Bambi y el duque - Capítulo 185
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- Capítulo 185 - 185 Capítulo 186 – Cómo funciona - Parte 1
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185: Capítulo 186 – Cómo funciona – Parte 1 185: Capítulo 186 – Cómo funciona – Parte 1 Editor: Nyoi-Bo Studio Después de que el consejo examinara el área y sacara todos los cuerpos para ponerlos en las tumbas, cerró el caso y dio a conocer el resultado del examen.
Vivian y el vampiro llamado Axel fueron aprobados.
Nicholas había ido a echar un vistazo después de dos semanas para limpiar el desastre en el que el segundo Lord los había dejado.
Con sus demonios que acechaban en las sombras, los hombres comenzaron a cavar el lugar en el balcón en la tarde.
Vivian, quien había sido parte de esto, al presenciar lo que había sucedido en el pasado, deseaba ir, y tanto ella como Leonard fueron a echar un vistazo también; permaneciendo parados en una esquina mirando a los hombres cavar hasta que se detuvieron, encontrando un esqueleto enterrado debajo del piso durante todos estos años.
No era sorprendente que hubiera copos de nieve en esta parte particular de la mansión.
El fantasma lo había hecho por felicidad después de matar al hombre.
Caminando hacia el frente, ella vio que sacaban el esqueleto del piso y lo dejaban al descubierto.
La carne y la piel habían desaparecido dejando sólo el esqueleto y la ropa que había usado ese día antes de su muerte.
Leonard había abrazado a Vivian con fuerza cuando el cuerpo estaba siendo llevado a un ritual antes de ser enterrado para que el fantasma pudiera descansar en paz.
—¿Dónde están el resto de los cuerpos?
Los que encontraron aquí —preguntó Vivian.
—En el cementerio local.
Es difícil creer que Jamien fue asesinado por el fantasma.
Tenía la esperanza de obtener más información sobre sus visiones —Leonard no estaba contento con eso—.
Quizás, en comparación con ellos, sus crímenes fueron mucho más fuertes ante sus ojos y antes de que ella pudiera verte como el próximo blanco, todo había llegado a su fin.
Te extrañé tanto —Leo besó el costado de su sien.
—Te extrañé mucho —ella susurró, un poco tímida por decirlo en voz alta.
Durante su tiempo allí, para pasar los peores momentos, había recordado su tiempo con Leonard, como si estuviera compartiendo el mismo espacio que ella.
La situación había sido dura en esos tres días.
Finalmente llegó el día en que Vivian se uniría oficialmente al consejo.
Leonard tenía que estar allí temprano y, por lo tanto, se había ido al amanecer.
Cuando Vivian salió del carruaje, tenía un vestido de aspecto fresco que las mujeres usaban principalmente en ocasiones formales.
Su cabello estaba trenzado a ambos lados, atados completamente con dos colitas a cada lado de la cara.
Para el consejo, era como cualquier otro día con trabajo, tareas y reuniones a las que asistirían para resolver problemas en diferentes ciudades de las cuatro tierras; problemas que eran llevados por los duques y el magistrado.
Cuando una mujer entró por las puertas negras del edificio blanco, los trabajadores no pudieron detenerse, pero echaron un vistazo o dos para ver a la persona que había sido bienvenida en el consejo.
Ella fue una de las personas que evitó la muerte durante el examen, por lo tanto, se había ganado más murmullos en su nombre de las personas que la miraban.
Todavía era difícil creer que no sólo había sido aceptada, sino que también estaría trabajando con Leonard.
Mientras más rápido comenzaran a trabajar, mas rápido encontrarían a la persona que había matado a Charlotte.
Caminando entre la bulliciosa multitud de personas que se habían abierto camino para detenerse a mirarla, vio a Lionel, quien acababa de salir de la habitación con Leonard caminando a su lado.
Al ver a Vivian, Leonard no se contuvo.
Sus pasos fueron más rápidos para encontrarse con los de ella y le preguntó.
—¿Cómo estuvo el viaje hasta aquí?
Estuvo bien ¿Llegaste a tiempo?
—ella asintió.
—Déjame llevarte con el jefe del consejo.
