Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 46

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Batallas Entre Los Seres Celestiales
  4. Capítulo 46 - 46 Un Costo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

46: Un Costo 46: Un Costo El rayo de Kanen **no fue espectacular**.

No hubo relámpagos teatrales ni explosión gloriosa.

Fue **preciso**.

Un hilo de luz concentrada atravesó el aire exhausto y **perforó el pecho de la mujer**, justo en el centro, donde convergían todas las fortalezas heredadas.

El impacto fue silencioso… y definitivo.

La mujer abrió los ojos.

Por primera vez, no había burla.

No había calma.

Solo **sorpresa auténtica**.

Miró hacia abajo.

La herida no sangraba de inmediato; primero se **deshizo**, como si su cuerpo no supiera cómo reaccionar a algo que no estaba previsto en el guion.

—Ah… —susurró.

Sus rodillas tocaron el suelo.

Las luces del circo **se apagaron de golpe**.

Las gradas se desvanecieron como humo.

Las sombras huyeron.

Todas las fortalezas… **se extinguieron**.

El Mundo Numérico colapsó.

El Tiempo Residual se disolvió.

El Gran Amanecer se apagó como un reflejo roto.

El circo dejó de existir.

La mujer cayó de lado, su cuerpo ahora **simplemente humano**, convulsionando mientras la vida se le escapaba entre respiraciones cortas.

Kanen cayó de espaldas al mismo tiempo.

Exhausto.

Vacío.

Vivo.

Nadie habló.

KA se acercó despacio, espada baja, sin intención de rematar.

No hacía falta.

La mujer giró el rostro apenas hacia él.

—Así que… —murmuró— —esto es… perder.

Una sonrisa leve, casi sincera, se dibujó en sus labios.

—No importa —añadió—.

—El escenario… siempre recuerda.

Sus ojos se apagaron.

No dijo su nombre.

Nunca lo hizo.

Pero todos lo supieron.

**La Reina.** La espadachina que no luchaba como guerrera, sino como **archivo vivo**.

La heredera de fortalezas.

La que perfeccionaba lo robado.

Había caído.

El mundo quedó en silencio.

— Muy lejos de ahí.

En el **Mundo del Caos**.

El jefe de los espadachines estaba de pie frente a la mesa de cuarzo.

Las doce sillas restantes… ahora eran muchas menos.

Vacías.

Inútiles.

La campana **sonó sola**.

No porque alguien la tocara.

Sino porque **algo murió**.

El jefe levantó lentamente la cabeza.

Su expresión no era furia inmediata.

Era algo peor.

**Certeza.** —Así que… —dijo con voz grave, que hizo temblar el espacio— —los recipientes fueron aniquilados.

El cuarzo de la mesa se agrietó.

—Humanos —continuó—.

—Criaturas finitas… destruyendo lo que el caos perfeccionó durante eras.

Apretó el puño.

El mundo a su alrededor **se inclinó**.

—No habrá más pruebas.

—No habrá más escenarios.

Levantó la mirada hacia un punto inexistente.

—Ahora… —yo lucharé.

El caos comenzó a moverse.

Y en algún lugar, muy lejos de ese trono, un grupo de humanos exhaustos, rotos y cubiertos de sangre… sin saberlo aún, acababa de convertirse en el **enemigo directo del origen del caos**.

La guerra no había terminado.

Acababa de **perder toda misericordia**.

El silencio duró apenas unos segundos.

Luego, **el mundo reaccionó**.

El suelo bajo los pies del grupo comenzó a vibrar, no como un terremoto, sino como si **algo gigantesco hubiera despertado y estuviera respirando**.

El aire se volvió denso, pesado, difícil de tragar.

Cada exhalación dolía en el pecho.

Bonnie fue la primera en notarlo.

—Esto… —susurró— no es una fortaleza.

Gray levantó la vista.

El cielo, que antes era un vacío inestable, empezó a **fracturarse en capas**, como si la realidad se estuviera pelando a sí misma.

Detrás no había estrellas ni galaxias.

Había **oscuridad viva**.

—No —corrigió—.

—Esto es el Mundo del Caos… moviéndose.

Kanen intentó canalizar energía, pero su electricidad apenas chisporroteó antes de extinguirse.

—Nuestros poderes están siendo… comprimidos.

KA apretó la empuñadura de su espada.

Sentía algo extraño en el brazo derecho.

No control.

No manipulación.

**Observación**.

Como si algo lo estuviera midiendo.

—Él viene —dijo Tronwer, con la voz ronca—.

—El jefe.

No hubo portal.

No hubo invocación.

**El espacio simplemente se abrió**.

Una grieta vertical apareció en medio del aire, y de ella emergió una figura alta, cubierta por una túnica oscura que parecía hecha de sombras solidificadas.

No llevaba espada.

No la necesitaba.

Sus pies tocaron el suelo.

Y el suelo **se arrodilló**.

La presión fue inmediata.

Holley cayó de rodillas, escupiendo sangre.

Bonnie sintió que su fortaleza interna crujía como vidrio a punto de romperse.

Gray apenas logró mantenerse en pie clavando una rodilla.

KA fue el único que no cayó.

No porque fuera más fuerte.

Sino porque el jefe **no quiso**.

—Así que tú eres el recipiente defectuoso —dijo la figura, su voz resonando desde todas direcciones—.

—El que sobrevivió.

KA sintió un latido ajeno en su pecho.

No miedo.

**Reconocimiento forzado**.

—No te acerques más —gruñó Kanen, reuniendo lo poco que le quedaba—.

El jefe giró apenas el rostro.

Kanen salió despedido hacia atrás, atravesando una formación rocosa como si fuera papel mojado.

—Silencio —ordenó—.

—Todavía no he venido a matarlos.

Eso fue peor.

La figura caminó lentamente alrededor del grupo, observándolos como piezas rotas sobre un tablero.

—Destruyeron a la Reina.

—Anularon once fortalezas.

—Y aún respiran.

Se detuvo frente a Bonnie.

—Tú —dijo—.

—Descifraste lo que no debía ser entendido.

Bonnie sintió que algo intentaba **arrancar recuerdos directamente de su mente**.

Gritó, cayendo de lado, mientras imágenes de fortalezas, bucles y realidades colapsadas se desordenaban dentro de su cabeza.

Gray rugió y activó lo último de su energía, creando una barrera inestable.

—¡No la toques!

El jefe alzó una mano.

La barrera se **desintegró molécula por molécula**.

—Patético —sentenció—.

—El Shinen… incluso su versión oscura… son apenas juegos de niños comparados con lo que viene.

Se giró entonces hacia KA.

—Tú —repitió— no eres un humano completo.

—Pero tampoco eres caos.

KA apretó los dientes.

—No soy tuyo.

Por primera vez… el jefe **sonrió**.

—Eso ya lo veremos.

Extendió la mano, y el espacio alrededor de KA comenzó a plegarse, formando símbolos imposibles, estructuras que no eran fortalezas, sino **leyes**.

—Cuando despierte lo que hay dentro de ti —dijo— —rogarás por haber muerto junto a los demás.

La presión cesó de golpe.

El jefe retrocedió un paso.

—Aún no —añadió—.

—La guerra necesita tiempo para madurar.

La figura comenzó a desvanecerse, no como humo, sino como si la realidad misma decidiera olvidarlo.

Antes de desaparecer por completo, dejó caer una última frase: —Prepárense.

—El caos ya no enviará espadachines.

El mundo tembló una última vez… y quedó en calma.

— Horas después.

El grupo apenas lograba mantenerse en pie.

Kanen fue sacado de los escombros con vida, pero inconsciente.

Bonnie temblaba sin parar.

Gray tenía grietas negras recorriéndole los brazos, secuelas del Shinen Oscuro.

Holley miraba al vacío, muda.

KA se sentó solo, la espada apoyada en el suelo.

Su reflejo en la hoja **parpadeó**.

Por un instante… no fue él quien devolvió la mirada.

La guerra había cambiado de forma.

Y ahora, el campo de batalla **era KA mismo**.

———————————————————– Se supone que Gray estaba muerto ¿No?, Pues no del todo, al momento que gray explotó, no murió, su cuerpo si pero su alma no, kanen uso el shinen para revivir a Gray, resultado efectivo.

FIN…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo