BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 31
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31: La Entidad 31: La Entidad —Estuve esperando tu llegada, Iston —dijo una voz que resonó con una mezcla de autoridad y familiaridad—.
He aguardado aquí durante milenios.
De no ser por el trato con tus padres, nunca hubiera accedido a esto, pero me alegra que todo vaya según lo planeado.
Iston se quedó paralizado, incapaz de procesar la magnitud de la situación.
—¿Quién eres?
—preguntó, con la voz temblando de incredulidad.
—Ya me viste en tu subconsciente —respondió la voz, riendo suavemente—.
Soy el arconte dentro de ti.
La revelación lo golpeó como una ola de confusión y asombro.
Miró a su alrededor, esperando que otros pudieran escuchar, pero estaban ajenos a su lucha interna.
—Soy el guardián de los sellos y del destino de “Infierno”.
Desde que se selló la entrada, he observado cada movimiento, cada susurro de esperanza y desesperación.
Tu llegada es un presagio de cambios profundos.
—Tus padres, hace unos diez años, hicieron un trato conmigo —continuó el arconte—.
Designaron tu destino, sabiendo que eras un ser especial, hijo de la misma raza que tu madre, Aracne, la perseguidora del destino.
La revelación de que su madre era un arconte dejó a Iston atónito, como si el suelo se desvaneciera bajo sus pies.
Todo había sido planeado; su destino marcado desde el principio por fuerzas que aún no comprendía.
—Ella decidió cambiar tu destino para evitar que sufrieras una muerte prematura.
Sabía que no podrías soportar la sangre y el alma híbrida que llevas dentro.
En un acto de sacrificio, decidió cambiar el destino del mundo por el tuyo.
La confusión se mezcló con la incredulidad mientras procesaba la magnitud de esa verdad.
Había vivido bajo un destino trazado por su madre y los pactos que ella había hecho.
En ese momento, una voz familiar y susurrante emergió de las sombras, como un eco que atravesaba su mente.
—Te lo dije…
—murmuró la sombra, su risa sutil y burlona casi palpable en el aire.
—¿Cómo es posible que estés aquí?
—preguntó Iston, atónito, sintiendo cómo la incredulidad lo envolvía.
La idea de que la sombra pudiera comunicarse con él de esta manera desafiaba su comprensión de la realidad.
—El arconte, estoy hablando en tu reino mental —respondió la voz, resonando con claridad—.
Es normal que eso llegue a nosotros en este estado.
Aquí, las barreras entre dimensiones son más delgadas, y mi esencia puede conectarse contigo más fácilmente.
Iston se sintió abrumado mientras la voz del arconte y la sombra resonaban en su mente.
No podía entender completamente la conexión que se había formado, ni cómo los cambios en su reino mental influían en su percepción del mundo natural.
Era como si las fronteras entre lo tangible y lo etéreo comenzaran a desdibujarse.
Reunió valor y formuló la pregunta que lo atormentaba.
—¿Cuál es tu nombre?
—inquirió, su voz temblando ligeramente, reflejando su confusión.
La respuesta llegó como un susurro en el aire, resonando con una mezcla de poder y misterio.
—Soy la mezcla de Enoc y Lucifer, un nuevo ser nacido del ritual que presenció Belial para crear el Infierno.
Puedes llamarme Virgilio.
—¿Por qué te contactas conmigo?
—preguntó Iston, sintiéndose abrumado por la complejidad de la situación—.
¿Y cómo es posible que la sombra también esté aquí?
La voz de Virgilio resonó con claridad, sin titubeos.
—Tu conexión conmigo es más profunda de lo que imaginas.
Soy el arconte que reside en tu interior, una amalgama de poder y conocimiento que fue sembrada en ti desde tu nacimiento.
Tu vida es el resultado de un pacto que tus padres hicieron para protegerte.
Por eso, es esencial que comprendas tu papel en todo esto.
Iston se sintió atrapado entre un torbellino de emociones.
La revelación de su conexión con el arconte lo llenaba de asombro, pero también de ansiedad.
—¿Y la sombra?
—preguntó, sintiendo cómo la inquietud se apoderaba de él—.
¿Cómo es posible que esté aquí contigo?
Virgilio sonrió, una chispa de comprensión en sus ojos.
—La sombra es una manifestación de las partes de ti que aún no comprendes.
Mientras hablo contigo en tu reino mental, las barreras entrxe las dimensiones se desdibujan, permitiendo que la sombra se comunique contigo también.
