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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 Las tres puertas La puerta roja
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15: Las tres puertas : La puerta roja 15: Las tres puertas : La puerta roja Dentro de la mente de Iston, las tres puertas emanaban distintos tipos de energía, visibles gracias a su tercer ojo.

La primera puerta resplandecía con un intenso color rojo, su energía vibrante cargada de dolor, ira y sufrimiento.

Era un recordatorio de las luchas que había enfrentado en su vida y de la rabia que aún lo consumía.

¿Por qué me aferro a esto?

pensó, sintiendo que esa ira lo mantenía atrapado.

La puerta del medio brillaba en un suave azul, pero había algo oscuro en su belleza.

Esta energía estaba impregnada de dolor y desesperación, evocando recuerdos de su soledad y de las burlas que había soportado.

Iston sintió que una presión se acumulaba en su pecho al contemplarla.

Esa soledad me ha marcado, pero no quiero volver a ese lugar oscuro, reflexionó, luchando contra la opresión de esos recuerdos.

La última puerta era de un negro profundo, una sombra que absorbía la luz a su alrededor.

Al acercarse, lo único que sentía era muerte y silencio.

Era el reflejo de sus peores miedos, el abismo que había temido enfrentar.

¿Seré capaz de enfrentar lo que hay en mi interior?

se preguntó, la ansiedad creciendo en su mente.

Iston se quedó inmóvil, sintiendo cómo cada puerta lo llamaba de diferentes maneras, cada una representando una parte de su lucha interna y del viaje que tenía por delante.

En su mente, cada puerta evocaba uno de sus mayores dolores y recuerdos reprimidos, los cuales había mantenido a raya para poder salir adelante.

La carga de su pasado lo atrapaba, cada recuerdo más pesado que el anterior.

Mientras pensaba en cuál puerta elegir, escuchó de nuevo la voz resonante en su mente, un eco que lo hizo estremecerse.

—¿Cuál elegirás, Iston?

—susurró la sombra, llena de burla—.

¿Te atreverás a confrontar el dolor que llevas dentro, o buscarás refugio en la desesperación?

La pregunta lo hizo dudar, y la presión de la voz aumentó, intensificando su ansiedad mientras se enfrentaba a la decisión.

—La primera puerta muestra tus intentos de recibir ayuda, pero tu familia solo se burlaba y te despreciaba —continuó la sombra, su tono burlón y cruel—.

Lo único que necesitaba aquel niño era un abrazo.

¡Jajajaja!

La risa retumbó en la mente de Iston, intensificando su dolor.

—La puerta del medio representa tus momentos más oscuros, cuando el suicidio parecía la única opción y las marcas en tu cuerpo siguen gritando tu sufrimiento —dijo la sombra, su tono ahora más serio—.

Esos recuerdos son cadenas que aún te atan.

Iston sintió cómo la presión aumentaba, cada palabra de la sombra resonando con sus traumas.

—Y la última puerta, Iston, es donde estoy yo.

Eres tú enfrentándote a tus instintos de destruir todo lo que te hizo sufrir, la muerte de tu mundo y la corrupción que llevas dentro.

—¿Cuál de tus dolores elegirás?

—gritó la sombra, su voz resonando en la mente de Iston como un eco aterrador—.

¿Cuál será el inicio de tu sufrimiento?

¡Dime!

La presión aumentaba, y el pavor se apoderaba de Iston, quien sentía que cada puerta lo llamaba con fuerza.

—¿Cuál te corromperá primero?

—continuó la sombra, su tono burlesco impregnado de malicia.

Iston cerró los ojos, sintiendo cómo la angustia lo invadía.

Cada opción lo enfrentaba a una parte de sí mismo que temía, y la lucha para encontrar su camino se tornaba más intensa.

—¿Por qué me cuentas todo esto?

—dijo Iston, con el corazón acelerado y la voz entrecortada—.

¿Qué ganas con todo esto?

La sombra se acercó, su presencia opresiva llenando el espacio.

—Yo solo busco corromper tu mente —respondió, su voz resonando con una frialdad inquietante—.

Cuanto más dolor sufras, más fácil será para mí lograrlo.

Quiero lo mismo que tú: venganza y liberarme de este dolor.

Iston sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al escuchar sus palabras.

—El sello solo logró darme la voluntad de poseerte —continuó la sombra, una sonrisa siniestra dibujándose en su rostro—.

Y ahora, estoy aquí para reclamar lo que me pertenece.

Mirándolo a los ojos, la sombra esbozó una sonrisa retorcida y le dijo:  —Escoge.

Dame la oportunidad de que tu alma y cuerpo renazcan, con el poder que desconoces de tu sangre.

Yo seré la nueva luz de este mundo.

Su voz era hipnótica, cargada de promesas seductoras y oscuros secretos.

Iston sintió que su corazón latía con fuerza, atrapado entre la tentación y el terror de las palabras que resonaban en su mente.

—¿De qué hablas?

¿Qué nueva luz?

—preguntó Iston, frunciendo el ceño—.

Poder… no entiendo qué es lo que buscas.

La sombra, sin perder la sonrisa retorcida, se acercó un poco más, su voz suave pero cargada de intención.

—Busco liberar el verdadero potencial que duerme en ti.

Con el sello, puedes renacer, transformarte y, junto a mí, traer un nuevo orden a este mundo.

Acercándose más cerca de su oído, la sombra susurró con una voz cargada de malevolencia:  —Esta dimensión será mía.

Ascenderé para romper la misma creación, y será el fin de todo.

Las palabras de la sombra reverberaron en la mente de Iston, llenándolo de una profunda inquietud.

La magnitud de la amenaza lo abrumaba, y sentía cómo la desesperación comenzaba a apoderarse de él.

Iston, sin saber qué hacer, corrió hacia la primera puerta, intentando huir de aquella entidad que alimentaba su desesperación.

El corazón le latía con fuerza mientras atravesaba el umbral, sintiendo que la oscuridad lo seguía de cerca.

Al fondo, la risa resonante de la sombra retumbó en su mente.

—¡Nunca lo lograrás!

¡Todo será mío!

¡Jajajaja!

Seré quien ascienda, y tú solo serás un eco.

Tu mente será mía.

La amenaza lo perseguía, intensificando su pánico mientras se adentraba en lo desconocido, decidido a enfrentarse a lo que fuera necesario para liberarse de su propio tormento.

Al entrar en la puerta, un silencio incómodo lo envolvió, como si el aire mismo estuviera conteniendo la respiración.

Los mismos pensamientos de Iston resonaban en su mente, repitiéndose como ecos sin fin, amplificados en la penumbra.

¿Qué estoy haciendo aquí?

se preguntó, sintiendo la presión de su ansiedad aumentar.

¿Podré enfrentar lo que se oculta en mi interior?

Cada latido de su corazón parecía retumbar en el vacío, y la oscuridad lo rodeaba como un manto pesado.

Iston cerró los ojos por un momento, intentando concentrarse, pero el murmullo de sus dudas y miedos era incesante, como un coro de voces que no dejaba de atormentarlo.

De repente, Iston se encontró frente a su yo de 17 años, sentado frente al televisor en una habitación oscura.

La escena era vívida; la pantalla mostraba un reportaje sobre un accidente aéreo, y su corazón se hundió al reconocer las imágenes.

Las palabras “tragedia” y “pérdida” resonaban en su mente como campanas funerarias, cada sílaba golpeando su pecho con un dolor antiguo.

El joven Iston miraba la pantalla con ojos llenos de confusión y desolación, incapaz de comprender la magnitud de lo que estaba sucediendo.

La voz del periodista era fría y distante, y las imágenes de un avión en llamas se grababan en su memoria como una marca imborrable.

—No…

—murmuró Iston, sintiendo que la desesperación lo envolvía.

Recordó la conmoción, la sensación de que el suelo se desvanecía bajo sus pies.

La vida que conocía se desmoronaba en un instante, dejándolo atrapado en un laberinto de dolor y pérdida.

La sombra, en silencio, contemplaba cómo Iston se desmoronaba, saboreando su sufrimiento.

Cada lágrima y cada suspiro de angustia eran un triunfo para ella, un paso más hacia la corrupción de su voluntad.

Iston, sin saber cómo reaccionar ante la abrumadora presión de sus recuerdos, comenzó a reír.

Era una risa desconcertante, como si algo dentro de él se estuviera rompiendo.

Era una risa amarga, cargada de desesperación y locura, que resonaba en la habitación como un eco de su desdicha.

¿Qué me está pasando?

pensó, sintiendo que la risa se descontrolaba, convirtiéndose en un grito mudo de su lucha interna.

La sombra lo observaba, complacida, disfrutando del quiebre que presenciaba.

Cada risa es un paso más cerca de tu derrota, parecía decir sin palabras.

Iston se sintió atrapado entre el dolor y la desesperación, y su risa se volvió un símbolo de su vulnerabilidad, una señal de que estaba al borde de perderse a sí mismo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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