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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 174

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Capítulo 174: Lenguajes Distintos

El fuego ya había crecido. Las llamas consumían lentamente la plataforma donde descansaba el cuerpo de Adir. El humo se elevaba hacia el cielo nocturno en columnas oscuras, llevándose consigo el último rastro del campeón de Roth. El pueblo permanecía alrededor del círculo, inmóvil. Nadie gritaba. Nadie celebraba. Solo observaban, atrapados en un momento de solemnidad que pesaba como una losa.

Iston estaba sentado sobre una roca cercana al borde del ritual. Su torso seguía vendado, el hombro rígido, el cuerpo agotado por la pelea y el tratamiento de los chamanes. Cada latido era un recordatorio de su fragilidad. A su lado, Abyllie permanecía de pie, pero no miraba el fuego. Miraba a otro lado, en un estado de introspección que la alejaba del ritual.

El silencio entre ambos llevaba demasiado tiempo creciendo, un abismo que se expandía con cada instante que pasaba.

Iston fue el primero en romperlo.

—No pasó nada —dijo, su voz casi un susurro.

Abyllie no respondió. El fuego crujió en el centro del círculo, el sonido llenando el espacio vacío entre ellos.

—Dalah solo habló conmigo —continuó Iston—. No ocurrió nada más.

Abyllie cruzó los brazos, su postura defensiva y tensa.

—Claro —respondió con frialdad, la respuesta más fría de lo que él esperaba.

Iston frunció el ceño, sintiéndose frustrado.

—Es la verdad.

—Seguro.

El tono era peor ahora, y Iston suspiró, buscando la manera de conectar.

—Abyllie, estaba medio muerto sobre una mesa de los chamanes. Apenas podía moverme.

Ella lo miró por primera vez, sus ojos brillando con una mezcla incómoda de rabia y algo más profundo que no pudo identificar.

—Eso no cambia nada.

Iston parpadeó, el desconcierto creciendo en su pecho.

—¿Nada?

—Nada.

El fuego crepitó más fuerte, pero el silencio entre ellos se volvió aún más pesado. El pueblo seguía en silencio alrededor del cuerpo de Adir, inmóvil y expectante.

Iston intentó mantener la calma, pero era difícil.

—Dalah solo estaba… siendo parte de su cultura.

Abyllie giró completamente hacia él, su mirada intensa.

—¿Su cultura?

—Sí.

—¿La parte donde se acerca medio desnuda a ti?

Iston levantó una mano en gesto conciliador.

—No fue así.

—Ah, perdón.

Abyllie dio un paso hacia atrás, cruzando los brazos de nuevo.

—Entonces seguramente lo imaginé.

Iston respiró profundo, sintiendo la frustración mezclarse con la impotencia.

—No hicimos nada.

El silencio que siguió fue pesado. Demasiado pesado. Abyllie lo miró unos segundos más, buscando alguna señal en su expresión. Pero su rostro seguía igual de cansado y confuso.

Y luego…

PAM.

El golpe fue directo al hombro sano, y Iston se dobló un poco por el impacto.

—¡¿Qué fue eso?! —exclamó, aturdido.

Abyllie ya se estaba alejando, su expresión decidida.

—Eso fue por ser idiota.

—¡No hice nada!

—¡Ese es el problema! —Abyllie caminó hacia la oscuridad fuera del círculo del ritual, dejando a Iston confundido y herido por la repentina explosividad de su reacción.

El fuego siguió crepitando detrás de ellos, un recordatorio de la solemnidad del momento. Iston se quedó sentado, completamente confundido.

—¿Qué demonios hice ahora…?

Una voz detrás de él respondió, clara y firme.

—Ser honesto.

Iston giró la cabeza. Lilith estaba de pie a unos metros, su postura mostrando más interés del que él hubiera esperado. Sus brazos estaban cruzados, y su expresión decía muchas cosas. La principal: “Eres estúpido”.

—¿Qué? —preguntó Iston, sintiéndose abrumado por la situación.

Lilith negó lentamente con la cabeza, como si estuviera decepcionada.

—Hay muchas formas de decir la verdad.

Iston levantó las manos, sintiéndose atrapado.

—Pero dije la verdad.

Lilith lo miró durante unos segundos, su mirada afilada, antes de responder con calma.

—Ese es exactamente el problema.

Iston parpadeó, sin comprender.

—No entiendo.

Lilith suspiró, como si lidiara con un niño pequeño.

—Claro que no.

El fuego del ritual iluminaba su rostro desde atrás, revelando las líneas de preocupación y sabiduría que la rodeaban.

—Cuando una mujer está molesta contigo, lo último que quiere escuchar es que no pasó nada.

Iston frunció el ceño, sintiéndose cada vez más perdido.

—Pero literalmente no pasó nada.

Lilith cerró los ojos un momento, como si estuviera buscando paciencia.

—Belial tenía razón.

—¿Sobre qué?

—Sobre que eres peligroso en combate…

Abrió los ojos, su mirada fija y penetrante.

—Y completamente inútil en otras cosas.

Iston se quedó mirándola, sintiendo el golpe de sus palabras.

—Eso no es justo.

Lilith giró hacia la dirección en la que Abyllie había desaparecido, su expresión decidida.

—Yo hablaré con ella.

—¿Hablar de qué? —Iston preguntó, sintiendo que la niebla de la confusión se disipaba lentamente.

—De algo que tú claramente no sabes explicar.

Iston la vio alejarse hacia la oscuridad, sintiéndose impotente y frustrado.

—¡Pero no hice nada! —gritó tras ella, aunque su voz se perdió en la noche.

Lilith no se detuvo. Solo levantó una mano en el aire.

—Exacto.

Iston volvió a mirar el fuego. El cuerpo de Adir ya estaba siendo consumido por las llamas, un sacrificio que iluminaba la noche. El humo seguía elevándose, llevando consigo las memorias del guerrero. El pueblo Roth cantaba bajo, una elegía que resonaba en los corazones de todos los presentes.

Y por primera vez desde que llegó a estas tierras, Iston estaba completamente perdido. No en combate. No en estrategia. En algo mucho más peligroso.

Las emociones humanas.

En el borde del bosque, Lilith finalmente alcanzó a Abyllie. La joven estaba de espaldas, mirando hacia el claro, sus pensamientos en otro lugar.

Lilith se detuvo a su lado, sintiendo la tristeza en el aire.

—Golpeas fuerte —dijo, rompiendo el silencio.

Abyllie no respondió de inmediato, su mirada fija en el fuego.

—No estoy molesta por Dalah —finalmente confesó, su voz baja.

Lilith levantó una ceja, sorprendida.

—¿Entonces por qué?

Abyllie tardó unos segundos en responder, y cuando lo hizo, su voz era un susurro entre el murmullo del ritual.

—Porque no entiende nada.

Lilith asintió, comprendiendo.

—Eso también es normal.

El fuego del ritual seguía ardiendo detrás de ellas, cada chispa un recordatorio del sacrificio. Y mientras el pueblo Roth despedía a su guerrero, otro tipo de conflicto comenzaba a tomar forma. Uno que Iston no podía resolver con fuerza. Ni con estrategia. Ni con una pistola.

El viento sopló suavemente, llevando consigo las notas del canto del pueblo, y mientras observaban el fuego, se dieron cuenta de que el verdadero desafío estaba apenas comenzando.

El fuego iluminaba las sombras, revelando verdades que estaban listas para ser desenterradas. Lilith miró a su alrededor, su mente maquinando, buscando las respuestas que necesitaban.

—Iston está en problemas, lo sabemos. Pero hay más en juego aquí.

Abyllie asintió, la preocupación cruzando su rostro.

—Debemos preparar un plan. No podemos permitir que se lo lleven.

Lilith lo sabía. Con cada paso que daban hacia adelante, el riesgo aumentaba. Pero no había vuelta atrás.

Y mientras el fuego consumía el cuerpo de Adir, el eco de las decisiones que debían tomar pronto llenaría el bosque con un nuevo tipo de poder.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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