Es un reflejo de tus propios miedos, deseos y luchas internas.
—La sombra que sientes en tu mente —continuó la voz de Virgilio— es la manifestación de Lucifer en el momento de su caída a la locura.
Es un eco de su desesperación, su deseo de alcanzar la realidad y destruir lo que no pudo en su inicio.
La atmósfera en la sala cambió de repente, una tensión palpable llenó el aire.
Iston sintió un escalofrío recorrer su espalda cuando una figura emergió de las sombras, revelándose ante él.
Era un hombre de belleza extraordinaria, con rasgos delicados que contrastaban con la oscuridad que la rodeaba.
Sin embargo, sus ojos eran negros y huecos, reflejando la locura que había consumido su esencia.
—No pusiste atención a la historia de tu maestro, ¿verdad?
—preguntó la figura, su voz dulce pero cargada de un matiz inquietante—.
Princesa, soy el alma que entró en el cuerpo de Enoc cuando ocurrió el ritual.
Iston se quedó paralizado, los latidos de su corazón resonando en sus oídos.
La revelación era asombrosa, y la mezcla de belleza y locura en la figura lo dejaba sin aliento.
—¿Cómo es posible?
—preguntó, tratando de entender la magnitud de lo que estaba presenciando.
Lucifer sonrió, una expresión que era tanto seductora como aterradora.
—La conexión es más intensa de lo que imaginas.
Mi esencia fue absorbida durante el ritual, y desde entonces, he estado atrapada en un ciclo de locura y desesperación.
He estado esperando el momento adecuado para revelarme.
Iston sintió que la confusión se transformaba en una mezcla de miedo y curiosidad.
—¿Por qué te has presentado ahora?
—inquirió, sintiendo que el ambiente se tornaba más denso a su alrededor.
—Ahora que has descubierto mi nombre, puedo presentarme ante ti —respondió, su tono resonando con un eco de nostalgia—.
Mi poder y mi locura están intrínsecamente ligados a la historia de Enoc y su sacrificio.
La atmósfera se volvió electrizante, una tensión palpable llenó la sala cuando la sombra dio un paso adelante, su voz resonando con una mezcla de seducción y malicia.
—Tu cuerpo será mío al primer desliz —explicó la sombra, una sonrisa torcida asomando en sus labios—.
Y al fin podré vengarme de mi padre.
Me vengaré cuando tu locura aumente.
Iston sintió un escalofrío recorrer su espalda, el temor y la indignación burbujeando dentro de él.
La amenaza de la sombra era clara, y la idea de ser un vehículo para la venganza de Lucifer lo llenaba de inquietud.
Virgilio, percibiendo el peligro de la situación, se interpuso entre Iston y la sombra, su presencia imponente y decidida.
—Encerraré a Lucifer en la puerta negra —declaró, su voz grave—.
Aún no estás listo para enfrentar ese nivel de locura.
La sombra se detuvo, su expresión cambiando a una mezcla de desafío y frustración.
—¿Crees que puedes protegerlo?
Su destino ya está sellado, y mi influencia solo crecerá con el tiempo.
Iston, sintiendo la urgencia de la situación, se giró hacia Virgilio.
—¿Qué significa esto?
—preguntó, su voz temblando levemente—.
¿De qué locura hablas?
Virgilio se volvió hacia Iston, su mirada llena de seriedad.
—La sombra que sientes es una manifestación de Lucifer, alimentada por su deseo de venganza y su locura.
Debes prepararte, Iston, para lo que está por venir.
Con la presión del momento aumentando, la sombra se acercó nuevamente, su voz suave pero amenazante.
—Ahora tengo que preguntarte algo.
Tus padres no te contaron nada del pacto conmigo, ¿verdad?
La pregunta flotó en el aire, y Iston sintió la incredulidad apoderarse de él de nuevo.
La idea de que sus padres hubieran ocultado información tan crucial lo llenaba de confusión y rabia.
—¿Qué pacto?
—dijo, su voz firme a pesar de la tormenta de emociones que lo invadía.
—El pacto que selló tu destino y el mío.
Un acuerdo que podría alterar el curso de “Infierno” y que se originó en la oscuridad de la traición y la desesperación —respondió la sombra, su sonrisa aún presente—.
Pero no importa, porque tú serás la clave para liberarnos a todos.
A medida que las palabras de la sombra resonaban, Iston sintió cómo el peso de su herencia y su destino comenzaban a presionar sobre él nuevamente.
La conexión con su pasado se hacía más intensa, y sabía que debía enfrentarlo.
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