Dijo que quería conocerte —le informó.
Intercambiando una mirada con su superior, abrió el camino hacia donde estaba el consejo principal.
La conversación de Leo y Vivian fue corta, pero para los concejales que los rodeaban, estaban casi todos boquiabiertos.
Leonard era un hombre que generalmente no miraba a extraños; pensar que el hombre estaba hablando con una mujer que apenas ingresó al consejo hace unos minutos, los sorprendió.
—¿Por qué quiere reunirse conmigo?
—preguntó Vivian mientras lo seguía a través de la puerta individual.
Las paredes eran gruesas y estaban hechas de un bloque de piedras cuadradas a ambos lados.
Leonard se volteó para mirarla.
—Debe ser para hablar contigo sobre la Mansión de Nieve —oyendo esto, ella frunció los labios.
Había pasado una semana desde que había oído que se cerraba el caso ¿Qué más quería saber?— Él es un buen hombre, no tienes que preocuparte.
Estoy aquí contigo —le aseguró como muchas otras veces al tenerla de regreso, y sabía que la atraparía si se caía en cualquier lugar.
—Bueno.
—Si no estás segura de contestar las preguntas que te hará, no tienes que hacerlo.
Déjalo como están —dijo, y luego de caminar por muchos pasillos estrechos, llegaron a una puerta de madera mate y oscura donde un guardia se levantó para abrir la puerta para que entraran.
Cuando Vivian entró en la habitación, fue recibida con una luz brillante que la obligó a apartar la mirada de los ventanales.
—Bienvenida, Lady Vivian Carmichael —escuchó a un hombre saludarla y sus ojos se enfocaban para ver al hombre, su cabello era negro peinado hacia atrás y su altura era de dos o tres pulgadas mayor a la de Leonard.
Sus ojos rojos la miraron, y transmitía cierta calma en ellos.
Él le ofreció una sonrisa que parecía inofensiva y le tendió su mano para que ella la estrechara, y en esos segundos libres cuando su mano tocó la suya, pudo sentir algo, como electricidad, de los recuerdos que amenazaba con abrirse paso, pero retiró su mano.
—Es bueno conocerte finalmente.
He escuchado mucho sobre ti, no de uno o dos, sino de muchos.
Espero que nos traiga una gran moral y esperanza para las mujeres que están ansiosas por entrar aquí el próximo año y los años que están por venir, por favor, tomen asiento.
—dijo, señalando con su mano.
Éste hombre realmente resultó ser diferente al resto de los concejales que había conocido.
Era el jefe después de todo, sin embargo, no se mostraba intimidante o grosero como el resto que creía que eran superiores a los demás.
Después de conocer a muchos vampiros de diferentes tipos y estatus, ella notó que él era una persona de perfil más bajo.
No era un vampiro de sangre pura como la mayoría de ellos que se habían inscrito para trabajar.
—Soy Reuben Marais, el actual director del consejo principal —Vivian asintió, indicando que lo estaba escuchando— ¿Quieres algo de beber?
—Estoy bien, gracias —respondió ella; tener a Leonard a su lado era un alivio y luego se golpeó la cabeza.
El director del consejo no la había llamado Vivian sino Vivian Carmichael, ¿le habían informado?
—En primer lugar, me gustaría felicitarte por pasar la prueba y sobrevivir al examen.
Aunque el examen no fue para evaluar la supervivencia —dijo, su voz tranquila y serena.
Era algo muy similar a la forma en que era Lord Nicholas, pero no lo suficientemente encantador.
Sacó los informes y pasó las páginas—.
Tantas vidas sacrificadas, es una pena que algunos de ellos no hayan tenido la oportunidad de aprobar y vivir su sueño, ¿no crees?
—le preguntó a ella.
—La vida es lo que hacemos de ella, señor —respondió Vivian, y el hombre asintió.
—Cierto, muy cierto —estuvo de acuerdo.
Leyendo los informes, dijo—.
Aquí dice que tú eres una entre los sobrevivientes.
El otro es un hombre que aparentemente se escondió en un gabinete durante dos días.
