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Bambi y el duque - Capítulo 77

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77: Capítulo 78.

La mansión de Rune – Parte 2 77: Capítulo 78.

La mansión de Rune – Parte 2 Editor: Nyoi-Bo Studio Vivian abrió los ojos luego de que su estado de ensueño acabara cuando sus dedos tocaron una textura áspera en el retrato.

Mirando a los ojos a la mujer de la pintura, llegó a la conclusión de que era la misma persona de la visión, Louise, la madre del Señor.

Aunque algo la perturbaba, el hombre del sueño.

Caminando nuevamente entre los retratos, observó el del anterior Señor de Bonelake, que leía Wilhelhum Rune.

Claramente, en lo que vio, el tercer Señor era el tío de Louise y si ella era la madre de Nicholas debido al parecido que tenían, ¿cómo es que el tercer Señor era su padre?

Frunciendo el ceño, se preguntó por qué había cosas que no encajaban, luego se percató.

¿Era posible que Wilhelhum se hubiera casado con Louise?

A diferencia de las otras pinturas que adornaban las paredes en las que estaba el tercer Señor, solamente había una pintura de la dama que estaba ubicada cerca de la ventana, alejada de las demás.

Daba para reflexionar sobre el hecho de que en ninguna pintura estuvieran los dos juntos como una pareja.

Preguntándose si podría obtener las respuestas que buscaba, levantó lentamente las manos hacia la pintura en la que aparecía al tercer Señor, el Señor Wilhelhum.

Un retrato que probablemente fue pintado luego de su sucesión al título de Señor.

A pesar de que el Señor Nicholas había dicho que el mayordomo estaría a la vuelta de la esquina si necesitaba algo, no se encontraba por ninguna parte, a menos que estuviera escondido en un lugar en el que ella no pudiera verlo.

Ella quería saber qué eran estas visiones que tenía al tocar los objetos.

Nunca antes le había pasado algo como esto, al menos no hasta ayer.

Al poner su mano en el retrato no sintió nada.

Tal parece que no todos los objetos tenían una historia, esto la hizo preguntarse cómo podía saber los que sí la tenían.

Moviéndose hacia el retrato siguiente, hizo lo mismo, pero tampoco pasó nada.

Estaba tan vacío como el anterior.

¿Era que ya no podía sentir nada más y que la habilidad era limitada?

Una mueca se apoderó de su entrecejo a medida que se alejaba de los retratos que estaban pintados con aburridos pero ricos colores.

A pesar de que probablemente limpiaban los retratos regularmente, podía sentir la textura rugosa en la punta de sus dedos.

Pasando por una serie de ventanas, se paró frente a una de ellas para observar el extenso terreno que rodeaba la mansión.

Más allá de las rejas de la mansión había una abundante cantidad de frondosos árboles, pero los que estaban dentro no tenían ni una sola hoja.

Lo único que había era tierra seca y árboles muertos.

No paraba de llover, las nubes se movían en dirección al oeste para llevar el frío viento hacia las otras tierras.

El vestido que llevaba no era suficiente para el tiempo que hacía, frotándose los brazos con las manos vio el carruaje de Leonard abandonar la mansión.

—Volverá pronto —giró su cabeza para ver al Señor Nicholas que se había acercado a ella para ver por la ventana— el magistrado necesita que firme los pergaminos para luego enviarlos al consejo para su aprobación.

—Está bien —asintió Vivian, su espalda estaba más rígida que de costumbre.

Ya antes había conocido y hablado con el Señor, pero siempre que Leonard estaba, y ahora que él no estaba allí, no sabía qué hacer.

De haber podido, hubiera preferido desaparecer, pero algo le decía que por mucho que quisiera, no podía ya que estaba en presencia del Señor.

—¿Recorriste la mansión?

—le preguntó con cortesanía.

—No mucho.

Todavía estaba recorriendo esta parte —luego agregó cuidadosamente— los retratos son muy bonitos —él asintió con una sonrisa.

Sus ojos eran del mismo color que los de Leonard cuando sonreía —Lo son, ¿no es así?

Mi padre era un narcisista cuando se trataba de estas cosas.

Disfrutaba la atención completa de la gente mientras él hacía lo mismo con los demás.

Camina conmigo, Vivian.

Mientras pasaban por los pasillos ella comentó— No ha plantado arboles nuevos en la mansión —expresó lo que había visto por la ventana.

—Pensé que sería bueno dejar que los viejos se marchiten y mueran antes de plantar los nuevos.

De esta forma no tendríamos que preocuparnos de que los viejos le quiten los nutrientes a las plantas nuevas —Vivian se preguntó si estaba hablando de las plantas o de algo más— supe lo que ocurrió esta mañana.

Debes estar feliz y aliviada de que el vínculo haya sido roto —dijo dedicándole una mirada.

¿Le había dicho Leo que deshizo el vínculo de amo-esclava con ella?

—Leonard no me lo dijo —respondió a su pregunta sin la necesidad de oírla— el chico rara vez habla de sus asuntos.

No has conocido a Toby, ¿cierto?

—ella lo vio mirar hacia el frente con esa pequeña sonrisa que siempre estaba en sus labios— Toby —levantó una mano en el aire.

Por un par de segundo, Vivian no supo dónde estaba esta persona llamada Toby, por lo que esperó escuchar pasos, pero no lo ocurrió.

Un par de segundos más tarde oyó un aleteo cuando un pájaro voló hacia la mano extendida de Nicholas, en la que se posó.

—Tienes una mascota —murmuró ella viendo al cuervo avanzar desde su brazo hasta el hombro.

—¿No es sorprendente?

—preguntó mientras acariciaba la cabeza del pájaro— no muchos saben de él.

Entonces se dio cuenta de lo que estaban hablando el Señor Nicholas y Leonard antes de que ella se fuera a recorrer la mansión.

—Nunca había visto a alguien que tuviera un cuervo de mascota —respondió con sinceridad, a lo que el soltó una risita—¿puedo tocarlo?

—la sonrisa de él se ensanchó.

—Si él te lo permite no veo por qué no —respondió el Señor Nicholas mientras ella se acercaba para ver si podía, pero era más baja en comparación al Señor quien se mantenía erguido.

Intrigada por el pájaro, que había ido hacia el Señor Nicholas luego de que este solo mencionara su nombre, levantó las dos manos mientras se paraba de puntillas para tomarlo.

Cuando suavemente lo acercaba hacia ella, tuvo otra visión en frente de sus ojos.

Incapaz de sostenerlo, sus manos temblaban cuando Nicholas volvió a tomar el pájaro y lo dejó que volara.

—¿Estás bien?

—le preguntó, mirándola con sus inteligentes ojos.

—Lo-lo siento -—se disculpó ella, sin aliento y perdida.

—No a todos les gustan los cuervos, así que no te preocupes —la consoló con su sonrisa constante para tranquilizarla —generalmente a Toby le encargo vigilar a las personas, no por desconfianza, sino porque me preocupo.

Leonard creció aquí, por lo que es como un hermano menor —Vivian trató de olvidarse de la visión, pero era difícil concentrarse, sobre todo con lo que acababa de ver, que le heló la sangre— no puedo evitarlo, es mi obligación cuidar de él.

—¿No tiene hermanos, milord?

—Vivian frotó sus manos sudorosas en el vestido.

—Afortunadamente, no.

Fue bueno que Leonard te haya traído aquí hoy día, no suelo tener la oportunidad de hablar contigo, sobre todo cuando me está alejando para tenerte toda para el —Vivian sintió su rostro enrojecerse por las palabras del Señor Nicholas—¿tú te sientes de la misma manera por él?

—le preguntó directamente, sin irse por las ramas.

—Yo…

—observó que las paredes lucían mucho más interesantes que la conversación que habían empezado.

Finalmente miró al Señor— Yo creo que eso es algo que solo nos concierne a nosotros, milord.

—Cierto, no tienes que responder —el Señor Nicholas no insistió más con la pregunta.

A pesar de que era cierto que Leonard era como un hermano menor para él, el chico Carmichael había crecido literalmente frente a sus ojos.

Él le enseñó la mayoría de las cosas que sabe ahora, desde los conocimientos hasta las destrezas.

Su interés hacia Leonard se había convertido en afecto a medida que pasaban más tiempo juntos cuando eran jóvenes.

Su actitud distante era lo que atraía a la gente, les daba curiosidad.

Después de que murieran los padres de Leonard, él nunca quiso hablar sobre ello, y Nicholas no pensaba entrometerse porque entendía la perdida.

El tipo de perdida que había sufrido Leonard frente a sí.

De reojo vio a la chica que caminaba detrás suyo.

