Bambi y el duque - Capítulo 166
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- Capítulo 166 - 166 Capítulo 167 – Jugando a la casa - Parte 2
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166: Capítulo 167 – Jugando a la casa – Parte 2 166: Capítulo 167 – Jugando a la casa – Parte 2 Editor: Nyoi-Bo Studio Vivian debió haber sabido que, cuando se trataba de ella, Leo no pasaba nada por alto.
Sus ojos captaron cada pequeño detalle, pero no se trataba sólo de ella.
Él estaba más en sintonía con su entorno que ella misma o el resto de las personas con las que se había cruzado.
Ella no había querido hacer que él se preocupara.
El sueño era más incómodo de lo que se podría mencionar y era difícil obviarlo.
Trató de no pensar en el tema, pero cuanto más intentaba alejarlo de su conciencia, más rápido se aferraba.
Hasta que no lo confrontara no se podría librar de él.
—¿El de los fantasmas?
—ella escuchó a Leonard preguntarle, con la cabeza inclinada hacia un lado.
Sí, pensó para sí misma, pero eso no era todo el sueño.
Había más que el fantasma.
—Puedes compartir cualquier cosa conmigo —Leo le aseguró y ella asintió para reconocer el hecho de que él siempre estaría allí para escucharla.
Usualmente, para ella la noche consistía en despertarse del sueño, lo que él había notado, pero no había hablado de eso.
A pesar de su difícil sueño, Leonard le había dado el tiempo suficiente, puesto que no quería apresurarla para ella fuera por si mismas hacia él por ayuda si era necesario, pero ella había postergado decirle lo que estaba ocupando su mente, sobre por qué seguía mirando a lo lejos con tristeza que se había contenido detrás de sus ojos y que se asomaba de vez en cuando.
—Estaba en la mansión de nieve.
Vi a una dama, una dama con un vestido blanco que se mantenía vagando por la mansión desierta —asintió con la cabeza para decir que la estaba escuchando—.
Creo que hasta ahora he soñado con ella cuatro veces.
—¿Qué haces en la mansión?
—preguntó, refiriéndose al sueño.
Vivian mordió el interior de su mejilla, mirándolo a él escucharla con completa atención.
Fue en ese momento cuando se dio cuenta de lo afortunada que era de haberse casado con un hombre como él.
La verdad era que a veces le preocupaba que ella no lo quisiera tanto como la quería él.
Su amor era puro e incondicional, por lo que no sólo se sentía llena de amor, sino que el amor de él se desbordaba y tal vez por eso sus sentimientos le parecían poco en comparación con los suyos.
Debo haber sido verdaderamente bendecida, pensó Vivian para sí misma.
—Camino dentro de la mansión.
A cada momento sueño con eso, lo siento demasiado real como para llamarlo sólo un sueño.
Sé que es un sueño, pero no puedo despertarme por mí misma de él, no importa con cuanta fuerza lo intente y sólo al final, cuando estoy aterrada y mi corazón comienza a latir rápidamente, puedo despertarme —ella miró fijamente las manos que había puesto en su regazo—.
Se siente así, el espacio y el tiempo son muy similares.
El sueño termina con la mujer que quiere atraparme.
—¿Tú la has visto anteriormente?
—le preguntó Leo.
Ella sacudió su cabeza.
—No creo que la haya visto, pero su cara se siente extrañamente familiar, como si la hubiera conocido alguna vez —respondió ella y él le dio palmaditas en la cabeza.
—No todos los sueños se hacen realidad, Vivi.
No tiene por qué ser cierto.
Los sueños son sólo un producto de tu imaginación, que se alimentan de varios elementos —Vivian esperaba que fuera verdad—.
Podrías soñar con algo bueno, pero no necesariamente tendría algo que ver conmigo —creyendo que eso era todo lo que había estado pasando por la mente de ella, él le ofreció una sonrisa y esta vez ella se aseguró de devolverle la sonrisa con seguridad.
Aunque esto era parte del sueño que la aterraba, había otra parte que no podía contarle.
Si lo que él dijo era cierto, no había nada de qué preocuparse, pero si no lo era y era una señal de algo más, entonces…
ella se dijo para sus adentros que no pensaría en ello más adelante en el camino.
—¿Cuánto tiempo ha estado trabajando la señora Clark aquí?
—preguntó, cambiando de tema nuevamente.
—Desde que conocí a Maximillian.
Ella era una mujer joven cuando la conocí, pero un humano siempre envejecerá —Leonard sintió que caminaba sobre cáscaras de huevo cuando pensó en la condición humana de Vivian.
Convertirla en una media vampira no era una opción, pero era lo único que él podría hacer para mantenerla con vida.
Si él la dejaba como era, ella envejecería y se marchitaría frente a sus ojos mientras él seguiría siendo un hombre joven para seguir viviendo su vida.
Otra opción era dejar un vínculo en su alma que no haría una diferencia en el caso de ella, pero una vez que falleciera, su alma comenzaría a morir y no pasaría mucho tiempo antes que su cuerpo fuera llevado a la tumba.
—Ella es amigable —comentó Vivian sobre la mucama de la casa.
Las lágrimas que había rociado sobre sus pestañas se habían secado.
—Así es —diciendo esto, él puso su mano sobre la cama y se inclinó para besarla en la frente—.
Si alguna vez quieres mudarte, dímelo.
Podemos comprar una casa que se adapte a tu gusto.
—Mmm —murmuró ella de acuerdo, aunque dudaba que alguna vez lo haría.
La mansión Carmichael era donde había crecido con Leonard.
Compartieron muchos recuerdos entre ellos y con los demás con los que habían crecido.
Era la primera vez que ellos estaban sentados así, descansando como si hubieran salido de vacaciones cortas con la casa sólo para ellos, donde no había criadas u otros sirvientes caminando por el pasillo o personas que vendrían a reunirse con Leonard.
—¿Qué te gustaría comer en la cena?
—ella le preguntó.
Él le dirigió una mirada curiosa cuando ella se bajó de la cama y se ató con un moño el cabello que se le había aflojado.
—Cualquier cosa que mi esposa prepare para mí —le respondió, y esta vez Vivian fue hacia él y se inclinó para besar sus labios, lo que ella estaba evitando—.
Esto se siente como en los viejos tiempos.
—¿Viejos tiempos?
pero nunca había cocinado para ti —dijo ella, ganándose una sonrisa de medio lado de él.
Ella había ayudado a cocinar comidas con las otras criadas antes, pero nunca había podido cocinar una comida completa para él.
Dudaba que el pastel que le había preparado pudiera considerarse una comida.
—El tiempo cuando Charlotte y tú jugaban en la casa el una con la otra, convirtiéndonos al resto en sus esposos e hijos —Vivian le dio una mirada de ¿En serio?
como si no le creyera.
Era demasiado joven para recordar cada pequeño detalle —Sí, era bastante ridículo pero dulce, ahora que lo pienso.
—¿Tú también eras mi esposo en ese entonces?
—Vivian se burló de él, luego se puso dos alfileres en su moño para que no se soltara.
Abrió la puerta de la habitación y Leonard se puso de pie para seguirla.
—Charlotte era demasiado ruidosa para ser su esposo y no quería que Julliard o Rhys asumieran el papel, por supuesto, Julliard no quería emparejarse con su hermana y en cambio nos empujaba a Rhys y a mí —dijo lo obvio.
Ella no pudo contenerse y una burbuja de risa que estalló en sus labios— No te rías —se enfurruñó.
—Celoso.
Debes haber sido un niño adorable —ella comentó, con su voz llena de afecto por él.
—Piensa lo que quieras —dijo, haciendo que fuera más obvio que había estado celoso desde que era joven.
—Eso es muy lindo —continuó burlándose de él.
Era muy raro que ella pudiera encontrar algo con lo que burlarse, ya que era cuidadoso cuando hablaba con ella o con cualquier otra persona.
La Sra.
Clark estaba en la cocina limpiando los utensilios cuando tanto Vivian como Leonard aparecieron allí para que ella se detuviera y preguntara.
—¿Hay algo que les gustaría tener?
puedo preparar una comida rápida que no debería tomar más de una hora —Vivian sonrió ante la oferta.
—Sra.
Clark, ¿le importa si uso la cocina?
—Vivian le pidió cortésmente su permiso.
Era consciente que a algunos miembros del personal de la casa no les gustaba cuando un extraño o cualquier otra persona se apoderaba de la administración de la cocina.
—Por supuesto que no, pero ¿Puedo preguntar por qué?
—la mujer los miró confundida.
Leonard intervino.
—A Vivian le gustaría intentar cocinar algo.
No puede cocinar en su casa debido a su estado familiar —la mujer no estaba segura, pero asintió con la cabeza de todos modos.
¿Qué podría salir mal después de todo?
Sólo unos pocos platos quemados y comida en mal estado después de que la joven señorita terminara sus intentos dada su habilidad para cocinar.
—Sí, una niña debe saber cocinar.
Negar el arte de cocinar sería una pena para sus familias, joven maestro —la señora Clark se lavó la mano con el agua que estaba cerca del fregadero—.
El cochero del maestro Leonard debió hacer un mandado para traer las verduras y carne que no tenemos.
¿Hay algo que tenga en mente que le gustaría preparar?
—le preguntó la mujer a la joven humana.
—Déjeme ver —ante la vaga respuesta de Vivian, la Sra.
Clark decidió que hoy tendría que hacer un esfuerzo adicional para fregar los utensilios quemados y alimentar a los perros que a menudo llegaban a la hora de la mañana para poder alimentarlos con eso.
