Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 168

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. BENDECIDOS POR BELIAL
  4. Capítulo 168 - Capítulo 168: Muerte anunciada
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 168: Muerte anunciada

La llegada de Adir no trajo ruido.

Trajo silencio.

El círculo se abrió ligeramente cuando cruzó entre los tribales. Nadie lo tocó. Nadie lo llamó. Solo lo miraron.

Roth descendió lentamente del estrado y volvió a sentarse. Su bastón quedó apoyado sobre sus rodillas.

Levantó la mirada.

Y habló.

Su voz no era fuerte.

Era ley.

Var’keth esh chroneth-mismo vel-elethor acepteth.

Champeth no-esh thir-relath vel-soliceth Var’keth.

Armath esh libereth.

Todo askar permiteth.

Ofenseth decidhar:

thir-morteth…

o rendeth vel-honor.

Nareth-involucrath no-esh entrath vel-círcul.

Si thir-cayereth,

genth Roth ritual-acepthar.

Vida continueth

como Var’keth no-esh permaneceth.

Cada regla caía como piedra.

No hubo interrupciones.

No había murmullos.

Solo asentimientos mínimos.

Dalah dio un paso al centro del círculo.

Aún con la mejilla hinchada.

Aún con el orgullo fracturado.

Pero firme.

Tradujo.

—Toda pelea se realiza el mismo día en que la solicitud es aceptada.

—Los representantes no deben tener relación sanguínea con quien solicita el Var’keth.

—Todo tipo de armas será permitido.

—Dependiendo de la ofensa, el duelo podrá ser a muerte o bajo rendición honorable.

—Ningún involucrado podrá intervenir.

—Si alguien muere, el pueblo realizará el ritual de aceptación y continuará su vida como si el duelo no hubiera sucedido.

Algunos tribales golpearon el suelo con sus armas una vez.

Solo una.

Aceptación.

Roth volvió a hablar.

Chroneth-ahor,

genth declareth champeth vel-honor.

Dalah sintió un peso en el pecho, pero continuó.

—Ahora… que cada parte declare al campeón que los representará en honor.

El pueblo no dudó.

Las voces surgieron primero como murmullo.

Luego como coro.

Genth Roth soliceth

Thar-war Adir vel-Var’keth.

Adir no reaccionó.

Solo dio un paso al frente.

Dalah sintió cómo la sangre se le iba del rostro.

—El pueblo Roth solicita al gran guerrero Adir para el Var’keth.

No hubo celebración.

No la necesitaban.

Adir era suficiente.

Roth giró lentamente hacia los demonios.

Chroneth-ahor, Vaelor-demon,

elegor thar-war vel-Var’keth.

Dalah ya sabía.

Sabía quién se levantaría.

Y por primera vez desde que solicitó el duelo…

Sintió arrepentimiento.

—Ahora, señores demonios… escojan a su guerrero.

El silencio se volvió denso.

Belial no se movió.

Lilith tampoco.

Y entonces—

Iston se levantó.

Lentamente.

Su cuerpo aún cargaba las heridas del entrenamiento. Un brazo vendado. La respiración apenas controlada.

Pero sonrió.

No arrogante.

Determinada.

—Yo, Iston, seré quien los represente.

El murmullo no fue inmediato.

Fue un segundo de incredulidad.

Luego—

Risas.

Primero una.

Luego varias.

Luego el círculo entero.

Roth no rió.

Pero su comisura se tensó.

Un tribal señaló a Iston.

Otro escupió a sus pies.

Uno más tomó un palo del suelo y lo partió contra su rodilla.

Crack.

—¡Thir-menor! —gritó alguien.

—¡Escuálido!

—¡No-esh thar-war!

Otro levantó una rama fina y la quebró frente a él, imitando su cuerpo.

La burla se expandió como fuego seco.

Iston no retrocedió.

No bajó la mirada.

Dalah sintió el frío subirle por la espalda.

