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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 14

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  4. Capítulo 14 - 14 La lucha empieza todo será dolor
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14: La lucha empieza, todo será dolor 14: La lucha empieza, todo será dolor Al día siguiente, Iston se despertó junto a Abyllie, sintiendo el calor de su presencia a su lado.

Sin embargo, la paz del momento fue interrumpida por la preocupación que lo invadía.

El sueño que había tenido la noche anterior seguía acechando su mente, llenándolo de inquietud.

Mientras trataba de despejarse, recuerdos de sus 17 años comenzaron a aflorar.

Recordó aquellos días oscuros, cuando la soledad lo envolvía como una sombra.

Al quedarse solo, había buscado ayuda de sus familiares, pero en lugar de apoyo, solo recibió burlas y desprecio.

—Eres un huérfano de padres endeudados —se burlaban, sus risas resonando en su mente como un eco cruel—.

No mereces nada.

Iston sintió una punzada en el pecho al recordar esas palabras, y la desesperación de aquellos momentos lo invadió.

La lucha por su identidad y la necesidad de pertenencia se mezclaban con la ansiedad que sentía por su nuevo camino.

Al mirar sus antebrazos, Iston notó las cicatrices que marcaban su piel, recuerdos de sus intentos de suicidio y de un pasado que aún lo atormentaba.

En esos momentos oscuros, se había convencido de que no merecía vivir.

Recordaba cómo, en su desesperación, dejó de comer y se vio obligado a robar en su pueblo.

Cada vez que lo hacía, el miedo lo acompañaba, y las miradas de desprecio de los demás se sentían como cuchillos.

Muchas personas lo golpeaban por sus robos, pero la violencia física era un golpe menor comparado con el dolor emocional que llevaba dentro.

—Eres un parásito —le decían—.

¡No mereces estar aquí!

Esos ecos de su infancia lo perseguían, y ahora, al enfrentarse a un nuevo mundo, se preguntaba si alguna vez podría escapar de las cadenas de su pasado.

Mientras se centraba en el presente, miró a Abyllie, durmiendo tranquilamente a su lado.

Su corazón latía con fuerza al recordar la conexión que habían comenzado a construir.

Quizás, esta vez, podría encontrar el apoyo que siempre había deseado.

Pero, ¿sería suficiente para liberar su alma de las sombras del pasado?

A medida que sus pensamientos vagaban, se dio cuenta de que aún había un camino por recorrer.

Aunque el futuro se sentía incierto, tenía la oportunidad de enfrentar sus miedos y encontrar su lugar en este nuevo mundo.

Belial tocó la puerta con firmeza, listo para comenzar el entrenamiento de su nuevo alumno.

Sin embargo, al abrirla, se encontró con una imagen que le tomó por sorpresa: Iston y Abyllie abrazados, claramente en un momento íntimo.

El aire se llenó de tensión, y un grito desgarrador resonó en la casa.

—¡Soy muy joven para ser abuelo!

—exclamó Belial, su voz resonando con incredulidad y una mezcla de sorpresa e irritación.

Abyllie se separó rápidamente de Iston, sus mejillas ardiendo de vergüenza.

Iston, aturdido, se levantó de un salto, tratando de encontrar las palabras adecuadas mientras el color se drenaba de su rostro.

—No, espera, déjame explicarte —dijo Iston, al ver la furia en los ojos de Belial.

—¡Muévete ahora!

No quiero tus explicaciones —gritó Belial, visiblemente decepcionado—.

Estoy muy decepcionado de ti, señorita.

¿Cómo puedes dormir con él después de la cita?

¿Qué pensaría tu madre?

Abyllie, sin dejarse intimidar, se cruzó de brazos y respondió con firmeza:  —Tú dormiste con ella a las pocas horas de conocerla, ¡hipócrita!

Y ahora me alegas por quedarme a dormir con mi prometido, que tú buscaste.

Belial se quedó en silencio, la furia en sus ojos desvaneciéndose ante la confrontación de su hija.

La tensión en la habitación se sentía densa, mientras Iston observaba la batalla de palabras, sin saber si debía intervenir.

—Entonces, ¿empezamos ahora con el entrenamiento o van a arreglar esto?

—preguntó Iston, sintiendo una mezcla de vergüenza y timidez al interrumpir la confrontación entre ellos.

Belial y Abyllie se volvieron hacia él, la tensión en el aire aún palpable.

Iston se sintió un poco fuera de lugar, pero sabía que había un propósito mayor en su presencia allí.

Belial, con un suspiro que parecía aliviar la tensión acumulada, miró a Iston y dijo:  —Vamos, es hora de cultivar el sello.

Su tono combinaba resolución y seriedad, y aunque la confrontación con Abyllie aún pesaba en el aire, la urgencia del entrenamiento pronto ocupó el primer plano.

Al salir de la habitación, Iston se volvió hacia Belial, sintiendo que necesitaba compartir lo que había experimentado.

—Oye, Belial —comenzó, su voz un poco temblorosa—.

Tuve una pesadilla anoche.

Me encontré con una versión oscura de mí mismo, encerrado en una celda.

Esa figura me dijo que era un pobre diablo, que no merecía nada.

Belial lo miró, sus ojos llenos de atención.

—¿Y qué pasó después?

—preguntó, interesado.

—Solo pude correr para escapar, pero esa sombra me decía que no podría huir de ella.

Me advertía que tomaría el control de mi cuerpo para destruirlo todo —dijo Iston, su voz temblando mientras recordaba el terror de la pesadilla.

Belial lo miró con preocupación, comprendiendo la profundidad de la lucha interna que Iston enfrentaba.

—Abyllie me ayudó al despertar —continuó Iston, recordando con gratitud el abrazo reconfortante de ella—.

Su apoyo me dio un poco de consuelo, pero la pesadilla me dejó inquieto.

Belial asintió, comprendiendo la gravedad de lo que Iston compartía.

—Te contaré cómo puedes controlar eso y soportar esos intentos de dominio del sello —dijo Belial, con un aire de autoridad—.

Es un proceso que requiere práctica y comprensión de tu propia mente.

—Vas a tener que luchar contra tus miedos y traumas hasta que puedas controlarlos —continuó Belial, su voz firme y decidida—.

Invocaré la cámara anecoica para comenzar la meditación inicial, donde tu pasado será revelado.

Solo así podremos ayudarte a superar los instintos que te acechan.

Al llegar a la sala, Belial se puso a trabajar de inmediato.

Con movimientos precisos, comenzó a dibujar un círculo en el piso, sus manos trazando símbolos antiguos con una destreza que evidenciaba su experiencia.

—Esto creará la cámara anecoica donde empezarás a meditar —explicó mientras continuaba con su trabajo—.

El tiempo aquí pasa en una proporción de 10:1.

En otras palabras, una hora afuera equivaldrá a diez horas dentro.

Iston lo miró con asombro, sintiendo una mezcla de expectativa y nerviosismo ante lo que estaba por venir.

De repente, una puerta apareció en la sala, adornada con grabados sumerios y caras de demonios que parecían cobrar vida bajo la luz tenue.

Al abrirse, un grito desgarrador resonó, y un temporizador se activó, marcando una hora.

—Ahora empieza la parte principal de tu entrenamiento —dijo Belial, su voz seria—.

Tienes que pasar un mínimo de diez horas aquí adentro.

Iston sintió un escalofrío recorrer su espalda mientras escuchaba las palabras de Belial.

—Solo podrás escuchar mis instrucciones al principio para comenzar la meditación.

Después de eso, estarás solo.

Yo observaré cómo va tu cordura y podré ayudarte desde aquí afuera.

—Ahora, tienes que sentarte en el centro, dentro del círculo demoníaco que he dibujado.

Esto te ayudará a entrar en un estado zen donde podrás enfrentar tus pesadillas —explicó Belial, su tono calmado pero firme—.

Recuerda, no estás solo.

Estaré aquí si me necesitas.

—Tienes que cruzar tus piernas y sentarte como las estatuas de Buda e hindúes para comenzar —instruyó Belial, guiando a Iston hacia la postura adecuada.

—Ahora, cierra tus ojos y busca en tu interior —dijo Belial, su voz calmada y firme—.

Siente cómo todos esos instintos gritan en tu mente, intentando apoderarse de tu cuerpo.

Iston hizo caso a todo lo que Belial explicó, cerrando los ojos y concentrándose.

Al hacerlo, sintió que su mente se abría, y ante él aparecieron tres puertas en un espacio nebuloso.

Cada una de ellas emanaba una energía diferente, y una voz resonó con fuerza en su psique, retumbando en su cabeza como un eco ominoso.

—¿No tuviste suficiente anoche?

—dijo la voz, cargada de burla y desafío.

Iston sintió un escalofrío recorrer su espalda al reconocer el tono.

La sombra de su yo oscuro parecía acecharlo, recordándole la lucha que tendria que enfrentar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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