BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 47
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- Capítulo 47 - 47 Los versículos de Salomón
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47: Los versículos de Salomón 47: Los versículos de Salomón Iston se despertó al escuchar la voz de Virgilio.
El mundo a su alrededor le parecía extraño; algo en él había cambiado.
En sus manos sostenía un nuevo poder: los versículos de Salomón.
¿Qué significaban?
¿Qué podía hacer con ellos?
Se sentó en silencio, concentrándose, intentando comprender la magnitud de este don.
Cerró los ojos, respiró hondo y se dispuso a meditar, buscando conectarse con Virgilio.
Atravesó la puerta roja con paso decidido.
Virgilio lo esperaba, observándolo con atención, una enigmática sonrisa dibujada en su rostro.
—Llegaste…
descansaste bien —dijo, evaluando tanto su cuerpo como su espíritu.
—Sí…
pero necesito saber algo —respondió Iston—.
¿Qué son exactamente los versículos de Salomón?
—No lo sé —contestó Virgilio con calma—.
Es un poder que has creado a partir de tus recuerdos.
Debes sentirlo, explorar su esencia y descubrir por ti mismo cómo usarlo.
—¿Cómo los invoco?
—preguntó Iston, ansioso.
—Materialízalos en tu mente —explicó Virgilio—.
Solo así podrán pasar al mundo físico a través de tu tercer ojo.
Piensa en recuerdos que puedan ser catalizadores y llama al libro desde tu interior.
Iston cerró los ojos, recordando la sensación de sostener un libro: la textura, el peso, la familiaridad de sus páginas.
Lentamente, sintió que algo se manifestaba frente a él: un anillo de luz comenzó a formarse, y en su centro apareció el libro, moviéndose libremente, como si tuviera vida propia.
Virgilio sonrió.
—Eso es —dijo—.
Ahora ábrelo y dime qué aparece.
Iston abrió el libro y, en la primera página, leyó en letras que parecían vibrar con energía: “El camino del sufrimiento.” —¿Qué me quiere decir este título?
—preguntó, con la voz temblorosa.
—Tu historia y tu sufrimiento te han traído hasta aquí —respondió Virgilio—.
Para liberar todo el potencial de este poder, deberás repetir tu historia una y otra vez, hasta comprender cómo usar cada fragmento de tu experiencia.
Iston frunció el ceño al notar un sello incompleto en la parte inferior de la página.
—¿Qué significa esto?
—Es la prueba de que eres el Mesías —dijo Virgilio—.
Cada sello abrirá capítulos para el desarrollo del libro y de tu poder.
Deberás absorberlos todos, dominarlos y controlarlos a la perfección.
—Entonces…
cada sello será un nuevo poder para mí —susurró Iston, sintiendo el desafío y la responsabilidad asentarse en su pecho.
—Ahora debes hablar con Belial para asimilar el sello de la corrupción —agregó Virgilio, con su enigmática sonrisa—.
Solo así podrás aprovechar todo el poder.
Iston asintió y se levantó, decidido.
Se dirigió hacia donde Belial conversaba con Buer.
Al acercarse, preguntó con cautela: —¿Cómo se encuentra Abyllie?
Belial lo miró con seriedad: —Su herida ha sanado físicamente, pero el dolor persiste en su mente.
Para potenciar el sello y mover tu mano de forma natural, debes comprender y asimilar ese dolor.
—¿Puedo verla antes de hablar contigo?
—preguntó Iston, preocupado.
Buer asintió y lo guió a la habitación donde estaba Abyllie.
Acostada, con el brazo levantado para evitar el contacto de la magia con lo material, Abyllie sonrió al verlo.
—Llegaste —dijo con suavidad.
—Mi lady, lamento la demora.
¿Cómo se encuentra tu mano?
—Está en un estado de quemadura de segundo grado, gracias a la magia del tiempo de Buer.
En unas horas más estaré bien.
—Pero el dolor fantasma que me dijeron que estabas sufriendo, ¿qué piensas hacer con eso?
—No lo sé, quizás el sello me pueda ayudar —respondió, mientras una punzada atravesaba su cuerpo.
La expresión de dolor en su rostro preocupó a Iston, quien intentó contactar con Virgilio para ayudarla.
—Virgilio, ¿tienes alguna forma de aliviar ese dolor?
—preguntó, ansioso.
Virgilio lo miró y dijo: —Es posible, pero tendrás que completar el sello para hacerlo.
Necesitas más poder para manifestarlo.
—Entonces, algo para calmarla hasta que logre eso.
Virgilio reflexionó un instante y dijo: —Tu sangre negra puede calmar el dolor si la diluyes con la sangre de Belial.
Eso podría servir como medicina provisional.
—Hablaré con Belial.
Abyllie miró a Iston y mencionó que tenía una solución para sus dolores, pero que tendría que hablar con Belial para preparar la cura.
Antes de que se fuera, Abyllie sonrió traviesa: —¿No merezco un premio por mi estado actual?
Haciendo un puchero, Iston se rió y, sin poder evitarlo, le dio un beso en la frente, algo que la tomó completamente desprevenida.
—Mi lady, iré a ver a tu padre.
Espérame; iré y volveré.
—Buer, necesito buscar a Belial.
Tengo una solución para el dolor de Abyllie y necesito ayuda para integrar el sello de la corrupción.
Buer llevó a Iston junto a Belial, quien los esperaba.
—¿Cómo te fue con Abyllie?
—preguntó Belial.
—Bien.
Así podré ayudarla con los versículos de Salomón.
Ambos lo miraron confundidos.
Iston les mostró el libro que resultó al romper parte del sello de Enoc.
—Esto es lo que obtuve al romper el sello —dijo.
El anillo brilló y apareció un libro curtido en piel humana, angelical y arconte.
—Estos son los versículos de Salomón, un libro que utiliza las emociones para brindarme poder a través de la completa asimilación de los sellos.
—Por eso quería que me ayudaras a completar la absorción del sello de la corrupción.
—Además, como medida provisional, necesitamos mezclar mi sangre y la tuya para crear una medicina para Abyllie, que liberará su mente del dolor y así podré comenzar a ayudarla.
Belial quedó atónito.
—¿Y quién te dijo eso?
—Fue Virgilio.
Él me guía para descubrir cómo controlar el poder de los versículos.
Belial lo miró sorprendido, pero aceptó, si eso significaba que Abyllie podría mejorar.
Buer fue a buscar ampollas para la sangre de ambos.
En una, la sangre casi traslúcida de Belial; en la otra, la espesa y negra como el alquitran, de Iston.
—¿Tengo que mezclarlas para dársela a Abyllie?
—preguntó Buer, sorprendida por la sangre de Iston, quien hacía apenas unas horas era un ser humano normal.
Belial lo miró y dijo: —Empezaremos el entrenamiento.
Seguirás la ruta de la cámara anecoica con las puertas que viste en tu subconsciente.
—Debes completar cada puerta faltante: la puerta azul y la puerta negra.
—No sé a qué te enfrentarás en cada puerta, pero la clave para dominar el sello es tener bajo control todo lo que te corrompe.
—Tu mente y tu alma deben ser una.
Mientras tanto, en la mente, la puerta negra comenzó a resonar con la voz de Lucifer: —Por fin vendrá la princesa, ajajajaja.
Espero que estés preparado para lo que tengo planeado para ti.
—No será como la última vez.
—Tu cuerpo por fin será mío —proclamó Lucifer—.
Llevaré a cabo mi venganza contra padre y el cielo que me transformó en esto.
La puerta negra vibró, y un frío que calaba los huesos envolvió a Iston.
La tensión se volvió palpable; la batalla que se avecinaba no sería solo física, sino un enfrentamiento de mente y alma, donde todo lo que lo corrompía estaría en juego.
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