo Studio Vivian no podía dejar de mirar boquiabierta la ropa de esta tienda en particular.

Cada una de las prendas estaba hecha de tela costosa, principalmente seda que se sentía suave en la piel.

Habiendo escuchado sobre la modista antes, evitó tocar cualquiera de las ropas y mantuvo sus manos quietas.

El blanco era, de hecho, algo que le quedaba bien a Leonard.

Aunque ella también se hubiera vestido con rojo, recordando lo que Eleanor había dicho sobre que su atuendo hiciera juego con Leo, decidió elegir la camisa de seda blanca para él, que era la que Nicholas había sugerido.

El propio Lord Nicholas se tomó su tiempo para pasar las manos por la ropa, lo que hizo que las vendedoras que estaban allí dudaran que le tomara mucho tiempo mientras pasaba de una camisa a otra a menos que fuera algo que llamara su atención.

De vez en cuando, las vendedoras miraban a los dos hombres haciendo que Vivian pensara que, si les pidieran sangre, las mujeres felizmente llevarían su cuello hacia adelante como una oferta que no podrían rechazar.

Hubo una vendedora muy linda que miró a Leonard, preguntándole qué más estaba buscando y ayudándolo.

Vivian estaba de pie con los brazos cruzados en silencio, mirándolos.

La chica era bonita, tenía el pelo recogido en un moño y las mejillas más rosadas que las suyas, no podía negar que era muy atractiva y podría haber sido contratada para atraer más clientes masculinos a la tienda.

Ella hablaba bien, sus ojos eran color avellano.

La mayoría de las miradas que había visto dirigidas hacia Leonard siempre habían sido en veladas y ella no se había percatado.

Incluso la última vez que habían caminado por el valle no se había dado cuenta tampoco, pero esta vez fue diferente, y una sensación de celos aumentó en su pecho cuando la vendedora tocó el hombro de Leo para tomar las medidas para escoger los abrigos.

Ella trató de mirar hacia otro lado, mirando a Nicholas, quien había sido invadido por tres mujeres que trataban de complacerlo.

Internamente suspiró cuando la emoción comenzó a revolverse en su pecho.

Como si elaborara la sensación de ansiedad que no había sentido antes.

Vivian no lo había sentido mucho antes por el hecho de que Leonard siempre había estado a su vista, siempre a su alrededor y llenando el espacio.

La última vez no había estado segura de qué relación compartían Leonard y su prima segunda.

Sabía que Leonard la amaba, pero ¿Por qué la atención de otra mujer dirigida hacia él no le agradaba?

estaban casados, ​ ella era su esposa y él su esposo.

Leonard era un hombre guapo, cualquiera podía decir desde una gran distancia, sin mirarlo a los ojos, que pertenecía a la sociedad de élite.

Cuanto más veía a la mujer sonreír e interactuar con el distante Leo, más se le encogía el corazón.

Su rostro se apagó y lo apartó él para concentrarse en la ropa que se dejaba al descubierto.

De manera similar a cómo la tienda mantenía a las trabajadoras para llamar la atención de los clientes masculinos, había algunos vendedores masculinos que usaban su dulce lengua para que las damas compraran cosas.

—Disculpe, mi Lady ¿Hay algo que le gustaría ver?

—preguntó un vendedor que había visto a la dama curiosear alrededor de los vestidos.

Vivian, quien veía atentamente los diseños, volteó hacia su derecha para encontrar a un vampiro atractivo, que le dirigió la palabra, con su atención puesta en ella.

—Ah, no, gracias.

Sólo estaba…

viendo —explicó mientras él sonreía.

—Disculpé, pero escuché que compró un vestido para el baile de invierno.

Estoy seguro de que le gustaría tener otra opción si cambiara de opinión —el vendedor podría haber tenido razón, pero Vivian no quería comprar otro, el vestido que había decidido usar era algo que Leonard le había regalado—.

Puede seguir mirando mientras los maestros siguen ocupados.

—Está bien.

—En lugar de pararse en una esquina de la tienda, ¿No le gustaría mejor mirar mientras pasa su tiempo?

—ella lo siguió al lado opuesto de la tienda.

El vendedor era un vampiro humilde que sólo tenía palabras dulces en la punta de la lengua.

Elogió la ropa y lo bien que le iba con su piel.

Revisando entre los vestidos tras otro, hasta que uno en particular hizo que su corazón saltara un latido.

El vestido era de color dorado y blanco, una combinación que era común, pero destacaba del resto de la colección que había visto.

El hombre que veía la reacción de Vivian sonrió.

—Hermoso, ¿no?

—preguntó mirándola.

Empujó el vestido más cerca de donde ella estaba sentada para que pudiera tocarlo— Tengo una excelente falda y medias que le irían bien.

Deme un minuto —dijo para ir a buscar de lo que estaba hablando.

Leonard se había puesto su ropa con el abrigo que usaría para el baile de invierno.

Cuando se dio la vuelta, Vivian no estaba donde la última vez que miró la ropa.

Así, la vista de leo siguió las voces y vio a uno de los vendedores de la tienda que hablaba con su esposa mostrándole faldas.

Sacó una minifalda que usualmente usaban las mujeres dentro de los vestidos.

Como los hombres no habían entrado en la tienda con Vivian la primera vez hoy, todos entendieron que la dama era conocida de ellos, pero nada más que eso, y que había ido a la tienda a comprar, pero no tenía algo en particular en su mente.

En un momento sus ojos se entrecerraron cuando Vivian se rio suavemente, ocultándolo con una tos por algo que el hombre dijo, sus ojos mirando a la mujer con amor.

Vivian era una criatura encantadora, parecía alguien que necesitaba protección, pero por la forma en que iban las cosas, no le gustaba la interacción entre ellos.

—¿Le gustaría probar el saco, señor?

—la chica que lo atendía preguntó mostrando los sacos mientras lo sostenía en la mano.

—Hmm —respondió Leonard sin palabras reales.

La sonrisa de la niña vaciló, sin saber si el duque había escuchado lo que le había pedido o no.

—Déjame conseguirte algo más que tenemos —dijo con una voz brillante, pero Leo no le prestó atención, ya que tenía los ojos fijos en la pareja que estaba al otro lado de la habitación, sin decir nada, estaba callado manteniendo sus celos tranquilos.

El vendedor que había estado hablando con la Dama intentaba lograr buenos favores, como muchos sirvientes alrededor de las tierras, los seres humildes siempre intentaban ponerse del lado bueno de las élites altas con la esperanza de obtener una mejor posición y vida.

Al ver que la dama no había llegado con el Lord y el Duque antes, él creyó que la mujer no era casada debido al hecho de que Vivian usaba sus guantes negros en sus manos, los que ocultaban el anillo de familiar que Leonard le había regalado; e incluso si la mujer fuera casada, no importaba, ya que él sería capaz de convencerla con sus encantos y ser su amante.

Acercándole el vestido, lo colocó encima de ella, para decirle.

—Debería probar esto, mi Lady.

Sería una pena que un vestido como éste no se use en una dama tan hermosa como usted.

¿Por qué no mira al espejo?

—sugirió mirar el espejo en la pared.

Vivian dio un paso adelante y fue a pararse frente al espejo, pero el vendedor en lugar de entregarle el vestido, se paró detrás de ella y luego lo colocó en su frente como si fuera un amante, lo que la hizo sentir incómoda, sin tomarse más de un segundo para mirar el espejo, se volvió para mantener una buena distancia.

—Es un vestido hermoso —elogió el vestido, sabiendo que algunos ojos entrenados los miraban en la habitación.

No queriendo ofender a la modista, lo alabó, pero también agregó—.

Creo que sería mucho mejor para una vampira, que para una humana como yo.

—No pareces para nada una humana —el asistente parecía persistente en complacerla, lo que resultó ser un poco problemático por la forma en que había expresado sus acciones—.

Estoy seguro de que el Sr.

Kaguya estaría complacido y diría lo mismo.

¿Por qué no probarlo?

puedes pedirle al Lord y al Duque su opinión.

¿Usarlo ahora?

Vivian sacudió la cabeza.

—Estoy bien, gracias —respondió ella, manteniendo una sonrisa educada en su rostro.

Una de las asistentes femeninas que había estado parada cerca, encontró que Vivian era más bonita que la vampira que tenía los mismos ojos rojos con diferentes tonos de color y piel pálida.

Siendo un vampiro humilde, estaba acostumbrado a mirar los ojos rojos y cuando vio a Vivian, la niña parecía diferente al resto.

Ella había estado mirando a su compañero de trabajo tratando de impresionar a la dama, pero en su opinión personal, el vestido que estaba hecho para vampiros le quedaría bien a la dama.

—Mi lady, debería probárselo —dijo la vendedora—.

No te costará dinero, y si no te lo pruebas no sabrás que te habría parecido —Vivian lo pensó y luego suspiró.

Los dos hombres estaban ocupados y ella dudaba que eso obstaculizara su momento del día, y con ese pensamiento en mente, tomó el vestido junto con la falda y las medias que venían con él.

La mayoría de las tiendas de gama baja tenían una partición de madera para separar la tienda y poder usarlo como un vestidor.

Como esta tienda estaba completamente amueblada, había un pequeño vestidor propio con espejos colocados en los tres lados, dejando la puerta sin espejo.

Cerrando la puerta y asegurándose de que no se abriera, Vivian comenzó a quitarse la ropa que llevaba hasta que sólo estuvo en ropa interior.

Con un asiento que estaba allí, se sentó y se puso las medias, siguiendo con la falda y luego con la bata que momentáneamente tuvo que luchar para encontrar las mangas.

Cuando había estado mirando el vestido, no se había dado cuenta, pero su pecho mostraba más piel para enfatizar y empujar sus senos, lo que hacía que se viera más llena de una manera muy sexual.

Ahora entendía por qué no sería adecuado para una humana, era muy raro que una humana usara algo que resaltara tanto su atractivo sexual.

El vestido mostraba mucha piel y Vivian estaba acostumbrada a usar vestidos que generalmente cubrían su piel.

No era que no se sintiera cómoda usándolo, pero no estaba acostumbrada.

Ajustándose el vestido mientras se meneaba y tirando de la parte inferior de su falda, alisando las líneas para que le asentara bien, comenzó a tirar de las cuerdas de su espalda, que no eran tantas como solían ser.

Al igual que el frente que mostraba su pecho y el escote, su espalda estaba desnuda y se hundía profundamente para que se viera su suave piel blanca.

Justo cuando luchaba con las cuerdas, una de las vendedoras fue a verla.

—Señorita, ¿le importa si la ayudo?

Vivian respondió de nuevo con.

—Estoy bien, gracias —no querría que ninguno de ellos la viese así.

Aunque no apretó las tiras, se miró en el espejo que tenía una antorcha arriba para que la luz brillara junto con el vestido dorado.

La puerta y las cortinas se alejaron de repente para revelar a Leonard parado allí mirándola.

Vivian se dio la vuelta para mirar la repentina intrusión.

Su corazón se calmó cuando lo vio, sus ojos se veían vidriosos y en blanco.

—¿Leo?

—ella susurró y retrocedió aún más en la habitación cuando él dio un paso adelante cerrando la puerta y la cortina para verla allí parada con ambas manos frente a su pecho.

Leonard había estado mirando por un minuto las corbatas y el lazo, y al segundo siguiente, cuando buscó a Vivian, ella había ido al vestidor.

No muy sutil con sus intenciones de no ser descubierto por el personal allí, había ido a buscarla sólo encontrarla como una encantadora zorra que le había robado el corazón, pero también estaba decidida a robarle el alma sin devolvérsela, cosa que no le importaba, pero el problema era que esta hechicera robaba muchos otros corazones y eso no lo hacía muy feliz.

Vivian se veía absolutamente impresionante y el vestido, oh, dulce Dios, pensó Leo para sí mismo.

Abrazaba su cuerpo con fuerza, el vestido resaltaba su forma y sus curvas que generalmente estaban ocultas con una capa de ropa.

Su cuello parecía más delgado y las clavículas visibles.

Sus ojos se posaron sobre sus senos hinchados, haciendo que el pantalón de Leo comenzara a apretar.

—¿Cómo me queda?

—ella le hizo una pregunta inocente esperando su opinión, pero todo ahora había agudizado los sentidos de Leo para responder a su pregunta, quien muy lentamente se enfocó en Vivian, no en lo que ella estaba hablando, y la miró deslumbrado.

—Está bien —respondió con falta de emoción, lo que hizo que el corazón de ella se acongojara.

No estaba acostumbrado a verla así y era algo comprensible que Vivian pensara en ella misma.

Al ver que no hablaba, ella dijo.

—¿Terminaste?

dame unos minutos para cambiarme de ropa —fue a tirar de las tiras detrás de ella, pero su mano fue rápidamente atrapada por la mano de Leo.

Un jadeo escapó de sus labios cuando él se volvió y la empujó para que ambos estuvieran frente a uno de los espejos.

—Mi dulce, Bambi —susurró con su voz sensual, lo que hizo que su cuerpo se estremeciera deliciosamente—.

Podremos no aparecer como marido y mujer en público…

pero ¿Te has olvidado de que eres mi esposa?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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