Francamente, no lo consideraría parte del consejo, pero él usó su mente o, debería decir, que en éste caso creyó en su imaginación y se protegió a sí mismo, pero debo decir que es una cualidad mantenerse con vida frente a todo lo que se nos presenta ¿Cuál es su opinión al respecto?
Vivian no sabía por qué, pero se sentía como si estuviera en una entrevista interrogativa, donde estaba siendo examinada.
Se tomó unos buenos segundos, pensando antes de hablar.
—Si ya le ha dado la oportunidad de trabajar, significa que consideró todas las posibilidades y luego le dio el puesto que mejor le convenía.
Después de todo, es un trabajo de campo muy variado y cuando se trata del consejo, hay cosas que no siempre requieren una justificación.
Uno necesita saber cómo salvar su vida cuando se encuentra bajo una situación de peligro —le respondió de manera diplomática, haciendo que el hombre asintiera, se inclinó hacia atrás, su boca se torció ligeramente y tarareó.
—Escuché de Lionel y Leonard que quieres trabajar en su departamento, ¿es cierto?
—preguntó.
Leonard, quien estaba sentado al lado de Vivian, no intervino para responderle, ya que era algo que Vivian tendría que hacer ella misma.
Ahora que era parte del consejo, ya no era una niña pequeña después de todo, había aprobado su segundo examen y sería sometida a los ojos de otros, quienes llegarían a sopesar su importancia no sólo en el trabajo del consejo, sino también para ver qué tan bien se adaptaba cuando se trataba de usar su propia habilidad.
Después de que Vivian inspeccionara la tierra de los muertos, donde habían tenido lugar los asesinatos, Leo había hablado de tener a Vivian en su equipo con Lionel.
Su superior era un hombre difícil de influir.
La mayoría de los equipos que trabajaban en el consejo tenían al menos entre seis y siete personas, pero la suya se limitaba a cuatro, incluido el propio Lionel.
Si no fuera porque Lionel vio cuán versada estaba Vivian cuando se trataba de su agudo ojo con el que podía atar los cabos sueltos, se habría opuesto de inmediato, pero no lo hizo y, en cambio, le dijo que le daría una oportunidad, es decir, si ella aprobaba el examen.
Pero Leo no se había detenido allí.
Había ido a pedirlo al jefe del consejo, dando su palabra sobre esta determinada mujer examinada antes de que el consejo principal oyera quién era ella.
Cuando los mejores examinados eran aprobados, los más antiguos en cada departamento del consejo les gustaba tomarlos para sus equipos a fin aumentar la productividad y Vivian tenía un puesto especial allí, no sólo era una mujer bonita, sino también con grandes habilidades.
Había posibilidades que los hombres se pelearan para llevarla a su equipo.
Los que tenían la mayor cantidad de casos resueltos y gozaban de mayor credibilidad, tenían más grandes posibilidades de ser promovidos al siguiente nivel.
—Sí, creo que lo haré bien —respondió Vivian con confianza.
—Eso es bueno.
Espero que traigas muchos laureles al equipo —sus ojos la miraron con curiosidad, pero no despertó su curiosidad y en su lugar habló—.
Ya he traído algunos documentos preparados para ti —¿documentos?
pensó Vivian para sí misma—.
Ahora recuerda que esto es del consejo, así que puede que no sea mucho, pero siendo una de las pocas mujeres que trabajará aquí, espero que lo encuentres a tu entera satisfacción —el jefe del consejo le entregó un pergamino que desenrolló para leer de qué se trataba.
[Vivian Carmichael, al aprobar el examen con una puntuación alta y teniendo en cuenta el Edicto 133, el consejo ha decidido proporcionarle los siguientes bienes: Una mansión en la calle Mainline; un carruaje con dos caballos; una sirvienta que puede ser reemplazada si es necesario desde el establecimiento de esclavos.
La fontanería y otras arquitecturas no están incluidas.
Además, tenga en cuenta que, si se elige a una sirvienta, su comportamiento es exclusivamente responsabilidad suya y el consejo no asumirá las consecuencias de su elección.] ¿Iba a obtener todo esto por aprobar el examen?
Una vez que lo terminó, levantó la vista con una expresión en blanco.
