Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Batallas Entre Los Seres Celestiales
  4. Capítulo 21 - 21 Un nuevo grupo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: Un nuevo grupo 21: Un nuevo grupo La figura avanzó un paso más.

El campo de batalla **se distorsionó**.

No con oscuridad.

No con fuego.

Con **símbolos**.

Números comenzaron a aparecer en el aire, flotando como runas matemáticas: 1, 2, 3… fracciones, secuencias infinitas, fórmulas que no pertenecían a ningún idioma conocido.

El suelo se cuadriculó, dividiéndose en secciones perfectas, como si el mundo hubiera sido convertido en un **problema a resolver**.

Eron abrió los ojos con horror.

—No… —susurró—.

Es él.

KA apretó la empuñadura.

—¿Quién?

La figura levantó la cabeza.

Su rostro era severo, inexpresivo.

En su pecho, grabado en metal oscuro, un símbolo claro: **XII** —Soy el Espadachín Número Doce —dijo con voz neutra—.

—Arquitecto del Equilibrio Forzado.

Alzó su espada.

—**Expansión de Fortaleza… Mundo Numérico**.

El mundo **se quebró sin romperse**.

Todo quedó atrapado dentro de una dimensión perfecta, infinita, compuesta por planos geométricos que se repetían hasta donde alcanzaba la vista.

No había caos visual: había **orden absoluto**, tan opresivo que dolía.

KA sintió el cambio de inmediato.

Su cuerpo se volvió pesado.

Su fuerza… **disminuyó**.

—¿Qué… pasa?

—gruñó Gray, intentando avanzar.

Cada movimiento requería el doble de esfuerzo.

Cada golpe se sentía incompleto, como si algo invisible lo corrigiera a la baja.

Bonnie miró sus manos, alarmada.

—Está… ajustando valores —dijo rápidamente—.

Nuestra fuerza, velocidad, resistencia… las está **normalizando hacia abajo**.

El Espadachín Doce avanzó.

Y entonces… **se multiplicó**.

Uno se volvió dos.

Dos, cuatro.

Cuatro, ocho.

Clones idénticos aparecieron alrededor del campo de batalla.

No sombras.

No ilusiones.

—Son reales —dijo Ithar, tenso—.

Y cada uno tiene la misma fuerza que el original.

Los clones atacaron al unísono.

La batalla se volvió una pesadilla matemática.

Cada espadachín que caía era reemplazado por dos más.

Cada estrategia directa era corregida por el entorno mismo.

Steve bloqueó un ataque… y otro clon apareció **exactamente** donde dejaba su punto ciego.

—¡Esto no es combate!

—gritó— ¡Es una ecuación!

—Exacto —respondió el Espadachín Doce desde todas partes a la vez—.

Y ustedes son variables inestables.

KA cerró los ojos un segundo, forzándose a pensar.

—Bonnie —dijo—.

¿Notas algo más?

Ella observaba frenéticamente los números flotantes.

—Sí… —respondió—.

El Mundo Numérico no crea poder de la nada.

Lo **redistribuye**.

Nos debilita… para mantener el balance con sus copias.

Gray sonrió, aun agotado.

—O sea… mientras más clones haya… —Más débil se vuelve el sistema completo —terminó Bonnie—.

Pero solo si rompemos la lógica central.

El Espadachín Doce inclinó la cabeza.

—Interesante.

Han durado más de lo calculado.

Levantó la espada.

—Pero toda ecuación tiene solución.

Los números comenzaron a girar más rápido.

Los clones avanzaron cerrando el cerco.

El mundo mismo parecía **corregir** cualquier ventaja que intentaran obtener.

KA miró a su grupo.

—No ganaremos esto siendo predecibles —dijo con calma—.

Vamos a romper la fórmula.

Steve asintió.

—Dime cómo.

KA respiró hondo.

—Dejando de jugar a su juego.

Gray dio un paso al frente, aun con el cuerpo temblando.

—Entonces hagamos lo que el caos no puede calcular.

El Espadachín Doce alzó la espada una vez más.

Y el **Mundo Numérico** se preparó para resolverlos… sin saber que, por primera vez, la variable imposible estaba a punto de aparecer.

El **Mundo Numérico** vibró.

Las cuadrículas del suelo se reajustaron, los números flotantes cambiaron de color, pasando de blanco a un rojo pálido.

El sistema estaba **recalculando**.

Algo no encajaba.

—Se dio cuenta —murmuró Bonnie—.

Está reajustando las probabilidades.

—Perfecto —gruñó Tronwer, girando su arma con una sonrisa torcida—.

Me aburren los combates justos.

Tronwer avanzó **sin estrategia aparente**.

Corrió directo hacia un grupo de clones, recibiendo un golpe brutal que lo lanzó varios metros… pero se levantó riendo.

—¡Ey!

—gritó—.

¿Eso es todo lo que da una copia barata?

Los números titilaron.

—¿Qué está haciendo?

—preguntó Kanen, cubriéndose de un ataque.

Bonnie lo entendió al instante.

—Está rompiendo la predicción.

Tronwer no sigue ningún patrón lógico.

Holley, que había permanecido atrás observando, cerró los ojos.

Sus manos comenzaron a brillar suavemente.

—Si este mundo se basa en equilibrio… —dijo— entonces también tiene **puntos de saturación**.

Extendió los brazos.

Una ola de energía emocional recorrió el campo.

No era fuerza física.

Era **intención**.

Recuerdos, miedo, determinación, vínculos.

Algo que no podía cuantificarse.

Los números comenzaron a distorsionarse.

—Error… —dijeron varias voces de los clones al mismo tiempo.

Kanen aprovechó el instante.

Su ataque no fue el más fuerte, pero sí el más preciso: se lanzó directo a un nodo flotante en el aire, una intersección numérica que Bonnie había señalado segundos antes.

El nodo explotó en fragmentos de luz.

—¡Uno menos!

—gritó Kanen.

El Espadachín Doce dio su primer paso atrás.

—Interesante —admitió—.

Están introduciendo variables emocionales y caóticas.

KA avanzó junto a Steve.

—Porque somos personas —respondió KA—.

No fórmulas.

Los clones atacaron en masa, pero ahora el sistema tardaba **fracciones de segundo** más en reaccionar.

Suficiente.

Gray levantó ambas manos.

—¡Tronwer, ahora!

Tronwer saltó desde una plataforma, girando en el aire, golpeando el suelo con toda su fuerza **en el lugar incorrecto**.

No donde el sistema esperaba.

No donde era óptimo.

El impacto no fue perfecto… pero fue **impredecible**.

El suelo del Mundo Numérico se resquebrajó.

Holley gritó: —¡Ahí está el límite!

Bonnie señaló un punto donde los números se superponían infinitamente.

—¡El núcleo lógico!

¡Si cae, la clonación se colapsa!

El Espadachín Doce alzó la espada con seriedad por primera vez.

—No permitiré una solución fuera del marco.

Kanen y Steve avanzaron juntos, cubriéndose mutuamente.

KA los siguió, ignorando el peso que el mundo imponía sobre su cuerpo.

—Tronwer —dijo KA sin mirar atrás—.

Distráelo.

—Con gusto.

Tronwer corrió directo hacia el Espadachín Doce, gritando insultos sin sentido, cambiando de dirección a último segundo, atacando cuando no tenía sentido hacerlo.

Los cálculos fallaron.

KA llegó al núcleo.

—¡Ahora!

—gritó Bonnie.

KA clavó su espada.

Por primera vez, el **Mundo Numérico** no supo qué hacer.

Los números se rompieron en silencio.

Los clones comenzaron a desvanecerse, uno por uno, como ecuaciones mal resueltas.

El Espadachín Doce retrocedió varios pasos.

—Imposible… —susurró—.

La variable humana… El cielo geométrico comenzó a colapsar.

La expansión de fortaleza **tembló**.

Y por primera vez en la guerra, uno de los trece espadachines del caos había sido **superado**.

Pero no derrotado.

El Espadachín Doce levantó la mirada, herido… y sonrió levemente.

—Han aprendido —dijo—.

El jefe estará… complacido.

El Mundo Numérico empezó a desvanecerse.

Y cuando el mundo real volvió a imponerse, todos sabían una cosa: Esto solo había sido **el comienzo verdadero**.

El mundo real apenas terminó de recomponerse… cuando **algo no encajó**.

Los restos del Mundo Numérico no desaparecieron del todo.

Algunos números seguían flotando, como polvo suspendido.

El Espadachín Doce permanecía de pie, limpiándose la sangre del labio con absoluta calma.

Luego suspiró.

—Qué decepción… —dijo, chasqueando la lengua—.

De verdad pensé que durarían menos.

Tronwer lo miró con furia.

—¿Tú no sabes cuándo callarte, verdad?

—Imposible —respondió el Doce—.

El silencio no optimiza resultados.

KA dio un paso al frente.

—Retírate.

Ya viste que podemos romper tu fortaleza.

El Espadachín Doce **rió**.

No fuerte.

No emocional.

Una risa precisa.

Molesta.

Calculada.

—Error de análisis —corrigió—.

Rompieron un **modelo**.

No el sistema.

Bonnie abrió los ojos.

—No… —susurró—.

No lo hará… El Espadachín Doce levantó la espada y la apoyó contra su propio pecho.

—Ajuste final —dijo—.

Eliminando vulnerabilidad externa.

Alzó la voz, clara, arrogante.

—**Expansión de Fortaleza… Mundo Numérico: Núcleo Absoluto**.

El impacto fue inmediato.

El mundo volvió a plegarse, pero esta vez **él no estaba dentro del sistema**.

ÉL ERA EL SISTEMA.

Su cuerpo se cubrió de líneas numéricas que se movían como venas vivas.

Cada latido suyo hacía que el entorno se reajustara.

Ya no había un punto flotante que destruir.

—Genial… —gruñó Gray—.

Ahora hay que matarlo para salir.

—Corrección —dijo el Doce, caminando tranquilamente mientras el suelo se ordenaba bajo sus pies—.

Tienen que **derrotarme** bajo mis reglas.

Se multiplicó de nuevo… pero esta vez los clones **no debilitaban** el sistema.

Cada copia estaba conectada a él como una extensión.

—¡Qué tipo más castroso!

—gritó Tronwer— ¡Ni el caos se aguanta esto!

—Agradezco el feedback —respondieron todos los clones a la vez.

Kanen atacó a uno de ellos.

El golpe conectó… pero su brazo se entumeció.

—¿Qué…?

—Penalización por acción ineficiente —dijo el Doce—.

Menos diez por ciento de fuerza.

Holley retrocedió alarmada.

—Cada movimiento está siendo evaluado… Bonnie apretó los dientes.

—Está usando **aprendizaje adaptativo**.

Cuanto más luchamos igual… más nos castiga.

—Entonces cambiamos todo el tiempo —dijo Steve.

El Espadachín Doce negó con la cabeza.

—Improbable.

Su capacidad cognitiva es limitada.

—¿Seguro?

—intervino KA, alzando la espada—.

Porque aún no nos has calculado **juntos**.

Tronwer sonrió.

—Oye, Doce.

¿Puedes calcular esto?

Tronwer lanzó su arma… **hacia nadie**.

El sistema dudó una milésima de segundo.

—Trayectoria inválida —murmuró el Doce.

Ese instante bastó.

Kanen atacó desde un ángulo imposible.

Holley liberó una oleada emocional que distorsionó los valores.

Gray avanzó sin seguir ningún patrón defensivo.

El Doce frunció el ceño.

—Inconsistencia detectada… —¡Bonnie!

—gritó KA.

Bonnie cerró los ojos.

—Si él es el núcleo… entonces cada clon es una **derivada** —dijo—.

No podemos vencerlo por fuerza.

Abrió los ojos, decidida.

—Hay que **sobrecargarlo**.

El Espadachín Doce sonrió, condescendiente.

—Imposible.

Mi capacidad de cálculo es infinita.

Bonnie respiró hondo.

—No para lo **humano**.

KA levantó su espada.

—Todos a la vez.

Sin pensar.

Sin plan.

—¿Eso es una orden?

—preguntó Tronwer.

—No —respondió KA—.

Es una apuesta.

El Mundo Numérico **tembló**.

Los números comenzaron a acumularse sobre el cuerpo del Espadachín Doce, intentando evaluar demasiadas decisiones contradictorias al mismo tiempo.

Por primera vez… Su expresión se tensó.

—Advertencia… —dijo—.

Sobrecarga del núcleo en progreso… Y el sistema, perfecto y arrogante, comenzó a **fallar**.

El temblor **se detuvo**.

Los números que parecían desbordarse… **se ordenaron**.

Uno a uno.

