BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 32
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- Capítulo 32 - 32 La Relación de Sangre
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32: La Relación de Sangre 32: La Relación de Sangre —El trato que hizo tu madre, Aracne, fue para darle la ubicación de mi corazón —continuó Virgilio, su voz impregnada de una gravedad que resonaba en la sala—.
Ella sabía que, al hacerlo, podía asegurarse de que tu destino no se extinguiera por la sangre de arconte que llevas en tus venas.
—Al ser un híbrido de una raza superior y divina con una raza mortal, si tu cuerpo no era de arconte, tu alma podría destruir tu cuerpo al crecer —explicó Virgilio, su mirada fija en Iston—.
La mezcla de poderes en tu interior es extraordinaria, pero también extremadamente peligrosa.
Las palabras resonaban en la mente de Iston, cada sílaba cargada de significado.
Comprendía ahora que su existencia no era solo un regalo, sino también una carga.
—Tu madre sabía que debía actuar para salvarte —continuó Virgilio—.
Decidió entrelazar su destino con el de tu padre para realizar un ritual de implantación.
En ese acto de sacrificio, ambos dieron su vida para asegurarse de que mi corazón pudiera ser implantado en ti.
—Para eso, tu madre tuvo que liberar su poder, exponiendo su ubicación y su esencia tanto al Vaticano como al cielo —continuó Virgilio, su voz resonando con la gravedad de la revelación—.
Este acto no fue fácil y tuvo consecuencias significativas.
Iston escuchó con atención, sintiendo que cada palabra profundizaba su comprensión de su historia familiar.
La idea de que sus padres habían hecho un sacrificio tan inmenso lo conmovía.
—Los guardianes quitaron los sellos al trono de la destrucción, un ser que tarda diecisiete años en liberarse debido a la cantidad de vitalidad que necesita para romper sus cadenas —explicó Virgilio, su mirada fija en Iston—.
Tus padres sabían que, al hacerlo, ponían en riesgo el equilibrio mismo de “Infierno”.
La imagen de un ángel de destrucción, atrapado y esperando liberarse, resonó en la mente de Iston.
La realidad de su destino se volvía cada vez más complicada.
—Tus padres buscaron protegerte, haciendo pactos con demonios para ofrecerte resguardo —continuó Virgilio—.
Realizaron rituales para asegurarse de que no sufrieras en sus años vivos, hasta ese fatídico día en que presenciaste su muerte.
La mención de su muerte lo golpeó como un rayo.
Recordó el dolor de perder a sus padres, el horror de ver cómo sus sacrificios se desvanecían ante sus ojos.
—¿Por qué?
—preguntó Iston, su voz quebrándose—.
¿Por qué no me lo contaron?
—Porque sabían que la verdad sería un peso demasiado grande para llevar.
Querían que crecieras sin el temor de lo que podrías llegar a ser —respondió Virgilio, su tono lleno de compasión—.
Pero esa protección también los ató a un destino trágico que ahora debes enfrentar.
Iston sintió la presión de sus palabras, la carga de su herencia comenzaba a asentarse sobre sus hombros.
Sabía que no solo llevaba su propia historia, sino la de sus padres, de sacrificios y pactos, de luchas que habían dejado huellas profundas en su vida.
—Pero Belial me dijo que no estaban muertos, que sus almas no fueron al Infierno por todo lo que hicieron —interrumpió Iston, su voz llena de confusión y angustia.
Virgilio lo miró con seriedad, comprendiendo la magnitud de la revelación.
—Eso es porque el cielo y el Vaticano sellaron sus almas.
La de tu madre está siendo estudiada en el cielo para utilizarla como arma, mientras que la de tu padre se usa en herramientas para exorcizar demonios.
Iston sintió cómo su corazón se encogía ante la idea de que sus padres estuvieran atrapados en tal destino.
La imagen de su madre, una figura fuerte y protectora, siendo utilizada como un instrumento, y su padre, una víctima de un sistema que no comprendía, lo llenaba de impotencia.
—¿Y mi padre?
¿Dónde está él ahora?
—preguntó, su voz un susurro entre la desesperación.
—Tu padre está en manos del avatar del trono de Zaphkiel, uno de los ángeles más poderosos del cielo.
Su alma es un recurso valioso en la eterna lucha entre la luz y la oscuridad, y su captura es parte de un plan más grande que aún no comprendes.
La revelación lo golpeó con fuerza.
Iston se sintió abrumado por la idea de que su padre, una figura central en su vida, estuviera siendo manipulado de esa manera.
El dolor y la rabia comenzaban a burbujear en su interior.
—No puedo permitir que eso continúe.
Debo hacer algo —declaró con determinación, sintiendo que la presión de su destino se convertía en una motivación.
—Esa es la actitud que necesitas.
Pero debes ser inteligente en tu enfoque —advirtió Virgilio, su mirada intensa—.
Cada paso que des debe estar calculado.
La batalla no solo se libra en el plano físico, sino también en el mental y espiritual.
Iston asintió, comprendiendo que su viaje sería más complicado de lo que había imaginado.
Las almas de sus padres estaban atrapadas en un juego de poder, y él era el único que podía intentar liberarlas.
—Entonces, ¿cómo empiezo?
—preguntó, su voz ahora firme y decidida.
—Primero, debes reunir información y buscar aliados que te ayuden en esta lucha.
La conexión con el arconte y el legado de tus padres son fundamentales, y necesitarás todo el apoyo que puedas conseguir —respondió Virgilio, su tono lleno de urgencia.
Con esa claridad, Iston sintió que su camino se iluminaba ante él.
Sabía que la búsqueda de sus padres y la liberación de sus almas eran su prioridad, y estaba decidido a cumplir con el destino que le habían dejado.
—Haré lo que sea necesario —declaró, su determinación resplandeciendo en sus ojos—.
No permitiré que sus sacrificios sean en vano.
Virgilio sonrió, reconociendo la fuerza que comenzaba a brotar de Iston.
—Esa determinación será tu mayor aliado.
Prepárate, porque el camino que te espera está lleno de desafíos, pero también de oportunidades.
Con esa resolución, Iston se preparó para enfrentar lo que estaba por venir, consciente de que el futuro no solo dependía de él, sino también de aquellos que habían luchado antes que él.
Virgilio fijó su mirada en Iston, una intensidad en sus ojos que resonaba con la urgencia del momento.
—Ahora, tienes que liberar mi sello y absorber mi cabeza en tu alma —dijo, su voz grave y clara—.
Solo así las promesas de Enoc podrán ser de ayuda en tu camino.
Iston sintió un escalofrío recorrer su cuerpo ante la magnitud de lo que se le pedía.
La idea de absorber la esencia de Virgilio, de integrar esa poderosa conexión en su ser, era tanto aterradora como fascinante.
—¿Cómo se lleva a cabo esto?
—preguntó, su voz temblando ligeramente, consciente de la gravedad de la tarea que tenía por delante.
—El proceso requerirá que te concentres y estés dispuesto a aceptar mi poder —respondió Virgilio—.
Mi cabeza, atrapada aquí, contiene el conocimiento y la sabiduría de aquellos que han venido antes que nosotros.
Al liberarla y unirla a tu alma, liberarás un potencial que ni siquiera puedes imaginar.
Iston tragó saliva, sintiendo la presión del destino sobre sus hombros.
Sabía que este sería un paso crítico en su viaje, pero el temor a lo desconocido se entrelazaba con su deseo de cumplir con su legado.
—¿Y qué pasará si fracaso?
—inquirió, la duda asomándose en su voz.
—No habrá fracaso; solo aprendizaje.
Si realmente deseas liberar a tus padres y cambiar el destino de “Infierno”, debes estar dispuesto a arriesgarte —dijo Virgilio, su tono lleno de aliento.
—La conexión será poderosa, pero también puede ser peligrosa.
Debes estar preparado para enfrentar lo que surja de tu interior.
Con una determinación renovada, Iston sintió cómo la decisión comenzaba a tomar forma en su corazón.
Sabía que no podía dejar que el miedo lo detuviera.
Despertó tirado en el suelo de la sala del sello, la cabeza le daba vueltas y una sensación de mareo lo invadía.
Al abrir los ojos, se encontró con las preocupadas miradas de Buer, Belial y Abyllie, quienes lo rodeaban, sus rostros denotando ansiedad.
—Iston, ¿estás bien?
—preguntó Abyllie, su voz llena de preocupación mientras se agachaba a su lado.
Lentamente, Iston se incorporó, sintiendo la frialdad del suelo a través de sus ropas.
La experiencia había sido intensa, y aún podía sentir el eco de la voz de Virgilio resonando en su mente.
—¿Qué ha pasado?
—preguntó, su voz temblando ligeramente mientras trataba de despejar la confusión que lo envolvía.
—Te desmayaste —explicó Buer, su mirada seria—.
Iston parpadeó, tratando de recordar la conversación.
La revelación de que el arconte dentro de él era la mezcla de Enoc y Lucifer lo había dejado atónito.
Iston miró fijamente la cabeza en el altar, la revelación de su conexión con ella llenándolo de asombro.
—Lo conocí —dijo, su voz temblando, mientras recordaba los ecos de su pasado—.
Virgilio, la fusión de Enoc y Lucifer.
Soy una parte arconte, el mesías que dicen las profecías.
Buer, atónita por la magnitud de la revelación, se acercó un paso, sus ojos fijos en Iston.
—¿De verdad existe un ser que es la mezcla de Enoc y Lucifer?
—preguntó, su voz cargada de incredulidad y asombro.
Iston, sintiendo la tensión en el aire, asintió lentamente.
—Virgilio me lo ha dicho.
Es él quien ha nacido de esa fusión, pero…
—hizo una pausa, recordando las palabras de Virgilio—.
Su alma está aquí, pero no tiene cuerpo físico.
Buer frunció el ceño, tratando de entender la complejidad de la situación.
—¿Solo su alma?
—repitió, intentando asimilarlo—.
¿Cómo es posible que una entidad tan poderosa exista sin un cuerpo?
—Su cuerpo fue destruido al crear los nueve sellos —dijo Iston sintiendo el peso de la pregunta, recordó las palabras de Virgilio.
—El corazón fue escondido debido al poder que llevaba —respondió, su voz cargada de seriedad—.
Ese poder es capaz de cambiar el destino de cualquier entidad, transformándola en el mesías que puede alterar el rumbo de “Infierno”.
Buer frunció el ceño, tratando de desentrañar la complejidad de la situación.
—Entonces, el corazón de Virgilio no solo es un fragmento de su esencia, sino la clave para liberar un poder inmenso.
Si logramos encontrarlo, podríamos cambiar no solo tu destino, sino el de muchos —dijo, su tono lleno de determinación.
—No hay que buscarlo, ya está dentro de mí.
El corazón ya lo tengo —declaró, su voz resonando con una mezcla de sorpresa y claridad.
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