Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

BENDECIDOS POR BELIAL - Capítulo 58

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. BENDECIDOS POR BELIAL
  4. Capítulo 58 - Capítulo 58: Cuarenta años de arrepentimiento
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 58: Cuarenta años de arrepentimiento

—¿Te fuiste por el dolor que tenías? —preguntó Abyllie, mirándola con compasión.

Sin pensarlo dos veces, Abyllie la abrazó, agradeciendo en su corazón esos cuarenta años que habían pasado juntas sin saberlo y todo lo que Lilith había hecho por ella.

— No sabes cuánto ese viejo idiota se arrepintió de que te fueras durante los cuarenta años restantes —dijo con una sonrisa—. Intentó demostrar que podía cambiar.

Lilith la miró, incrédula.

—¿De verdad? ¿Cómo pudo haberlo hecho?

—Se hizo cargo de mí —continuó Abyllie, su voz llena de calidez—. Además, comenzó a cocinar para el día en que tú volvieras, o cuando yo tuviera la fortaleza para pedirte perdón.

Lilith frunció el ceño, sin poder creer lo que escuchaba.

—Eso no pasaría ni en mis sueños más salvajes.

—Yo lo he visto —insistió Abyllie—. Lo he visto llorar, lamentándose por no haber tenido el valor de decirte nada más aquel día, mientras empezaba a sentir cosas por ti.

Las palabras de Abyllie resonaban en el corazón de Lilith, desafiando la visión que había tenido de Belial durante tanto tiempo.

—Entonces, ¿él siempre se quiso acercar a mí, pero nunca tuvo el valor? —preguntó, procesando la revelación.

—Por eso decidió llamarme —respondió Lilith—. Eso explica que me dijera que iba a buscarte cuando llegara de nuevo al infierno.

—¿Pero por qué se lo guardó?

—Porque es un idiota que no sabe cómo expresar sus sentimientos —dijo Abyllie con un suspiro, seguida de una risa ligera que brotó involuntariamente.

Lilith sonrió, reconociendo la verdad en sus palabras.

—Desde la primera guerra, nunca ha sido capaz de hacerlo. Solo se puede decir que es terco como una mula.

—Incluso una mula puede ser más entendida que él —se rió Abyllie, aliviando un poco la tensión en el aire.

—Pero él te extraña, y no solo eso. Hasta creo que siente algo por ti después de todos estos años.

—Que me extrañe, me lo creo —replicó Lilith, escéptica—. Pero que sienta algo, eso ya es más difícil de aceptar.

Abyllie guardó silencio un instante, recordando.

—Un día lo escuché borracho hablando con el recuerdo de mi madre. Dijo algo que me hizo odiarte porque pensé que quería cambiarla o borrar su memoria. Pero ahora, con lo que me contaste, entiendo que no era eso.

Lilith la miró, intrigada.

—¿Qué dijo?

—Sus palabras fueron.

Lo siento, Biggi, pero ya no sé qué sentir. He intentado mejorar como lo dijo Lilith, pero aún siento que algo me falta, y ese algo no eres tú.

—Es como si mi corazón se hubiera bañado en tristeza desde el día en que Lilith se fue. La extraño tanto como a ti.

—Pero no sé qué hacer para acercarme a ella. Si me odia, no la puedo culpar.

Ese era el sentimiento del demonio que no sabía cómo expresarse, y Lilith vio en ello una oportunidad. Finalmente, podría hacer que sus sentimientos llegaran al ser que tanto amaba.

Con una determinación renovada, Abyllie sugirió a Lilith que invitara a Belial a salir en la ciudad fantasmal. Era lo mejor que podía hacer para obtener respuestas y resolución sobre lo que había sucedido en el castillo de la corrupción.

—Es momento de que ambos se hagan cargo de sus emociones —dijo Abyllie, firme en su consejo.

Lilith asintió, mirando a la pequeña que había cuidado, ahora convertida en una mujer consciente. Había crecido tanto que apenas la reconocía.

—Tendré que hablar con él —respondió Lilith, su voz llena de un nuevo propósito—. Pero tú también tienes que comenzar a entrenar. Si no, tu brazo no servirá para mucho. Y respecto a la medicina de Buer, está bien que la tomes, pero por favor, háblame de cualquier efecto secundario que experimentes.

—Para que no interfiera contigo a la larga —concluyó, su mirada seria y preocupada.

Abyllie asintió, sintiendo el peso de la conversación, pero también una chispa de esperanza. Tal vez, finalmente, Lilith y Belial pudieran enfrentar sus sentimientos y sanar las heridas del pasado.

—El entrenamiento empezará mañana, pero necesito tiempo para procesar lo que me dijiste —dijo Abyllie, su voz más tranquila.

—Gracias por venir —agregó, su gratitud sincera.

Lilith sonrió y, antes de separarse, Abyllie la abrazó.

—Gracias a ti por ser quien me cuidó durante tanto tiempo.

Al salir de la habitación, Iston la estaba esperando.

—¿Pudiste arreglarlo todo, princesa? —preguntó, su voz llena de curiosidad.

—Sí, ahora me siento mejor.

—Por eso, gracias a ti —respondió.

—Pero si yo no he hecho nada —dijo Iston, sorprendido.

—Lo has hecho, aunque no te des cuenta. Has hecho más de lo que puedo decir. Sobre todo, gracias por aparecer en mi vida.

Iston, incapaz de contener la felicidad, la besó y la abrazó con fuerza.

—Eso debería decirlo yo, no tú.

—¿Y cómo está tu brazo? —preguntó, retirándose un poco para mirarla.

—Bien. Ya no duele tanto como antes. No puedo moverlo porque los nervios siguen quemados, pero el dolor es soportable.

—Pero ¿no dijeron que Buer quiso experimentar contigo?

Abyllie suspiró, recordando la conversación.

—La verdad es que me advirtió sobre los posibles efectos secundarios. Yo acepté todo, aunque la imagen que vi fue extraña.

Iston frunció el ceño, preocupado.

—Espero que estés bien. No quiero que eso te cause problemas.

Abyllie sonrió, reconociendo su preocupación.

—Lo sé. Estoy lista para enfrentar lo que venga, y contigo a mi lado, sé que puedo hacerlo.

Justo en ese momento, Belial apareció, mirando a Iston con una expresión de rabia.

—¿Cómo te atreves a besar a mi hija? —demandó, su voz retumbando en el aire.

—Soy su futuro esposo, es lo correspondiente, ¿no crees? —respondió Iston con cierto desafío, sin poder ocultar una chispa de satisfacción.

Abyllie observó la interacción y comenzó a reírse.

—No sé de qué te quejas, papá. Ya te tocará tu hora de liberar tus sentimientos. Lilith sabe de tus sentimientos.

Belial, titubeando, replicó.

—¿Qu… qué sentimientos? Yo no tengo sentimientos.

—Va a ser hora de que hables con Lilith sobre eso, no conmigo —dijo Abyllie, tratando de mantener la calma en medio del creciente conflicto—. Además, quiero que la cuides como ella me cuidó, maldito viejo. Ahora, hazte cargo.

Mientras Belial seguía quejándose de Abyllie por lo que había hecho, Buer apareció, moviéndose de manera torpe debido a la herida en la pierna.

—Necesito hablar con ustedes sobre la medicina que le di a Abyllie —dijo, su tono serio y preocupado.

—Sé que no estamos en condiciones de hablar por todo lo que ha pasado, pero quiero que sepan lo que esta medicina puede hacer en la psique de un demonio.

Todos se quedaron en silencio, prestando atención.

—Hay una historia bastante fuerte detrás de esa medicina que tanto Lilith como yo conocemos.

—Por eso, por favor, síganme al laboratorio.

Todos lo siguieron por el camino hacia el laboratorio, sintiendo una mezcla de curiosidad y ansiedad.

—Esta investigación fue prohibida durante la cuarta guerra celestial, por razones que llevaron a muchos demonios a la locura —continuó Buer, su voz grave—. Yo mezclé mi sangre arconte en proporciones junto a la angelical de los siete señores.

—Cada sangre provoca una reacción diferente, sin importar la proporción que se intente.

La atmósfera se volvió tensa mientras llegaban al laboratorio, donde la verdad sobre la medicina y sus implicaciones comenzaba a desvelarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo