Batallas Entre Los Seres Celestiales - Capítulo 47
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- Capítulo 47 - 47 Una verdadera foma
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47: Una verdadera foma 47: Una verdadera foma El aire volvió a romperse.
No con una grieta.
Con un **latido**.
KA se llevó la mano al pecho.
Ese pulso no era suyo.
Era antiguo, profundo, como un corazón enterrado bajo capas de realidad.
El suelo se ennegreció en círculos concéntricos y el cielo se plegó sobre sí mismo, formando un domo de caos palpitante.
—No… —murmuró Bonnie, incorporándose con dificultad—.
—Esto no es una fortaleza… El **jefe había regresado**, pero esta vez no estaba solo.
Sombras se desprendieron del domo, tomando forma humanoide: fragmentos de espadachines caídos, ecos rotos de Sirius, Kirijura, Noct Boʻn, incluso rastros de la Reina.
No eran resurrecciones.
Eran **recuerdos armados**.
—¡Todos atrás!
—gritó Gray, activando lo que quedaba de su energía—.
—¡Formación!
Las sombras atacaron sin sonido.
Espadas que no existían cortaron el aire, abanicos invisibles rasgaron la carne, hielo espectral perforó el suelo.
Holley chocó contra una de ellas, bloqueando con su espada, pero el impacto le entumeció los brazos hasta el hueso.
—¡No sangran!
—gritó—.
—¡No sienten nada!
Kanen despertó con un jadeo violento.
La electricidad brotó de su cuerpo como reflejo puro.
—Entonces… —escupió—.
—Habrá que borrar la fuente.
Levantó ambas manos y lanzó una descarga masiva que iluminó el domo como un sol artificial.
Varias sombras se desintegraron, pero otras **se adaptaron**, absorbiendo la energía y devolviéndola en forma de rayos caóticos.
Gray cayó de rodillas, protegiendo a Bonnie con su cuerpo.
—Esto no es combate —gruñó—.
—Es desgaste.
KA seguía inmóvil.
Las sombras no lo atacaban.
**Lo rodeaban**.
—No mires… —susurró una voz que no venía de fuera—.
—Siente.
KA apretó los dientes.
La espada tembló en su mano.
Recuerdos ajenos se filtraron: mundos destruidos, ejércitos aniquilados, fortalezas colapsadas desde dentro.
—¡KA!
—gritó Holley—.
—¡Reacciona!
Una sombra tomó forma frente a él.
Tenía su mismo rostro… pero los ojos eran pozos sin fondo.
—Eres el siguiente recipiente —dijo la cosa—.
—El perfecto.
KA levantó la espada.
Y la **hundió en su propio pecho**.
El grupo gritó al unísono.
Pero no hubo sangre.
La hoja atravesó algo que **no era carne**.
El pulso en el aire se descompuso.
El domo vibró violentamente, como si hubiera recibido una herida directa.
—¡Está rompiendo el núcleo!
—gritó Bonnie, entendiendo demasiado tarde—.
—¡KA, detente!
—No —respondió él, con la voz partida en dos—.
—Si este cuerpo es el campo de batalla… entonces yo decido dónde explota.
El jefe apareció de nuevo, esta vez completo, sólido, furioso.
—¡INSOLENTE!
—rugió—.
—¡NO TE PERTENECES!
Extendió la mano, intentando arrancar algo desde dentro de KA.
Gray se levantó, cubierto de sangre y grietas negras.
—¡Ahora!
—bramó—.
—¡TODOS!
Kanen lanzó electricidad directa al cuerpo del jefe.
Holley embistió con la espada, cortando capas de sombra.
Bonnie activó **Arenas Oscuras**, atrapando las sombras restantes en un torbellino de fragmentación mental.
KA gritó.
No de dolor.
De **decisión**.
La espada en su pecho brilló con una luz imposible, una mezcla de Shinen puro y algo más antiguo, algo que **no pertenecía al caos ni a los humanos**.
El domo se resquebrajó.
El jefe retrocedió por primera vez.
—¿Qué eres…?
—susurró.
KA alzó la mirada.
—No soy tu villano.
—Pero tampoco seré tu arma.
La explosión no fue inmediata.
Fue lenta.
Controlada.
Terriblemente consciente.
La pelea acababa de cruzar un punto sin retorno.
Y esta vez… **el caos estaba sangrando**.
Fin…
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