Bambi y el duque - Capítulo 65
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
65: Capítulo 66.
Un extraño en la multitud –Parte 1 65: Capítulo 66.
Un extraño en la multitud –Parte 1 Editor: Nyoi-Bo Studio Aunque se había acostado en la cama para dormir al lado de Vivian, no había podido cerrar los ojos todavía, estaba observando al rostro dormido frente a él.
Los ojos de la chica se movieron bajo los párpados, como si estuviera soñando algo que fuera difícil de traer a la realidad, lo que hizo que Leonard se preguntara qué estaría soñando.
El viento que venía luego de la lluvia hacía que el clima en la tierra de Bonelake fuera mucho más frío.
Vivian se había cubierto completamente con las sábanas, protegiéndose de las bajas temperaturas de la noche, aunque pudo dormir bien, mientras Leonard todavía llevaba la ropa con la que había llegado a la mansión.
Podía escucharla respirar, inhalar y exhalar el aire que golpeaba suavemente contra la almohada.
Las mejillas de la muchacha estaban pálidas, y, sin poder resistirse a tocarlas, Leonard pasó su dedo por el rostro de Vivian, que despertó.
Los ojos de Vivian, que estaban inundados de sueño, se abrieron y vieron a Leonard recostado a su lado.
—¿Leo?
–Vivian susurró su nombre en la noche.
El sueño comenzó a evaporarse de su cuerpo a medida que se daba cuenta de que el hombre estaba en su habitación y en su cama en ese mismo momento.
El corazón de Vivian comenzó a acelerarse, y Leonard podía oírlo incluso bajo la lluvia y los truenos.
Pasó sus dedos por el cabello de la chica para apaciguar los latidos de su corazón.
Se miraron fijo, uno estaba apacible y la otra abría sus ojos, mientras la mano de Leonard dejaba su cabello para tocar su brazo, moviéndose hacia adelante y hacia atrás como si fuera una pluma.
—Pensé que no vendrías.
–dijo Vivian, llenando el silencio acogedor entre ellos.
Leonard respiró profundo y exhaló.
—¿Eso has pensado?
–murmuró, colocando sus manos alrededor de la cintura de Vivian, y atrayéndola hacia él.
—¿Qué ha pasado?
–preguntó.
Vivian se sonrojó mientras sus ojos se fijaban en los botones de la camisa del muchacho.
¿Qué ha pasado?
Vivian podía sentir su corazón latir más rápido que antes, y cerró los ojos para calmarlo, pero ¿cómo podría hacerlo si él la había empujado tan cerca suyo, de manera que sólo se encontraba a una o dos pulgadas?
Sin olvidar que nunca antes habían dormido en la misma cama.
Sí se habían quedado dormidos uno al lado del otro cuando eran niños, pero ahora ya no eran niños.
Vivian se había convertido en una chica hermosa, y Leonard en un hombre guapo.
—Nada.
–negó con la cabeza, y un suspiro se escapó de su boca cuando Leonard la abrazó, trayéndola aún más cerca.
Olía bien, pensó Vivian, dulce como el hogar, lo que la hacía sentir calor.
Sintió cómo Leonard besaba su cabeza, y levantó la cabeza para mirarlo.
Sintió en su mejilla un beso que apuntaba hacia su cuello.
Un suspiro de gozo pasó por los labios de Vivian cuando los del muchacho tocaron su cuello.
Los dientes de Leonard entraron en contacto con la piel delicada y pálida de la chica, y la mordió de forma que la dejó adolorida, para luego succionar su piel lo suficientemente fuerte como para dejar una marca por algunos días.
—, ¡espera!
–dijo Vivian rápidamente, empujando el pecho del joven mientras se daba cuenta de que los botones de la parte delantera de su vestido se habían desabrochado, lo que había sido culpa de Leonard.
Vivian se veía completamente sonrojada.
Justo cuando sus manos alcanzaron la parte delantera del vestido, Leonard tomó su mano para impedir que hiciera lo que iba a hacer.
Sin aliento, Vivian lo miró a los ojos con las cejas fruncidas.
–Leo…
Como Leonard estaba tomando sus manos firmemente, Vivian no se animó a moverse.
Había leído en algún lado que cuando el depredador atrapa a su presa, era sabio quedarse quieto para no estimularlo.
—¿Qué?
—preguntó el muchacho, acariciando la cintura de la chica suavemente con el pulgar.
—Necesito abotonar mi vestido.
–contestó Vivian, cuyo corazón golpeaba contra su pecho.
Leonard bajó su mano, lo que hizo que el corazón de Vivian se calmara.
—Creo que está bien así.
—P-Por favor.
–suplicó Vivian en aquella dulce voz que la caracterizaba, pervirtiéndole aún más.
Los ojos de la chica, que denotaban timidez, miraron ansiosamente a los de Leonard.
De repente, Vivian sintió cómo giraba en la cama y cómo Leonard se colocaba encima suyo.
—¿Estás asustada, Bambi?
–preguntó el muchacho, inclinándose hacia adelante y soltando la mano de la chica para colocar la suya a un lado de su cara.
–Mira.
–tomó la otra mano de Vivian y la colocó sobre su pecho, donde la chica sintió el corazón de Leonard latir tan fuerte como el suyo.
–No te asustes.
–susurró.
–No haré nada que no te guste.
–se inclinó aún más cerca como si estuviera a punto de besarla.
Vivian instintivamente levantó la cabeza para encontrar los labios de Leonard, pero nunca llegó a tocarlos.
Leonard acercaba sus labios a los de la chica de a poco, solo para echarse atrás.
Ver la reacción de Vivian lo deleitaba.
En un momento, la chica se dio cuenta de lo que hacía.
Era como si ella fuera un gato mientras que el muchacho le ofrecía un ratón que no podía tener.
La estaba tentando, y crecía el deseo de encontrar aquel beso.
Una vez que Leonard estuvo satisfecho con el juego, finalmente se inclinó para presionar sus labios sobre los de ella.
La presión era cuidadosa, pero luego, Leonard comenzó a mover sus labios contra los de Vivian, abriéndolos como un obsequio que era sólo para él.
Deslizó su lengua dentro de la boca de Vivian, que se abrió con timidez.
La chica ladeó la cabeza, abriéndose mientras cerraba los ojos, lo que robaba el corazón de Leonard.
Aquello era lo que la hacía tan distinta de las mujeres que él conocía.
Su Bambi era inocente naturalmente, y no alguien que jugaba a serlo.
Aunque la chica no dijera lo que quería en voz alta, él podía leerla.
El deseo con el que lo besaba y la forma en la que lo miraba le decían todo, y Leonard la besó hasta que Vivian se quedó sin aliento.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com