Bambi y el duque - Capítulo 174
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- Capítulo 174 - 174 Capítulo 175 – Fantasma - Parte 2
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174: Capítulo 175 – Fantasma – Parte 2 174: Capítulo 175 – Fantasma – Parte 2 Editor: Nyoi-Bo Studio Habían llegado a la cama tarde, pero Vivian se había despertado temprano, entrando en la cocina antes de que la Sra.
Clark tuviera la oportunidad de detenerla, ya que ella se ausentó haciendo una diligencia.
Vivian no debería ocuparse en la cocina, ya que era nada más y nada menos que la esposa de un duque.
Comenzó a batir huevos que ella había roto en un envase.
Cuando la Sra.
Clark regresó a la casa, Vivian había terminado de preparar el desayuno mientras también preparaba el té, de modo que toda la cocina y las habitaciones a su alrededor olían a comida deliciosa.
—No tenía que hacerlo, Lady Vivian.
Estoy aquí para preparar las comidas, limpiar y hacer otras cosas para que su estadía sea cómoda aquí —la Sra.
Clark la miró con preocupación.
Vivian agitó las manos.
—Por favor, no lo digas así.
Estoy feliz de estar cocinando.
No podré hacerlo una vez que regresemos a casa —la criada continuó frunciendo el ceño—.
Espero que no hagas eso.
No he comido nada todavía.
Preparé el desayuno y el té también —la criada le hizo una profunda reverencia.
—Gracias, mi lady.
Soy afortunada de estar comiendo lo que ha hecho.
Recordaré su amabilidad durante toda mi vida —la Sra.
Clark se puso muy contenta en su cocina.
Era debido al hecho de que los vampiros de sangre pura o los humanos de la alta sociedad que venían nunca hacían nada remotamente cercano para los sirvientes.
Incluso si alguno venía de la clase baja y entraba en la clase élite, a menudo lo olvidaba y trataba de no mezclarse con la plebe, habiéndose criado con el pueblo, y los ricos de cuna desde niños se acostumbraban a humillar a los sirvientes.
Tomando la bandeja de comida en la mano, Vivian se dirigió a la habitación donde Leonard se había despertado.
Estaba sentado contra la cabecera, su camisa con cuello en forma de V y su cabello corto que estaba despeinado lo hacía lucir lindo a ojos de ella.
—Me dejaste solo en la cama —la acusó.
Mirando la comida que llevaba, levantó la vista—.
La señora Clark se habría encargado de esto, no tenías que preocuparte.
Vivian colocó la bandeja de comida en la mesa auxiliar y se sentó en la cama.
Leonard se inclinó hacia adelante y ella también lo hizo para que sus labios se tocaran, presionándolos y separándolos el uno del otro.
—Pensé que te gustaba mi cocina —dijo, tomando el plato y poniendo la comida que acababa de preparar.
—Nunca dije que no me gustara.
Si hubiera sabido que estabas cocinando, te habría pedido que me despertaras —Vivian le echó una mirada a Leo y ella preguntó —¿Me ayudarías a cocinar?
—Me gusta verte cocinar —oyendo esto, Vivian se rio.
Decidiendo que compartirían el plato, ella llevó la comida a sus labios y él la miró.
¿No quería que ella lo alimentara?
Nunca lo había hecho antes, pero al ver que no abría la boca, se preguntó si quería comérselo él mismo.
Justo cuando estaba a punto de bajar la mano, él abrió la boca y ella empujó la cuchara suavemente.
Tomando otra cucharada, le dio un mordisco y luego volvió a darle de comer — ¿No soy un amor?
—murmuró haciéndolo sonreír.
—¿Puedo preguntarte algo?
—le preguntó a Leonard— ¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de nosotros?
—Esa es una pregunta difícil.
Hay demasiados contigo —Vivian sonrió, esperando una respuesta—.
Tal vez, el momento en que te escondiste detrás de Paul.
No estábamos sólo nosotros, pero ese fue el momento que me tuviste intrigada ¿Y tú?
—él le hizo la misma pregunta.
Vivian torció los labios y arrugó los ojos pensativamente antes de decir: —Fue cuando te lastimaste —si no fuera por él, ella no lo habría sabido.
Él le dirigió una mirada confusa preguntándose a qué momento se refería—.
Creo que fue el momento en que no pudiste ir a la feria porque te peleaste con Christopher —esa fue la respuesta que se le ocurrió.
Él se rio entre dientes.
