Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 25
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25: Traición 25: Traición La desesperación no llegó de golpe.
Se **filtró**.
Como agua entre grietas.
— ### El refugio —Esto no es una desaparición normal —dijo Bonnie por tercera vez, con la voz ya quebrada—.
No hay rastro de portal, ni de arrastre dimensional, ni de interferencia caótica directa.
Gray estaba de pie, inmóvil, mirando el mapa como si pudiera obligarlo a hablar.
—Entonces explícame esto —dijo, señalando la habitación—.
Explícame a Steve.
Explícame a KA.
Nadie respondió.
Holley estaba sentada en el suelo, abrazándose las piernas.
No lloraba.
Eso era lo que más inquietaba.
—Siento… un vacío —murmuró—.
Como si algo hubiera sido arrancado y el mundo aún no se diera cuenta.
Tronwer golpeó la pared.
—¡Maldita sea!
—gritó—.
KA no haría esto.
¡No así!
¡No sin decir nada!
Kanen apretó los dientes.
—Y si lo hizo… —dijo con dificultad—.
Entonces necesitamos saber **por qué**.
El silencio volvió a caer.
Porque nadie quería decir la otra posibilidad.
— ### Bonnie Bonnie no había dormido.
Tenía los ojos rojos, rodeada de diagramas, lecturas energéticas, símbolos del caos y registros de la noche del asesinato.
Todo apuntaba a una conclusión imposible.
—Hay… una ausencia activa —dijo finalmente.
Gray la miró.
—Habla claro.
Bonnie tragó saliva.
—No es que KA se haya ido.
Es que **algo se lo llevó sin romper nada**.
Como si el mundo… hubiera cooperado.
Tronwer negó con la cabeza.
—Eso no existe.
—Existe —respondió Bonnie—.
Pero solo cuando alguien desde dentro abre la puerta.
Holley levantó la cabeza de golpe.
—¿Estás diciendo que KA… quiso irse?
Bonnie dudó.
—No conscientemente.
Kanen se puso de pie.
—Entonces alguien lo empujó.
— ### Steve El cuerpo ya había sido cubierto.
No hubo ceremonia aún.
Nadie estaba listo.
Gray se acercó, colocó una mano sobre la tela.
—Si KA hizo esto… —dijo con voz dura—.
No lo voy a justificar.
Tronwer lo miró con rabia.
—¿Y si no fue él?
Gray apretó la mandíbula.
—Entonces lo traeremos de vuelta.
Holley se levantó lentamente.
—Y si ya no es el mismo… Nadie respondió.
— ### Decisión Eron, Maelis e Ithar observaban en silencio desde un extremo de la sala.
Finalmente, Eron habló: —Los espadachines del caos no toman trofeos sin propósito.
Maelis asintió.
—Si se llevaron a KA… es porque **lo necesitan**.
Ithar cerró los ojos.
—O porque ya lo están usando.
La palabra quedó suspendida en el aire.
Bonnie respiró hondo.
—Entonces no vamos a esperar señales claras —dijo—.
Vamos a forzarlas.
Gray levantó la vista.
—¿Cómo?
Bonnie apretó los puños.
—Entrando en territorio del caos.
Tronwer sonrió sin humor.
—Eso suena a suicidio.
Kanen dio un paso al frente.
—KA no nos dejó elección.
Holley miró la tela que cubría a Steve… y luego al cielo compartido.
—Si KA está perdido —dijo en voz baja—.
No lo estará solo.
— ### Muy lejos KA estaba de rodillas.
Cadenas que no existían lo sujetaban igual.
Los espadachines lo observaban desde distintos planos, como jueces pacientes.
—Su mundo se mueve —dijo uno—.
Te buscan.
KA levantó la cabeza con esfuerzo.
—Entonces… llegarán tarde.
El jefe del caos sonrió levemente.
—No —respondió—.
Llegarán **justo a tiempo**.
Se acercó.
—La desesperación es el mejor catalizador.
KA cerró los ojos.
Por un instante, muy pequeño, un nombre golpeó su mente.
*Steve.* Algo se agitó.
El jefe inclinó la cabeza.
—Ah… —susurró—.
Así que todavía duele.
Se enderezó.
—Perfecto.
Eso significa que aún podemos moldearte.
Y mientras el grupo de KA se preparaba para cruzar límites que jamás pensaron tocar, el caos afilaba su mayor arma: no una espada, no una fortaleza, sino un hombre roto al que el mundo aún llamaba **líder**.
La noche volvió a caer… pero esta vez **nadie durmió**.
El refugio estaba en silencio, un silencio antinatural, como si incluso el mundo fusionado estuviera conteniendo la respiración.
Bonnie detuvo de golpe sus cálculos.
—¿Lo sienten…?
—susurró.
Gray alzó la cabeza de inmediato.
—Sí.
No era una presencia.
No era energía.
Era **una expectativa**.
Como si algo, en algún lugar, estuviera esperando que dieran el siguiente paso.
— ### El presagio El aire tembló apenas.
Las antorchas no se apagaron, pero sus llamas se inclinaron en la misma dirección.
Holley sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—No es un ataque… —dijo—.
Es una invitación.
Tronwer escupió al suelo.
—O una provocación.
Kanen cerró los ojos, concentrándose.
—No… —murmuró—.
Es un rastro.
Débil, pero deliberado.
Bonnie ya estaba pálida.
—Nos dejaron migajas —dijo—.
Como si quisieran que los sigamos… pero no todavía.
Gray apretó los puños.
—¿KA?
Bonnie asintió lentamente.
—Sí.
Su firma está ahí… pero está **fracturada**.
Como si fuera él… y no lo fuera al mismo tiempo.
El silencio se volvió más pesado.
— ### Muy lejos, muy profundo KA abrió los ojos.
No sabía cuánto tiempo había pasado.
El lugar había cambiado otra vez.
Ahora estaba de pie sobre un piso de obsidiana líquida que reflejaba infinitas versiones de sí mismo.
En algunas, sostenía su espada.
En otras, estaba cubierto de sangre.
En otras… lloraba.
—Mírate —dijo una voz desde todas partes—.
Tantas posibilidades.
Tantos futuros desperdiciados.
KA apretó los dientes.
—¿Qué quieren de mí?
El jefe del caos apareció frente a él, caminando como si el suelo lo obedeciera.
—Que decidas —respondió—.
Pero correctamente.
Alzó la mano y uno de los reflejos cobró vida: KA… atravesando a Steve con su espada.
El verdadero KA gritó.
—¡BASTA!
La imagen se congeló.
—Eso ya ocurrió —dijo el jefe con frialdad—.
No puedes negarlo.
Solo puedes **darle sentido**.
KA cayó de rodillas.
—Yo no elegí eso… El jefe se agachó frente a él.
—No —susurró—.
Pero lo hiciste posible.
KA sintió algo deslizarse dentro de su mente.
No dolor.
No control absoluto.
Algo peor.
**Una idea**.
— ### El refugio De pronto, todas las luces se apagaron.
No hubo explosión.
No hubo sonido.
Simplemente… oscuridad.
—¡En guardia!
—gritó Gray.
Una figura apareció en medio de la sala.
No tenía forma definida, solo un contorno que parecía plegarse sobre sí mismo.
Y entonces habló.
Con una voz que **todos reconocieron**.
—No me sigan.
Holley sintió que el corazón se le detenía.
—KA… —susurró.
La figura alzó una mano.
—Si cruzan —continuó la voz—, el mundo que intentan salvar… será el primero en caer.
Bonnie dio un paso adelante, temblando.
—KA, escúchame.
Estás siendo— La figura se desvaneció.
La luz regresó.
El silencio fue absoluto.
Tronwer respiraba con dificultad.
—Eso… eso no fue una ilusión.
Kanen miró a Gray.
—Fue una advertencia.
Gray apretó los dientes, con la mirada encendida.
—No.
Se volvió hacia todos.
—Fue una despedida… o un reto.
Bonnie tragó saliva.
—Y lo peor —dijo—… es que no sé cuál de las dos cosas sería más peligrosa.
— Muy lejos, el jefe del caos observaba un tablero invisible.
—Perfecto —murmuró—.
Ahora dudan.
KA permanecía de pie, la mirada perdida.
—¿Soy… el villano?
—preguntó en voz baja.
El jefe sonrió.
—Eso, KA… dependerá de a quién decidas destruir primero.
Y en algún punto entre la desesperación y la esperanza, la guerra dejó de ser entre mundos… y pasó a ser **por un alma**.
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