Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 41
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- Capítulo 41 - 41 Circo Bizarro
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41: Circo Bizarro 41: Circo Bizarro La luz volvió a parpadear.
Esta vez no fue sutil.
**Las luces del circo se apagaron todas al mismo tiempo.** Oscuridad total.
Durante un segundo infinito, nadie respiró.
Entonces— 🎶 **La música comenzó.** 🎶 No venía de un solo punto.
Era un carrusel de sonidos rotos: violines desafinados, campanas oxidadas, tambores lentos que latían como un corazón enfermo.
La melodía no seguía un ritmo humano; se retorcía, se repetía, se burlaba.
Y con la música… llegaron las risas.
Risas agudas.
Risas graves.
Risas infantiles mezcladas con alaridos.
Las luces se encendieron de golpe.
Los **payasos** ya estaban ahí.
No entraron caminando.
Simplemente **existían**.
Salían de detrás de las gradas, de debajo de los asientos, del aire mismo.
Sus cuerpos eran largos, torcidos, con extremidades demasiado flexibles.
Sus sonrisas estaban pintadas… pero debajo, la carne también sonreía.
Algunos tenían demasiados dientes.
Otros no tenían ojos.
Varios caminaban al revés, con la cabeza girada ciento ochenta grados.
—…esto ya no es normal —susurró Kanen.
Uno de los payasos dio una voltereta imposible y cayó frente a ellos.
Aplaudió.
*CLAP… CLAP… CLAP…* —🎪 **¡BIENVENIDOS AL ESPECTÁCULO!** 🎪 —gritó con una voz que no coincidía con su cuerpo.
Las risas aumentaron.
El circo entero parecía reír.
Entonces, el espacio **se abrió** en el centro de la pista.
No fue una puerta.
Fue como si el aire se plegara hacia atrás.
De ahí emergió **ella**.
Una mujer alta, elegante, vestida con un traje blanco y negro perfectamente simétrico.
Su piel era impecable, su cabello oscuro caía como seda, y sus ojos… sus ojos eran demasiado tranquilos para ese lugar.
No sonreía.
Los payasos se apartaron al instante, inclinándose, algunos rompiéndose el cuello al hacerlo sin dejar de reír.
La música bajó de volumen, pero no se detuvo.
—La fiesta… —dijo la mujer con una voz suave, casi dulce— —por fin puede comenzar.
KA dio un paso al frente, espada en mano.
—Así que esta es tu fortaleza.
Ella ladeó la cabeza, curiosa.
—¿Fortaleza?
—repitió—.
—No… esto es un **escenario**.
Las luces comenzaron a girar lentamente, creando sombras alargadas que se movían solas.
Los payasos empezaron a caminar en círculos alrededor del grupo, arrastrando pies, chocando entre ellos, riendo sin parar.
—Cada uno de ustedes —continuó la mujer— vino cargando culpa, miedo, amor, odio… —Emociones tan humanas.
Se llevó una mano al pecho.
—Y este lugar… se alimenta de eso.
De repente, uno de los payasos **estalló** en una nube de confeti oscuro que se transformó en cuchillas al caer.
Otro se arrancó la mandíbula y la lanzó como un boomerang.
Las risas se volvieron ensordecedoras.
—¡Prepárense!
—gritó Tronwer.
La música subió de golpe.
Los focos comenzaron a parpadear como ojos enloquecidos.
La mujer hermosa abrió los brazos.
—🎭 **Que empiece la función** 🎭 Y el circo, por primera vez desde que llegaron, **se movió como un ser vivo**.
La música se **desgarró** en un chillido agudo.
Los payasos atacaron.
No todos a la vez… **por turnos**, como si obedecieran una coreografía invisible.
El primero dio un salto imposible y cayó frente a Holley.
Su rostro se abrió en cuatro partes, como pétalos de carne, revelando un núcleo palpitante.
—¡No lo mires a los ojos!
—gritó Bonnie.
Demasiado tarde.
Holley sintió cómo el mundo **se doblaba**.
El payaso tenía el poder de **forzar recuerdos**: imágenes rotas, culpa, miedo, errores pasados explotaron en su mente.
Sangre le brotó de la nariz.
Kanen reaccionó al instante.
Activó Shinen y golpeó el suelo, creando una onda de energía restauradora que rompió el vínculo mental.
—¡Uno menos!
—rugió Tronwer.
Tronwer se lanzó contra otro payaso que se movía como humo sólido.
Cada golpe que le daba se multiplicaba en su propio cuerpo: **dolor reflejado**.
El payaso reía mientras Tronwer empezaba a sangrar por la boca.
—Ese bastardo devuelve el daño —escupió.
KA apareció detrás del payaso en un parpadeo y **no atacó el cuerpo**… atacó la sombra.
Su espada atravesó el suelo y la sombra chilló.
El payaso se colapsó, desinflándose como un muñeco viejo.
—Protegen a la mujer —dijo KA—.
Son escudos vivos.
Otro payaso rodó hacia Bonnie.
Su poder era peor: cada paso que daba **envejecía el espacio**.
La madera se pudría, el aire se volvía denso, los músculos pesaban como plomo.
Bonnie cayó de rodillas.
—No es tiempo… —jadeó— es **desgaste absoluto**.
Kanen gritó su nombre y forzó Shinen al límite, sanando lo imposible, reconstruyendo fibras que se deshacían segundo a segundo.
El payaso extendió brazos largos como serpientes— *CRACK.* Holley, recuperada, le clavó su arma en la columna.
El payaso se partió en dos… pero de su interior salieron **tres más pequeños**, riendo.
—¡Joder!
—gritó Tronwer— ¡Se reproducen!
En el centro, la mujer seguía inmóvil.
Ni un rasguño.
Ni una orden verbal.
Los payasos **sabían** qué hacer.
Uno se arrastró por el techo, lanzando agujas de luz negra que perforaban carne sin dejar herida visible, solo dolor.
Otro convertía el sonido en armas: cada risa era una cuchilla invisible.
KA avanzaba, paso a paso, cortando, esquivando, sangrando.
Cada vez que estaba a punto de llegar a ella, **otro payaso se interponía**, explotando, mutando, sacrificándose.
—No pelea —dijo KA entre dientes—.
Nos está **probando**.
La mujer hermosa inclinó la cabeza, por primera vez mostrando interés real.
—No —corrigió con calma—.
—Los estoy **conociendo**.
Alzó un dedo.
Todos los payasos restantes **se fusionaron** en una masa grotesca de colores rotos, risas superpuestas y miembros imposibles.
La criatura se levantó como una torre viva entre el grupo y ella.
La música se volvió ensordecedora.
—Último acto —susurró la mujer.
La cosa avanzó.
Y esta vez, el circo entero **cerró filas**, como si el mundo mismo decidiera que nadie, absolutamente nadie… podía llegar hasta ella.
FIN…
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