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Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 23

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23: control mental 23: control mental ### Cinco horas después La noche cayó sin violencia.

El asentamiento dormía.

Humanos y aethrynianos descansaban juntos por primera vez desde la fusión, exhaustos pero vivos.

Las antorchas se apagaron una a una, el murmullo cesó, y solo quedó el sonido del viento recorriendo dos mundos que aún aprendían a coexistir.

KA estaba despierto.

Sentado en el borde de su cama, observaba sus manos.

Le temblaban apenas, como si el cansancio no fuera físico.

Respiró hondo, cerró los ojos… y finalmente se recostó.

El sueño llegó rápido.

Demasiado rápido.

— Nadie vio la **sombra** deslizarse por el asentamiento.

No caminó.

No flotó.

Simplemente **estuvo**.

Atravesó paredes, barreras, incluso los sensores de Bonnie, como si conociera cada frecuencia antes de que existiera.

No dejó rastro.

No alteró el aire.

No despertó a nadie.

Se detuvo frente a KA.

Una presencia antigua, afilada, paciente.

Los ojos de KA se abrieron.

No con sobresalto.

No con miedo.

Se incorporó lentamente, como si hubiera decidido hacerlo por sí mismo.

—… —susurró, aunque no dijo ningún nombre.

La sombra no respondió con palabras.

Respondió con **eco**.

Un pensamiento que no parecía ajeno, solo… más claro.

*Has cargado demasiado.* *Déjame ayudarte a sostenerlo.* KA cerró los ojos de nuevo.

Su respiración se estabilizó.

Desde fuera, parecía que simplemente había vuelto a dormirse.

— A unos metros, Steve se movió en sueños.

Frunció el ceño, incómodo, como si algo no encajara.

Murmuró el nombre de KA… y se calmó.

Bonnie giró en su cama.

Gray apretó los dientes inconscientemente.

Tronwer roncó.

Kanen soñó con espadas rotas.

Holley despertó un segundo, miró al techo… y volvió a cerrar los ojos, con una sensación inexplicable de frío.

— KA se levantó.

Descalzo.

Silencioso.

Tomó su espada.

La sostuvo un instante, como si evaluara su peso… luego la dejó apoyada contra la pared.

Salió del refugio sin prisa, sin ocultarse, sin urgencia.

El cielo estaba despejado.

Dos lunas lo observaban.

KA caminó hasta el límite del asentamiento y se detuvo.

Miró el horizonte largo rato.

—Tiene sentido —dijo en voz baja.

No había nadie allí.

—Si soy el punto de quiebre… —continuó—.

Entonces debo endurecerme.

Una leve presión recorrió su mente.

No una orden.

Una **confirmación**.

KA asintió.

—Haré lo necesario.

Se dio media vuelta y regresó al refugio.

Volvió a su cama.

Cerró los ojos.

Durmió profundamente.

— A la mañana siguiente, nadie notó nada extraño.

KA se levantó como siempre.

Habló como siempre.

Miró a sus amigos como siempre.

Solo Bonnie tuvo una sensación pasajera, un leve escalofrío cuando cruzó miradas con él.

—¿Dormiste bien?

—le preguntó.

KA sonrió.

—Como nunca.

Y en algún lugar, muy lejos del alcance de los sueños, un espadachín del caos abrió los ojos… y **sonrió también**.

El día avanzó con una normalidad casi perfecta.

Demasiado.

El asentamiento bullía de actividad: patrullas mixtas, reconstrucción, intercambio de conocimientos entre ambos mundos.

Risas ocasionales.

Planes.

Vida.

KA estaba en medio de todo, ayudando, escuchando, tomando decisiones con una calma nueva.

—¿Desde cuándo eres tan… metódico?

—bromeó Tronwer mientras cargaban materiales.

KA levantó la vista.

—Desde que entendí que improvisar cuesta vidas.

No fue una respuesta extraña.

Fue **correcta**.

Gray observó de lejos.

KA ya no dudaba al hablar.

No levantaba la voz.

No imponía.

Simplemente… sus palabras **cerraban discusiones** antes de que nacieran.

—Está cansado —se dijo Gray—.

Nada más.

Bonnie, sin embargo, volvió a sentirlo.

No una amenaza.

Una **precisión**.

Durante una reunión estratégica, KA ajustó el mapa apenas un centímetro.

—Si fortificamos aquí —dijo—, el caos no atacará frontalmente.

Rodeará.

—¿Por qué estás tan seguro?

—preguntó Eron.

KA pensó un segundo.

—Porque yo no lo haría.

Silencio.

La frase pasó.

Nadie la sostuvo lo suficiente como para inquietarse.

— Esa tarde, una alarma menor sonó en el límite del territorio.

Nada grave: una distorsión leve, restos de energía caótica.

KA fue el primero en llegar.

Se arrodilló, tocó el suelo.

—Aún no —murmuró.

Steve lo miró, confundido.

—¿Aún no qué?

KA parpadeó, como si despertara de un pensamiento profundo.

—Nada.

Preparación incompleta.

Steve frunció el ceño, pero no dijo nada.

— Esa noche, Bonnie revisó los registros energéticos.

Todo estaba en orden… excepto por microvariaciones demasiado limpias, demasiado bien distribuidas.

—Qué raro… —susurró—.

Esto parece… optimizado.

Cerró el visor cuando escuchó pasos.

KA estaba en la puerta.

—No deberías quedarte despierta tan tarde —dijo con suavidad.

Bonnie sonrió, nerviosa.

—Alguien tiene que vigilar.

KA asintió.

—Yo lo hago.

La seguridad de su voz la tranquilizó… y la inquietó al mismo tiempo.

— Más tarde, cuando todos dormían, KA volvió a abrir los ojos.

Esta vez no se levantó.

No hizo falta.

Un pensamiento se acomodó en su mente como si siempre hubiera estado ahí.

*El caos no necesita destruirlos.* *Solo necesita que tú decidas por ellos.* KA respiró hondo.

—Si no decido yo… lo hará alguien peor.

La sensación de aprobación fue casi imperceptible.

Como un ajuste fino.

Como una mano que suelta una carga… solo para volver a tomarla con más firmeza.

KA durmió.

— Lejos de allí, en el mundo del caos, una figura observaba múltiples reflejos del asentamiento.

—Avanza bien —dijo—.

Aún no sabe que camina conmigo.

Se reclinó en su trono.

—Déjenlos confiar.

—Déjenlos llamarlo líder.

Una sonrisa lenta se dibujó en la oscuridad.

—Los villanos más útiles… son los que creen haber elegido serlo.

Y mientras dos mundos dormían bajo un cielo compartido, la guerra seguía su curso… silenciosa, paciente, esperando el momento exacto en que nadie pudiera decir **cuándo empezó realmente**.

FIN…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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