Bambi y el duque - Capítulo 83
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83: Capítulo 84.
Propuesta de matrimonio — Parte 1 83: Capítulo 84.
Propuesta de matrimonio — Parte 1 Editor: Nyoi-Bo Studio En lugar de sentarse con Leonard y Jerome, Vivian recorrió el gran cuarto a pasos lentos.
Pasando por los rincones cerca de las paredes, vio los objetos con lo que estaba bastante familiarizada, ya que solía limpiar la habitación dos veces a la semana cuando era criada.
Se volteó por un momento para ver en dirección hacia donde los hombres estaban sentados.
Leonard estaba en el asiento de felpa en el que usualmente lo veía sentarse.
Tenía las piernas cruzadas y la espalda apoyada en el asiento mientras uno de sus brazos descansaba en el reposabrazos.
De repente, le vino a la memoria el recuerdo de una vez en la que había vuelto a la mansión luego de su larga estancia.
Él le quitó los zapatos para inspeccionar algo que ella no se molestó en preguntarle.
Sintió un hormigueo en la piel cuando le sostuvo el tobillo, tirándolo hacia él con gentileza.
El agarre no fue doloroso, solo firme.
Cuando sus ojos se toparon con los amenazantes y rojos ojos de él, no pudo contener la sonrisa por lo que había hecho antes, a lo que él solo entrecerró los ojos.
Desviando rápidamente la vista y escondiendo la sonrisa, observó las pequeñas chucherías que decoraban la mesita que estaba a su lado.
Escuchó a Jerome decir, —¿A qué le debo la invitación a la mansión Carmichael?
Le hizo preguntarse sobre qué querría hablar Leonard con el vampiro, a menos, pensó Vivian para sí misma, a menos que fuera sobre el matrimonio de Lady Charlotte.
Pero ¿habían consultado este tema con Lady Charlotte?
La última vez que Vivian habló con Charlotte, ella estaba enamorada del hombre humano llamado Rory.
¿El Duque de Mythweald estaba interesado en ella?
La persona a quien su padre escogió para ella.
Los padres de sangre pura no permiten que sus hijos se casen con alguien que no sea de su misma especie.
Ni siquiera un vampiro, al menos eso era lo que había escuchado.
Para que los Easton tomen en consideración a Jerome Wells solo demuestra su tolerancia aceptando a la gente.
Si Charlotte no le había dicho a su hermano sobre eso, entonces las posibilidades de que Leonard lo supiera eran las mínimas, considerando que estaba trabajando en la alianza de Easton con Jerome.
¿Debería intervenir?
Pero ¿qué podría decir?
No era su deber contar el secreto, pero no entendía por qué Charlotte no se opuso al matrimonio.
Debió haber dejado de hablarle al hombre llamado Rory, pensó Vivian para sí misma, quizás si pudiera hablar con Charlotte aclararía sus dudas.
Después de todo, luego del incidente que tuvo lugar en esa misma mansión, ella y la hija de Easton tenían una buena amistad.
—Jerome, sus capacidades como un arquitecto exitoso han circulado por el mundo de los de sangre pura —el sonido del fuego en la chimenea acompañaba a lo que Leonard le tenía que decir al hombre sentado en frente— Mi tío y mi tía, los Easton, están buscando a un pretendiente para su hija, mi prima Charlotte.
Ella es una hermosa mujer joven y si está interesado, mi tía Priscilla estaría feliz de hacer los arreglos para que ella pudiera venir con la familia para que se conozcan de forma oficial.
Vivian, que había estado viendo las chucherías, se giró completamente cuando escuchó a Leonard elogiar el trabajo de Jerome.
No lo había oído ni una vez elogiar a nadie.
A nadie hasta ahora, el hecho de que lo estuviera haciendo quería decir que los Easton significaban mucho para él.
Ellos eran su familia.
Jerome se aclaró la garganta, inseguro por la repentina propuesta que no estaba esperando —Duque Carmichael, por muy complacido que estoy de saber que mi trabajo ha sido reconocido por la alta sociedad, no creo ser capaz de aceptar su generosa oferta.
—No responda de inmediato.
Por favor tómese su tiempo para reconsiderar la oferta.
Solo tendrán que conocerse —Leonard trató de persuadir al vampiro.
—Discúlpeme, pero no creo que acepte a ninguna mujer como esposa por el momento —Jerome no completó su oración.
Pausó por dos segundos y dijo —A menos que esa mujer esté en esta habitación, no pretendo casarme con nadie.
Vivian estaba agradecida de no estar sentada con ellos, solo podía ver la cabeza de Jerome desde atrás, pero no pasó por alto la furia que cruzó los ojos de Leo.
—No estamos aquí para hablar de tomar la mano de Vivian en matrimonio, sino la de mi prima Charlotte —Leonard habló con firmeza, sus ojos ardían mientras miraba al hombre a los suyos.
Jerome le sonrió—Estoy al tanto, pero es ella a quien planeo hacer mi esposa —Leonard apretó fuertemente el puño que estaba descansando en su regazo.
—Por suerte ella no está disponible, Sr.
Wells.
—Eso es algo que ella tiene que decidir —replicó Jerome ante la declaración de Leo.
¿Olvidaron que ella estaba en la sala?
pensó Vivian mientras se hundía en las aguas de la vergüenza.
Poniéndose de pie, Jerome caminó hacia Vivian como si un rayo la hubiera golpeado y estuviera a punto de convertirse en polvo.
—Señorita Vivian, no quiero tener su respuesta ahora mismo, pero ¿existe la pequeña o remota posibilidad que algún día termine teniendo sentimientos por mí?
—preguntó Jerome con seriedad.
Vivian no era del tipo que hería los sentimientos de los demás, menos cuando la persona no había hecho nada más que demostrar respeto y amabilidad hacia ella, y Jerome era uno de ellos.
Como un niño, casi asegurándose de no herir los sentimientos de nadie, miró a Leonard, quien parecía calmado.
Sus ojos volvieron a ver a Jerome cuando le habló, —No tiene nada de que temer.
Tomaré su respuesta como sea sin sentir remordimiento hacia usted —le dijo con gentileza, lo que lo hizo más difícil para ella.
Vivian presionó sus labios, los abrió para hablar, teniendo precaución de que lo que diría podría afectar a ambos hombres en la habitación.
Pero en vez de ser discreta, soltó—Me gusta Leonard.
Ahí tiene la respuesta para su curiosa mente, Sr.
Wells.
—Leonard se fue a parar al lado de Vivian y la besó en la sien para la sorpresa de Vivian y Jerome —Si sus dudas han sido clarificadas, ¿podemos volver a la propuesta?
Jerome siendo fiel a su palabra solo le sonrió a Vivian que lucía completamente avergonzada por la muestra de afecto que Leonard tuvo frente a él.
—Necesitaré tiempo para ello, Duque Leonard.
Sería irrespetuoso conocer a su prima cuando sigo teniendo sentimientos por otra mujer —dio su respuesta con honestidad a Leonard que le dedicó un leve asentimiento.
—Una semana o dos es lo máximo que puedo hacer esperar a mis parientes.
Espero obtener una respuesta positiva —respondió Leonard antes de que se sentaran de nuevo para terminar el trago que Jan le había traído en su visita.
Luego de conversar un poco con el vampiro arquitecto, Leonard le pidió a Jan que escoltara su visita a la salida.
Era bueno mantener, desde ahora, una relación estrecha con el hombre, especialmente si iba a ser su futuro cuñado.
Una vez que Jerome estuvo completamente fuera de su terreno, Leo fue en busca de Vivian por la terrible broma que le hizo.
Vivian se escapó con sigilo fuera de la mansión para admirar las flores silvestres que consiguieron crecer en el jardín, cuando gritó de sorpresa porque encontró el mundo dado vuelta con sus pies en el aire.
—¡Leo!
¡Bájame!
—le golpeó la espalda con sus pequeñas manos, pero no le hizo nada.
Él por su lado, la cargó sobre su hombro hacia adentro de la mansión, la subida por las escaleras la hizo sentir mareada —¡Leo, por favor!
—le suplicó.
—Necesitas ser castigada por lo que hiciste hace un rato, Bambi —su respuesta hizo que se le revolviera el estómago.
—¡Pero no hice nada malo!
—chilló.
Una criada que estaba trabajando por la sala no pudo evitar mirar boquiabierta a su amo y a la antigua criada por la manera en que estaba siendo cargada.
—Déjame ayudarte a refrescar la memoria entonces —Leo abrió la puerta de su habitación de un golpe y la cerró con la misma intensidad antes de lanzar a Vivian a la cama haciéndola rebotar suavemente.
Antes de que ella pudiera escapar de la cama, Leo se puso sobre ella, afirmando con una sola mano los dos brazos de ella por sobre su cabeza.
Ella trato de rodar, pero él le bloqueó cada posible movimiento al poner sus dos piernas a cada lado de su cuerpo.
Dejó de forcejear porque sabía muy bien que no podría igualar la fuerza de él.
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