Bambi y el duque - Capítulo 62
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
62: Capítulo 63.
La sanadora –Parte 2 62: Capítulo 63.
La sanadora –Parte 2 Editor: Nyoi-Bo Studio La Hermana Isabelle había dedicado más de treinta años de servicio a la iglesia y a la gente de Bonelake.
Aunque era bien sabido por los cargos más altos del Concejo, como los Señores y los Duques, que la mayoría de los sacerdotes y sacerdotisas eran brujos blancos, los humanos y otros seres inferiores no lo sabían.
Los brujos blancos tenían varias habilidades, pero eso no quería decir que los seres inferiores las conocieran.
Como los brujos negros estaban involucrados en actividades más despreciables como secuestrar humanos y sacrificarlos en rituales, eran más temidos.
Los humanos no eran menos cuando se trataba de vengarse de los brujos negros, los quemaban en el centro del pueblo y no importaba si se trataba de un brujo blanco que no tenía nada que ver.
Para los humanos, todos los brujos eran malos, y no escatimaban en odio hacia ellos.
Los humanos eran ingenuos, tanto, que podían ser manipulados sólo con palabras, pensó la Hermana Isabelle.
Y detrás de los humanos, venían los vampiros de clase baja.
Ellos también eran fácilmente manipulados, no así los vampiros de sangre pura.
Los ojos verdes de la mujer evaluaron al muchacho que se paraba frente a ella, que tenía los ojos oscuros debido a la poca iluminación de la iglesia.
Conocía al Duque Leonard desde que era niño, y ahora era más alto, y sus ojos inteligentes se fijaban en los de ella.
Recordaba las visitas de la madre de Leonard como si hubiesen sido ayer, Lady Renae llegaba preocupada por el temperamento de su hijo.
Había visto a niños de esa edad pelearse, pero el Duque…
El Duque tenía el hábito de continuar peleando hasta que no pudiera más.
Físicamente parecía un príncipe, por lo que ella no esperaba menos de un muchacho que provenía de una de las más conocidas familias de sangre pura.
Pero la elegancia de Leonard le llamaba la atención, había visto aquella elegancia en el Señor de Bonelake actual.
Claro, pensó la Hermana Isabelle, si el muchacho había sido criado por el mismísimo Señor.
No había dudas de lo educado que estaba.
El Señor podía parecer ingenuo ante sus súbditos, pero no podía engañarla, ella sabía exactamente cómo había llegado a ser el Señor de Bonelake.
—¿Qué sabes sobre los sanadores, además de que son muy raros?
–preguntó Leonard.
—Que ya no existen.
–respondió la Hermana Isabelle mientras se sentaba en uno de los bancos vacíos.
A esa hora de la noche la iglesia estaba desierta, excepto por la bruja y el vampiro de sangre pura que apoyaba la espalda a un lado del banco esperando que respondieran su pregunta.
—El concejero ha dicho que intentaron encontrar uno en el pasado, pero que nunca lo lograron.
–la mujer asintió ante las palabras de Leonard.
La Hermana Isabelle dijo: —Claro que lo han hecho.
No está bien decir esto, pero el Concejo no es totalmente puro.
Hay personas que infiltran algunos temas, sin que nadie sepa, para su propio beneficio.
No creo que hayan quedado sanadores en estas tierras.
Por lo menos no por un siglo.
Muchos concluyeron que era la sangre de los brujos blancos la que contenía la habilidad de sanar heridas.
—No creo que estén extintos.
–había pensado que Vivian podría ser uno de ellos cuando ella le había contado del incidente en el mercado.
Leonard la conocía desde que eran niños, pero nadie sabía de dónde provenía.
La vida de la chica antes de llegar a la mansión Carmichael era un misterio.
—¿Eso quiere decir que nacen sin ningún linaje?
—Francamente no es fácil concluir aquello, Duque Leonard.
–le respondió la Hermana Isabelle.
—Cuando los sanadores existían, los brujos sólo habían recolectado algunos detalles sobre ellos.
Mi especie no tenía el privilegio de pedir información, ya que todavía éramos marginados para la sociedad.
Aunque no creo que haya un patrón específico.
Generalmente, cuando unos vampiros se reproducen, o unos brujos, o unos humanos, producen un ser nuevo.
Claro que hay algunas combinaciones que no cambian mucho.
Los sanadores, que eran algo excepcional, eran secuestrados por los brujos negros o por los miembros del concejo, y eran disecados para examinar sus habilidades.
Lo que la gente no sabía en ese entonces era que las heridas que se le hacen a un sanador no pueden ser curadas, y que llevan tiempo.
Aquella última oración llamó la atención de Leonard.
Si lo que la Hermana Isabelle decía era verdad, entonces había una posibilidad de que su Bambi fuera una sanadora.
Su vida estaría en peligro si alguien se enterara.
—¿Así que un sanador no se puede curar a sí mismo, pero puede curar a los demás?
–reiteró Leonard para confirmar las palabras de la mujer.
—Allí está la ironía, y no sólo ello, sino que su esperanza de vida comienza a acortarse.
Utilizar un poco de energía está bien, pero utilizar mucha reduce sus años de vida.
Es bastante triste, si lo piensas.
—aquello no era algo que Leonard se alegrara de escuchar.
Cuando volvió a la mansión, Leonard ya no tenía curiosidad, sino más bien se sentía decaído.
Caminó hacia su habitación, las palabras de la bruja blanca todavía daban vueltas por su mente.
Sin duda, Vivian era una sanadora, quizá no había nacido como una, pero había adquirido la habilidad de sanar a las personas.
Lo que había hecho en el mercado era noble, pero el muchacho no quería que lo hiciera de nuevo.
—Aquella tonta.
—pensó Leonard.
–Para probar su teoría cortó su propio dedo.
Con lo inestable que era el mundo, tendría que protegerla.
Y ver que su esperanza de vida se acortaba debido a su corazón generoso, no era algo que Leonard haría.
Prefería que ella no se enterara, después de todo, se dice que la ignorancia es felicidad.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com