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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 39

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39: Secuelas 39: Secuelas Mientras el sello en la cabeza de Enoc se rompía, el cuerpo de Iston comenzó a estabilizarse.

La energía que antes lo había atormentado ahora se dispersaba, permitiéndole recuperar el control.

Abyllie, tratando de recomponer su aliento, sintió la intensidad de la quemadura en su mano izquierda.

La piel, destrozada, pulsaba dolorosamente, y la carne expuesta le daba una sensación de vulnerabilidad que la hizo temblar.

Un dolor punzante le recordaba el sacrificio que había hecho por intentar ayudar a Iston, y, por un momento, las lágrimas amenazaron con brotar de sus ojos.

Belial, preocupado por su hija, gritó a Buer que viniera rápido; necesitaban ayuda urgentemente.

Buer llegó cargando una gran cantidad de hierbas y remedios, pero se detuvo en seco al ver la situación.

Abyllie, con la mano quemada en tercer grado, presentaba una herida grave donde parte del hueso era visible.

Iston, aunque estabilizado, aún mostraba signos de haber pasado por una intensa batalla, y la mitad del sello en la cabeza de Enoc estaba roto.

—¡Dioses!

—exclamó Buer, su rostro pálido de asombro—.

¿Qué ha sucedido aquí?

Abyllie, tratando de ocultar el temor que la invadía, respondió con un hilo de voz:  —Yo…

intenté ayudarlo.

Pero la energía del sello era demasiado.

Buer se apresuró a su lado, examinando la herida con ojos expertos.

La urgencia en su expresión reflejaba el peligro de la situación.

—Esto es grave, Abyllie.

Necesito que te quedes quieta —dijo, comenzando a aplicar las hierbas curativas mientras su mente corría con pensamientos de cómo estabilizar a ambos.

Belial, aún angustiado, se volvió hacia Buer con ansiedad.

—¿Es posible una recuperación completa?

—preguntó, su voz temblando—.

¿O será solo parcial?

¿Cómo dejará esto a Abyllie en el futuro?

Buer tomó una respiración profunda, sintiendo el peso de la pregunta.

Miró la gravísima quemadura en la mano de Abyllie antes de responder.

—Las manos de Abyllie perderán sensibilidad, ya que sus nervios están dañados —explicó, su tono serio—.

Sin embargo, hay posibilidad de que pueda recuperar la mano por completo.

Tendremos que hacer un tratamiento intensivo, pero…

Se detuvo un momento, sopesando sus palabras.

—…Pero tendrá que usar el poder del sello para moverla de manera natural.

Sin ese poder, su movilidad y funcionalidad serán limitadas.

Belial asintió lentamente, sintiendo una mezcla de alivio y preocupación.

—¿Y qué implicaría eso?

—preguntó, su voz cargada de inquietud—.

¿Qué sacrificios tendría que hacer Abyllie para utilizar ese poder?

Buer frunció el ceño, entendiendo las implicaciones.

—Usar el poder del sello no es algo trivial.

Implica un riesgo significativo.

Abyllie tendría que estar preparada para enfrentar lo que eso conlleva.

Podría ser un camino lleno de desafíos y tentaciones.

Abyllie escuchó la conversación, su determinación creciendo a pesar del dolor y la confusión.

—No tengo miedo —declaró, levantando la vista hacia su padre, aunque las lágrimas amenazaban con desbordarse—.

Estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para recuperar mi mano.

No dejaré que esto me detenga.

Belial la miró, su corazón dividido entre el orgullo y la preocupación por su hija.

—Siempre has sido fuerte, pero quiero que consideres las consecuencias.

Abyllie asintió, comprendiendo la gravedad de la situación.

La sala estaba cargada de emoción mientras cada uno de ellos reflexionaba sobre el camino que se avecinaba, sabiendo que debían permanecer unidos para enfrentar lo que estaba por venir.

—Tu madre te intentó preparar para esto —continuó Belial, su voz grave—.

Por eso tu entrenamiento fue tan duro.

Pero a tu edad, enfrentar el poder del sello será aún más complicado.

Abyllie frunció el ceño, sintiendo la preocupación de su padre.

—¿Qué quieres decir?

—preguntó, su voz temblando ligeramente.

Belial hizo una pausa, eligiendo sus palabras con cuidado.

—Los sentimientos que experimentas con Iston pueden volverse erráticos.

Esa conexión emocional podría hacer que tu mente pierda la compostura y actúes como una adolescente mortal, guiada por impulsos en lugar de razón.

Las palabras de Belial resonaron en la mente de Abyllie, haciéndola reflexionar.

Sabía que sus sentimientos por Iston eran profundos, pero también era consciente de la intensidad de su situación.

—No quiero que eso me detenga —declaró, su determinación renovada—.

Estoy dispuesta a enfrentar cualquier desafío, incluso si eso significa luchar contra mis propios sentimientos.

Buer, que había estado escuchando atentamente, intervino.

—Abyllie, ser consciente de tus emociones es una fortaleza, no una debilidad.

Pero debes estar preparada para las consecuencias.

Esto no solo se trata del poder del sello; también es sobre ti y cómo te enfrentas a estos desafíos en tu vida.

Belial asintió, reconociendo la valentía de su hija.

—Si decides seguir adelante, necesitarás un enfoque claro y un equilibrio en tu mente.

Solo así podrás manejar tanto el poder del sello como tus emociones.

Abyllie respiró hondo, sintiendo que la presión crecía.

A pesar de la incertidumbre, estaba lista para luchar por su futuro y por lo que creía.

—Lo entiendo, papá.

Estoy lista para asumir la responsabilidad de mis decisiones.

No dejaré que el miedo me detenga.

La conversación dejó una sensación de seriedad en el aire, pero también un destello de esperanza.

Abyllie sabía que, con el apoyo de su padre y su determinación, podría enfrentar cualquier desafío que se presentara en su camino.

Iston despertó de repente, la rotura del sello resonando en su interior.

Se sintió confundido, como si hubiera emergido de un sueño profundo.

Todo a su alrededor era más vívido; los colores, los sonidos y las sensaciones parecían intensificarse, llenándolo de una energía nueva y poderosa.

Sin embargo, había algo más que lo inquietaba, una sensación extraña que se acumulaba en su pecho.

Al abrir los ojos, la primera imagen que captó fue la de Abyllie, junto a Buer y Belial.

Sin embargo, lo que más llamó su atención fue la mano de Abyllie, visiblemente dañada, con heridas que hablaban de un sacrificio reciente.

—Mi Lady, ¿cómo sucedió esto?

—preguntó Iston, su voz entrecortada por la confusión y el dolor que aún sentía.

Abyllie lo miró, su expresión una mezcla de alivio y dolor.

—Estaba intentando ayudarte —respondió, sintiendo una punzada en el corazón—.

La energía del sello… me quemó al intentar estabilizarte.

Iston sintió un nudo formarse en su garganta.

La valentía de Abyllie y su disposición a arriesgarse por él le conmovieron profundamente.

—Lo siento —dijo, su voz cargada de preocupación—.

No quería que esto te pasara.

Buer, al notar la conexión entre ambos, intervino.

—Abyllie sabía que había riesgos, Iston.

Pero su decisión de actuar habla de su fuerza.

Ahora es crucial que te enfoques.

Has recuperado el control, pero deberás aprender a manejar este nuevo poder.

Iston asintió, sintiendo la energía vibrante que lo rodeaba, y se volvió hacia Abyllie.

—¿Estás bien?

—preguntó, su voz llena de sinceridad—.

Esto no debería haberte pasado.

Ella sonrió débilmente, pero había una chispa de determinación en sus ojos.

—Estoy bien, solo un poco herida.

Pero lo importante es que tú estás aquí y que todavía luchamos.

Iston sintió que su corazón se llenaba de gratitud.

La conexión entre ellos se había fortalecido, y sabía que juntos podrían enfrentar lo que viniera.

Con una nueva resolución, Iston se puso de pie, sintiendo cómo la energía brotaba con cada latido.

—Entonces, preparemos lo que sea necesario.

No dejaré que esto sea en vano.

La atmósfera a su alrededor se cargó de determinación, y la lucha que se acercaba parecía un poco más manejable, sabiendo que no estaba solo.

Pero la determinación de Iston fue interrumpida por Buer, quien se acercó con una expresión seria.

—Primero, descansa.

Aún no estás en condiciones de moverte —dijo, su tono autoritario dejando claro que no había lugar para discusiones—.

No sabemos cómo te afectará la ruptura del sello.

Belial asintió, apoyando a Buer.

—Es cierto, Iston.

Necesitas recuperarte.

Tu cuerpo ha pasado por un trauma significativo.

—Te prepararé un cuarto donde puedas sentirte cómodo —continuó Buer—.

Además, deberías tomar un baño para relajarte.

El agua caliente puede ayudarte a aliviar la tensión acumulada.

Iston abrió la boca para protestar, pero se detuvo al ver la preocupación en los rostros de Buer y Belial.

Sabía que estaban tratando de ayudarlo.

Abyllie, a su lado, sonrió débilmente.

—Escucha a Buer, Iston.

Necesitas cuidarte para poder luchar.

No puedes ayudar a nadie si no estás bien.

—Mientras tanto, Abyllie será revisada por mí hasta que su mano sane —añadió Buer, volviendo su atención hacia ella.

La urgencia en su voz dejaba claro que no podía permitirse perder más tiempo.

Iston sintió un nudo en el estómago al pensar en el sacrificio de Abyllie, pero sabía que no podía forzar la situación.

—Está bien —respondió, tratando de aceptar la realidad—.

Haré lo que ustedes digan.

Buer asintió, satisfecho con su respuesta.

—Descansa.

Te llevaré al cuarto que he preparado.

Abyllie, asegúrate de que te atiendan bien.

Abyllie asintió, sintiendo una mezcla de alivio y preocupación.

La situación era complicada, pero todos estaban decididos a seguir adelante.

Mientras Buer guiaba a Iston hacia el cuarto, la determinación de ambos se sentía palpable.

Sabían que la lucha no había terminado y que cada uno debía estar en su mejor estado para lo que estaba por venir.

Mientras Iston se dirigía al baño, la necesidad de relajarse y liberar la tensión acumulada era urgente.

Al quitarse la ropa, se detuvo en seco al observar algo inesperado en su pecho.

Un tatuaje negro se estaba formando, un símbolo que no reconocía.

La figura representaba una cruz invertida sobre un sol rojo, un diseño que emanaba una energía oscura y ominosa.

La imagen parecía vibrar con una vida propia, como si estuviera conectada a algo profundo y ancestral dentro de él.

—¿Qué es esto?

—murmuró, su corazón latiendo con fuerza mientras contemplaba el tatuaje.

La confusión y la inquietud se apoderaron de él; no podía recordar cuándo o cómo había llegado allí.

Con un profundo suspiro, Iston se metió en la bañera, sintiendo el agua caliente envolverlo.

La calidez le proporcionaba un alivio momentáneo, pero la inquietud por el tatuaje permanecía.

Repente escuchó la voz de Virgilio resonar en su mente.

—Esto es solo el inicio, Iston.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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