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Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 37

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  4. Capítulo 37 - 37 Tronwer
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37: Tronwer 37: Tronwer El aire volvió a cerrarse con violencia.

Kirijura giró ambos abanicos y el campo de batalla se convirtió en una jaula invisible.

Cada respiración arrancaba sangre.

El suelo crujía bajo una presión imposible, como si el mundo estuviera siendo doblado sobre sí mismo para ser sellado.

KA retrocedió un paso, escupiendo rojo.

Holley intentó levantarse y cayó de nuevo; el brazo roto ya no respondía.

Kanen apenas podía mantenerse consciente, el Shinen cosiéndolo a medias mientras el aire volvía a desgarrarlo.

Bonnie gritaba advertencias que nadie podía escuchar: el sonido mismo estaba siendo comprimido.

Kirijura caminó entre ellos.

Tranquila.

Impecable.

Intocable.

—No importa cuántas veces me atraviesen —dijo con frialdad—.

Mientras exista aire… yo existo.

Abrió un abanico.

El cuerpo de Kanen se levantó del suelo y se retorció.

Sus costillas perforaron la piel desde dentro.

Gritó, el Shinen manteniéndolo vivo contra su voluntad.

—¡KANEN!

—gritó Holley.

KA lanzó un ataque frontal, usando el Shinen como ancla brutal.

Su espada logró rozar a Kirijura… pero el aire se cerró alrededor del filo y lo desvió.

El contragolpe lo lanzó varios metros, arrancándole un pedazo de carne del costado.

El mundo se llenó de sangre flotando en el aire, suspendida por la presión.

Kirijura se detuvo.

Miró a Tronwer.

Él seguía en el suelo.

Quieto.

Demasiado quieto.

—¿Sigues vivo?

—preguntó ella, sin burla.

Tronwer abrió los ojos.

No gritó.

No se levantó.

Solo sonrió.

El suelo bajo él empezó a oscurecerse.

No era sombra.

Era ausencia.

—El caos cree que solo destruye —dijo Tronwer con voz baja, profunda—.

—Pero nunca aprendió lo que pasa cuando el mundo deja de existir por dentro.

Kirijura frunció el ceño por primera vez.

El aire a su alrededor tembló.

Tronwer se puso de pie, lentamente.

Su cuerpo estaba destrozado, huesos visibles, sangre cayendo a chorros… pero algo más lo sostenía.

—Esto… —continuó— …no es una espada.

El cielo se rajó.

El suelo desapareció bajo capas de vacío ardiente.

Tronwer alzó ambas manos.

Y gritó, con una voz que rompió la realidad: —¡EXPANSIÓN DE FORTALEZA… VACÍO INFERNAL!—El mundo explotó hacia adentro.

Millones de rayos milimétricos negros, finos como agujas, se dispararon en todas las direcciones.

No eran luz.

No eran energía.

Eran fracturas de inexistencia.

Atravesaron el aire.

Atravesaron el espacio.

Atravesaron el caos mismo.

Kirijura gritó.

Por primera vez.

Los abanicos intentaron cerrarse, pero el vacío no puede sellarse.

El aire fue arrancado de su cuerpo.

Su carne se desintegró en capas.

Sus huesos quedaron suspendidos un instante… y luego se quebraron en polvo.

—¡NO!

—gritó ella—.

¡EL AIRE… EL AIRE ES MÍO!

Los rayos la atravesaron una y otra vez, millones de veces, desde dentro hacia fuera.

Cada fragmento de su cuerpo fue borrado, no destruido, negado.

El Abanico del Cierre se rompió en pedazos que desaparecieron antes de tocar el suelo.

Kirijura se deshizo en un grito sin sonido.

Y luego… nada.

El Vacío Infernal colapsó.

Tronwer cayó de rodillas.

El campo de batalla quedó en silencio absoluto.

KA respiraba con dificultad.

Holley lloraba sin darse cuenta.

Kanen seguía vivo… apenas.

Bonnie miraba el lugar donde Kirijura había existido, temblando.

El aire volvió.

Pesado.

Lleno de sangre.

Pero libre.

Kirijura, Espadachín Número Cuatro… había muerto.

Y en lo profundo del Mundo del Caos, algo rugió de rabia.

Porque ahora… solo quedaban tres.

———————————————————– El silencio que siguió no fue alivio inmediato.

Fue **pesado**, casi culpable.

El viento volvió a moverse con normalidad, pero nadie habló.

El mundo parecía observarlos, como si tratara de entender qué acababa de perder… y qué acababan de convertirse.

Tronwer permanecía de rodillas en el centro del terreno devastado.

El **Vacío Infernal** había dejado marcas imposibles: líneas donde la realidad no terminaba de cerrarse, cicatrices negras en el aire que tardaban en disiparse.

Bonnie fue la primera en acercarse.

—Tronwer… —dijo en voz baja.

Él no respondió de inmediato.

Respiraba con dificultad.

Cada inhalación parecía costarle algo que ya no tenía.

—No debí usarlo tanto tiempo —murmuró al fin—.

El vacío… todavía me está mirando.

Kanen, apoyándose en KA, se arrodilló junto a él y activó el Shinen con cuidado.

No para sanar por completo, sino para **estabilizar**.

—No intentes cerrarlo todo —advirtió Kanen—.

Hay heridas que, si se tocan… se rompen peor.

Tronwer asintió lentamente.

Holley se sentó en una roca cercana.

Su brazo roto estaba improvisadamente entablillado, el rostro manchado de sangre seca.

Miraba el punto donde Kirijura había desaparecido, sin triunfo en los ojos.

—Era fuerte —dijo—.

No cruel por gusto.

Solo… hecha para cerrar caminos.

KA permanecía de pie, en silencio.

Miraba sus manos.

No temblaban… pero sentía el eco del combate aún vibrando dentro de su grieta abierta.

El Shinen en su interior se movía como algo inquieto, atento.

—Gray habría odiado vernos así —dijo finalmente.

Bonnie levantó la vista.

—No —respondió—.

Gray odiaba que nos detuviéramos.

Eso los obligó a respirar.

Kanen terminó de estabilizar a Tronwer y se dejó caer sentado, agotado.

—Kirijura era la Cuarta —dijo—.

Eso significa que los que quedan… no van a venir a probar suerte.

—Van a venir a **terminar esto** —añadió Holley.

El cielo, a lo lejos, seguía fracturado.

No se cerraba.

No sanaba.

KA alzó la mirada hacia ese horizonte roto.

—El caos ya no nos está midiendo —dijo con calma peligrosa—.

—Nos está **reconociendo**.

Nadie lo contradijo.

Bonnie respiró hondo.

—Quedan el Número Tres… el Dos… y el Uno.

—Vahr’Zuun —dijo Tronwer con un hilo de voz—.

El que no pelea hasta que el resultado ya existe.

El grupo permaneció unido, herido, marcado, pero en pie.

No celebraron la victoria.

No lloraron la muerte.

Solo entendieron algo nuevo: El Mundo del Caos ya no era un enemigo distante.

Era un lugar al que estaban **caminando de frente**.

Y esta vez, no habría regreso.

FIN…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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