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BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 50

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  4. Capítulo 50 - 50 La primera manifestación
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50: La primera manifestación 50: La primera manifestación En Querétaro, Belial sintió una perturbación incluso antes de comprenderla.

Algo no cuadraba.

—Esa energía… no debería estar aquí —reflexionó—.

Ella no debería saber dónde estoy.

El silencio que siguió fue su respuesta.

—A menos que haya investigado cada uno de mis movimientos.

Sin perder tiempo, se dirigió al laboratorio.

Buer estaba absorta en su trabajo, ajustando sellos y concentraciones.

La medicina estaba casi lista; la primera prueba estaba a un paso.

Belial apretó los puños.

Todo estaba sucediendo al mismo tiempo.

La llegada de Lilith por el portal generó alertas en el Vaticano, que informaron al Papa sobre otro señor demonio que había llegado a Querétaro.

—¿Por qué aún no están listos los preparativos para que Lucuis enfrente la amenaza?

¿Ahora tendré que enfrentarme a dos demonios?

¿Es una maldita broma?

Cansado de la situación, el Papa solicitó el envío urgente de un documento a Lucuis.

Todo tendría que moverse antes de lo planeado.

Belial sintió una conexión con el camino que tomó para llegar a la casa de Iston.

—Buer, voy a salir un momento.

Tengo que ir a buscar a alguien que acaba de llegar.

—¿De quién hablas, Belial?

—Lilith ha llegado al mundo humano.

—¿Qué?

¿Cómo llegó?

¿La invocó su culto o qué pasó?

—La llamé, pero le dije que esperara hasta que llegara al infierno para que nos encontráramos.

—Pero ella, como siempre, hace lo que quiere.

Buer asintió.

—Ve a buscarla.

Yo, mientras tanto, observaré la reacción de Abyllie con la medicina que estoy preparando.

Belial se movió entre las sombras, decidido a llegar a casa de Iston lo más rápido posible.

Mientras tanto, Buer calentaba la mezcla en los tubos de ensayo para unificar las sangres.

El resultado fue un color blanquecino, un tono anormal que no esperaba, ya que ella anticipaba un negro más intenso.

Algo extraño estaba ocurriendo.

La mentalidad ética de Buer se quebró al vislumbrar un camino nunca antes visto, donde dos mestizos podrían reaccionar a la sangre del otro.

Un escalofrío recorrió su cuerpo y, con una emoción extraña, decidió utilizar la cura en Abyllie.

Al tocar la puerta, Buer esperó una respuesta de la pequeña.

—Adelante.

—Buer, qué bueno verte.

Iston ya me habló de la cura.

Espero poder recuperarme pronto para que me ayudes a controlar el sello y así ser de ayuda para todos.

Buer asintió.

—Todo estará bien.

Haremos lo posible para que asimiles el sello.

Pero sus pensamientos vacilaron.

—Mi niña, hay algo que debo dejarte claro: esta medicina no es algo que recomendaría.

Pero, dado que tenemos poco tiempo, te la tendré que administrar, especialmente ahora que Lilith está por llegar.

Abyllie, con mirada perdida, comenzó a preguntar sobre lo que le esperaba.

—Primero, háblame de la medicina.

—Es una mezcla de la sangre de tu padre y de Iston.

Durante la cuarta guerra, ya se había estudiado esta medicina, pero los efectos secundarios eran algo que muchos demonios no podían soportar.

—Por eso quiero dejar claro lo siguiente: no sé qué efecto tendrá en ti, pero debemos seguir adelante por el bien de todos.

Abyllie, sorprendida por la información que Buer compartía, decidió aceptar el tratamiento sin titubear.

—¿De verdad puedes morir por esto?

—Lo sé, pero es algo que necesito para no ser una carga para papá e Iston.

—Ahora, dime, ¿qué hace Lilith aquí?

Mi papá la llamó.

—No sé qué reacción tendrá esto, pero tu papá siempre piensa en lo mejor para ti, así que no me sorprendería la llamada.

No es la primera vez que veo a tu padre dejar el orgullo de lado.

—¿Pero por qué ella?

No sabe que aún sigue interesada en él.

—Sí lo sabe, pero prefiere pedirle ayuda porque es la única que puede desarrollar un sello sin causar dolor al usuario.

—¿Y qué hay de ti, Buer?

