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Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 Una noche sin paz
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16: Una noche sin paz 16: Una noche sin paz Un día después… El sol había regresado, débil pero presente, como si el mundo intentara recordar cómo era la normalidad.

Frente a la casa, todos estaban reunidos: Gray, Tronwer, Holley, Steve, KA, Bonnie y Kanen.

Por primera vez desde hacía mucho tiempo, no había gritos de alarma ni cielos rotos.

Había risas.

Gray estaba sentado sobre una caja, contando una historia exagerada con gestos amplios.

—¡Te juro que era así de grande!

—decía, abriendo los brazos—.

Si no corrí, fue por pura valentía… no por miedo.

—Claro —respondió Holley rodando los ojos—.

Valentía pura.

Bonnie se reía sin contenerse, mientras Kanen intentaba, sin éxito, mantener una expresión seria.

Tronwer estaba apoyado contra la pared, observando al grupo con una leve sonrisa; no hablaba mucho, pero se notaba que disfrutaba el momento.

Steve y KA estaban juntos, sentados un poco apartados, pero integrados.

No necesitaban demostrarse nada.

Bastaba con mirarse de vez en cuando para saber que seguían ahí, juntos.

—Oigan —dijo Kanen—.

¿Se dan cuenta de que estamos riendo… después de todo?

El grupo guardó silencio un segundo.

Luego KA asintió.

—Tal vez por eso es importante hacerlo.

La tarde avanzó entre charlas, bromas, recuerdos y planes que aún no sabían si podrían cumplir.

Por unas horas, el caos parecía lejano… casi un mal sueño.

Pero la noche llegó.

Y con ella, el silencio volvió a cambiar.

Un sonido rompió el ambiente: un tono desconocido, metálico, que no provenía de ningún dispositivo visible.

El aire mismo parecía vibrar.

—¿Escucharon eso?

—preguntó Bonnie.

Antes de que alguien respondiera, la voz de una mujer resonó alrededor de todos, clara y firme, como si hablara desde todas partes a la vez.

—El mundo no va a prosperar mientras el caos siga en pie.

La voz no era amenazante… era decidida.

—¿Quién eres?

—exigió Steve.

No hubo respuesta.

Solo un breve silencio… y luego— La realidad se dobló.

El suelo desapareció bajo sus pies.

La sensación fue instantánea, como caer sin moverse.

Luces, sombras y frío los envolvieron durante un latido… y de pronto— Aparecieron de pie, juntos, en un enorme castillo medieval.

Altas columnas de piedra se alzaban hacia un techo abovedado.

Antorchas encendidas iluminaban pasillos antiguos, y el aire olía a historia, a polvo y a algo más… poder.

—Definitivamente… no estamos en casa —murmuró Gray.

Las puertas del gran salón se abrieron solas con un crujido profundo.

Y allí, al fondo, de pie frente a un trono de piedra oscura, estaba ella.

Una mujer hermosa, de presencia imponente.

Su cabello oscuro caía como una cascada, y sus ojos brillaban con una luz serena pero peligrosa, como estrellas contenidas.

Vestía ropas elegantes, antiguas, y aun así parecía pertenecer a todos los tiempos.

—Bienvenidos —dijo con calma—.

Mi nombre es Sirius.

Dio un paso al frente.

—Y si están aquí… es porque el caos ya los ha elegido.

El castillo guardó silencio.

Y todos entendieron que acababan de cruzar una frontera de la que no habría regreso fácil.

Todos reaccionaron al instante.

Gray dio un paso al frente, Tronwer llevó la mano a su arma, Kanen adoptó una postura defensiva y Bonnie retrocedió instintivamente.

Steve y KA se colocaron hombro con hombro, atentos a cada movimiento de la mujer.

Pero **Sirius no atacó**.

Alzó una mano con calma.

—Tranquilos —dijo—.

Si hubiera querido matarlos, no estarían de pie ahora.

Su voz era serena, casi cálida.

Caminó despacio por el gran salón, el eco de sus pasos resonando entre las columnas.

—Ustedes han visto lo que otros no —continuó—.

La fusión de mundos.

Las sombras invisibles.

El caos que se infiltra sin destruir de inmediato.

Los miró uno por uno, como si conociera sus nombres sin haberlos escuchado jamás.

—No son héroes por elección —añadió—, sino por resistencia.

Y eso… eso los vuelve peligrosos para el caos.

Holley frunció el ceño.

—¿Por qué ayudarnos?

Sirius sonrió levemente.

—Porque yo también perdí un mundo —respondió—.

Uno hermoso.

Uno que creyó poder convivir con el caos… y fue devorado desde dentro.

Se detuvo frente a Steve y KA.

—Lo que los mantiene en pie no es la fuerza —dijo—.

Es el vínculo.

La lealtad.

La decisión de no rendirse cuando todo ya debería haber terminado.

El ambiente comenzó a relajarse, apenas.

Las armas bajaron un poco.

Las miradas dejaron de ser tan duras.

Gray exhaló.

