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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 La realidad del sello
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13: La realidad del sello 13: La realidad del sello Belial, con los ojos brillantes de emoción, casi llorando, se volvió hacia Iston y le dijo:  —Mañana en la tarde voy a convocar la cámara anecoica para comenzar tu entrenamiento, pero ahora necesito estar solo.

Iston lo miró, preocupado pero decidido.

—Estoy aquí para lo que necesites.

No estás solo en tu dolor —respondió, su voz llena de sinceridad.

Belial, sin saber exactamente qué decir, levantó su cerveza, y con la voz casi quebrada soltó un:  —Gracias.

—Estoy agradecido de haber hecho el trato contigo.

Eres uno de los mejores que e conocido —dijo Belial, su voz llena de sinceridad.

Iston asintió, sintiendo el peso de las palabras, y se dirigió a su habitación.

Sin embargo, al abrir la puerta, se encontró con una escena inesperada: una tortuga en medio de su cama.

—¿Qué demonios…?

—murmuró, confundido al mirar a la pequeña criatura.

Mientras tanto, Belial, mirando el techo, dejó escapar un suspiro profundo.

—Te extraño, mi amor.

No sabes cuánto te echo de menos —dijo en voz baja, con la tristeza reflejada en su mirada.

—Desearía poder volver a reír contigo en una cita, mientras compartimos una poción de histeria y nos dedicamos a matar gusanos de lava en las fosas del Pandemonium.

En la habitación de Iston, se sintió un poco perdido, sin saber cómo acomodarse.

Justo cuando estaba a punto de decidir dónde sentarse, escuchó una voz familiar que rompía el silencio.

—Ya era hora de que llegaras —dijo Abyllie, emergiendo del caparazón de tortuga con una sonrisa traviesa.

Iston se quedó sorprendido, sin saber qué hacer al verla.

—¿Abyllie?

¿Qué haces aquí?

—preguntó, aún aturdido por la situación.

—Vengo a dormir con mi prometido —respondió ella, ruborizada.

Iston, sin saber cómo reaccionar, se rasco la cabeza, intentando encontrar las palabras adecuadas.

—Ya muévete y déjame acostarme —dijo, tratando de sonar despreocupado a pesar de la confusión que sentía.

Abyllie lo miró con curiosidad y le preguntó:  —¿Cómo fue la explicación?

Iston se rascó la cabeza, sintiéndose un poco incómodo.

—La verdad, no entendí nada —admitió—.

Simplemente escuché e intenté hacer las cosas.

Sus ojos se encontraron, y un atisbo de reflexión cruzó su rostro.

—Pero nunca imaginé que vería un lado tan humano de un demonio —agregó, sorprendiendo incluso a sí mismo con su sinceridad.

—¿A qué te refieres?

—preguntó Abyllie, una ceja levantada en curiosidad.

—A que tu papá parece más humano de lo que uno creería, considerando el pecado de la corrupción —respondió Iston, con una mezcla de asombro y sinceridad.

—Mi papá siempre mostró ese lado cuando estaba mamá —dijo Abyllie, con pena en su voz.

La nostalgia se reflejaba en su mirada mientras recordaba tiempos pasados—.

Ella era su luz, y eso lo hacía más humano.

—Mira, no digo que él sea un demonio despiadado —dijo Abyllie, con una expresión seria—.

Simplemente hay cosas sobre él que nadie entiende.

—Bueno, vamos a dormir —dijo Abyllie, mientras se acomodaba—.

Cuando sea el momento, creo que él mostrará su lado más humano con Iston, y estoy segura de que le dará su confianza.

Mientras dormían, Iston comenzó a tener un sueño extraño.

En la penumbra de su mente, vio una versión oscura de sí mismo, encerrada en una celda fría y desolada.

Esta figura lo miraba fijamente, una expresión de desdén en su rostro.

—Yo sé lo que eres —susurró la versión oscura, su voz resonando con un eco ominoso—.

Eres un pobre diablo que no merece nada.

Iston sintió un escalofrío recorrer su espalda, la verdad detrás de aquellas palabras apretando su pecho.

La celda parecía cerrarse a su alrededor, y la sombra de su otro yo se acercaba cada vez más, disolviendo la línea entre la realidad y su pesadilla.

—No soy esa persona ya —respondió Iston con firmeza, tratando de reafirmar su identidad—.

Todo va mejorando, nada es igual que ese día.

La versión oscura de Iston se rió con desdén, acercándose más.

