Bestia de la Humanidad - Capítulo 10
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10: CAPITULO 10 10: CAPITULO 10 AULLIDO 1: “Bienvenido a Uxile” Un cielo nocturno sin estrellas repleta de columnas luminosas de varias tonalidades, resaltando un verde amarillento fuerte entre sus colores, un fenómeno de aurora boreal que acapara todo el cielo y en conjunto con una gigantesca luna llena.
Un bosque de rebosantes partículas de luces que sobrevolaban en los alrededores, cada árbol, planta y follaje estaba impregnado de poder mágico.
—Estaba en el campamento, y de repente termine aquí… otra vez en este lugar.
Anteriormente había estado cerca de un lago cristalino, despertó en esta ocasión en el interior de un bosque en un entorno sobrenatural perceptible a todos sus sentidos, el aire mismo que respiraba, estaba cargado con poder mágico, y todo su cuerpo desnudo sentía esa magia en su piel.
—«El pelaje de lobo oscuro no está» Fue allí que se percato que la piel de lobo oscuro en su espalda estaba ausente, lo que veía era su espalda normal humana, pronto escucha ruidos en las proximidades.
—«No estoy solo» Se movía a una velocidad demencial, sus ojos eran incapaz de notarlo, pero sus oídos captaban ese “leve” ruido, el suficiente para ponerlo en alerta, la intensidad con le desplazaba, lo hacía en el sentido circular de un reloj, hasta que se detuvo.
—«¿Se marcho?, no… aun lo escucho» Pisadas se oyen en frente suyo, algo sale de entre los arbustos, un lobo de grueso pelaje negro, una larga cola robusta con punta de lanza, su cabeza es un cráneo cuyas cuencas de los ojos emitía un brillo rojo intenso como a fuego.
—«¡Un monstruo!…
pero por alguna razón… me es bastante familiar!» La bestia arremete y realiza un salto de varios metros con el abrir de su mandíbula extendiéndose a un tamaño absurdo lo suficiente para que el muchacho pudiera ser tragado.
—«Mi cuerpo… no puedo moverme» En vano era intentar huir, ni sus brazos, piernas o cualquier parte suya le respondía, estaba a merced de la criatura, y cuando su desproporcional boca le alcanzo, todo se tiño de oscuridad.
[–––––––] Sus ojos vuelven a abrirse, había regresado al campamento y era el amanecer.
—«Otro de esos sueños raros en ese mismo lugar» Miro a su alrededor, las licántropas empezaban a salir de sus tiendas, sintió su despertar con la compañía de unas de las miembros de la manada, quien se encontraba recostada centímetros a su lado.
Una joven loba de cicatriz de corte oblicuo en su mejilla izquierda y con ojos de diferentes colores.
—Hola -Le saludo ella amistosamente.
—Eh… ¿hola?
Shogg noto como las demás licántropas miraban al dúo con expresiones indiferentes y burlonas, incluso reconoció el gesto de mover un dedo en la sien en sentido circular, interpretándose como “se le zafo un tornillo”.
—Mira, no soy muy “apreciado” en tu manada, y que estes cerca de mí, solo te va a traer problemas, ¿entiendes eso?
—Lo sé, casi todas te consideran un “falso lobo”.
—¿Un “falso lobo”?
—Las manadas por lo general son de licántropos, pero ya desde hace un tiempo, se volvió popular que algunas manadas acepten miembros “No lobos” entre sus filas, llamarlos “falsos lobos” es una manera despectiva de referirse a ellos.
—Vaya, que “popular” soy y con etiqueta incluida.
—Eres un humano, nunca antes nadie de la manada vio uno, incluyéndome -Aclaro ella —Pero sabemos lo que son, una raza de otro mundo, ¿no es así?
—Si, y termine acabando sin tener idea en tu mundo, que “afortunado” soy -Resonó su tono irónico.
El “Alfa” concedió su permiso al humano de vivir entre su manada, pero sin convertirlo en un miembro oficial, bajo la condición de ocultar que era un “Lobizón” al resto.
Solo Sajia, Vazil y la propia “Alfa” eran consciente de su verdadera naturaleza, para el resto de la manada, él era un “humano”, y debía mantener dicho perfil.
—Y aun sabiendo que el resto de tus compañeras no me ven con buenos ojos, prefieres estar cerca de este “Falso lobo” —Hmmm… no me interesa lo que piensen el resto, fui la última en ser aceptado en la manada, antes de tu llegada -Aseguro la joven loba —Pese al compañerismo que hay entre todas, lo cierto es… que nadie es mi amiga, creo que desde el principio nunca les caí bien -Expreso con sinceridad acompañado de una sonrisa.
—«¿Una “paria” en su propio grupo?, je, incluso esta raza no es ajena a la discriminación más básica» —Me caes bien, humano, me llamo Arig, un gusto de conocerte… en… —Shogg, así me llamo.
Mientras los dos se presentaban, Vazil llega para llevarse al chico consigo, Arig se despide para ir a cumplir sus propias labores, mientras la canosa loba y Shogg abandonan el campamento.
—Apenas llevas casi un día y ya estás haciendo amistades, jeje… nada mal -Elogio a su primera “amiga”.
—Ella solo estaba al lado mío cuando desperté, ¿así que realmente NADIE en la manada es consciente de que soy un “Lobizón”?
—No, los únicos que lo saben son tres, incluyéndome, tienes a la beta y a la alfa -Aclaro ella —Pero esa loba, Arig, entre sus mejores trabajos para la manada, como cazadora le queda mejor, dicen que tiene un sentido del olfato EXCEPCIONAL, capaz de sentir como un “aroma” a la propia magia.
—¿un “aroma” en la magia?, ¿la magia se puede oler?
—Si invocas cosas con olor a mierda, seguro que sí, ¡Jajajajaja!
La conversación se tornó a una mera broma, hasta que Vazil se detuvo cambiando su carcajada a un rostro serio.
—Iremos a la ciudad -Afirmo.
—¿Hay una ciudad cerca?
—Lo hay, y debemos tomar ciertas PRECAUCIONES, el principal, nadie debe saber que eres un humano.
Le hizo entrega de un par de guantes gruesos, fácilmente podría ocultar el dedo extra, dado a que los habitantes de Uxile, poseen cuatro dedos, a diferencia de los humanos con sus cincos, por supuesto usar tal prenda era incomodo, pero una incomodidad necesaria.
Vazil explico que la razón de ir a la ciudad, era para que le forjaran un arma mágica.
—Preguntaste sobre cómo te ganarías el pan, ¿recuerdas a esos jabalís que casi te matan?, bueno ya sabes que en este mundo hay monstruos, y el arma que se te forjara, es para cazar dichos monstruos.
La sola idea sonaba descabellada, recuerda sus encuentros con los orcos, las licántropas salvajes “Feranias” y los jabalís anormales, todos etiquetados como “monstruos”, solo tuvo suerte eliminando un orco con un revolver tosco que termino destruido, pero no olvido las palabras de Vazil en torno a Uxile.
—En este mundo la magia existe, con poder mágico puedes lograr proezas increíbles, los suficiente para luchar contra monstruos, un arma mágica te permitirá canalizar mejor tu desempeño para pelear.
—Quiero creer que vas a enseñarme sobre como luchar usando esta magia.
—Je, obvio que sí, seria una pena que fácilmente termines muerto, atrapado como la comida o convertido en el semillero de algún monstruo.
—¿Semillero?
Vazil comunica que estaban a casi nada de llegar a la ciudad, las manos y pies de Shogg estaban cubierto, pero sus orejas aun le delataban.
—A diferencia de la túnica que llevaba antes, esta ropa no tiene una capucha, no puedo ocultar mi cabeza, mis orejas me van a delatar.
—Jeje, ya cuentas con lo necesario para ocultarte.
—¿eh?
Le aconsejo que pusiera su mano en la espalda, haciendo contacto con su pelaje de lobo oscuro, luego que cerrara sus ojos e imaginara la cabeza de un lobo, la forma que tiene y que pensara en “ponerse” aquella cabeza sobre la suya.
El solo imaginarlo era raro, pero no discutió y sintió entonces como el pelaje se estiraba.
El oscuro pelaje se extiende hasta convertirse en una gruesa capucha que cubre toda su cabeza, esta tenía la forma de la cabeza de un lobo.
—No sabía que podía hacer eso -El muchacho se asombró del descubrimiento.
—La “piel de lobo” que posees no está de adorno, es parte de ti y mientras tu licantropía se desarrolle, podrás extender su alcance en todo su cuerpo, algo fundamental si quieres sacar el potencial de todo el poder de tu nueva condición -Explico.
Los dos siguieron su camino hasta alcanzar los últimos árboles que lo condujeron fuera del bosque, a la vista el observo una ciudad envuelta en altos muros con guardias y torres fortificados, por un sendero de tierra circulaban seres de orejas puntiagudas, elfos.
—Recuerda chico, nadie debe saber lo que eres, en este país no se ha visto un humano desde HACE MUCHO TIEMPO, tu presencia causaría un revuelto y una atención innecesaria -Le advirtió Vazil.
—Ya lo entendí, que fastidio -Dijo con un suspiro.
—Muy bien, entonces, en marcha, cuanto antes realicemos nuestros “asuntos” en esta ciudad, más pronto podremos salir y regresar al campamento con la manada.
[CONTINUARA]
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