Bambi y el duque - Capítulo 169
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- Capítulo 169 - 169 Capítulo 170 – Casa llena - Parte 3
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169: Capítulo 170 – Casa llena – Parte 3 169: Capítulo 170 – Casa llena – Parte 3 Editor: Nyoi-Bo Studio Si hubiera tomado otro sorbo del vaso cuando Jerome le había contado sobre el segundo examen que tenía que hacer en la mansión de nieve, seguro habría terminado tosiendo debido a que el líquido entraría por la vía equivocada.
—Sería mejor que investigaras un poco de antemano para que estés bien preparada —Jerome terminó el contenido de su bebida antes de darle su vaso vacío a otro sirviente que estaba pasando por ellos.
Vivian lo miró con temor, ¿por qué tenía que estar en la mansión de nieve?
No pudo evitar preguntarse por la coincidencia de su sueño junto con la asignación del examen del consejo en el que iba a participar.
¿Tenía algo que ver con eso?
Recordar a la mujer que parecía decaída cada vez que se acercaba a ella, le provocaba escalofríos en el cuerpo.
Jerome había mencionado el esqueleto, ¿era el mismo esqueleto que ella y Leo habían encontrado?
debía ser, pensó para sí misma.
—¿Te ha gustado el baile de invierno hasta ahora?
—preguntó, sacándola de sus pensamientos.
—Me parece grandioso, es la primera vez que asisto —lo cual era cierto.
Todos estos años, ella sólo había oído los comentarios del Sr.
y la Sra.
Carmichael que asistían.
La vida aquí era diferente a la de sus orígenes, había crecido pensando en sí misma como alguien de una familia pobre que había sido abandonada, lo cual no era del todo falso—.
Hay una gran brecha entre la alta sociedad y la gente del pueblo que lucha por ganarse la vida.
Alguien del otro lado de la barda ni siquiera soñaría con entrar y ver éste lado del mundo.
—La vida se trata de equilibrio, Sra.
Vivian, como la noche y el día, los ricos y los pobres, nada es perfecto, si observa, encontrará un defecto en todo —comentó.
Mientras le daba su vaso, el vampiro dijo—.
Parece que puedes manejar bien tu vaso —parecía impresionado con ella.
Vivian podría no haberse dado cuenta, pero el leve olor a alcohol había flotado sobre la nariz de Jerome.
Vivian sonrió ante el cumplido.
Podía beber todo lo que quisiera, pero nunca la afectaría, era su capacidad de curación lo que no permitía que su cuerpo no se intoxicara.
Dirigiendo su mirada hacia donde Leonard había estado parado, vio que había desaparecido del lugar.
Sus ojos se movieron de una persona a otra hasta llegar al hombre rubio con un vaso de alcohol en la mano, pero el líquido aún no había sido sorbido.
Leonard acababa de sostenerlo en su mano para mostrarlo.
Desde su posición, Vivian admiraba al hombre, sus ojos capturaban cada movimiento suyo, que era muy sutil en comparación con los otros que estaban junto a él y hablaban animadamente.
Él asintió con la cabeza, diciendo algo que ella no podía escuchar desde donde estaba parada.
Su cabello lo hacía verse tan diferente y le hizo preguntarse cómo podría un cambio simple en el peinado de una persona hacer tanta diferencia.
Leo era guapo, pero éste era un nivel completamente diferente de belleza y quizás también sensualidad.
Sonrojándose ante su propio pensamiento, apartó la vista antes de mirarlo de nuevo.
Su mandíbula afilada, que ella había tocado muchas veces ahora, el cabello suave que impedía su mirada un poco como antes.
Un suspiro escapó de sus labios que el hombre a su lado captó —¿Todo bien?
—Jerome le preguntó preocupado antes de darle una sonrisa de disculpa—.
Lo siento si te estoy aburriendo —se rio y ella rápidamente sacudió la cabeza.
—Lo siento.
No lo haces.
Es bueno tener tu compañía.
Lo disfruto mucho —aclaró sus palabras para verlo asentir.
—Es bueno escuchar eso —Jerome y Vivian se quedaron allí en silencio durante unos segundos antes de que Jerome se volteara para ofrecerle su mano frente a ella— ¿Te gustaría bailar?
—preguntó, sus brillantes ojos rojos mirándola suavemente.
—Sí —Vivian no vio ningún daño en bailar con Jerome ya que era un caballero.
Aunque podría haberla dejado estar sola mientras iba a saludar a las otras personas en ese salón para socializar con ellos, había sido lo suficientemente considerado como para apoyarla y ofrecerle su compañía.
Ella estaba agradecida por eso.
La música que se tocaba era melodiosa y viajaba por el pasillo provocando que algunos de los invitados fueran llevados al centro de la habitación para que pudieran bailar entre ellos.
Era dulce, pero había algo en la melodía que hacía pensar en el dolor.
La soledad en la música tenía la capacidad de pinchar el corazón de una persona por el dolor y, sin embargo, era dulce.
Llevada por Jerome, Vivian caminó hacia el centro de la habitación y colocó una mano sobre el hombro del hombre.
Vivian no había recibido ninguna clase especial de baile como las otras miembros de la élite, pero lo había aprendido de Thomas, el sobrino de Paul, que no era tan refinado, pero si lo suficiente como para saber cuándo avanzar y retroceder.
—¿Has bailado antes con el duque?
—Jerome le preguntó y ella negó con la cabeza— Debo tener suerte de tener tu primer baile entonces.
Tomaré lo que esté allí —le guiñó un ojo, haciéndola sonreír torpemente.
Preguntándose si sus sentimientos por ella todavía estaban allí con esperanza, Vivian trató de expresar su punto de vista para que pudiera seguir adelante.
—Lamento no haber correspondido a tus sentimientos, Jerome.
—Lo sé, Sra.
Vivian.
No te preocupes por eso —le aseguró con una sonrisa—.
Un hombre necesita saber cuándo renunciar, de lo contrario, los sentimientos de amor se convertirán en algo parecido al veneno —al escucharlo usar la palabra amor pareció más angustiada—.
No tienes que sentirte mal por mí.
Si sigues pareciendo tan preocupada, el Duque me acusará de causar problemas.
Te he amado y no me arrepiento —dijo cuando ella se acercó—.
El tiempo que pasamos en la mansión Carmichael es algo que apreciaré de por vida, por lo que no me arrepiento ni por un minuto.
Desde que te conocí, ha sido maravilloso.
Ahora, deja que éste baile sea memorable —diciendo esto, él soltó su mano antes de recuperarla cuando ella se dio la vuelta en sus brazos.
Vivian estaba muy agradecida por la forma en que Jerome pensaba en los dos, respetando los sentimientos del otro, hizo que su pecho se aligerara.
—Gracias —susurró.
—En cualquier momento, pero recuerda que, si alguna vez necesitas mi ayuda, estaré aquí —sus palabras fueron agradables y educadas sin que una sola causara molestias.
Antes de que el baile llegara a su fin, algo negro en el suelo llamó la atención de Vivian y se sorprendió al ver caminando a un gato negro que la gente parecía ignorar.
Cuando la canción llegó a su fin, un hombre se adelantó para pedirle un baile a Vivian.
Unos centímetros por encima de su altura, el hombre tenía el pelo negro, una persona a la que había conocido antes.
Era cierto lo que había pensado antes, había visto a muchas personas que conocía.
—Lady Vivian, es bueno volver a encontrarla.
Espero que se acuerde de mí —sonrió el hombre mientras tomaba su mano entre las suyas.
Ella sí recordaba al hombre, él era el que ella había conocido en el edificio del consejo después de que encontrara a Lord Alexander, pero su nombre, ella trató de recordarlo.
—No puedo recordarlo, me disculpo, señor.
El hombre sonrió.
—Soy Lancelot Knight —ah, pensó en su mente.
Ella olvidó su nombre.
—Perdone mi memoria, señor Knight —dijo.
Aunque ella usaba sus guantes, su mano, que estaba sobre la de ella, se sentía un poco resbaladiza.
Sin decir nada, bailó con el hombre.
Estaba contenta de que él no le hablara mucho y sólo esperaba que la canción terminara pronto, y no porque su mano estuviera un poco sudorosa, sino porque no conocía bien al hombre como para conversar con él.
Como si él hubiera escuchado sus pensamientos, ella lo escuchó decir: —De usted es de quien se habla en el consejo, milady —no tenía que adivinar por qué era popular, ya que había llegado a saber que era una mujer humana que había aprobado el examen, algunos esperaban que fallara, mientras que otros la observaban para ver si ella podía aprobar.
Desde muy lejos, estaba Lady Shirley, esperando que el alcohol entrara en el sistema de la niña, pero se veía bien.
Agradecido de que la canción llegara a su fin, el hombre inclinó la cabeza, pero también le besó el dorso de la mano para apreciarla por bailar con él.
Al salir de la pista de baile, sintió que la seguían los ojos cuando decidió encontrarse con todos y cada uno con una sonrisa en los labios.
La mayoría de ellos fueron lo suficientemente educados como para asentir con la cabeza.
Quería ir a donde estaba Leonard, pero antes de que pudiera alcanzarlo, su prima segunda se interpuso en el camino.
Habiendo bailado con el concejal, Vivian se quitó los guantes sintiendo el material que se había mojado.
Sus manos se sentían bien por estar libres y abiertas.
—Buenas tardes, Vivian —la saludó Eleanor al acercarse, la abrazó y dejó un beso aireado a ambos lados de su mejilla.
Respondiendo con el mismo gesto, Vivian mantuvo una sonrisa en su rostro que no titubeó ni por un segundo.
Eleanor llevaba puesto el vestido que había comprado junto con ella cuando fueron al pueblo.
Sus rasgos eran más nítidos que el de las otras mujeres en el pasillo, su belleza y elegancia eran notables para una persona de su edad— No te esperaba aquí —por supuesto que no, pensó Vivian para sí misma.
El vestido que su primo segundo le había comprado a la niña no era tan bueno como el que ella usaba, pero ni él ni esta chica que ahora estaba frente a ella habían hablado sobre venir al baile.
Había esperado que la niña se quedara en Bonelake, pero debió haber sabido que iba a buscar a Leonard para venir.
No sólo no le gustó el hecho que de esta monstruosidad hubiera llegado al baile, sino que también acompañaba a la persona que amaba.
Le sonrió dulcemente.
El alcohol podría no haberla intoxicado, pero le había quitado el ánimo por ser demasiado cautelosa.
—¿Por qué no?
—Vivian inclinó la cabeza y bajó la sonrisa— ¿Crees que no estoy al nivel de esta reunión?
Eleanor no había esperado que la miserable humana cuestionara su pregunta de esta manera.
Los hombres y las mujeres de todo el mundo podrían haber estado hablando entre ellos, pero cuando dos mujeres muy guapas se reunían en una atmósfera de chisporroteó, no podían evitar escuchar.
La vampira se rio, haciendo que pareciera que eran buenas amigas que se estaban burlando una de otra — ¿Por qué iba a pensar eso?
sé que procedes de una familia de renombre, si no fuera así, Leonard no te habría traído contigo aquí ¿No es así?
—Tienes razón —murmuró Vivian.
—Te ves encantadora, Vivian.
Incluso con un vestido que fue comprado en un almacén —comentó la vampiresa para señalar la antigüedad del vestido.
—Con una bolsa de más de treinta monedas de oro, no esperaría nada menos.
Tengo que decir que te ves preciosa ya que pudiste comprar ese vestido de modesto precio —dijo Vivian sutilmente, en relación a lo barato que era el vestido de Eleanor en comparación con el de ella, con estas palabras, también había declarado que no provenía de una familia rica.
—Bueno, has oído lo que dicen, menos es más —Eleanor le devolvió sus propias palabras mientras se mordía la lengua para contener las palabras que causarían que la imagen que había construido todos estos años se desplomara.
La última vez que habló con la humana era una dulce niña, lo que la había hecho pasar por alto el hecho de que podría no ser la persona que parecía—.
Los hombres seguramente se acercan a ti buscando tu atención, pero debes estar acostumbrada —la vampira endulzó sus palabras.
—Me estás poniendo al tanto del hecho.
No tengo duda de tu belleza, pero ¿Nadie te ha pedido bailar todavía?
—Vivian preguntó fingiendo inocencia.
—Estoy evitando bailar con cada hombre que viene a pedírmelo —el comentario sarcástico llamó la atención de los espectadores, preguntándose y esperando ver cómo respondería la humana.
Pobre niña, algunos de ellos se compadecieron de ella por engancharse en los cuernos de la vampira.
El Baile de invierno estaba organizado para los vampiros de sangre pura, por lo tanto, las criaturas nocturnas sólo podían mirarla con pena.
Los vampiros eran mucho más inteligentes y capaces con respecto a un humano.
Pero la niña humana sonrió.
—No te preocupes, Eleanor.
Me aseguraré de guardar al menos uno de ellos para ti.
Sería muy maleducado de mi parte si no lo hiciera.
Disculpa, antes de que yo lo haga, llévate al caballero que gustes contigo —Vivian le sonrió a la vampira después de asestarle un buen golpe, sintiéndose algo satisfecha.
A menudo se le dijo que no se pusiera al nivel de personas que no importaban y que las ignorara, eso fue lo que Paul le enseñó, pero Grace le había enseñado lo contrario.
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