Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 35
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- Capítulo 35 - 35 Sin permiso
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35: Sin permiso 35: Sin permiso El silencio que dejó Gray no duró mucho.
Porque **si se detenían**, su sacrificio no habría servido de nada.
KA fue el primero en avanzar.
Dio un paso al frente, luego otro.
Cada pisada resonaba sobre la tierra quemada por la radiación del **Shinen Mortal**, un suelo que aún no aceptaba estar vivo.
Holley lo siguió, limpiándose la sangre del rostro con el dorso de la mano.
Tronwer levantó su espada una vez más.
Bonnie respiró hondo y cerró los ojos, forzándose a pensar con claridad.
—Avanzamos —dijo KA—.
Ahora.
Kanen caminó al centro del grupo.
Su respiración era lenta, controlada, casi ritual.
—Están todos rotos —dijo con voz baja—.
No solo heridos… **fracturados por dentro**.
Miró el cráter donde Gray había desaparecido.
—Si intento un Shinen normal… no bastará.
Holley alzó la mirada.
—¿Puedes hacerlo?
Kanen asintió.
—Sí.
—Pero va a doler.
— ## **Shinen — Restauración Continua** Kanen clavó una rodilla en el suelo y apoyó ambas manos sobre la tierra agrietada.
Sus venas comenzaron a brillar con una luz suave, **cálida**, completamente opuesta a la radiación mortal de Gray.
El Shinen que Kanen usaba no destruía.
**Escuchaba**.
La energía se expandió como una marea silenciosa, envolviendo al grupo uno por uno.
Holley fue la primera.
Las grietas en su brazo no se cerraron de golpe.
**Se cosieron lentamente**, capa por capa, como si el cuerpo recordara cómo debía ser antes de romperse.
El dolor fue intenso; Holley gritó, apretando los dientes, pero no apartó la mirada.
—No… te detengas —dijo—.
Puedo aguantar.
Tronwer cayó de rodillas cuando el Shinen alcanzó su torso.
Sus quemaduras dimensionales chisporrotearon, expulsando restos de energía caótica.
Parte de su piel se reconstruyó… parte quedó marcada para siempre.
—Esto… no borra cicatrices —gruñó.
—No —respondió Kanen—.
Solo evita que mueras.
Bonnie temblaba violentamente.
El Shinen tocó su mente.
Los fragmentos de información caótica que había absorbido durante la guerra comenzaron a **ordenarse**.
No desaparecieron.
Se alinearon.
Bonnie jadeó, lágrimas cayendo sin saber por qué.
—Puedo… pensar otra vez —susurró.
KA fue el último.
Cuando la energía lo alcanzó, **algo resistió**.
El Shinen vibró.
—KA… —dijo Kanen con esfuerzo—.
Hay algo dentro de ti que no quiere cerrarse.
KA cerró los ojos.
Pensó en Gray.
En Sirius.
En Steve.
En todas las muertes.
—Déjalo —dijo—.
No lo cierres.
Kanen dudó… y obedeció.
El Shinen estabilizó el cuerpo de KA, pero **dejó intacta la grieta** en su interior.
— ## **Después de la curación** El resplandor se disipó lentamente.
Kanen cayó hacia atrás, exhausto, respirando con dificultad.
Bonnie corrió a sostenerlo.
—Eso fue… demasiado —dijo ella.
Kanen sonrió débilmente.
—Pero seguimos vivos.
KA se puso de pie y miró al horizonte.
Allí, entre la distorsión del aire, **algo se movía**.
—No nos dieron tiempo para llorar —dijo con voz firme—.
—Gray nos compró este avance… y lo vamos a usar.
Holley levantó su espada.
—Entonces caminemos —dijo—.
Antes de que el caos decida hacerlo por nosotros.
El grupo avanzó unido, curados, marcados, **pero no rotos**.
Y muy lejos, más allá de capas de realidad, los Espadachines **Nº4, Nº3 y Nº2** sintieron algo que no habían sentido antes.
No miedo.
ADVERTENCIA.
Fin…
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