Vivian pudo ver la preocupación y la angustia que se formaron en la cara de la Sra.
Clark cuando comenzó a recoger verduras al azar que se colocaron en un rincón donde la comida aún no se había preparado.
Como había dicho la mujer, faltaban algunos de los artículos si uno quería preparar una gran comida, pero con lo que había era suficiente, pensó Vivian para sí misma.
Mientras su esposa caminaba por la cocina obteniendo todo lo que necesitaba con la ayuda de la criada que parecía preocupada preguntándose si le iba a prender fuego a la cocina, él se movió al otro lado de la cocina para poder verla preparar la cena para ellos.
Le gustaba verla trabajar como la esposa de un hombre sencillo, haciéndole preguntarse si debería hacerla cocinar para él de vez en cuando, cuando los sirvientes estuvieran lejos.
Se movió con gracia, recogió el utensilio y cortó las verduras que inicialmente la señora Clark había comenzado a cortar, teniendo cuidado con su mano al cortar cada chuleta, riéndose mientras era regañada por la anciana.
—No te rías, Mi lady.
Debes concentrarte cuando estés cortando, de lo contrario terminarás con los dedos cortados —lo último que la Sra.
Clark quería era un dedo picado y el cuello de ella sobre la mesa, no quería ver al joven maestro furioso con ella.
Aunque en ese momento parecía que se estaba divirtiendo al ver a la chica cocinar.
La miraba con calma, sus ojos captaron cada movimiento, a la mujer le dio la impresión de que el joven maestro estaba interesado en la joven.
Al notar los rápidos movimientos de sus manos y los ingredientes que escogió, oliéndolos y agregándolos al utensilio uno por uno a medida que los troncos encendidos calentaban el recipiente, Vivian podría no haber cocinado para él, pero eso no significaba que nunca hubiera intentado cocinar.
Cuando terminaba en la casa de la hermana de Paul, Vivian siempre ayudaba a Grace a tomar y probar lo que sabía bien y mejor.
Con el tiempo se había convertido en una excelente cocinera.
La mujer mayor que primero había estado preocupada pasó de sorprendida a sospechar.
¿Estaba bromeando el joven maestro Leonard cuando dijo que la señora no podía cocinar debido a su status?
Como ella lo veía, la niña había terminado un plato tras otro.
Después de una hora, había preparado cuatro platos.
Una vez completado el plato principal, la Sra.
Clark pensó que eso era todo, pero Vivian cogió tres huevos, los abrió en un tazón antes de comenzar a batirlos mientras agregaba leche poco a poco haciéndola preguntarse qué estaba preparando ahora.
Agregando algunos otros elementos, lo puso a hornear dentro de un recipiente al vapor mientras limpiaba las losas y devolvía la cocina a su condición de limpieza original.
Después de un tiempo, Vivian fue a sacar la masa que se volvió firme pero suave, el vapor salía por arriba y ella lo colocó en agua para que se enfriara poco a poco, —Vamos a dejarlo aquí y cambiar el agua cada poco minuto para que se pueda enfriar.
Oyendo esto, la Sra.
Clark, quien estaba estupefacta, le preguntó: —Mi lady, ¿dónde aprendiste a cocinar así?
—había escogido los artículos más simples de la cocina para preparar una comida que olía deliciosa desde donde estaba parada.
—Ah, eso —Vivian no esperaba recibir una reacción así de su cocina.
Incluso Leonard sonrió desde donde estaba parado y ella pudo decir que estaba impresionado con lo que Vivian había preparado, lo que la hizo feliz—.
El amo de llaves, quiero decir, mi amo de llaves me enseñó cómo usar la comida mínima mientras cocinamos.
Era un excelente cocinero —Vivian alabó a Paul—.
Me dijo que la forma de llegar al corazón de un hombre es a través de su estómago.
—Así es, querida.
Siempre es la comida lo que acercará a dos personas —la anciana asintió con la cabeza de acuerdo.
Luego se volvió para mirar a Leonard—.
Joven maestro Leonard, mentiste.
—¿Yo que hice?
—Leo ladeó la cabeza hacia un lado, haciendo que la mujer frunciera el ceño— Francamente, me sorprende que haya cocinado tanto.
Te convertiste en una buena esposa —dirigió su última oración a Vivian para que su esposa se sonrojara por su cumplido.
La señora Clark recogió el cumplido antes de congelarse de la impresión.
¿Esposa?
durante unos buenos tres segundos, ella procesó sus palabras y abrió mucho los ojos.
Atrapó a Leonard mirando a Vivian con una sonrisa en su rostro y miró a la chica antes de decir: —Joven maestro Leonard, ¿estás casado?
—por esto, Leo puso su dedo en sus labios sabiendo que la Sra.
Clark podía guardar ese pequeño secreto suyo.
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