Tú no puedes.

—Mi niña, hice todo lo contrario a Lilith.

Fui quien rompió a más demonios de los que me gustaría aceptar, todo por la investigación de los sellos.

—Y Lilith fue la única que me rechazó.

—Mis métodos han causado daño a muchos.

—Siempre superé el límite de lo demoníacamente permitido, y muchos señores demonio nunca dijeron nada; solo ella.

—Así que no te enojes.

Acepta tener una maestra que puede ayudarte de verdad a mejorar sin sufrir, no como yo.

—Ahora, pequeña, te inyectaré la medicina.

Cualquier efecto secundario, me avisas para estudiarlo y ajustar la concentración de la sangre.

Abyllie sintió un pinchazo en su brazo, y en su mente, algo se liberó.

Una risa de niña pequeña resonó en su cabeza.

—Nos sentimos mejor, gracias, Buer.

Sin embargo, algo no cuadraba; esa niña la miraba con una sonrisa inquietante.

—Bienvenida al mundo de lo absurdo.

—Primera parada: locura simple.

La criatura guió a Abyllie por su mente, llevándola a recuerdos distorsionados de su pasado, con caras deformadas y visiones que no le pertenecían.

El mundo de Abyllie comenzó a fragmentarse en algo que no entendía.

Su mente sucumbió al dolor guardado durante décadas, y las imágenes carecían de sentido.

De repente, la conexión con el mundo físico se hizo evidente nuevamente.

En la habitación, Buer entró en alerta al ver que Abyllie comenzaba a convulsionar.

Entrando en pánico, comenzó a preparar una solución para estabilizarla, mezclando medicamentos frenéticamente.

De repente, se detuvo.

—¿Qué pasaría si dejo que esto continúe?

¿Cómo la afectaría?

El pensamiento de experimentar con Abyllie comenzó a invadir su mente.

—No puedo con ella; no es la hija de mi amigo.

No puedo hacer esto.

Pero una voz surgió en su mente: —¿Ahora te detienes, después de tantos años, escuchando súplicas de millones?

—Yo no soy el monstruo que murió en la cuarta guerra; soy distinta.

—Eso dices, pero ¿qué pasó cuando tu mente se centró en la cura?

¿Qué es lo que te hace diferente de esa época?

—No le haría eso a Abyllie, ni a Belial.

—¿Pero a tus súbditos, sí, o me equivoco?

La mente de Buer tembló; una sombra de su pasado la invitaba a revivir el dolor de una época oscura que ella prefería olvidar.

Poco a poco, comenzó a dudar en ayudar a Abyllie.

En un momento de distracción, rompió un tubo y se incrustó el vidrio roto en la pierna.

—¡Ya déjame en paz!

A pesar del dolor, le inyectó la cura a Abyllie mientras luchaba por mantener la cordura.

En el mundo de la locura de Abyllie, la niña miró un punto fijo y se giró hacia ella.

—Oh, se acaba el paseo —sonrió la niña—.

Nos veremos dentro de poco.

La cabeza de la niña giró trescientos sesenta grados mientras se despedía de Abyllie.

Cuando Abyllie abrió los ojos, un grito ensordecedor salió de su boca.

—¿Qué demonios fue eso?

¿Qué es lo que me diste, Buer?

—exclamó Abyllie.

Al terminar de pronunciar esas palabras, vio a Buer luchando por no caer, el dolor de la herida que ella misma se había hecho evidente.

—¿Qué acaba de suceder?

Espero que esta versión mejorada sea de tu agrado.

Si necesitas más cambios o quieres continuar desarrollando la historia, ¡házmelo saber!

tras luchaba por mantener la cordura.

En el mundo de la locura de Abyllie, la niña miró un punto fijo y se giró hacia ella.

—Oh, se acaba el paseo —sonrió la niña—.

Nos veremos dentro de poco.

La cabeza de la niña giró trescientos sesenta grados mientras se despedía de Abyllie.

Cuando Abyllie abrió los ojos, un grito ensordecedor salió de su boca.

—¿Qué demonios fue eso?

¿Qué es lo que me diste, Buer?

—exclamó Abyllie.

Al terminar de pronunciar esas palabras, vio a Buer luchando por no caer, el dolor de la herida que ella misma se había hecho evidente.

—¿Qué acaba de suceder?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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