BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 51
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Capítulo 51: Reencuentros y revelaciones
Belial llegó a casa de Iston, preparado para encontrar todo dado vuelta y en ruinas. Sin embargo, se sorprendió al ver a Lilith sentada en la mesa, mientras Magdalena le servía una taza de té.
—Hace años que no pruebo algo hecho por humanos. Los tés de alma ya me habían aburrido —comentó Lilith con una sonrisa.
—Belial, llegaste —dijo, levantando la vista.
—Ha pasado un tiempo desde que nos encontramos.
—El señor de la corrupción disfrutando de la hospitalidad de un humano que lo invocó. ¿Cómo verán esto en el infierno?
Belial suspiró al imaginar la escena: verían a su suegro visitando al yerno para presentarle a su futura esposa.
Lilith, sorprendida, quedó con la taza de té a medio camino.
—¿Qué clase de locura estás diciendo? No es posible que un humano acepte casarse con un demonio.
—La verdad es que ha pasado mucho en esta semana. Pero sí, lo aceptó, y no solo eso: ha llegado al corazón de Abyllie.
—Gracias al desarrollo que ha tenido con mi hija, tuve que pedir tu ayuda, porque Abyllie quiere estar a su lado en este proceso que se avecina.
—¿Este proceso? Hablas como si fueras quien Enoc te mencionó en la carta.
Belial sonrió al escuchar esa frase, dejando claro que, efectivamente, era así.
—De hecho, ya tiene todo para iniciar el cambio; solo necesitamos guiarlo para que lo logre.
—¿Cómo lo encontraste?
—Él me buscó. Es hijo de los Cepit.
—Los que desaparecieron hace siete años…
—Sí, es el heredero del corazón de Enoc y Lucifer. Bueno, ahora se llama Virgilio, pero es lo mismo.
—Mira, no hay mucho tiempo para esta conversación en este lugar. Vámonos a un sitio seguro antes de que ataquen aquí.
—Acompáñenme a la ciudad fantasmal, donde podremos hablar sobre lo que tenemos que hacer y cómo puedes ayudarme con Abyllie.
—No me vas a reprochar por venir directamente aquí —dijo Lilith, preparándose para pelear.
—No, la verdad es que no agradezco que hayas llegado, a pesar de que no te lo pedí.
—Necesito que me ayudes en muchos aspectos.
Lilith, sin decir una palabra, lo siguió, mientras en su mente una figura corría de lado a lado.
—Me pidió ayuda, ya no busca enfrentarme…
—Te amo, te amo, Belial.
Mientras entraban en la ciudad fantasmal, algo llamó la atención de Lilith.
—¿De dónde proviene esa energía?
—Es la de mi yerno y discípulo. Está intentando controlar el sello de la corrupción.
—Ya va en la segunda parte del sello.
—Está enfrentando su mundo mental.
—Entonces, ¿en qué necesitas ayuda?
—Quiero que le ayudes a controlar su sello, como me prometiste ese día.
—¿El día antes de que me rompieras el corazón?
—Lo sé, pero no estoy en condiciones de recibir un nuevo romance. Aún no la supero. No es que no me llegues a interesar, solo que…
—Ella era más que yo, ¿cierto?
—No es lo que quería decir.
—Tranquilo. Hasta yo lo vi en ese último momento. Buscó ayudarte en vez de vengarse. Yo nunca podría haber hecho eso.
—Llévame donde se encuentra Abyllie. Es hora de empezar el entrenamiento.
Cuando llegaron a la habitación de Abyllie, se encontraron con un escenario extraño: Buer estaba con la pierna dañada y Abyllie casi al borde del desmayo por la aplicación de la medicina.
—¿Qué pasó aquí? —preguntó Belial.
—Buer me dio una medicina experimental, pero al momento de despertarme, la vi en ese estado.
—¿Medicina experimental? ¿Está realizando investigaciones de nuevo?
—Espera, espera… ¿Buer sigue viva? ¿No murió en la cuarta guerra celestial? —La mirada de shock de Lilith reflejaba su sorpresa ante tantas revelaciones al llegar.
—Primero, ayúdame a ver qué sucedió aquí y luego veremos cómo te explico todo.
—Me parece bien, Magdalena, ayúdanos primero.
Mientras todo esto ocurría, Iston entró en el primer recuerdo de la puerta azul.
A medida que avanzaba, se enfrentó a todo el dolor de su vida: la muerte de sus padres, el ataque a su familia en la casa, y cómo su tía casi lo mata al quemarlo.
Se encontró tocando fondo, donde la única solución que le pareció viable fue intentar colgarse.
Vio cómo, aquel día, se colgó de la escalera del segundo piso. Mientras todo le daba vueltas, escuchó a alguien gritando, pero nunca entendió quién era. Hasta ese día.
La imagen de su amiga de la infancia, que había ido a verlo antes de entrar a la iglesia por la pérdida de su padre, apareció en su mente. Naqam corrió para ayudar a Iston a sobrevivir.
—Maldito animal, ¿cómo se te ocurre colgarte? ¿Qué hubiera pasado si no llegaba a despedirme de ti hoy?
—Me hubiera muerto, como había planeado. En ese momento, Iston se desmayó por la falta de oxígeno en el cerebro.
Naqam corrió a ayudarlo mientras llamaba a una ambulancia. No pudo evitar expresar lo que pensaba al ver el estado de la persona que más amaba.
—¿Y qué piensas de la gente que, de verdad, te quiere, como yo, o de los demás que estaban buscándote para acompañarte en el dolor?
—Mira, Iston, no quiero que te quedes solo. Eres lo único que me queda. Sé que me voy lejos, pero nunca olvidaré lo que lograste hacer por mí. Me tendiste la mano cuando perdí a mi padre, y tu familia me abrió la puerta para seguir adelante. No eres solo un amigo; eres parte de mi familia.
—Y como familia, no dejaré que te mueras de forma tan absurda y cobarde. No eres una piñata para colgarte así.
—Eres lo mejor que pude haber deseado, y me arrepiento de no haberme acercado a ti de una manera más profunda, no solo como hermana.
—Maldito animal, te amo, y no sabes lo sola que me sentiría si mueres de esa forma.
—Me enamoré de ti desde el momento en que me defendiste en el colegio de los que me molestaban por ser huérfana.
—Sé que nunca lo sabrás porque estás desmayado.
Pero eres lo mejor que me ha pasado. Lo beso en los labios mientras se escucha la ambulancia a lo lejos.
—Pero necesitaré que te olvides para siempre de mí, porque mi existencia será eliminada del mundo al convertirme en un clérigo.
Iston comenzó a llorar al ver aquella escena. Nunca imaginó que de verdad existías. Todos me decían que eras una mentira creada por la muerte de mis padres, pero sí existes, mi vieja amiga.
—Aún te extraño; no sabes cuánto falta me haces.
—Pero al parecer, nuestros caminos pueden cruzarse en el futuro.
En ese momento, una voz resonó en su mente: “Será más rápido de lo que crees.”
—Sigo aquí, Enoc. Pensé que no intentarías controlarme como Lucifer.
Apareció un ser de gran tamaño en la mente de Iston.
—A mí no me interesa controlarte; solo quiero ayudarte a luchar contra el mal de Lucifer. Quiero prepararte para lo que está por venir.
—Yo seré tus ojos futuros cuando logres superar esta puerta.
—Ahora me retiro y te dejo hacer lo que puedas realizar dentro de aquí. Prepárate, porque Lucifer te tiene en la mira. Es alguien que no perdona ninguna falla.
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