Ella había pedido el Var’keth.

Ella había confiado en la ley.

Y ahora…

Iston estaba solo en el centro del hambre.

Adir dio un paso hacia adelante.

No se burló.

No sonrió.

Solo observó a Iston como se observa a un animal herido antes de decidir si vale la pena el golpe.

El pueblo siguió riendo.

Pero en medio del ruido—

Belial no se movía.

Y Lilith tampoco.

Porque ambos sabían algo que el pueblo Roth aún no entendía.

La sangre de Iston no era débil.

Solo no era densa.

Y cuando el silencio volvió a caer—

Ya no era burla.

Era expectativa.

Porque el Var’keth no se gana con músculos.

Se gana con voluntad.

Y la voluntad de Iston…

Apenas comenzaba a mostrarse.

Adir lo estudió.

No de arriba abajo.

No como quien mide músculos.

Lo estudió como se estudia una grieta en una roca antes de golpearla.

Iston no apartó la mirada.

No bajó los ojos.

No tensó la mandíbula.

Solo sostuvo.

Y entonces Adir lo notó.

Esos ojos no eran los de una presa esperando el ataque.

Eran los de algo que no huía.

Eran los de un depredador mirando a quien intentaba romperlo.

Un murmullo leve recorrió el círculo.

Adir sonrió.

No con burla.

Con interés.

Se acercó un paso más.

Su sombra cubrió el torso vendado de Iston.

Y habló en lengua Roth.

“Espereth kael no-esh rethar

ant frageth

como cor-thir ut.”

Espero que tu voluntad no se rompa

tan frágil

como tu cuerpo.

Alzó la mano.

La posó en su hombro.

No fue empujón.

No fue amenaza.

Fue respeto.

El gesto hizo que el pueblo callara.

Un campeón no toca a quien desprecia.

Solo toca a quien reconoce como oponente.

Iston sonrió.

No por orgullo.

Sino por comprensión.

Y en el fondo de su pecho, la bendición del Anciano Serpiente se movió. Una voz reptiliana apareció junto a la suya.

No como fuego.

Como algo antiguo y paciente.

Sus pupilas parecieron afinarse apenas.

Y al unísono, las dos voces resonaron por él.

“Espereth griteth ut transeth Morra,

porque no-esh resthar

más que cor-thir.”

Espero que tus gritos crucen el Abismo,

porque no serás más

que un cuerpo.

El silencio ya no era burla.

Era tensión.

Adir lo miró un segundo más largo.

Y por primera vez…

Rió.

No una carcajada.

Una risa corta.

Sincera.

Se giró ligeramente, como si el combate ya hubiera comenzado en su cabeza.

Entonces habló en idioma demoníaco.

Perfecto.

Claro.

Sin necesidad de traductor.

—Espero que tus palabras no sean vacías… porque si lo son, morirás.

El aire se volvió más pesado.

Algunos tribales no entendieron el idioma.

Pero entendieron el tono.

Dalah sintió el cambio.

Belial tampoco intervino.

Lilith observó sin parpadear.

Iston no mostró miedo.

No desvió la mirada.

No tragó saliva.

Sonrió.

Lo mismo digo.

Sin lengua ritual.

Sin proclamación.

Sin adornos.

Solo voluntad contra voluntad.

Y por primera vez desde que comenzó el Var’keth…

El pueblo dejó de ver a un escuálido.

Y empezó a preguntarse…

Qué estaba realmente frente a Adir.

Roth levantó su bastón.

Un solo golpe hizo que Adir se separara de él.

Se levantó con solemnidad, con una mirada fría y gastada, y dio su veredicto sobre el tipo de Var’keth que sería.

Vel-nareth frath-anteva,

Var’keth esh thir-morteth.

Dalah, ya casi sin aliento, tradujo.

—Por la memoria de nuestros ancestros,

el Var’keth será a muerte.

Y el silencio supo que alguien no saldría con vida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo