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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 21

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  4. Capítulo 21 - 21 El inicio del camino
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21: El inicio del camino 21: El inicio del camino Iston, sintiendo que su mente se hacía pedazos, miró a la criatura con una mezcla de miedo y fascinación.

Sus ojos brillaban con un conocimiento antiguo y oscuro, y mientras la criatura hablaba, solo pudo captar fragmentos de sus palabras.

—Aún es muy pronto para que hablemos —dijo la criatura, su voz resonando como un eco en el vacío—.

Pero alguien estará esperándote el día de hoy.

La profecía solo comienza, mi sangre.

Tú serás quien cambie el destino.

Con cada palabra, el peso de la sombra y la verdad que acababa de enfrentar lo abrumaron, como si tentáculos oscuros se apretaran alrededor de su pecho.

Cada respiración se convirtió en un esfuerzo, y la oscuridad lo envolvía, como si estuviera siendo tragado por un abismo sin fin.

—Se acabó el tiempo —susurró la criatura, su voz resonando en el aire como un eco lejano.

En ese momento, una voz familiar emergió, rompiendo el silencio abrumador que lo rodeaba.

—Iston, Iston, despierta.

Por favor, abre los ojos.

Una lágrima cayó por la mejilla de Iston, mezclándose con la sangre que manaba de sus ojos y orejas.

Con esfuerzo, centró su mirada en Abyllie, intentando transmitirle calma a pesar de su estado desolador.

—Abyllie, estoy bien —dijo Iston, su voz temblorosa pero decidida—.

Lo prometo.

—¿Cómo estás bien, idiota?

¡Estabas casi muriendo!

—exclamó Abyllie, su voz llena de preocupación y frustración mientras las lágrimas caían más fuertes.

Iston pudo ver el miedo en su mirada, y aunque sus palabras eran duras, la angustia en su voz resonaba en su corazón.

Un peso se asentó sobre él al darse cuenta del impacto que su sufrimiento había tenido en ella.

—Lo sé, princesa, lo sé —respondió Iston, tratando de suavizar la situación.

Abyllie sacudió la cabeza, su expresión una mezcla de alivio y enojo que se reflejaba en sus ojos brillantes.

—¿Por qué decidiste pasar por esto después de la pesadilla?

Aún ni siquiera sabíamos que podía suceder algo así.

Iston sintió el peso de sus palabras.

La verdad era que había tomado decisiones impulsivas, empujado por la sombra y sus propios demonios.

En ese instante, comprendió que su lucha no solo le afectaba a él.

—Tienes razón —admitió, sintiendo que la sangre seguía brotando de sus heridas—.

No pensé en las consecuencias.

Solo quería liberarme de la oscuridad que me persigue.

—¡Papá!

—gritó Abyllie.

—Iston necesita sangre.

¿Puedes hacer algo?

Belial, aun procesando la situación, se volvió hacia ella, su mente trabajando a mil por hora.

Comprendía que la sombra que había estado acechando a Iston podía estar tomando su peaje, y que esa necesidad de sangre era una señal de que algo estaba mal.

—Voy a buscar algo —respondió Belial, su voz firme a pesar de la urgencia, el sudor perlándole la frente.

Se apresuró a la cocina y, tras un breve momento de búsqueda, regresó con un cuchillo brillante en la mano.

—Esto es lo que necesito —dijo, sus ojos fijos en Iston—.

Me voy a cortar.

Ahora, Iston, lo que estoy por hacer es algo que no haría con nadie, pero como eres mi discípulo, lo vas a necesitar en algún punto.

Abyllie observó, horrorizada, mientras Belial se preparaba para hacer un corte en su propia piel.

—¡No, papá!

—gritó, moviéndose para detenerlo—.

No tienes que hacerlo.

Hay otras formas.

—No hay tiempo para otras formas —replicó Belial, su tono decidido—.

Iston necesita sangre para estabilizarse, y esta es la única manera rápida de conseguirlo.

Confía en mí.

Con una determinación inquebrantable, Belial hizo un corte preciso en su brazo, permitiendo que la sangre fluyera.

Se acercó rápidamente a Iston, preparando el sustento que necesitaba.

—Bebe, Iston —ordenó, su voz firme—.

Toma lo que necesitas para recuperarte.

Iston miró la sangre, sintiendo la urgencia de la situación.

La sombra aún acechaba en su mente, pero el deseo de sanar y luchar contra la oscuridad era más fuerte.

Con un profundo aliento, se inclinó hacia adelante, reconociendo el sacrificio que Belial estaba haciendo por él.

Mientras Iston bebía, una oleada de energía comenzó a recorrer su cuerpo.

Algo dentro de él estaba cambiando.

La sangre de Belial, caliente y vital, fluía en sus venas.

—En este momento, somos familia —exclamó Belial, su voz resonando con fuerza y determinación—.

Así que mejorate y no dejes que la locura te absorba.

Solo descansa.

Después de unas horas  Iston despertó acostado en su cama, sintiendo el suave calor de Abyllie a su lado, abrazándolo.

Sin embargo, a pesar de la paz momentánea, algo se sentía diferente.

Movió su cuerpo ligeramente y notó una extraña energía fluyendo a través de él, como si cada célula vibrara con un nuevo poder.

Abyllie se dio cuenta de que Iston estaba despierto y sonrió, aunque su expresión rápidamente se tornó en preocupación.

—¡Por fin despertaste!

—exclamó, con un suspiro de alivio—.

Me tenías preocupada, imbécil.

No sabes cómo me sentí mientras estabas aquí.

—Perdón, mi lady, no quería preocuparte —dijo Iston, una leve sonrisa asomando en su rostro.

—Pero tengo una pregunta.

¿Qué hacías abrazándome de esa manera?

Abyllie se sonrojó, una mezcla de sorpresa y timidez cruzando su rostro.

—Bueno…

—comenzó, titubeando—.

Cuando te vi así, pensé que necesitabas calor por la pérdida de sangre.

No sabía si ibas a despertar o si…

La preocupación en su voz le dio a Iston una sensación cálida.

Se dio cuenta de cuánto importaba para ella su bienestar.

—Agradezco tu apoyo, realmente lo hago —respondió, su voz llena de sinceridad—.

Pero no tienes que abrazarme solo por eso.

Siempre estaré aquí para ti también.

Abyllie, sin saber qué decir, se acercó y lo besó suavemente.

—Esto es solo un premio por volver —murmuró, apartándose rápidamente, un ligero sonrojo asomando en sus mejillas—.

No lo sobrepienses demasiado.

Iston sintió una mezcla de sorpresa y calidez ante el gesto.

La conexión entre ellos era palpable, y aunque la situación era tensa, ese instante trajo una chispa de alegría en medio de la oscuridad que los rodeaba.

—No voy a sobrepensarlo —respondió Iston, sonriendo—.

Solo me alegra que estés aquí.

Abyllie lo miró a los ojos, la preocupación y el amor reflejados en su expresión.

—Siempre estaré aquí, para lo que necesites.

Iston sintió que su corazón se llenaba de gratitud.

A pesar de las luchas que enfrentaban, sabían que juntos podían superar cualquier obstáculo.

—Vamos donde mi papá —dijo Abyllie con firmeza, tomando la mano de Iston—.

Él quiere saber qué pasó allí dentro para que terminaras en ese estado.

Iston asintió.

A pesar de la confusión y el dolor en su cuerpo, sabía que debía enfrentar lo que había sucedido en la última puerta.

—Tienes razón —respondió, tratando de recuperar el control mientras se ponía de pie—.

Necesito explicar lo que experimenté.

Ambos se dirigieron hacia la habitación donde Belial los esperaba, su rostro lleno de preocupación y ansiedad.

Al entrar, Iston notó la intensidad de la mirada de su maestro, como si estuviera esperando respuestas que podrían cambiar el rumbo de todo.

—Papá, Iston está aquí —dijo Abyllie, sintiendo que la tensión en el aire aumentaba.

Belial se acercó rápidamente, su expresión seria.

—¿Qué sucedió, Iston?

¿Qué viste?

Iston respiró hondo, sintiendo que el peso de la verdad se asentaba sobre sus hombros.

Sabía que debía compartir su experiencia, no solo para su propio bienestar, sino también para ayudar a aquellos que lo rodeaban a comprender la amenaza que enfrentaban.

—Fue un lugar vacío, sin recuerdos ni dolor —comenzó Iston, su voz firme a pesar de las cicatrices en su mente—.

Allí, me encontré con un ente sin forma, y me reveló cosas sobre mí mismo que aun no comprendo.

Belial escuchó atentamente, asimilando cada palabra.

Esa revelación era crucial para entender lo que Iston había experimentado y cómo podrían enfrentarse a la sombra que aún acechaba.

—Eso era un arconte —exclamó Iston, sus ojos fijos en Belial—.

Excalomo.

La revelación dejó a Iston momentáneamente atónito.

—¿Un arconte?

—preguntó Iston, tratando de procesar la información—.

Pero ¿por qué está en tu mente?

—No lo sé, solo me hizo recordar una antigua profecía que alguien me contó —respondió Belial, su mente reviviendo fragmentos de historias que había escuchado en su juventud.

Las palabras resonaban con la sabiduría de tiempos pasados, hablaban de un elegido que debía enfrentar su destino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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