—Tal vez… sí esté de nuestro lado.

Sirius cerró los ojos un segundo.

—Me alegra que piensen eso.

Cuando los abrió, **todo cambió**.

El aire explotó.

Sirius apareció frente a Tronwer en un parpadeo, una **espada larga** materializándose en su mano con un destello frío.

El golpe fue tan rápido que apenas se oyó el silbido del metal.

Tronwer apenas logró bloquear, retrocediendo varios metros por la fuerza del impacto.

—¡¿Qué haces?!

—gritó Bonnie.

Sirius no respondió.

Se movía como una sombra viva.

Su espada trazaba líneas imposibles, cambiando de ángulo en mitad del ataque, engañando la vista.

Gray lanzó un ataque directo… ella giró, esquivó por centímetros y respondió con la empuñadura, enviándolo al suelo sin herirlo de muerte.

Kanen intentó rodearla.

Error.

Sirius ya estaba detrás de él.

Su hoja pasó tan cerca de su cuello que el aire se partió, obligándolo a retroceder con el corazón acelerado.

—No es una traición —dijo Sirius mientras avanzaba—.

Es una **prueba**.

Steve corrió hacia ella, coordinándose con KA.

Atacaron juntos, sincronizados… pero ella **anticipó cada movimiento**, deslizándose entre ellos como si leyera el futuro.

KA sintió el filo rozarle el costado.

—Es demasiado rápida… —murmuró.

Sirius dio un salto hacia atrás, girando la espada con elegancia.

—Velocidad no —corrigió—.

**Comprensión**.

El castillo tembló con cada choque de acero.

Antorchas cayeron.

Chispas iluminaron los rostros tensos del grupo.

—Si no pueden tocarme —continuó—, jamás podrán tocar al caos.

Y entonces atacó de nuevo.

Más rápido.

Más impredecible.

No como una enemiga… sino como alguien que sabía exactamente **hasta dónde podía llevarlos sin romperlos**.

La verdadera batalla acababa de comenzar.

Gray se incorporó con dificultad, limpiándose la sangre del labio.

Sus ojos ya no mostraban sorpresa.

Mostraban **decisión**.

—Ya entendí… —dijo con voz grave—.

No piensa detenerse.

Sirius ladeó ligeramente la cabeza, interesada.

—Entonces muéstrame qué tienes.

Gray dio un paso al frente y **golpeó el suelo con el puño**.

—**Expansión de Fortaleza**.

El impacto resonó como un trueno.

Un pulso de energía se expandió desde Gray, cubriendo el gran salón del castillo.

El suelo de piedra se **reconfiguró**, elevándose en murallas, pilares y plataformas.

Antiguas runas brillaron en las paredes, como si el castillo hubiera reconocido la habilidad y decidido responder.

La atmósfera cambió.

Dentro de la expansión, el cuerpo de Gray se volvió más firme, más pesado, como una fortaleza viviente.

Su respiración se estabilizó y su presencia se volvió abrumadora.

—Ahora —gruñó—.

¡Todos!

Tronwer fue el primero en moverse, usando los pilares recién formados para impulsarse y atacar desde arriba.

Sirius giró la espada y desvió el golpe, pero **por primera vez** tuvo que retroceder un paso.

Holley aprovechó la apertura, lanzando un ataque directo desde el flanco.

Bonnie cubrió la retaguardia, obligando a Sirius a dividir su atención.

Kanen avanzó con precisión, atacando los puntos ciegos que la expansión revelaba.

Steve y KA se movieron juntos, sincronizados como antes, pero ahora con el terreno a su favor.

La fortaleza respondía a Gray, cerrando caminos, abriendo otros, forzando a Sirius a adaptarse constantemente.

—Interesante… —murmuró ella, sonriendo mientras esquivaba una embestida—.

Una expansión que no domina… **protege**.

Gray cargó de frente.

Sirius chocó su espada contra su defensa.

El impacto sacudió todo el castillo.

Las grietas se expandieron por el suelo, pero la fortaleza **resistió**.

Por primera vez, Sirius frunció el ceño.

Steve logró alcanzarla, rozando su hombro.

KA siguió el movimiento, obligándola a retroceder aún más.

Kanen cerró la distancia y Tronwer cayó desde lo alto con un golpe descendente.

Sirius giró sobre sí misma, liberando una onda cortante que los separó… pero ya no estaba intocable.

—Muy bien —dijo, respirando hondo—.

Ahora sí están luchando como un solo frente.

Gray apretó los dientes, manteniendo la expansión activa.

—No somos peones —respondió—.

Somos quienes se quedan de pie.

Sirius alzó la espada una vez más.

Esta vez, su postura cambió: más baja, más peligrosa, como si dejara de contenerse.

—Entonces sobrevivan a esto.

La luz de las runas se intensificó.

La fortaleza tembló.

Y el choque final entre **voluntad colectiva** y **maestría absoluta** estaba a punto de decidir si eran dignos de enfrentar al caos… o solo otro grupo que creyó estarlo.

FIN…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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