¿Una mansión?
—Como dije, no somos generosos, pero necesitamos dar un ejemplo para que las mujeres puedan venir a unirse a nosotros.
Los hombres sólo obtienen una o dos parcelas y nada más —dijo Reuben, recogiendo el pergamino— ¿Tiene algún problema con eso?
—Sobre la mansión —expresó preocupada.
Pensando que no estaba satisfecha con la ubicación de la mansión, Reuben respondió.
—Mainline es una calle decente, aunque no está ubicada en el corazón de Bonelake, podrás ver que a medida que vayan llegando los años, aumentará de valor.
Quiero decir —el hombre se desvió del tema—, mi esposa pensó que no tenía mucho valor cuando compré un terreno cerca del borde de Mythweald, pero ahora el precio es alto.
A veces sólo tienes que confiar en la decisión de tu compañero, ¿qué dices, Leonard?
—Creo que todavía es una mala decisión comprar algo tan pronto donde no hay hábitat.
Serás el primer objetivo que las brujas tomarán, así que tal vez en cuarenta o cincuenta años puedas ocuparlo —fue la respuesta directa de Leonard.
Vivian lo miró.
El concejal frente a ellos era un hombre del puesto más alto.
Parecía que Leonard mostraba indiferencia cuando se trataba de su comportamiento con cualquier persona.
—En realidad no quiero la mansión —las palabras de Vivian hicieron que el concejal frunciera el ceño—.
No es que no sea bueno —dijo, no queriendo que él pensara que estaba siendo mal educada al no tomarla—.
Tomaré los caballos y el carruaje, pero nada más que eso.
Tengo todo lo que necesito —el hombre continuó frunciendo el ceño, con los ojos fijos en los de ella.
—¿Estás segura de eso?
—le preguntó.
Vivian asintió con la cabeza.
—Sí —ella le ofreció una sonrisa.
—Está bien, si tú lo dices.
Creo que eso es todo lo que tenemos por ahora.
Leonard puede llevarte al cubículo donde conocerás a los demás antes de comenzar tu trabajo a partir de hoy —le devolvió la sonrisa, una que era de un hombre de negocios.
Tanto Leonard como Vivian se pusieron de pie, inclinando la cabeza por respeto y caminaron hacia la puerta.
Antes de que Vivian pudiera salir por la puerta, el Director del consejo la llamó para que se detuviera.
—Lady Vivian.
Ella se dio la vuelta.
—¿Sí?
—¿Viste al fantasma en la Mansión de Nieve?
—No —sus palabras fueron suaves cuando le respondió.
Vivian y Leonard salieron de la oficina del Director del Consejo; el hombre tenía treinta y tantos años, se quedó en silencio con los labios apretados firmemente en una delgada línea.
Siendo el Director del consejo, él recibía todos los informes, pero algunos informes nunca llegaron a sus manos y no era que no estuviera al tanto.
El hombre estaba atento a lo que pasaba bajo su supervisión, pero a veces había informes que, aunque llegaron a sus manos, los hechos eran manipulados.
Y uno de esos informes se había perdido hace unos años.
Había escuchado del concejal Lionel sobre la escritura en la pared que uno de los examinados debió haber escrito para asustar al otro, pero dudaba que fuera así.
Yo sé lo que hiciste.
Esas palabras tenían mucho peso, ya que no sólo los examinados fallecieron, sino que también habían perdido a uno de sus concejales.
Quienquiera que los hubiera matado podría haber matado al Director del concejo si hubiera estado de guardia, sin embargo, los hechos ocurrieron el segundo día; cuando acaeció la muerte, temprano hubo un cambio en el supervisor del día.
Algo le decía que había más de lo que estaba escrito allí.
Que había sucedido algo que aún no había descubierto.
Volviendo a sentarse detrás del escritorio, sacó el pergamino que le había entregado previamente a la chica para volver a colocarlo en el cajón.
Cuando fue a cerrarlo, sus dedos tocaron la superficie de arriba abriendo la pequeña caja que yacía escondida.
Al abrirla miró unos pequeños objetos debajo de los cuales había una foto de una mujer.
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