Sin prisa.

Sin error.

El Espadachín Doce alzó lentamente la cabeza.

Su expresión ya no mostraba tensión, ni molestia.

Solo **certeza**.

—Sobrecarga… contenida —dijo con calma—.

Gracias por la prueba empírica.

El Mundo Numérico **cambió de naturaleza**.

Ya no había cuadrículas fijas.

Ya no había secuencias repetidas.

El espacio mismo comenzó a **redefinirse en tiempo real**, adaptándose a cada pensamiento antes de que este se completara.

Bonnie retrocedió, horrorizada.

—No… no hay bucle… no hay núcleo… no hay saturación… Gray intentó avanzar un paso.

El suelo se ajustó exactamente a la presión de su pie, robándole el impulso.

—Está anticipando incluso la intención —gruñó—.

Antes del movimiento.

El Espadachín Doce caminó entre ellos como si nada pudiera tocarlo.

—Corrección final —dijo—.

El Mundo Numérico **no tiene límites**.

Alzó la espada, y los números se fundieron con la realidad.

—No me adapto después —continuó—.

**Existo ya adaptado**.

Tronwer atacó por puro instinto.

La espada del Doce apareció en el lugar exacto, en el microinstante exacto, bloqueando sin esfuerzo.

—Acción prevista —comentó—.

Resultado neutralizado.

Kanen atacó desde atrás.

El cuerpo del Doce **ya estaba girando**.

—Ángulo anticipado.

Holley liberó una oleada emocional desesperada.

Los números la atravesaron.

—Variable emocional integrada.

Steve y KA atacaron juntos, perfectamente sincronizados.

El Mundo Numérico **se reescribió** para separar sus trayectorias.

—Trabajo en equipo reconocido —dijo el Doce—.

Contramedida aplicada.

Bonnie cayó de rodillas.

—No tiene defectos… —susurró—.

No hay error.

No hay excepción.

No hay humanidad que explotar.

El Espadachín Doce se detuvo frente a ellos.

—Exacto —dijo—.

Soy la versión del caos que **no pierde**.

Alzó la espada.

—Este mundo ya está resuelto.

Un solo gesto suyo bastó para que todos sintieran el peso aplastante de una realidad que **no podía ser vencida**.

No era fuerza bruta.

Era inevitabilidad.

Gray escupió sangre.

—Entonces… ¿qué se supone que hagamos?

El Doce los observó como si la respuesta fuera obvia.

—Aceptar la solución.

Silencio.

La lluvia comenzó a caer incluso dentro de la fortaleza, cada gota cayendo en ángulos perfectos, calculados.

KA se incorporó con dificultad.

—No.

El Espadachín Doce lo miró, intrigado.

—Negación detectada.

Estadísticamente irrelevante.

KA apretó la espada.

—Puede que no tengamos forma de vencerte —dijo—.

Puede que seas perfecto.

Levantó la mirada, firme.

—Pero mientras estemos de pie… **tu ecuación no está completa**.

Por primera vez desde que apareció… El Espadachín Doce **no respondió de inmediato**.

No porque no pudiera.

Sino porque algo que **no necesitaba ser calculado** acababa de introducirse en el sistema.

Y aunque el Mundo Numérico no tenía límites, la guerra acababa de cruzar una frontera distinta: No la de la lógica.

No la del poder.

Sino la de la **voluntad**.

Y en algún lugar, muy lejos, en la sala de los tronos del caos… El jefe de los espadachines **sonrió**.

El silencio se volvió pesado.

No porque el **Mundo Numérico** dudara… sino porque estaba **procesando algo que no encajaba**.

El Espadachín Doce inclinó ligeramente la cabeza, como si observara una anomalía microscópica.

—Voluntad… —dijo—.

Concepto redundante.

No altera resultados.

Y aun así… no atacó de inmediato.

El mundo seguía adaptándose, pero ahora lo hacía con una precisión **excesiva**, casi obsesiva, como si intentara cubrir una grieta invisible que no lograba definir.

Bonnie fue la primera en notarlo.

—KA… —susurró—.

No es un fallo técnico.

KA no apartó la mirada del Doce.

—Lo sé.

El Espadachín Doce levantó la espada.

—Procederé a eliminar variables persistentes.

El ataque fue instantáneo.

No hubo trayectoria.

No hubo movimiento visible.

La realidad simplemente **decidió** que KA debía caer.

Pero Steve se movió.

No rápido.

No fuerte.

Se movió **porque quiso**.

El golpe alcanzó a KA… pero no lo derribó.

Algo invisible absorbió parte del impacto, no como una barrera, sino como una **resistencia compartida**.

El Espadachín Doce frunció el ceño.

—Resultado incorrecto.

Gray dio un paso adelante, tambaleante.

—No es incorrecto —dijo—.

Es que ya no estás luchando contra individuos.

Tronwer escupió al suelo y sonrió.

—Quédate con esto, genio: cuando uno cae, otro lo levanta.

Kanen apoyó a Holley, que apenas podía mantenerse en pie, pero aun así alzó la mirada.

—No somos una ecuación cerrada.

El Mundo Numérico reaccionó.

Los números comenzaron a **multiplicarse sin parar**, cubriendo el cielo, el suelo, el aire.

La fortaleza se expandió, intentando abarcarlo todo.

—Expansión ilimitada confirmada —dijo el Doce—.

Ninguna excepción permitida.

Y aun así… Cada vez que uno de ellos era empujado al límite, otro ocupaba su lugar.

Cada vez que el sistema corregía una acción, surgía otra **no planificada**, no eficiente, no óptima… pero **suficiente**.

Bonnie, con la voz temblorosa, habló: —Doce… tú no fallas porque no puedes fallar.

Alzó la vista, decidida.

—Pero tampoco **eliges**.

El Espadachín Doce se giró hacia ella.

—Elección es una ilusión estadística.

—No —respondió ella—.

Es un acto sin garantía.

El sistema vibró.

No como un error.

Como una **interferencia**.

KA dio un paso al frente.

Su espada ya no brillaba por poder, sino por desgaste.

—Tú existes para asegurar un resultado —dijo—.

Nosotros existimos para decidir aunque no sepamos cuál será.

El Espadachín Doce los observó a todos.

Por primera vez, **no atacó**.

—Hipótesis… —murmuró—.

Un sistema perfecto puede estancarse.

El Mundo Numérico se expandió aún más, adaptándose incluso a esa idea, integrándola.

—Conclusión —dijo—.

Aun así, el desenlace es inevitable.

Levantó la espada.

—No hoy —respondió KA.

Un pulso recorrió el campo.

No vino de la fortaleza.

No vino del caos.

Vino del **mundo fusionado**.

De las personas luchando abajo.

De los aethrynianos ayudando a los heridos.

De dos planetas que habían decidido coexistir.

El Espadachín Doce se quedó inmóvil.

—Fuente externa… no cuantificable —dijo—.

Persistente.

El Mundo Numérico **no se rompió**.

Pero por primera vez… **se desaceleró**.

KA alzó la espada, no para atacar, sino para señalarlo.

—Puedes adaptarte a cualquier movimiento —dijo—.

Pero no puedes terminar una guerra que aún **no ha decidido rendirse**.

El Espadachín Doce cerró los ojos un instante.

—Registro completado —dijo finalmente—.

Este plano… no es resoluble.

La fortaleza comenzó a retraerse, no por derrota, sino por **replanteamiento**.

—Me retiraré —anunció—.

No por incapacidad.

Abrió un portal de números oscuros.

—Sino porque ustedes han introducido algo que requiere… observación prolongada.

Antes de desaparecer, miró a KA una última vez.

—La próxima vez, traeré una solución definitiva.

El portal se cerró.

El Mundo Numérico se desvaneció por completo.

Todos cayeron de rodillas, exhaustos, vivos.

Tronwer rompió el silencio.

—Odio admitirlo… pero creo que acabamos de ganar sin ganar.

Bonnie respiró hondo.

—No lo derrotamos —dijo—.

Pero lo obligamos a **detenerse**.

KA miró el cielo compartido de ambos mundos.

—Y eso… —susurró— ya es una victoria.

Muy lejos, en la sala de los trece tronos, el jefe del caos se incorporó lentamente.

—Interesante… —dijo—.

—Entonces este mundo merece… **toda mi atención**.

Y la guerra, lejos de terminar, acababa de entrar en su fase más peligrosa.

POR QUE LOS DOCE ESPADACHÍNES RESTANTES, YA TENIAN ASU OBJETIVO.

FIN…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo