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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 38

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  4. Capítulo 38 - 38 Control de la mente
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38: Control de la mente 38: Control de la mente Los ecos del paso del tiempo resonaban en la mente de Iston, reflejando la condición deteriorada de su cuerpo.

Cada convulsión y cada latido eran un recordatorio de su fragilidad, de que el tiempo se estaba agotando.

—Princesa, no puedes con el poder que llevas dentro —se burló Lucifer, su risa resonando en la oscuridad—.

Déjate llevar por el fuego.

La burla de Lucifer era como un veneno que se filtraba en la mente de Iston, intentando desestabilizarlo.

En medio de ese caos, Enoc regresó de su enfrentamiento con Lucifer, instando a Iston a mantener la cordura.

—¡No te dejes vencer!

—le gritó, su voz llena de urgencia y preocupación.

Virgilio, observando atentamente la situación, sintió que el tiempo se agotaba.

Comenzó a presionar a Iston para que absorbiera el poder que le quedaba, consciente de que solo tenía treinta minutos antes de que la muerte lo reclamara.

A medida que el peso de la presión y la desesperación se acumulaba, Iston estalló.

—¡Cierren la maldita boca, pedazos de mierda!

Estoy cansado de escuchar a la niñita de los rizos de oro pidiéndome que me deje corromper.

Su voz rebosaba de rabia y frustración, resonando con años de dolor acumulado.

—Ay, mi papi no me dejó seguir mi destino, ay, mi mujer murió —se burló, su tono impregnado de ira—.

Si fueras la mitad de hombre, podrías haber hecho más que convertirte en un tirano que solo busca destrucción.

La tensión en el aire se hizo palpable, y sus palabras hicieron eco en la mente de sus oponentes.

—¡Tú, sacrificado de mierda!

Ya sufriste la batalla; ahora cállate.

No necesito que alguien que no pudo ganar me pida que mantenga la calma.

¿Te quedó claro?

Iston se volvió hacia Virgilio, la frustración burbujeando en su interior.

—Y tú, Virgilio, ¿no crees que ya es suficiente con recordarme que el tiempo se acaba?

¡Ya entiendo que no tenemos mucho!

Siento el estado crítico de mi cuerpo; la presión del sello me está matando.

La tensión en la sala se intensificó, y Iston sintió que la batalla dentro de él se volvía más feroz.

Sabía que debía encontrar una manera de absorber ese poder antes de que fuera demasiado tarde, pero la desesperación lo mantenía atado a la locura.

Lucifer, incapaz de encontrar una respuesta adecuada, se dirigió hacia la puerta negra con paso decidido.

—Tú sabrás cómo esto afectará al entrar en esta puerta —murmuró, dejando que sus palabras flotaran en el aire mientras desaparecía tras el umbral.

Enoc, descolocado por la situación, se situó junto a la puerta azul.

La falta de respeto de Iston lo había desanimado, y la idea de que Iston muriera así parecía ser la única forma de que finalmente encontrara paz.

Sorprendido y divertido por la reacción de Iston, Virgilio comenzó a reír.

—¡Eso es, Iston!

—exclamó, su risa resonando en el espacio—.

No dejes que esos demonios te dominen.

La lucha es tuya, y solo tú puedes decidir cómo enfrentarla.

—¡Por fin, silencio!

—gritó Iston, sintiendo un alivio momentáneo.

—Ahora, Virgilio, dime qué sigue después de estabilizar las dos fuerzas.

Virgilio, aun riéndose de la situación, respondió con un tono juguetón.

—Solo tienes que darle la forma que elijas.

Pero ten en cuenta que esa forma determinará cómo utilizarás tu poder.

Iston frunció el ceño, sin entender del todo a qué se refería.

Su mente quedó en blanco, abrumada por la enormidad de la decisión que debía tomar.

Mientras tanto, el tiempo se deslizaba rápidamente; los treinta minutos se reducían a diez, y la urgencia comenzaba a apremiarlo.

Iston sabía que debía actuar pronto, pero la presión de elegir la forma correcta lo mantenía atrapado en un mar de confusión.

—Busca en tus recuerdos, eso te ayudará —sugirió Virgilio, su tono ahora más serio, comprendiendo la profundidad de la confusión que atormentaba a Iston.

Cerrando los ojos, Iston trató de conectar con las memorias que yacían en su interior.

Imágenes difusas comenzaron a emerger: momentos de alegría, de dolor y de lucha.

Cada recuerdo era una pieza de un rompecabezas que lo definía.

—Recuerda las veces que has enfrentado la oscuridad —continuó Virgilio—.

Cada batalla que has librado, cada sacrificio que has hecho.

Ese poder que llevas dentro no es solo una carga; es la suma de todas tus experiencias.

Sintiéndose más centrado, Iston permitió que esos recuerdos lo guiaran.

Las visiones de su pasado se entrelazaban con la intensificación de la energía que lo rodeaba.

Sabía que debía encontrar una forma de canalizar ese poder.

—¿Y si elijo mal?

—preguntó, su voz temblando ligeramente.

—No hay elección correcta o incorrecta, solo la que resuena contigo —respondió Virgilio—.

Confía en ti mismo y en lo que has vivido.

Esa será la clave para darle forma a tu poder.

Con ese consejo, Iston se sumergió nuevamente en sus recuerdos, buscando la esencia que lo guiara en este momento decisivo.

A medida que el tiempo avanzaba hacia los últimos minutos, el fuego de su determinación comenzaba a encenderse.

Y lo encontró, entre los fragmentos de su memoria, un instante que había olvidado.

Recordó a su madre sentada a su lado, abriendo un libro antiguo, cuyas páginas estaban desgastadas por el tiempo.

Ella le había leído con dulzura, pero ahora entendía que aquel texto no debía ser tomado a la ligera.

Era un grimorio, una obra que contenía secretos oscuros y poderosos, advertencias ocultas entre sus líneas.

Las palabras danzaban en su mente, llevándolo de regreso a esa sensación de asombro y temor.

—Ese libro…

—murmuró Iston, su voz resonando en su mente—.

Contenía más de lo que imaginaba.

—Exactamente —confirmó Virgilio, animándolo a avanzar—.

Ese conocimiento puede ser la clave que necesitas.

El poder está en tus manos, pero la forma que elijas dependerá de cómo lo comprendas.

Iston sintió que la energía a su alrededor comenzaba a responder a sus recuerdos.

La conexión con su madre, el amor y la advertencia que había sentido en ese momento, todo se unió.

La forma que eligiera no solo sería un reflejo de su poder, sino también de su historia.

Con cada minuto que pasaba, el “Versículo de Salomón” emergía con claridad en su mente.

En su interior, Iston visualizó una figura familiar, una representación de su propio poder.

El fuego de la ira y la luz de su bondad se fusionaron, entrelazándose en una danza armónica.

De esa unión nació un libro brillante, titulado “El Versículo de Salomón”.

El libro emanaba una energía poderosa; sus páginas resplandecían con una luz cálida que contrarrestaba el ardor del fuego.

Cada palabra en el “Versículo de Salomón” parecía vibrar con sabiduría y fuerza, uniendo lo sagrado y lo profano en un solo objeto.

Iston sintió que su conexión con el libro lo fortalecía.

La ira, que había sido su carga, ahora se convertía en una herramienta de protección.

La bondad, que había sido un refugio, se transformaba en un faro de esperanza.

Juntos, esos elementos le otorgaban la capacidad de enfrentar la oscuridad que se avecinaba.

—Esto es lo que necesito —pensó, su determinación renovada—.

Con el “Versículo de Salomón”, puedo canalizar mi poder y dar forma a lo que he aprendido.

Virgilio lo observaba con aprobación, sintiendo que Iston finalmente había encontrado su camino.

La figura del libro se consolidó, y con cada latido, Iston se sintió más seguro de su elección.

Con el “Versículo de Salomón” en su mente y su corazón, Iston estaba listo para enfrentar la batalla que lo esperaba.

La luz y el fuego estaban ahora bajo su control, y estaba decidido a no dejar que la oscuridad prevaleciera.

Un sonido profundo emanó de su corazón, como un tambor resonante que marcaba el compás de su lucha interna.

La sangre, antes bloqueada, comenzó a fluir, liberándose de las cadenas que la mantenían presa.

Con un impulso visceral, Iston sintió cómo la represa se abría y el primer sello se levantaba.

Un torrente de energía recorrió su cuerpo, y de él brotó la sangre negra, fluyendo como un río oscuro y poderoso.

Esa sangre, símbolo de su herencia y su conexión con lo oculto, se mezcló con la luz que había estabilizado en su interior.

La fusión de estas fuerzas provocó un estallido de energía que iluminó su ser, envolviéndolo en un resplandor etéreo.

Iston sintió el cambio.

Cada fibra de su ser vibraba con un nuevo poder, una fuerza que le brindaba la capacidad de enfrentar a los demonios que amenazaban su existencia.

La ira y la bondad, el fuego y la luz, ahora se entrelazaban con esta sangre negra, creando un equilibrio único que lo empoderaba.

—Esto es solo el principio —susurró Virgilio, observando con asombro la transformación de Iston—.

Ahora puedes canalizar tu verdadero potencial.

Los ecos de la batalla interna se intensificaron, y Iston supo que debía aprovechar esta nueva energía.

La sangre negra no era solo un legado; era la manifestación de su voluntad de luchar y de su deseo de proteger lo que amaba.

Con cada latido, la energía se amplificaba, y Iston sintió que estaba listo para enfrentar lo que se avecinaba.

La oscuridad podía intentar someterlo, pero con el “Versículo de Salomón” y la sangre que ahora corría por sus venas, estaba decidido a no dejarse vencer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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