—Es mentira, y tú lo sabes.

No eres nada y nunca has sido algo.

—La historia se va a repetir —proclamó la versión oscura de Iston, su voz resonando con una mezcla de burla y amenaza—.

Perderás todo y te centrarás en tu dolor.

Todo se hundirá, y en ese momento, yo tomaré el control.

Con un gesto dramático, el yo oscuro sacó el sello, mostrándolo como un trofeo.

—Gracias a esto, todo terminará.

Tu ser será mío.

La amenaza colgaba en el aire, pesada y aterradora, mientras Iston sentía cómo la desesperación comenzaba a ahogarlo.

La lucha por su identidad se intensificaba, y la sombra de su otro yo se cernía sobre él, reclamando su lugar en la oscuridad.

Iston comenzó a correr, pero cada paso parecía llevarlo a ningún lado, como si el suelo se negara a cooperar.

La sombra extendía sus brazos hacia él, su risa resonando en el aire denso y opresivo.

—Mi momento llegará —repetía la sombra, su voz un susurro helado que penetraba en su mente—.

Y todo será visto a través de la locura: tu locura.

Iston sintió un escalofrío recorrer su cuerpo mientras la sombra continuaba:  —Romperé tus relaciones y destruiré todo tu ser.

Verás cómo todo se convierte en una pesadilla sin fin.

—No eres lo que tus padres quisieron, Iston.

No eres nada.

La desesperación lo invadía, y cada palabra de la sombra se sentía como un golpe.

La lucha por su identidad se intensificaba, mientras la oscuridad lo envolvía, dejándolo atrapado en su propio tormento.

—Abyllie, Belial, mamá y papá, todos serán olvidados por ti y destruidos por mí —rió la sombra, su voz impregnada de maldad—.

¡Ajajajaja!

Todo se romperá, como tu ser, como tus antiguos hábitos.

Iston sintió un escalofrío recorrer su espalda ante las palabras crueles.

—Aún te cortas, ¿verdad?

Aún no sabes cómo salir adelante.

El humor sigue siendo tu refugio cuando todo sale mal.

La sombra se acercó, sus ojos oscuros fijos en Iston, y la risa resonaba como un eco aterrador en su mente.

Cada palabra era un recordatorio de su lucha interna, un recordatorio de lo que tenía que enfrentar si quería liberarse de su propio tormento.

Aquí tienes una versión mejorada de ese fragmento, manteniendo la intensidad y el tono amenazante de la sombra:  —El final del camino será con su llegada.

Lucius hará que todo termine y yo surgiré para que tu vida, y la mía, sean lo que siempre soñé: muerte y destrucción —proclamó la sombra, su voz resonando con un eco oscuro y temible.

La amenaza pendía en el aire, envolviendo a Iston en una sensación de desesperación.

La visión de su futuro se desvanecía, y la realidad de la locura que lo acechaba se hacía cada vez más palpable.

—Corre, pequeña princesa —susurró la sombra, su voz suave pero cargada de malicia—.

Por ahora eres libre, pero al final, nunca escaparás de mí.

Iston se despertó de golpe, agitado, con el miedo reflejado en sus ojos.

Su corazón latía con fuerza mientras trataba de ahuyentar la pesadilla que aún lo perseguía.

La sensación de opresión y la amenaza latente de la sombra lo dejaban inquieto, recordándole que su lucha apenas comenzaba.

Abyllie lo miró, y en su expresión comprendió que la lucha apenas había comenzado en la psique de Iston.

Era evidente que él había perdido la primera batalla.

La preocupación se apoderó de ella al darse cuenta de que el camino por delante sería arduo y lleno de desafíos.

—Iston —dijo suavemente, acercándose—.

Estoy aquí contigo.

No tienes que enfrentar esto solo.

Abyllie lo abrazó con fuerza, intentando calmar la crisis que le había dejado el sueño.

—Nunca te dejaré caer —dijo, su voz suave pero firme—.

Yo te metí en esto, y yo te ayudaré a salir.

Iston sintió el calor del abrazo, y esa simple promesa le dio un poco de consuelo en medio de la tormenta que estaba enfrentando.

La determinación en la voz de Abyllie lo motivó a seguir luchando.

—Gracias, Abyllie —dijo Iston, su voz cargada de sinceridad.

—No sé qué haría sin ti.

Ella sonrió, apretando un poco más su abrazo.

—Siempre estaré aquí para ti.

Juntos enfrentaremos lo que venga.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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