Algo que el Señor encontraba bastante sorprendente era que Leonard se hubiera interesado por una chica tan simple como ella.

Después de todo, Leonard era un hombre apuesto que pertenecía a la clase más alta de la sociedad, un vampiro de sangre pura.

Ella no había respondido sus preguntas, pero parecía ser que tenía un interés similar por Leonard.

Vivian podía sentir la mirada del Señor sobre ella a medida que recorrían los pasillos, sus pisadas eran firmes mientras se sentía pequeña ante sus ojos.

Él no le hizo ninguna pregunta, pero ella deseaba que dejara de observarla.

Con la esperanza de que Leo regresara pronto, suspiró suavemente.

—¿Has tenido la oportunidad de pintar, Vivian?

—le preguntó el Señor Nicholas abriendo una puerta en específico.

—Yo, eh, no milord —respondió parándose fuera de la puerta.

—¿Qué haces ahí?

Entra —la invitó a la amplia habitación que contenía varios lienzos y el olor a pintura invadía el aire.

—No sabía que pintaba.

Son hermosos —murmuró al ver una pieza fresca que aún estaba en progreso— Usted es muy talentoso, Lord Nicholas —se inclinó para observar los distintos colores de la pintura que se mezclaban para darle una estructura definida a los paisajes.

El Señor Nicholas había caminado hacia un rincón de la habitación para esconder algunas pinturas.

Pinturas que no sería prudente mostrarle.

A pesar de que tenía la sensación de que su reacción no tendría precio, le gustaría que volviera a la mansión sin que Leo la detuviera.

—Desafortunadamente, a Leonard nunca le interesó el arte —le oyó decir a Nicholas, alejando la pintura de su vestido— pero enseñarle a tocar el piano fue mucho más fácil —Vivian elevó sus cejas suavemente—¿no sabías que tocaba?

—ella negó con la cabeza.

—Nunca lo vi tocar el piano.

Era la Señora Charlotte quien siempre lo hacía.

—Debe ser tímido —Lord Nicholas soltó una risita mientras se arreglaba el cabello, sabiendo que no era cierto.

Cuando Leonard estaba aprendiendo, era difícil hacerlo tocar.

El profesor que era hábil con el instrumento no pudo hacer que Leo se sentara en el piano, por lo que Nicholas aceptó el pequeño trabajo solo por el cariño que le tenía al chico.

Nicholas nunca lo forzó, pero siempre se aseguraba de tener a Leo cerca cuando tocaba, hasta que una noche lo descubrió tocando la misma pieza de una canción que había tocado antes, mucho mejor que él.

Cuando llegó la hora de abandonar la mansión junto con Leonard, el Señor Nicholas dijo— Fue agradable tenerte aquí, Vivian.

Si vienen de visita nuevamente, no será necesaria tu compañía —miro a Leonard para ver la esperada expresión de molestia en el apuesto rostro de Leonard.

—Lo pasé bien.

Gracias por haberme aceptado aquí hoy —inclinó su cabeza.

—Cuando quieras —respondió el Señor con su significativa sonrisa de calma.

—Supongo que no vendrás esta tarde —le dijo el Señor Nicholas a Leonard.

—Tengo otros asuntos que atender.

Puedes pedirle a Rhys que se les una —Leonard sugirió a su primo.

—Mm… dudo que acepte.

Lo odia más que tú.

Mientras Leonard conversaba con el Señor Nicholas, Vivian decidió que era hora de subirse al carruaje.

Antes de que pudiera darse la vuelta y subir al carruaje, en el que el cochero le tenía la puerta abierta, notó algo oscuro que se movía detrás de la mansión.

Incluso con la lluvia lo alcanzó a ver.

Dándose la vuelta, se subió al carruaje, recordando la visión que tuvo cuando tomó al cuervo del Señor en sus manos.

El recuerdo que momentáneamente había logrado mantener en lo profundo de su mente, volvió a aparecer.

Las sangrientas imágenes, el dolor que vio hicieron que su cabeza diera vueltas.

Era un niño, un niño de cabello negro que estaba cubierto de sangre y de criaturas como la muerte que deseó no haber visto jamás, se alimentaban de su carne.

Fue una visión breve que su mente captó y guardó.

Antes de que partiera el carruaje y abandonara la mansión de Rune, Vivian miró al Señor que la estaba viendo de vuelta.

Él sonreía, pero sus ojos lucían como si supiera que ella había descubierto algo nuevo ahí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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