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Bambi y el duque - Capítulo 80

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80: Capítulo 81.

Hombre del consejo – Parte 1 80: Capítulo 81.

Hombre del consejo – Parte 1 Editor: Nyoi-Bo Studio ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ El edificio de los concejales se mostraba alto y orgulloso en medio del bosque donde se construyó aislado.

Tanto las blancas paredes como los pilares eran amplios, de mármol, a los ojos de un niño humano podía ser considerado como el cielo, cuando en realidad solo era un lugar en el que se daban las órdenes.

El consejo se encontraba cerca de Mythweald, Valeria y Bonelake, ese último era el más cercano, con el que compartían el clima como el de hoy de lluvia y nubes oscuras.

A pesar de que no ha caído al suelo ni una gota de agua, el cielo se había vuelto gris al mediodía para oscurecer la atmósfera.

En uno de los pasillos estaba Leonard al lado del Señor Nicholas mientras él hablaba con uno de los hombres del consejo.

—Se le ha informado a Rubén sobre el asunto, lo que nos presiona a encontrar a la persona que ha estado detrás de los ataques —le explicó el concejal luego de que la corte del consejo se postergara— La regla indica que- Leonard interrumpió al hombre— Ya se ha hecho el informe con las copias firmadas sobre lo que encontramos.

Estoy seguro que, si lo vieras, te darías cuenta que de quienes tenemos que preocuparnos no son las brujas negras en caso de que pienses lo contrario —el concejal sacudió la cabeza.

—Duque Leonard, el consejo necesita los hechos, y sí, no habíamos visto algo antes como esto , y no tenemos conocimientos de lo que son capaces las brujas negras.

Las criaturas evolucionan en- —Las criaturas no son las brujas negras.

Todos hemos estudiado lo suficiente para saber que no tienen la inteligencia para ir tan lejos.

Atacar a los humanos o a cualquier otra especie incluyendo la suya para su beneficio.

—La voz de Leonard era clara al transmitir la información que obtuvo.

La cantidad de cadáveres aumentó considerablemente, la mayoría se encontraron en el bosque o en los pueblos donde habitan humanos.

Los hombres a los que enviaron a investigar llegaron a un punto muerto.

Incluso bajo los ojos vigilantes de los guardias que había establecido el consejo, humanos y brujas estaban siendo asesinados.

—Escuchamos que- —Concejal Igor —interrumpió el Señor Nicholas luego de oír a Leonard y al concejal conversar— Si iba a cerrar el caso concluyendo que todo fue obra de las brujas negras, no me habría pedido poner a Leonard en el caso.

Después de todo, él no trabaja para su departamento.

Quizás no hayamos encontrado las respuestas aún, pero ciertas cosas requieren tiempo.

—Estoy de acuerdo en ello, Señor Nicholas —antes de que el concejal pudiera seguir hablando, Leonard dijo, —Denos un poco más de tiempo, concejal Igor.

El hombre observó por un tiempo el suelo, acomodándose los lentes, suspiro—, No creo que pueda reabrirlo enseguida, pero me aseguraré de transmitirle el asunto a Rubén para que lo tenga en cuenta.

—Gracias —Leonard le dedicó una pequeña reverencia.

—Ahora discúlpenme caballeros.

Buenas tardes —el concejal se alejó con un bastón en la mano.

—Buenas tardes para ti —murmuró el Señor Nicholas viendo la espalda del hombre que despareció al dar vuelta en una esquina.

Luego, le dijo a Leonard—¿cuáles son las probabilidades de que le diga a Rubén?

—Ninguna en absoluto —respondió inexpresivo Leonard mientras Nicholas sacaba un cigarrillo del bolsillo— Escuché por parte de Helnor que Igor estaba intentando cerrar el caso.

Anoche encontré un documento en su habitación con los pergaminos que dijo que estaban perdidos.

—Curioso.

Entonces quiere que el asunto desaparezca —comentó el Señor Nicholas luciendo interesado, ya que lo estaba.

Prendió el cigarrillo y le dio una gran calada— Sabes que entrar a la casa de un concejal es una ofensa con un alto grado de castigo.

Si alguien supiera, no lo pasarían por alto —el humo pasó por sus labios antes de dispersarse en el aire.

—Si el concejal supiera que no tiene que mentir, yo no tendría la necesidad de entrar a su casa.

Ese no es mi pasatiempo.

—Pero es uno de tus muchos talentos —el Señor soltó una risita suave.

Leonard era uno de los mejores concejales de su edad.

Esa era una de las razones por las que generalmente lo buscaban para encargarse de trabajos que no desempeñaba con frecuencia.

—Lo debo haber aprendido de ti.

—Sí.

Lo aprendiste del mejor.

Bueno, quién sabe —exclamó suavemente el Señor Nicholas viendo a alguien que estaba detrás de Leonard, luego se volteó y vio a dos hombres caminando por los pasillos exteriores del edificio.

Uno de los hombres era el Señor Alexander Delcrov, el Señor del oeste, quien se mostró un poco molesto cuando sus ojos encontraron al Señor Nicholas.

—Señor Alexander —saludó el Señor Nicholas al hombre.

—Señor Nicholas —lo saludó de vuelta con el mismo tono el hombre de cabello negro, sus rojos ojos se mostraban carentes de cualquier expresión que tuvieron antes cuando vio al Señor de Bonelake.

Una larga cadena colgaba de su cuello con un pendiente de cruz que tenía un rubí situado en el pecho— Duque Leonard —saludó el Señor Alexander a Leo.

Tras la mención de su nombre, el hombre que acompañaba al Señor Delcrov lo miró— Gracias por aclarar las demandas que se dieron en la sesión anterior de la corte.

Los aldeanos han cancelado la emboscada por el agua cerca de Mythweald.

—Yo solo hice mi trabajo, milord —sonrió Leonard con cortesía.

—Si tan solo todos hicieran lo mismo —comentó el Señor Alexander, a lo que el Señor Nicholas replicó, —Cada quien tiene sus prioridades y necesidades respecto a lo que debe hacer, Señor Alexander.

Tomamos lo mejor del montón.

—esto al parecer, hizo enojar al Señor Alexander.

A pesar de que el Señor Nicholas era unos años mayor que el Señor Alexander, a ambos se les concedió el título de señorío casi al mismo tiempo de los desafortunados sucesos.

Por muy cortés y caballero que luciera por fuera el Señor Nicholas, sus métodos de hacer las cosas eran severos e inhumanos, después de todo, venía de una familia de sangre pura.

No es como que el Señor Alexander no lo fuera, pero sus métodos eran mucho más sensibles considerando la estrategia que utilizó el Señor de Bonelake.

—Para ser un vampiro de sangre pura, te has rebajado tanto que difícilmente te puedo considerar como uno —respondió el Señor Alexander con la misma calma de antes.

—Soy una mejor versión de los sangre pura.

Deberías intentarlo —sonrió el Señor Nicholas.

Antes de que pudieran seguir con su discusión matrimonial, apareció el director del consejo, Rubén.

—Qué bueno ver a ambos Señores aquí—Rubén caminó hacia ellos.

El director del consejo comenzó a hablar con los Señores y Leonard se sintió aliviado de que finalmente terminara el cruce de palabras entre Alexander y Nicholas.

—No nos hemos conocido, Duque Leonard.

Mi nombre es Elliot Wells —el hombre pelirrojo tomó la oportunidad para presentarse.

El apellido le sonó familiar mientras se daban un apretón de manos.

Juzgando por los rasgos del hombre dijo— Debes ser familiar de Jerome Wells.

—Lo soy.

Jerome es mi hermano mayor —el hombre le dedicó una agradable sonrisa, sus brillantes ojos rojos indicaban que era un vampiro regular.

Había oído que Elliot fue el tercero al mando, cuando se trataron los asuntos de trabajo del oeste.

Para ser un vampiro que venía de una familia baja, el hombre debe ser bastante capaz como para tener tal posición al lado del Señor.

—Vivimos en un mundo pequeño —respondió Leonard, como siempre manteniendo sus palabras al mínimo.

La sonrisa de Elliot se ensanchó y trató de seguir la conversación.

—¿Sabías que están encontrando restos de piel en el pueblo?

—Esto pareció captar la atención de Leonard— al parecer lo sabes.

Escuché por parte de una bruja negra, que encontró una criatura que cambia de piel como una serpiente.

Una piel que no es la suya.

No hablas mucho —cambió abruptamente el tema de conversación.

—No hablar más de lo necesario es mi fuerte —Leo miró al hombre pelirrojo, quien no se ofendió ante sus palabras— Mencionaste a una bruja negra.

¿Sigue por aquí?

—Elliot sacudió la cabeza.

Luego bajó la voz —a diferencia de los demás, a las brujas en general, no se les envía a prisión, sino que son quemadas en el acto.

La información es siempre escasa.

—¿Cómo es que Jerome no se te unió en el trabajo?

—Leonard preguntó por el hermano de Elliot.

Elliot sonrió— Quiere una vida llena de paz y tranquilidad, eso es lo que siempre ha buscado.

No es como si no le hubiese preguntado, —comparado con su hermano Jerome, que era al menos un poco más cortés, Elliot Wells era más vivaz, con sus ojos intrusos quería saber sobre los asuntos que lo rodeaban— algo parece mantenerlo en Bonelake que lo rehúsa a moverse.

Con suerte lo hará.

—Esperemos que lo haga —coincidió Leonard, sus labios esbozaron una sonrisita.

Una vez que el Señor Alexander, el hombre llamado Elliot y el director del consejo se fueron para discutir otros asuntos, el Señor Nicholas y Leonard se encaminaron hacia donde estaba su carruaje.

Mientras iban caminando, el Señor Nicholas propuso, —Parece que lo que sea que esté cazando a las personas, es algo a lo que no nos hemos enfrentado antes.

Quizás sea bueno hacerle una visita a Valeria —a pesar de que el Señor Nicholas estaba con el director del consejo, se las arregló para escuchar la conversación de Leonard con Elliot.

—Eso es lo que planeo hacer —se paró al lado del carruaje de Nicholas con una expresión impasible.

—¿Qué pasa?

—El tío Sullivan vino de visita la semana pasada.

—¿No lo hace siempre?

Leonard suspiró y levantó la mano para pasarla por su rubio cabello, —Sí, pero aún no sabe sobre Vivian.

—Seguro que va a ser un lío si se encuentra con ella cuando tu no estés.

¿Quieres que la vigile?

—Leo entrecerró los ojos de forma sospechosa ante la oferta del Señor Nicholas —¿Cuál es el problema?

No la voy a asesinar.

A menos que haga algo innecesario, es más que bienvenida en mi mansión —el Señor sonrió al decir esta última frase.

—Pienso que ella está más a salvo en mi casa que en la tuya —los labios de Leonard formaron una línea delgada mientras Nicholas se reía.

—Estaba bromeando.

Sabes que ella estará a salvo bajo mi supervisión.

Llévala mañana.

El Señor era el tipo de persona que cuidaba a cualquiera, no solamente a una chica humana.

El tener esta disposición, demostraba el afecto que le tenía al Duque.

El Señor Nicholas se subió a su carruaje— déjame pensarlo —le dijo el Señor Nicholas, sin darle una respuesta definitiva por ahora.

—Ajá.

Leo…

—El Señor Nicholas le habló a Leonard, quien se detuvo camino a su carruaje—¿Dijo algo Vivian luego de que volvieran de la mansión de Rune?

—Nada que yo recuerde.

¿Por qué?

¿Le hiciste algo?

—Leonard frunció el ceño, pensando en lo peor que podría haber pasado.

El Señor Nicholas se rio —Solamente le presenté a Toby —lo que era cierto.

—Ese maldito pájaro.

Ya es hora de irme —murmuró Leonard.

Una vez que los caballos alejaron el carruaje del consejo, la sonrisa del Señor Nicholas desapareció lentamente y una expresión de tumba se apoderó de su rostro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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