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Bambi y el duque - Capítulo 178

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  4. Capítulo 178 - 178 Capítulo 179 – Detrás del piso - Parte 3
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178: Capítulo 179 – Detrás del piso – Parte 3 178: Capítulo 179 – Detrás del piso – Parte 3 Editor: Nyoi-Bo Studio La mañana pasó igual que los otros dos días, pasando del mediodía a la tarde, el cielo comenzó a oscurecerse y, sin embargo, no habían encontrado nada, pero ¿Sería realmente esto posible?

¿Qué tal si cada uno de ellos hubiera encontrado sus propias pistas y no las habían compartido, quedándose callados al respecto?

Después de unas horas, Vivian estaba parada frente a una pared mientras masticaba el interior de su mejilla.

Había intentado leer los objetos de la mansión con las manos desnudas, pero no había encontrado nada, ni siquiera verificando que nada bloqueara sus visiones, por lo tanto, ella se paró frente a uno de los infames retratos del Lord que había sido sacado y colgado en la pared después de su muerte.

En la pintura del Lord, éste tenía una expresión de sorpresa en su rostro ¿Habría visto al fantasma?

había tantas preguntas sin respuesta.

Unas pocas horas más y el examen terminaría, pero no pudo hallar nada más excepto el boletín que había encontrado.

Se quedó parada en el pasillo, sus ojos escaneando la imagen mientras sus manos temblaban por el frío.

—Es una imagen interesante, ¿no?

—oyó hablar a alguien, giró hacia un lado y vio que era el vampiro de sangre pura, Jamien, quien tenía las manos metidas en los bolsillos del pantalón mientras caminaba hacia ella.

Se detuvo y miró el retrato—.

Se nota miedo en sus ojos, ¿qué crees que pudo haber pasado?

—Tenía miedo de algo —respondió ella, mirando el retrato en la pared.

—¿Cómo puede el Señor de Bonelake tener miedo de algo?

Sin importar que era humano, el mostraba su lado demoníaco —se rio Jamien, empujándose las gafas por la nariz y dijo—.

Creo que se dio cuenta de su culpa en lo que hizo.

No es ningún secreto que mató a su amante y nadie encontró su cuerpo —dijo en tono de afirmación.

Es cierto, pensó Vivian.

No era un secreto que el segundo Señor, siendo humano, era conocido por sus fechorías, como engañar al consejo y a su público.

El tercer señor de Bonelake no estaba demasiado lejos de los pasos del segundo señor.

Era difícil saber quién superaba a quién en las cosas malas que habían hecho en la vida.

Cuando tocó el esqueleto oyó gritar a una mujer, la primera vez que su habilidad apareció en esta misma mansión.

—El cuerpo de la amante, debemos encontrar eso, ¿no?

—tenía una sonrisa en su rostro, como si fuera lo más fácil de encontrar cuando ninguno de ellos había tenido éxito en hallarlo.

Luego, Vivian preguntó: —¿Quién crees que lo hizo?

—¿El escrito?

—ella asintió con la cabeza— La pregunta no es quién lo escribió, sino para quién fue —esto hizo que frunciera el ceño—.

Había tantos de nosotros aquí, pero desde el primer día nos hemos reducido a la mitad y no hemos hallado ningún cuerpo.

Estas son las últimas horas del examen ¿hiciste algo que no debías hacer?

—él le preguntó, sus ojos rojos mirándola con curiosidad.

—Podría preguntarte lo mismo —respondió ella, y él sonrió más.

—Parece que todos somos culpables de hacer algo que se suponía que no debíamos hacer, ¿no crees?

quizás es por eso que los hombres desaparecieron.

Ahora no vayas a tocar nada, quién sabe qué podrías romper a continuación.

Ten cuidado, mi lady.

La casa es cálida y acogedora, pero las paredes no lo son —se preguntó a qué se refería con eso; al pasar junto a ella, lo vio desaparecer mientras la dejaba sola con el cuadro.

Respirando hondo, con mucho cuidado colocó su mano desnuda sobre el cuadro y no necesitó cerrar los ojos cuando los recuerdos comenzaron a inundarla llevándola a otro momento en el tiempo.

Como líquido de tinta que se mezclaba en el agua después verterlo, la escena la trasladó hacía una casa oxidada con un joven que estaba empacando un lienzo blanco.

—¿Qué estás cubriendo, querido?

¿Ese el retrato del Lord?

—preguntó la mujer, quién debía ser la esposa del hombre que asintió con la cabeza.

Mirando la habitación que olía a pintura y trementina, Vivian asumió que era pintor.

—Es valioso, pero es mejor no dárselo a nadie en éste momento.

Ni al Lord mismo —abrió el retrato para mostrar a su esposa, quien se rio al mirarlo.

Vivian dio unos pasos para espiar, descubriendo que era el cuadro que estaba tocando y pasándole las manos en la mansión.

—Aquí hay algo extraño ¿Por qué se ve tan asustado?

—le preguntó a su esposa.

El hombre se encogió de hombros y retiró el retrato para cubrirlo con un saco.

—Nunca lo había visto así.

Es una pieza invaluable que se puede vender después —dijo el hombre, y su esposa asintiera con la cabeza.

Vivian retiró la mano del retrato.

Los recuerdos eran del pintor y no del Lord, su esposa o su amante.

En la mayoría de las pinturas que había tocado, todos los recuerdos pertenecían al pintor y era inútil permanecer allí.

Alejándose de las pinturas, caminaba por cierta habitación cuando escuchó un ruido, como si algo se hubiera caído.

En los tres días, Vivian había ido a pasar el tiempo aquí, una cosa de la que se dio cuenta y se dijo a sí misma era que si el fantasma existía, vendría por ella sin importar dónde estuviera.

Empujó la puerta de par en par y vio por la ventana que estaba abierta y crujía constantemente mientras soplaba el viento.

Caminando hacia la ventana, miró el paisaje blanco que se presentaba frente a ella.

El área nevada llegaba demasiado lejos de su vista.

Sus ojos se movieron a través del bosque y luego a los árboles cerca de la mansión antes de caer sobre el molino de agua y el pozo al lado para comer.

El sonido que producía como un golpe cada tres segundos se sentía como una canción de cuna en sus oídos.

Teniendo más de veintiocho horas, miró el pozo por un rato antes de notar por el rabillo del ojo que algo se movía.

Mirando a su derecha vio a Fitot, quien estaba luchando.

Al principio, ella no entendió si él estaba defendiéndose de algunos ataques, pero fue después de unos segundos que vio a la mujer, el fantasma con su rostro deteriorado había atrapado el cuello del hombre y lo sostuvo en el aire.

La sangre corría fría por sus venas.

El humilde vampiro no se mantuvo con vida por mucho tiempo cuando una estaca fue empujada a través de su pecho y su cuerpo fue arrojado al frío suelo helado.

Al mismo tiempo, el fantasma miró hacia la ventana de la mansión donde estaba Vivian y esto hizo que su corazón latiera a un ritmo como nunca antes.

Con los ojos muy abiertos, ella retrocedió rápidamente antes de salir de la habitación.

Corriendo escaleras abajo, se encontró con Ezequiel, quien leía un periódico.

Al verla con tanta prisa, preguntó: —¿Todo bien, lady Vivian?

—¡Ella lo mató!

—susurró un poco sin aliento.

Salió corriendo de la casa con el ser humano detrás de ella.

Ambos vieron el cuerpo siendo arrastrado hacia el bosque, pero Ezequiel no pudo ver quién era.

Jamein salió de la casa.

—¿Qué está pasando?

—Hay un fantasma en la mansión que está matando a todos —y cuando dijo esto, deseó haberlo dicho de una mejor manera mientras los hombres la miraban sin decir una palabra.

Cerrando los ojos, los abrió para mirar a Jamien—.

Dijiste que la amante podría haber sido asesinada, ¿y si ella estuviera embrujando la mansión?

Por un segundo, Vivian estaba preocupada de que pensaran que era una mujer loca, pero Jamien parecía más abierto a la idea mientras Ezequiel miraba al suelo.

Sus ojos se movieron hacia el bosque y luego de regreso a ella cuando vio algo en la mansión.

—No creo en los fantasmas, pero la última vez que verifiqué, había una mujer caminando por los jardines —la cabeza de Vivian se sacudió y miró alrededor de la mansión donde una mujer estaba parada inmóvil al lado de la ventana.

—Parece muy familiar ¿Dónde la vi?

—tarareó Jamien relajado— ¡Ah!

¡La foto!

—dijo el vampiro de sangre pura al darse cuenta.

La mujer del vestido blanco parecía tan muerta, ¿cómo se suponía que debía mirar?

Al segundo siguiente, cuando Vivian parpadeó, el fantasma había desaparecido.

Ezequiel parpadeó, moviendo la cabeza de izquierda a derecha mientras buscaba al fantasma.

—¿A dónde fue?

—preguntó.

—¿A decidir a cuál de nosotros matar?

—preguntó Vivian, insegura.

—El sentido del humor es una habilidad importante en momentos como estos —dijo Ezequiel—.

No creo que el consejo haya agregado al fantasma al examen cuando pensaban en buscar el cuerpo.

Creo que es mejor por ahora que encontremos donde está el cuerpo —cuando Jamien se rio entre dientes, el hombre preguntó— ¿Tienes alguna otra forma de mantenerte con vida del fantasma?

—Por supuesto que no —el vampiro de sangre pura sonrió para mostrar sus dientes blancos perlados— Entonces, ¿cuál es el plan?

—¿Podemos compartir lo que hemos encontrado hasta ahora y recopilar la información para ver si podemos encontrar algo?

—sugirió Vivian.

Miró a los dos hombres, esperando que estuvieran de acuerdo, y dejó escapar un suspiro de alivio cuando asintieron.

—Seguro.

—Bueno.

—No encontré nada— intervino Jamien, y luego los miró mientras esperaba que hablara el siguiente— ¿Qué?

Jaja, está bien —dijo al ver los ojos entrecerrados.

Tomando la iniciativa, Vivian habló sobre lo que ya sabían.

—Sabemos que hay un fantasma en la mansión y posiblemente era la amante del segundo Lord.

—Y que su cuerpo no fue encontrado —intervino el vampiro de sangre pura.

—Sí —dijo Vivian—.

El cuerpo debe estar en algún lugar aquí, oculto, y necesitamos encontrarlo.

Ezequiel, quien estaba mirando la mansión para ver si aparecía el fantasma, dijo: —Miré toda la mansión, no hallé nada allí.

¿Crees que está en algún lugar del bosque y es por eso que los que entraron nunca regresaron?

—preguntó.

—Esa podría ser una posible respuesta ¿Deberíamos ir a ver el bosque?

—preguntó Jamien.

Vivian no estaba segura del bosque.

Parecía inseguro ir a un lugar donde la gente que entró había desaparecido— ¿Qué pasa, mi lady?

—¿Tienes miedo?

—Déjame coger mi linterna —respondió ella.

Con eso, los tres entraron en el bosque oscuro con el suelo nevado.

La noche estaba helada.

La nieve que rodeaba toda la región había reducido considerablemente la temperatura.

Con Vivian y Ezequiel cargando la antorcha, Jamien no sintió la necesidad de esperar y se adelantó a buscar los cuerpos.

El bosque era vasto, y con mucho menos tiempo para actuar, no sólo porque había llegado la noche y eventualmente se convertiría en la mañana, sino también porque ninguno de ellos sabía quién sería la próxima víctima en desaparecer.

El suelo estaba cubierto de nieve considerablemente, lo que dificultaba caminar sobre él.

Mientras avanzaban recorriendo cierta distancia, Jamien los llamó.

—No encuentro nada aquí.

Tal vez deberíamos regresar —Vivian miró al suelo con la antorcha que sostenía delante de ella.

Ezequiel habló, su voz sonaba distante, ya que estaba a varios pasos de ellos —No encuentro nada aquí tampoco.

El cuerpo puede que esté aquí, pero tal vez deberíamos profundizar.

Esa fue una idea ridícula, pensó Vivian para sí misma.

No era un pequeño pedazo de tierra donde cavar y encontrar si había algo allí.

Cuando miró hacia Ezequiel, la expresión de su rostro era de codicia, como si tuviera algo bajo la manga, pero la cubrió de inmediato ¿Encontró el cuerpo?

¿O era que había descubierto algo?

Habían llegado tan lejos en el bosque que la mansión no se veía por ningún lado.

Aparte del suave susurro de las hojas y algunos pájaros como cuervos y búhos graznando y ululando, no había otro sonido que los acompañara.

No les importaba cada vez que la lechuza ululaba, el sonido hacía eco a través del bosque, lo que lo hacía más aterrador.

Olvidando que se había quitado los guantes antes, Vivian colocó su mano sobre la corteza del árbol sin saber que había sido salpicada de sangre y ella comenzó a escuchar y ver cosas en el fondo de su mente.

—¡No me mates!

¡Soy otro examinado!

—el hombre luchó mientras Jamien le aguantaba la garganta.

El vampiro de sangre pura miró al humano cuyas piernas colgaban en el aire.

—Ese es todo el propósito ahora, ¿no es así?

No puedo continuar sin sangre y viendo que no hay nada aquí, tendré que tomarla de algún lado.

Gracias por la comida —dijo Jamien, antes de hundir los dientes en el cuello del hombre y chupar la sangre hasta que no quedara más.

Alejando su mano del árbol con una expresión completamente tranquila, la miró y cuando la luz de la antorcha alumbró, vio sangre.

Limpiándosela libremente, se comportó como si nada hubiera pasado mientras internamente había comenzado a entrar en pánico.

No era el fantasma, sino éste hombre quien había matado tanto a los humanos como a los vampiros.

Aunque dudaba que él matara al concejal.

Los vampiros podrían alimentarse tanto de humanos como de vampiros humildes si no tenían más que comer.

Parecía que el humano estaba tramando algo mientras que el vampiro de sangre pura era el hombre que había matado a muchas mujeres antes.

Junto al fantasma de su visión, se había olvidado que Jamien era otro sospechoso.

Al final del día, todos querían sobrevivir y aprobar el examen.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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