Bambi y el duque - Capítulo 181
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- Capítulo 181 - 181 Capítulo 182 – Nadie lo sabe - Parte 3
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181: Capítulo 182 – Nadie lo sabe – Parte 3 181: Capítulo 182 – Nadie lo sabe – Parte 3 Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando llegó el momento de abandonar la mansión de nieve, Lionel y Creed dijeron que hablarían con Lord Nicholas sobre lo que había sucedido aquí, ya que él era el jefe de la tierra y todo tenía que pasar por él antes de tomarse cualquier decisión.
El humilde vampiro decidió dar un paseo con Hueren; temía que decirle otra palabra al concejal Lionel fuera su muerte.
Ya sentado dentro del carruaje, sólo quería salir de esta mansión embrujada donde vivía la dama fantasma.
Ni siquiera quería mirar hacia la mansión por miedo a tener que ver a la mujer con los ojos vacíos.
Éste era un lugar maldito y no importaba si los concejales no le creían, él sabe lo que vio.
—¿En dónde vives, Lady Vivian?
—preguntó Hueren con la intención de querer dejar a la bella doncella en su casa y así cuidarla mejor, buscando la posibilidad futura de poder pedir su mano—.
Déjame dejarte allí una vez que dejemos a Axel.
—el vampiro asintió con la cabeza.
Le gustaría llegar a la casa cuanto antes, cerrar la puerta y no salir hasta que sintiera que estaba a salvo.
—En la mansión Carmichael —respondió Vivian sin pestañear.
El humilde vampiro que había estado golpeteando el suelo con los pies, esperando que partieran, estaba mirando por la ventana cuando escuchó a la dama mencionar la “mansión de Carmichael”, ¿no era esa una de las casas del duque?
—¿Te gustaría conocerla?
—preguntó Hueren, no teniendo mucho que hablar después de los largos tres días, ella asintió con la cabeza— Por supuesto, déjame llevarte allí y luego a tu casa —insistió.
Al ver que el concejal no pidió su dirección, el vampiro desvergonzadamente dio su dirección.
—Vivo en el vizcondado, que está en la villa Wo —incluso Vivian, quien había estado ocupada con sus pensamientos, miró al vampiro junto con el cochero que estaba a punto de arrancar el carruaje y luego al concejal.
Sin decir una palabra más, el carruaje comenzó a abandonar la mansión de nieve con los cadáveres amontonados en la tierra, que eventualmente serían buscados y sacados para enterrarlos después de que los concejales mayores terminaran de discutirlo con el Señor.
Cuando apareció una de las ciudades, el carruaje se detuvo y la puerta se abrió.
—Amable señor, tome esto —dijo Hueren, tirando de una bolsa que tintineaba con monedas dentro.
Sacando una moneda de oro y otra, se la entregó al vampiro—.
Hay un carruaje local que sale por la noche y a la una de la mañana.
Estoy seguro de que, si lo tomas, llegarás pronto a la villa Wo.
Nos pondremos en contacto contigo con la dirección que has proporcionado para decirle cuándo venir al consejo —el hombre asintió con la cabeza y salió del carruaje.
El carruaje comenzó de nuevo, esta vez en dirección a la mansión Carmichael.
Vivian trató de dormir cuando regresaban de la ciudad donde habían dejado al hombre llamado Axel, quería tomar una pequeña siesta ahora que habían terminado el examen y no había podido dormir nada.
—¿Encontraste a los otros?
—le preguntó a Hueren, quien la había estado mirando sin apartar sus ojos de ella.
Luego movió sus ojos rápidamente, no quería que lo sorprendieran mirándola fijamente porque podría considerarse maleducado.
—El concejal encontró al vampiro de sangre pura, ¿Jamien?
—preguntó inseguro de si ese era el nombre y Vivian asintió con la cabeza para confirmar que tenía razón sobre el nombre— También pudimos recuperar al humano.
¿Sabes qué pasó con el vampiro de sangre pura?
—le preguntó a ella.
El concejal se había perdido partes de la explicación cuando fue a buscar agua para ella.
Al dar la misma versión de la historia que les había contado a los concejales mayores, dijo: —Sólo quedamos los tres, no sabíamos acerca de Axel y fuimos al bosque para ver si podíamos encontrar algo después de la muerte del concejal…
pero, Jamien insistió en quedarse y nosotros nos fuimos.
—Lo siento si te hice sentir incómoda —se disculpó, inclinando la cabeza hacia atrás—.
Sus muertes fueron muy extrañas, porque Jamien y Oliver tienen el mismo patrón —señaló que las cuencas estaban vacías y que no había ojos allí—, pero el humano, fue muy extraño.
Estoy feliz que estés a salvo.
Estaba muy preocupado.
—logrando sonreír, ella agradeció su preocupación.
El carruaje atravesó las puertas de la mansión Carmichael y el cochero tiró de las riendas de los caballos.
Jan, que era el amo de llaves de la mansión, fue quien abrió la puerta después de escuchar el sonido del carruaje.
Esperando en la entrada vio al concejal llamado Hueren que ayudaba a su maestro a salir del carruaje.
La última vez que el hombre había ido hasta allí fue para informar sobre sus asignaciones; el maestro Leonard había preguntado cómo iba el examen, y el hombre había dicho que estaba bien.
Pero cuando la señora salió del carruaje, mirando como estaba, su boca se abrió y la cerró rápidamente.
Lady Vivian no se veía como se había ido y era bastante evidente por la forma en la que lucía en ese momento.
Su rostro tenía rasguños y moretones en la cabeza que ahora se veía rojo oscuro, sus ojos estaban un poco decaídos e inclinó la cabeza para que su Maestro saliera.
Al salir del carruaje, Vivian logró pararse sobre sus pies, lo que no fue tan difícil como había sido el bajar las escaleras mientras descansaba en el carruaje.
Los costados de su cuerpo le dolían.
Ezequiel la había arrojado por el suelo y la pared, lo que debió haber herido su lado derecho y su cabeza.
La falta de sueño y la cantidad de veces que su cabeza había sido empujada contra la pared, la hicieron sentir mareada.
Le tomó un tiempo dar un paso adelante desde donde estaba parada.
El concejal se quedó para asegurarse de que no se cayera, como si su cuerpo se balanceara sutilmente.
Al escuchar los pasos que sonaban distantes, los ojos de Vivian siguieron las costosas botas de un hombre y subió la mirada desde los pantalones hasta la camisa, y finalmente miró a los oscuros ojos rojos de Leo.
Tenía el ceño fruncido y dio un paso adelante al igual que ella.
Su cuerpo se desplomó con fuerza y Leo la agarró en sus brazos a tiempo.
Una vez realizado el examen, ya no había necesidad de ocultar su relación.
Y aunque no la había molestado antes cuando ella mostraba libremente sus sentimientos, sentía como si le hubieran quitado un peso del pecho, como si fuera a volar en cualquier momento.
Aunque su cuerpo estaba cansado y apenas podía pararse con sus dos pies, le susurró: —Estoy en casa —Leo la rodeó con ambas manos, una para sostenerla y la otra que descansaba en el dorso de su mano, manteniéndola cerca y segura.
—Bienvenido a casa, Vivi —le respondió, a lo que ella sonrió con los párpados pesados.
Con la mente relajada en los brazos de su amante, sintió que su preocupación, ansiedad y todo lo que había estado flotando sobre su mente se disipaba antes de quedarse dormida en sus brazos.
Sintiendo como el cuerpo de Vivian caía sin fuerza sobre él, Leo la levantó en sus brazos, mirando hacia abajo para atraparla inconsciente, su cabeza descansó sobre su pecho firme.
El concejal, como el resto que no sabían de la relación oculta de Leonard y Vivian, miró a su superior con los ojos que se iban a caer de la cara debido a la conmoción.
¿Lady Vivian se quedó dormida en los brazos de su superior?
—Hueren —Leonard llamó la atención de su subordinado—, gracias por traerla a casa a salvo —le agradeció el Duque—.
Te veré más tarde en la noche o mañana por la mañana.
Puedes tomarte el resto del día libre —le informó al humano que tenía las cejas fruncidas juntas.
Para aclarar sus dudas, Hueren preguntó: —¿No se preocuparán por Lady Vivian si no regresa a su casa?
¿Quiere que informe?
El concejal podría ser un excelente humano y su subordinado, pero Leonard no estaba ciego para no darse cuenta de la forma en que la presencia de su esposa lo había afectado.
—Gracias por la preocupación, Hueren, pero creo que mi esposa ya está en casa.
Hasta pronto.
Hueren miró boquiabierta al duque.
¿Esposa?
¿Cuándo se casó el duque Carmichael?
Espera, dijo esposa, ¿Eso significa que había tomada a Lady Vivian hace mucho tiempo y de eso estaba hablando?
Muy pocos habían oído hablar de Vivian a través de Lord Nicholas, quien siempre se había burlado de él por lo enamorado que estaba el duque, pero el nombre nunca había aparecido.
La mayoría de ellos estaban bajo la especulación que tal vez el hombre no era alguien para mostrar afecto debido a su distanciamiento con los extraños y las multitudes.
Todavía recordaba la única vez que el duque habló.
—Escuchamos que es muy bonita, ¿quién es ella?
—preguntó uno de los hombres durante una reunión que se celebró para los departamentos.
—El duque debe haber elegido para sí mismo la chica más bonita ¿Es realmente bonita?
—preguntó otro.
El duque Leonard, quien estaba rodeado por muchos hombres que estaban borrachos y esperando que hablara.
Les respondió con un suspiro.
—Ella es hermosa —esto había ganado muchos gritos.
—¿Por qué no la traes?
Tenemos que ver a la mujer que te ha robado el corazón —dijo una vampira que les estaba sirviendo bebidas.
—Ella no lo sabe.
Incluso podría rechazarme si tiene a alguien en mente —respondió Lord Carmichael.
Hueren, quien no lo sabía, dijo: —Nos aseguraremos de animarlos a los dos.
Pero quién sabía cómo tendría que animar a su superior.
Internamente, las lágrimas fluyeron por sus ojos ante su sueño de corta duración.
Inclinando la cabeza, miró a la doncella dormida y se despidió.
… Leonard llevaba a Vivian en sus brazos, manteniéndola cerca de él mientras se dirigía a su habitación con cada paso en las escaleras.
Llevándola a la cama, la tumbó.
—¿Necesitara algo de mí, maestro Leonard?
—el amo de llaves llegó a la habitación después de cerrar las puertas principales.
Había seguido al duque a una buena distancia entre ellos.
—No.
Si alguien viene, dígale que no aceptaré ningún visitante y que me reuniré con ellos después, de acuerdo a mi disponibilidad.
—Sí, maestro Leonard —Jan inclinó la cabeza.
El amo de llaves cerró la puerta.
Leonard miró a Vivian, su ropa no estaba hecha jirones, lo cual era un alivio y una señal de que ninguno de los hombres la había tocado.
Había estado preocupado y había dejado que Lionel, quien estaba a cargo del examen de éste año, escuchara su preocupación.
Vivian, siendo la única mujer, necesitaba seguridad y esa era una de las razones por las que los concejales se habían quedado para observar y asegurarse de que no le ocurriera daño a la mujer hasta el tercer día.
Al ir al baño, tomó un tazón de agua y un paño empapado para limpiar el barro que tenía en las manos y los pies.
Limpiándolo poco a poco, se le acercó a la cara y sacó otro paño para remojarlo y limpiarle la mancha de sangre que tenía en la frente.
Se había hecho un corte que había sanado y la piel se había arrugado en esa área.
Limpiándole la cara con agua tibia, sus ojos cayeron sobre su cuello y le hizo hervir la sangre.
Había marcas de dedos en ambos lados de su cuello, como si hubiera sido apretada hasta el punto que no podría haber respirado.
Alguien había intentado matarla y la idea le hizo hervir la sangre.
La coloración en su piel era demasiado evidente, no había que acercarse demasiado para comprobarlo.
—¿Qué paso ahí?
—Leonard susurró, alejando su cabello de su rostro e inclinándose hacia adelante para presionar sus labios suavemente sobre su frente.
… En la mansión Rune Nicholas se sentó en su estudio, trabajando en el papeleo que le llegaría en unas pocas horas después de lo que había escuchado de su ghoul, Everest, quien ahora estaba parado en una esquina de la habitación.
Una vez que Everest dejó a Vivian, el ghoul fue a su maestro para informar sobre lo que vio e hizo.
El ghoul no lo había estado escuchando, haciendo cosas por su propia cuenta, que por una vez no le importó, pero no podía dejársela pasar fácilmente.
Infeliz con su comportamiento, lo había hecho quedarse en la mansión, y hasta que él no lo autorizara palabra no iría a ninguna parte, amenazándolo que si se iba era para nunca volver, lo que era suficiente para mantenerlo aquí por ahora.
Y pensar que uno de sus ghouls tenía un comportamiento infantil mientras que el otro era un asesino absoluto.
Las cosas en la mansión de nieve habían tomado un giro diferente, y antes que pudiera hacer algo, tuvo que esperar a ver qué tenía que decir el consejo al respecto, que sabía que vendrían a reunirse y discutir con él.
¿Un fantasma en la mansión de nieve?
Qué intrigante, pensó Nicholas para sí mismo mientras escribía en un pergamino.
Parecía que tanto el segundo como el tercer señor tenían sangre en sus manos, y él no era tan diferente, lo que le hizo preguntarse si el primer Lord de Bonelake también había matado a alguien.
Aunque el consejo no tenía idea de lo que sucedió, se dejaría como un incidente misterioso a la vista del público, pero habría personas que querrían excavar y encontrar qué y cómo se habían desarrollado las cosas para tener un registro del procedimiento del examen.
La muerte era inevitable y parecía que su ghoul había matado a un hombre esta vez, no por su palabra, sino por su propio instinto.
Un agujero en el pecho del cadáver y los sobrevivientes no tenían sangre en sus manos, sin duda plantearía preguntas en la próxima reunión del consejo.
Levantó la cara para mirar al demonio que permanecía en silencio.
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