Bestia de la Humanidad - Capítulo 20
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20: CAPITULO 20 20: CAPITULO 20 AULLIDO 1: “Bienvenido a Uxile” Las monstruosidades de rocas quienes antes veían a ese muchacho con ansias de destrozar como una presa fácil, de repente se volvieron cautelosos a su presencia al ver el aura de Prama que le envolvía.
—«Ninguno de ellos se mueve hacia mi» -Él lo noto enseguida —Entonces, tomare la iniciativa de esta segunda ronda… Inhala profundamente y exhala despacio, sus piernas se tensan con el imbuirse de refuerzo corporal, las criaturas reaccionan con un ligero movimiento, una zancada sobrehumana del chico redujo la distancia a centímetros y la confrontación se desato.
Un puñetazo directo en el pecho al primero, las nudilleras fortalecidos con el poder mágico le atraviesan, levantándolo en el acto sin dificultad y arrojándolo contra el más cercano, una serie de golpes a un ritmo anormal le siguen al próximo, aunque menos potente que el primer puño, el daño consecutivo consigue agrietar su rocosa estructura y un último golpe lo manda al suelo para terminar haciéndose escombros.
Proyectiles de rocas asestan en su espalda, el daño recibido era mínimo, consigue cubrirse con su brazo los que apuntaban a su cabeza y nuca, los seres rocosos más enanos ejercían su hostilidad a distancia con intenciones de presionar.
—Que molestos mosquitos.
Los músculos de sus piernas se tensan aún más al intensificar refuerzo corporal, la velocidad de desplazamiento se incrementa, con sus brazos se cubre cabeza y torso mientras una lluvia de piedras es arrojada hacia su persona en su avance, la mayoría le alcanzan al disminuir la distancia, pero los daños eran insignificantes.
Sus puños y las nudilleras se ven potenciada ligeramente aún más con su Pramancia, tenía a 6 monstruos de rocas de entre 70 a 90 centímetros de alturas a escasas distancia.
Un puñetazo a cada uno basto para derrumbar a cada uno, algunos se hacían añicos esparciéndose en innumerables trozos en los alrededores y otros empujados hacia atrás hasta darse caer el suelo o golpear a otro monstruo de roca que terminaba causándole su destrucción o dejarle agrietado su cuerpo rocoso.
—«Las confrontaciones directas no eran lo mío…» -Confeso en su ser.
El garrotazo de un monstruo de roca de 140 cm de altura golpea considerablemente su hombro derecho, tal fuerza a una persona ordinaria habría causado un hematoma con dislocamiento o destrozado casi toda la clavícula.
Pero para ese muchacho, el golpe se sintió como un mero puñetazo de otro tipo que le dejo solo distinguido enrojecimiento en la piel.
—«Pero al verme rodeado de todos estos monstruos que quieren matarme, y esta magia en mi cuerpo… Prama… hace que me emocione… ¡que quiera destruirlo todo!» -Su rostro se tiñe de regocijo Agarra el brazo garrote del monstruo con su derecha, acto seguido clava sus dedos como si fueran garras, fácilmente estos se hunden en su rocosa piel sujetándole firmemente, luego lo levanta con relativa facilidad para usar a la criatura como un arma personal.
Corre y empieza agitar su nueva arma viviente con ambas manos, riendo macabramente mientras golpeaba a otros monstruos rocosas más pequeños a los cuales destrozaba del primer impacto.
Proyectiles de rocas son disparados hacia él, y usa su mismo garrote viviente como escudo para repelerlos, luego procede a correr en dirección de sus atacantes a distancia y sacudir su arma viviente contra ellos.
Cada sonido de rocas golpeándose y colapsando, iba acompañado de carcajadas, cada monstruo abatido en pedazos llenaba de un jubilo al muchacho, su rostro más que expresar una indistinguible felicidad, era como una faceta maniática gozando de la pura violencia.
Vazil en silencio lo observaba complaciente, el desempeño de ese humano, su progreso como lobizón combatiendo.
—«Su manera despreocupaba de luchar, sus defensas están vulnerables a ataques en otras direcciones, contra tantos enemigos eso juega en contra, pero su forma de combatir… no lo hace como alguien luchando por sobrevivir, ¡lo hace como alguien disfrutando con salvajismo cada momento de la batalla!» A su mente veía recuerdos de licántropas luchando en campos abiertos, bosques u otros escenarios, rodeados de monstruos u enemigos armados que le superaban en considerables números.
Sangre derramada a montón en el aire, cadáveres enteros o a trozos acumulándose en un suelo teñido de escarlata.
Combatientes licántropas sonriendo maliciosamente con múltiples heridas, aun con un brazo destrozado hasta verse la carne y el hueso, carcajadas resonaban con las propias fauces llenándose glotonamente con trozos arrancados de sus rivales.
—«No es el instinto humano el que está luchando contra esos monstruos, ¡es el lobo quien le favorece con su impulso innato!» -Aseguro la loba canosa en sus pensamientos con dicha —«No puedo esperar a que llegue la próxima luna llena, será todo un espectáculo» El garrote monstruos de Shogg golpea contra otra de las criaturas, los dos se hacen pedazos al unisonó en el impacto levantando polvo y rocas en el ambiente, su “arma viviente” había llegado a su límite.
Dos criaturas enanas de rocas arremeten de frente con todo el polvo levantando, arrojan proyectiles de rocas mientras avanzan hacia él, Shogg fácilmente lidia con sus ataques a distancia y al encontrarse al alcance, las dos criaturas revelan poseer un brazo lanza cada uno que apuntaban al pecho.
—Demasiado predecible Fácilmente con cada mano logra agarrar la muñeca de los monstruos y detener su embestida punzante, pero en eso un tercer monstruo enano sale a sus espaldas aprovechan también el polvo en el aire, consigue con un brazo con forma de puñal, clavar su rocosa hoja en el costado izquierdo del muchacho.
—Eso… no lo vi venir, me tomaste desprevenido Sangre escurría de la herida puñalada, pero para su sorpresa solo un par de centímetros lograron penetrar su piel, el refuerzo corporal fue la salvación que evito una lesión peor, la piel estaba imbuida en cantidad, tornándose de una propiedad endurecida sobrenaturalmente como si una armadura natural se tratara.
—«Oh, consiguió mitigar el daño de la puñalada con refuerzo corporal, haciendo la zona más duro a los ataques, siendo su primera vez, por lo general los primerizos aprenden primero a fortalecer su ofensiva, requiere un poco de experiencia saber endurecer partes específicas del cuerpo para sostener una defensiva» -Analizo detenidamente la licántropa —«jejeje… este muchacho está superando mis expectativas» Un proyectil rocoso alza vuelo y consigue golpear en la sien a Shogg, la sacudida mueve un poco su cabeza, dejándole una pequeña herida con el brotar de algo de sangre, pero lejos de que el muchacho reaccionara con desesperante dolor, mantuvo intacta su maliciosa expresión sonriente.
—Que descuidado soy, ¡me voy a cobrar cada pizca de dolor que me inflijan!
Arranca los brazos punzantes de los dos monstruos rocas del frente, acto seguido los arroja con impulso sobrehumano hacia el responsable del proyectil en su sien, asesta con precisa puntería eliminándole.
Luego toma el brazo de quien le apuñalo por la espalda, y se lo destroza, removiendo aquel filoso objeto del interior suyo, la pérdida de sangre era mínima y aceptable.
Agarra al monstruo que le apuñalo, y lo usa como una segunda arma viviente de garrotazo contra los dos primeros monstruos rocosos enanos del frente, en un solo impacto destruye a los tres esparciendo sus pedazos.
El muchacho toma aire y exhala con un grito de fervor en el aire, aun malherido y quedando al menos cerca de dos docenas restantes de monstruos rocas, su maniática expresión sigue en su rostro, y chocando sus nudilleras de metal, los desafía, soltando de sus cuerdas vocales pequeños sonidos de gruñidos.
—Aun sigo en pie, ¡no van a matarme muy fácil, miseros hijos rocosos de su puta madre!, ¿¡que están esperando!?, ¡vengan por mí!
Su aura emanaba con intensidad ante su determinación, su poder mágico se mantenía constante ignorando el degaste en lo que iba el combate.
[–––––––] Dos figuras encapachadas de túnica oscura se acercaban a la entrada de la mina, la custodia del grupo de cinco guardias elfas reaccionan con hostilidad, su líder que portaba la capa para diferenciar al resto, habla por todas.
—¡Alto!, esto es una zona restringida, den media vuelta de INMEDIATO -Ejerció su orden con seriedad.
—Necesitamos entrar allí -Una de las encapuchadas hablo.
—Oh claro, y yo quisiera cogerme a un príncipe de una verga bien gruesote -Se mofa la guardia líder entre risas junto al resto —Ahora largo de aquí, o hare que sus culos terminen en una celda por semanas.
Una bolsa pesada es arrojada a la mano de la guardia líder, sintiendo todo ese peso en solo una mano y chequeando su interior con un rostro asombrado como también codiciosamente tentada.
—¿Qué tal ahora?
-La encapuchada vuelve a insistirle.
—Mmm… acabo de recordar que ustedes tienen un “pase libre” para entrar, continúen La puerta de la mina es abierta, las dos encapuchadas ingresan en su interior y esta vuelve a cerrarse.
—Ah, sargento, ¿no había quedado con el grupo anterior que vino primero?
—Je, ¿eres nueva en esta guardia?, quien tenga el dinero, tiene el “permiso”, aquí no hay promesas sobre no dejar a otros entrar -Aclaro su superior —Lo que ocurra allí adentro, nos importa una mierda, al fin de cuenta, todo es cuestión de negocios [–––––––] Una vez dentro de las minas, las dos encapuchadas retiran su capucha, revelando un par de orejas puntiagudas envueltas en pelaje, sus ojos de pronto cambian, sus escleróticas se tiñen de negro y sus iris a un brillante amarillo.
—Su presencia está aquí, al fondo —Es el camino correcto, sin duda, ya casi estamos cerca [CONTINUARA]
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