Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. BENDECIDOS POR BELIAL
  4. Capítulo 16 - 16 Evolución Disruptiva
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: Evolución Disruptiva 16: Evolución Disruptiva En la sala, Belial observaba ansiosamente a través del círculo que había dibujado en el suelo, su preocupación creciente.

—¿Por qué carajos hay tres puertas?

—exclamó Belial, su frustración acumulándose mientras escudriñaba la situación—.

¿Qué demonios tenía este muchacho en la cabeza antes de recibir el sello?

—Lo normal en un humano que recibe el sello es que solo haya una puerta —murmuró, la incredulidad en su voz mientras miraba a Iston—.

Con todos sus miedos, los únicos casos conocidos donde hay tres o más puertas son cuando un arconte absorbe el sello de un demonio.

Pero él es solo un miserable humano.

¿Cómo es posible que este chico tenga tantas puertas en su mente?

pensó Belial, sintiendo que la situación se complicaba aún más.

Esto no debería estar sucediendo; necesito entender por qué.

—¡Abyllie, ven aquí ahora mismo!

La urgencia en su tono reflejaba una creciente ansiedad.

La sombra en la mente de Iston parecía cobrar vida, y la tensión en la sala se hacía palpable.

Abyllie bajó corriendo las escaleras, inquieta.

Nunca había escuchado a su padre gritar de esa forma; su corazón se aceleró, y un escalofrío recorrió su espalda.

La voz de Belial la llenó de preocupación.

—¿Qué ocurre?

—preguntó, mientras entraba en la sala.

Su mirada se fijó en el sello de la cámara anecoica en el suelo, recordando las instrucciones de su padre.

La atmósfera era pesada y cargada, y su inquietud por Iston crecía.

—¿Lo hiciste entrenar después de la pesadilla?

—preguntó, su voz temblando con inquietud.

Belial asintió, su expresión seria.

—Tu madre también padecía de esos sueños —dijo, mirándola con una seriedad que le heló la sangre—.

Por eso pensé que era una asimilación normal.

—Pero nunca esperé ver tres puertas —insistió, su incredulidad interrumpida por el peso de la situación—.

¿Qué situaciones tuvo que pasar para sufrir tanto?

—Y lo peor es que solo han pasado cinco minutos —dijo, observando a Iston, que cada vez parecía más perdido—.

Ya está entrando en la locura.

Abyllie, con el rostro pálido y los ojos llenos de preocupación, se volvió hacia su padre.

—¡Papá, detén el entrenamiento!

—exclamó, su voz temblando—.

No puedo permitir que Iston se adentre más en esta locura, ¡podemos perderlo para siempre!

—No puedo, hija —respondió Belial, una mezcla de miedo y preocupación en su mirada—.

Iston ha corrido hacia una puerta, y en el momento en que entre, no hay vuelta atrás.

—Solo podemos ser testigos de su lucha interna desde lejos —dijo Belial, con un tono grave que reflejaba su angustia—.

Esta es una batalla que debe librar por sí mismo.

Abyllie cayó de rodillas, el desconsuelo inundando su ser.

Las lágrimas brotaron de sus ojos, deslizándose por sus mejillas mientras el dolor la atravesaba.

—No… —murmuró, sintiendo que su corazón se rompía en mil pedazos—.

No puede ser que después de haber conocido a alguien que no le importaba que fuera tu hija, ahora esté pasando por esto.

Dentro de la mente de Iston, la puerta roja lo llevaba lentamente hacia la locura.

Las imágenes del accidente aéreo se reproducían ante él con una claridad inquietante, como si el tiempo no hubiera pasado.

Cada detalle lo golpeaba con fuerza: el sonido del impacto, las caras aterrorizadas de la gente en el televisor, y la voz del periodista anunciando la tragedia que había cambiado su vida para siempre.

Ver la muerte de sus padres nuevamente reabrió viejas heridas que creía cerradas.

La angustia y el dolor que había intentado enterrar resurgieron con fuerza, como un torrente que amenazaba con arrastrarlo.

¿Por qué tengo que revivir esto?

se preguntó, sintiendo que su corazón se rompía una vez más.

La desesperación lo invadía, y el pánico se apoderaba de su mente.

Las sombras de su dolor lo cercaban, y la risa burlona de la sombra resonaba en su mente, burlándose de su miseria.

—Mira cómo la locura te consume —susurraba la voz, llena de desdén—.

No puedes escapar de tu pasado.

Iston sintió que el mundo a su alrededor se volvía borroso; el aire se volvió pesado y difícil de respirar.

Su corazón comenzó a latir con fuerza, como si fuera a estallar.

¿Qué está pasando?

pensó, mientras una ola de terror lo invadía.

Era como si una sombra oscura se estuviera cerniendo sobre él, aplastando su pecho.

La sensación de ahogo se intensificó, y su respiración se volvió rápida y superficial.

Debo calmarme, intentó decirse, pero las palabras se perdían en el caos de su mente.

La realidad parecía distorsionarse; la habitación se tambaleaba ante sus ojos, y el sonido de su propio pulso resonaba en sus oídos, ensordeciéndolo.

Las manos de Iston se volvían frías y sudorosas, temblando involuntariamente mientras buscaba aferrarse a algo concreto, algo real.

La sombra, complaciente, susurraba en un tono hipnótico y burlón:  —La princesa está llorando, quiere salir, pero su mente se destruye mientras grita por ayuda…

Las palabras flotaban en el aire, resonando en la mente de Iston como un eco interminable.

Cada sílaba era un recordatorio cruel de su vulnerabilidad y del tormento que enfrentaba.

¿Por qué sigue atormentándome?

pensó, sintiendo cómo el frío de la sombra se infiltraba en su ser, intensificando su angustia.

En su mente, la imagen de Abyllie se desdibujaba, y el sentido de soledad lo envolvía.

Ella no puede ayudarme si no puedo ayudarme a mí mismo, reflexionó, mientras el pánico comenzaba a apoderarse de él.

La sombra continuó su canto desolador, alimentando sus miedos y dudas, como si se regodeara en su sufrimiento.

Iston sintió que la desesperación lo arrastraba hacia un abismo oscuro, pero en lugar de dejarse llevar por esa corriente, lo miró fijamente y comprendió el juego de la sombra.

Iston recordó las palabras de Belial cuando lo conoció: Si ellos están muertos, ¿por qué no están en el infierno?

Una risa amarga brotó de sus labios al razonar lo estúpido que sonaba.

Ellos no murieron en el accidente; algo más les pasó.

Esa idea resonaba en su mente, cada vez más clara.

Conocía a sus padres mejor que nadie; era imposible que hubieran ido al cielo después de todo lo que hicieron en vida.

¿Dónde están entonces?

La incertidumbre lo invadió, y la risa de la sombra se mezcló con sus pensamientos.

—No están en el infierno tampoco —murmuró para sí mismo, sintiendo que la verdad de sus palabras lo llenaba de un nuevo tipo de angustia.

¿Qué les ocurrió realmente?

La sombra lo observaba, visiblemente enojada, como si la revelación de Iston no estuviera prevista.

Sus ojos oscuros brillaban con malicia, y la tensión en el aire se intensificó.

—¿Qué has dicho?

—susurró, su voz cargada de una furia contenida—.

No deberías cuestionar lo que crees saber.

La sombra parecía furiosa, y su presencia opresiva se intensificaba a su alrededor.

—Sucumbe ante esta imbecilidad —dijo, apuntando hacia su entrepierna con una sonrisa burlona—.

Yo decidiré cómo entender tu mente, no tú.

La sombra, claramente irritada, comprendió que el poder de Iston estaba empezando a manifestarse.

La revelación había cambiado el rumbo de su destino, otorgándole la fuerza necesaria para defenderse de su influencia.

—¿Qué te crees, realmente?

—gritó la sombra, su voz llena de furia—.

No puedes desafiarme.

Iston sintió una oleada de energía fluir a través de él, como si los recuerdos reprimidos y el dolor acumulado comenzaran a transformarse en poder.

Sabía que no estaba solo; Abyllie y su apoyo lo impulsaban a seguir adelante.

—No te tengo miedo —declaró Iston con firmeza, desafiando la oscuridad que lo rodeaba—.

Tú no me vas a controlar, maldito parásito.

Después de pronunciar esas palabras, una nueva puerta apareció ante él, iluminándose con un intenso color rojo.

La energía que emanaba de ella era palpable, resonando con las emociones de rabia y dolor que Iston había estado reprimiendo.

—Veamos si lo que sigue es de tu talla, señor poderoso.

Aún quedan dos puertas más —dijo la sombra, su voz llena de burla y desafío, mientras observaba a Iston con una sonrisa retorcida.

Al empujar la segunda puerta, Iston sintió una oleada de energía fluir a través de él.

La luz intensa lo envolvió, y de repente, su tercer ojo comenzó a evolucionar, abriéndose aún más y permitiéndole ver la esencia de las emociones que emanaban de la puerta frente a él.

El nombre de su siguiente fragmento reprimido se reveló en su mente: el dolor familiar.

A medida que la luz se desvanecía, la atmósfera cambió drásticamente.

Iston se encontró en un entorno que evocaba recuerdos de su hogar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo