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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 175

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Capítulo 175: Lenguajes del Corazón

El fuego del ritual seguía ardiendo detrás de ellas. Las llamas ya no rugían como al principio. Ahora se movían lentas, consumiendo lo que quedaba de la plataforma donde descansaba el cuerpo de Adir. El humo subía en espirales oscuras hacia el cielo nocturno, llevándose consigo el último rastro del guerrero caído. Abyllie estaba de pie en el claro cercano al bosque, los brazos cruzados y la respiración aún acelerada. Su mente daba vueltas, atormentada por las emociones que la inundaban. Lilith llegó unos pasos después, sin prisa, como si el tiempo no tuviera relevancia en aquel momento. Se detuvo a su lado, y durante unos segundos, ninguna de las dos habló.

El sonido del fuego llenaba el silencio, un crujido constante que parecía marcar el compás del duelo compartido.

Lilith fue la primera en romperlo.

—Golpeas fuerte —dijo, su voz suave pero cargada de intención.

Abyllie resopló, sintiendo la frustración burbujear en su interior.

—Se lo merecía.

Lilith inclinó ligeramente la cabeza, como si ponderara sus palabras.

—Probablemente.

Eso hizo que Abyllie la mirara, sintiendo que su paciencia se agotaba.

—¿Probablemente?

Lilith cruzó los brazos, mirando hacia el fuego que crepitaba.

—Iston es muchas cosas.

Su mirada se desvió hacia las llamas, donde la luz danzante proyectaba sombras inquietantes.

—Pero entender a las personas no es una de ellas.

Abyllie bajó la mirada al suelo, sintiendo el peso de la verdad en esas palabras.

—No es eso lo que me molesta.

Lilith esperó, su expresión serena.

—Entonces dime qué es.

Abyllie tardó un momento en responder, sus pensamientos formándose en su mente.

—Dalah.

Lilith asintió lentamente, como si ya supiera la respuesta.

—Era predecible.

Abyllie levantó la cabeza, sorprendida.

—¿Predecible?

—Sí.

Lilith volvió a mirar el fuego, su mente claramente en otro lugar.

—Adir era su prometido.

El viento movió las hojas del bosque cercano, creando un murmullo que parecía resonar con la verdad.

—En Roth, cuando un guerrero cae… la historia no termina ahí.

Abyllie frunció el ceño, sin comprender del todo.

—No entiendo.

Lilith la miró, su tono grave.

—La ley Roth no solo decide quién vive y quién muere.

Señaló hacia el círculo del ritual, donde las llamas danzaban en un macabro espectáculo.

—También decide quién hereda la posición del guerrero caído.

Abyllie tardó un segundo en entender, el significado de las palabras atravesando su mente.

—¿Quieres decir que…?

Lilith asintió, su mirada firme.

—Iston ahora ocupa el lugar que Adir tenía en la tribu.

El silencio se volvió más pesado, como si la realidad se estuviera asentando sobre sus hombros.

—Eso incluye muchas cosas.

Abyllie sintió un nudo en el pecho.

—¿Incluye a Dalah?

Lilith no suavizó la respuesta.

—Sí.

Abyllie apretó los dientes, la frustración creciendo en su interior.

—Genial.

Lilith la observó unos segundos, buscando una reacción.

—Pero hay algo que estás olvidando.

—¿Qué? —preguntó, sintiéndose en desventaja.

—La ley Roth también funciona con elección.

Abyllie frunció el ceño.

—¿Qué?

—Dalah puede acercarse.

—Puede intentarlo.

—Puede reclamar lo que su cultura considera justo.

Lilith añadió, una chispa de intensidad en su voz.

—Pero Iston decide si lo acepta o no.

El silencio volvió, y Abyllie miró el fuego en la distancia, donde las llamas devoraban lo que quedaba de Adir.

—Eso no lo hace más fácil.

Lilith negó con la cabeza, su mirada compasiva.

—Nunca lo es.

Abyllie soltó el aire lentamente, sintiendo la presión en su pecho.

—Entonces tengo que quedarme mirando mientras ella intenta llevárselo.

Lilith levantó una ceja, desafiando su declaración.

—¿Llevárselo?

Abyllie dudó, sintiendo la inseguridad brotar.

—Ya sabes a lo que me refiero.

Lilith sonrió apenas, sabiendo que la confusión era parte del proceso.

—Sí.

Luego suspiró, su tono serio.

—Esto no es una pelea directa.

Abyllie la miró, buscando claridad.

—¿Qué quieres decir?

Lilith respondió con calma.

—Es una batalla de desgaste.

Abyllie parpadeó, sintiéndose perdida.

—¿Qué?

—Dalah no se conformará con un simple no.

El viento movió nuevamente el humo del ritual, llevándose consigo las esperanzas y temores de muchos.

—Ella perdió a su prometido hoy.

—Perdió al guerrero más fuerte de su pueblo.

—Y el hombre que lo venció ahora ocupa ese lugar.

Lilith la miró directamente, instándola a entender la gravedad de la situación.

—Eso no es algo que alguien como Dalah ignore fácilmente.

Abyllie apretó los labios, sintiendo el conflicto interno desgastarla.

—Perfecto.

Lilith inclinó ligeramente la cabeza.

—Pero tampoco subestimes algo.

—¿Qué?

—Que Iston está igual de perdido que tú.

Abyllie frunció el ceño, intentando negar lo evidente.

—No parecía muy perdido cuando ella estaba sobre él.

Lilith dejó escapar una pequeña risa, la ironía no se le escapaba.

—Créeme.

—Lo vi —insistió Abyllie.

Lilith esperó, su mirada intensa.

—Estaba en shock.

Abyllie parpadeó, comenzando a comprender.

—¿Shock?

—Sí.

—Acababa de pelear hasta casi morir.

—Tres chamanes estaban intentando mantenerlo con vida.

—Y de repente aparece una mujer semidesnuda diciéndole que ahora es el guerrero más fuerte de la tribu.

Abyllie pensó en eso, sintiendo el arrebato de emociones chocar en su pecho.

—Cuando lo dices así…

Lilith asintió, satisfecha.

—Exacto.

El silencio volvió por un momento, cada latido del corazón de Abyllie resonando en su mente.

Luego Iston habló.

—¿Entonces es normal sentirme así?

Lilith respondió sin dudar.

—Completamente.

Abyllie bajó la mirada, sintiéndose vulnerable.

—Porque ahora mismo, quiero golpearlo otra vez.

Lilith sonrió, su comprensión iluminando su rostro.

—También es normal.

Abyllie dejó escapar una pequeña risa, sintiendo que la carga comenzaba a levantarse.

—Entonces, ¿qué debería hacer?

Lilith miró el fuego del ritual, las llamas danzando en un espectáculo hipnótico.

—Nada.

Abyllie levantó la cabeza, sorprendida.

—¿Nada?

—Nada impulsivo —aclaró Lilith.

Luego añadió con seriedad.

—Porque esta pelea no se gana con golpes.

El humo subía lentamente hacia el cielo, llevando consigo las memorias del pasado.

—Se gana con paciencia.

Abyllie frunció el ceño, sintiendo la dificultad de aceptar esa verdad.

—No soy muy buena con la paciencia.

Lilith sonrió, reconociendo la lucha.

—Entonces es un buen momento para aprender.

El canto del pueblo Roth volvió a escucharse en la distancia, el ritual llegando a su clímax. Lilith miró hacia el claro donde Iston seguía sentado cerca del fuego, atrapado en sus pensamientos.

—Además…

Abyllie siguió su mirada, sintiendo la inquietud aumentar.

—¿Qué?

Lilith respondió con calma.

—Si Dalah quiere jugar ese juego…

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—no eres la única que sabe hacerlo.

El fuego terminó de consumir la plataforma, las cenizas comenzando a elevarse. Y mientras el pueblo Roth despedía a su guerrero, otra batalla comenzaba. Una mucho más lenta. Pero igual de peligrosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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