—Fueron momentos muy buenos —mencionó.
¿Cómo podría olvidarlos?
Vivian era la niña más adorable para su edad.
Para alguien que era tímido y siempre se escondía detrás de Paul como si eso ayudara, la había visto seguirlo como un gatito por toda la casa.
La mayoría de las veces, él estaría en la sala de los cristales o en algún lugar detrás de un libro leyendo para que ella lo encontrara y tomara asiento junto a él en silencio.
Ella había crecido con él, esta pequeña y linda niña que había crecido hasta convertirse en una persona tan hermosa.
Leo suspiró, confundiendo a Vivian.
—¿Qué pasó?
Sacudió la cabeza.
Quería tenerla ahora, pero era demasiado temprano, especialmente cuando ella le había preparado el desayuno para comer.
Por ahora, se conformó con ella dándole de comer.
Cuando llegó el momento de salir de la casa de Gibbs, la Sra.
Clark les deseó un buen viaje y les pidió que la visitaran nuevamente cuando tuvieran tiempo para que ella pudiera atenderlos nuevamente.
El viaje tomó una hora más, ya que algunos de los caminos habían comenzado a congelarse con la nevada temprana.
Cuando entraron a las tierras de Bonelake, todo el terreno y el lugar se habían vuelto blancos debido a la nieve que lo cubría.
… Finalmente había llegado el invierno y también el día del segundo examen.
Se enviaron cartas para que los candidatos llegaran a un cierto pueblo en la tierra de Bonelake donde reunirían a todos antes de comenzar el examen.
Vivian había llegado al lugar media hora antes de la hora del examen y se encontró con tres candidatos que ya estaban allí, como ella, por no querer perderse nada.
Habiendo usado ropa simple, que no era llamativa, con un abrigo encima y sus guantes negros regulares, se quedó parada en una esquina esperando a que llegaran los concejales para que pudieran comenzar el examen.
Mientras más tiempo pasaba, más comenzaba a aumentar la ansiedad.
Estaba nerviosa.
Nadie podía ver que golpeaba sus pies en el suelo nevado ya que estaba cubierto por su falda.
El hombre llamado Jamien también llegó vistiendo ropas simples, al igual que ella, para no destacar, ya que provenía de una familia alta.
Después de esperar, llegaron los cuatro carruajes con los concejales, y los cocheros bajaron para abrirles las puertas.
Salieron cuatro concejales, incluyendo a Lionel.
Uno de ellos llevaba un parche en el ojo, sus ojos negros y su cabello salpicado de blanco y negro.
Los tros dos hombres eran más jóvenes que Lionel y el hombre parcheado.
Lionel parecía ser el responsable nuevamente, ya que fue el primero en hablar con los nueve candidatos que habían ido a tomar el examen.
—Buenas tardes, examinados —los saludó y miró a todos y cada uno de ellos.
Cuando sus ojos se posaron en ella, siendo la única candidata femenina, no se demoró mucho y le prestó la misma atención que al resto, lo que la hizo relajarse—.
Hoy tengo conmigo a otros tres concejales que estarán estudiándolos durante su tarea o examen.
Tenemos a Hueren, Oliver y Creed —Lionel levantó la mano hacia el hombre con el parche en el ojo, quien les sonrió alentador, pero había algo en él que hizo que la gente tuviera una sensación inquietante en sus pecho y Vivian no fue la excepción.
Estaba contenta de ver a Heuren ahí, él era el más amable entre los cuatro concejales, y cuando todos miraban para otro lado, intercambiaron una sonrisa amistosa antes de que él tuviera que poner una cara seria.
Lionel dijo: —Por favor, suban a los carruajes para que podamos comenzar el procedimiento —todos comenzaron a subir a los carruajes en los que habían llegado los concejales.
Vivian entró en el primero, donde tuvo que compartirlo con Jamien, el concejal llamado Creed y otro candidato humano.
Al estar informada de dónde iba a tener lugar, no fue una sorpresa para ella y la presencia de la mansión no la intimidó.
La había visitado dos veces en la vida real, pero más de seis o siete veces en sus sueños, y ahora que estaba acompañada, su corazón no latía por el miedo de conocer quién o qué había dentro.
El molino de agua cerca de la mansión se movía hacia arriba y hacia abajo; cada vez que la rueda se movía, generaba un sonido por su desplazamiento hacia arriba mientras tomaba el agua.
Una vez que todos salieron del carruaje, algunos no pudieron dejar de murmurar a donde habían ido.
—Para las personas que no están conscientes, esta es la mansión de nieve —Lionel se dirigió a la multitud, informando a la gente, por si había alguien presente entre los examinados que no supiera en dónde estaban—.
Esta es la segunda mansión del Lord.
Ahora va la tarea —todos se inclinaron hacia adelante para asegurarse de entender cada palabra, sabiendo que no se lo dirían dos veces.
El concejal llamado Creed dio un paso adelante como diciendo que le gustaría hablar al respecto.
—La tarea es muy simple —el hombre tenía una voz profunda que resonó en sus oídos que estaban rodeados de silencio—.
Hemos colocado pistas por todas partes de la mansión, lo que necesitan encontrar es un cadáver que yace en éste mismo lugar.
Encuéntrenlo e intenten decirnos por qué y quién lo mató.
Uno de los examinados que escuchó esto dijo: —¿Vamos a trabajar como el consejo?
—Creed sonrió, sus ojos se volvieron pequeños, parecía que apenas estaba abierto.
—Así es —confirmó el concejal—.
Tráiganos los artefactos y cuéntennos por qué la persona fue asesinada o si fue una muerte natural.
Si lo hacen bien, aprueban.
Entonces levantó la mano que estaba cubierta por un guante —¿El primer examen fue escrito y teníamos un límite de tiempo de tres horas?
—se volvió para mirar a uno de sus concejales que asintió con la cabeza.
—Sí, pero éste es el segundo examen, les daremos tres días.
Por supuesto, no todos estaremos aquí ya que tenemos otro trabajo mejor que hacer que el de cuidarlos.
Habrá sólo un concejal cada día, tanto Heuren como Oliver se tomarán un día cada uno respectivamente.
Recuerde que, en éste momento, se les permite hacer lo que quieran —sus palabras fueron vagas, pero ninguno de ellos parecía preguntarle qué era exactamente a lo que se refería—.
Pero asegúrense de no quedar atrapados, ya que eso reducirá sus calificaciones y la posibilidad de ser parte del consejo —sonrió el hombre.
Lionel sacó su reloj de bolsillo del abrigo y vio la hora que marcaba.
Mientras esperaba que las manecillas de minutos y horas se juntaran, dijo.
—Su tiempo comienza ahora.
Los nueve examinados entraron a la casa con Vivian y Jamien siendo los últimos, ya que no corrieron ni se apresuraron para obtener una respuesta.
Ella ya estaba familiarizada con ese lugar, por lo tanto, se preguntó qué ruta tomar.
Si se tratara de un lugar nuevo, tal vez se habría apresurado a echar un vistazo y comenzar a buscar ese posible ‘cuerpo’ que se colocó en algún lugar.
¿Pero cuán especifico es el término cuerpo aquí?, se preguntó mientras dejaba que todos corrieran en busca de la evidencia que les podría hacer encontrar el cuerpo mismo.
Con lo que había aprendido de Jerome, era posible que ese cuerpo no tuviera carne, sino que podría ser el esqueleto con el que se habían topado ella y Leo.
Por supuesto, uno pensaría en ir a buscar un cadáver, pero ¿Por qué el consejo mataría a una persona y la colocaría aquí como prueba, a menos que estuviera hecho de un muñeco a partir de magia con la ayuda de brujas?
—Regresaremos pasado mañana —informó Lionel a Heuren, quien asintió y se inclinó hasta que vio desaparecer de su vista las botas de los altos concejales.
Cuando el carruaje desapareció detrás del blanco paisaje nevado, el joven concejal miró la mansión que había estado desierta durante años.
Aunque era parte del consejo, no supo sobre la tarea hasta que se les dijo a los otros candidatos.
Había escuchado mucho sobre esta mansión y no importaba cómo, cada versión de la historia difería de otra, nunca era una buena noticia.
Su examen se había llevado a cabo en la aldea, pero ahora que estaba allí, se alegró, agradeciendo a sus estrellas de la suerte que no tuvo que atravesar una prueba de este tipo, que no se veía nada fácil.
—Espera un minuto —murmuró para sí mismo, volviéndose para mirar el carruaje que había desaparecido hace mucho tiempo de su vista.
El concejal Creed les había dicho que tomarían un día cada uno para supervisar, pero sólo había dos y era un total de tres días.
¿Eso significaba que al tercer día no habría nadie para supervisar a estos candidatos?
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