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Bestia de la Humanidad - Capítulo 28

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Capítulo 28: CAPITULO 28

AULLIDO 1: “Bienvenido a Uxile”

—Un “Azote elemental” –Pronuncio Cari reconociendo al monstruo con inquietante sorpresa —¿Cómo es posible?, tu… los monstruos de tu tipo, solo habitan en un solo sitio en este mundo, todos provienen de “Infraplano”, la mazmorra mágica más peligrosa de Uxile.

La criatura humanoide de tentáculos mirando fijamente a la licántropa, comprendiendo sus palabras con su limitado intelecto, reflexiona cuestionándose tal incógnita.

—“¿Cómo…?” “¿llegue aquí?”

[–––––––]

[X tiempo atrás]

Paredes de tierra y metal, un pasillo recto con espaciosas habitaciones sin puertas minuciosamente separadas entre sí, por ese pasillo caminaba lentamente un humanoide lampiño desnudo de tonalidad marrón oscura, tentáculos por manos y pies, constitución delgada y carente de genitales. Su rasgo más llamativo es la falta de orejas, ojos, nariz o cuero cabelludo, con solo un orificio desproporcional en sentido vertical.

Un “Azote elemental”, era el nombre designado con el que estas criaturas eran conocidas, poderosos monstruos con nato dominio avanzado de magia elemental, pero su talento más notable era su manera única de manipular ese dominio del elemento de forma perturbadora.

Algunas de las espaciosas habitaciones estaban ocupadas por otros azotes elementales, una por habitación, el monstruo estaba acompañado de prisioneros elfas, Enanos, Felsith y hasta licántropas, todos en un estado de éxtasis continuo, sentidos embobados y mantenidos vivos desnudos atados contra la pared con todas sus necesidades fisiológicas satisfechas en lo más optimo, su propósito era ser almacenados para aguardar su turno.

Llevados a una mesa de tierra esculpida con fineza, un cautivo elfo con los sentidos alterados como el resto, fue enredado desde los pies hasta el cuello con los tentáculos del azote elemental, mientras de su orificio vertical dejo salir unas raíces color marrón, estas se introducían por sus orejas, nariz y ojos, alcanzando al cerebro de la víctima, los globos oculares eran consumidos hasta dejar cuencas vacías.

Las raíces se enlazaban con el cerebro cuidadosamente sin dañarlo, lo parasitan y vierten en su interior semillas, estas eventualmente germinan en cuestión de poco tiempo en más raíces, el azote mental retira las suyas de vuelta a su boca, y las raíces engendradas en el cerebro del elfo se encargan de extenderse por todo el organismo, este proceso puede tomar horas y altera a nivel celular casi todos sus órganos vitales para acomodarse a los propósitos de las raíces.

Cuando toda la victima ha sido cubierta de estas raíces, toda su consciencia llegada a este punto ha sido “manipulado”, el cerebro ha sido parasitado para remover todo rastro de la conducta original del individuo y reemplazarlo con una personalidad de alguien extasiado que ama enfermamente su condición actual, poseyendo la capacidad de pronunciar palabras, pero con una formulación de oraciones limitadas.

Los azotes elementales están divididos en cuatro tipos de criaturas, se diferencian entre ellos por el color de su piel y su poder elemental, aquellos que moraban por esos pasillos y espaciosas habitaciones, eran los azotes elementales de la tierra.

Aquí es donde entra el principal “talento” de estos monstruos, cuando una víctima ha sido parasitado y alterado por completo por las raíces en su interior, las condiciones necesarias se han dado para llevar a cabo su magia principal. Un círculo mágico de cinco lados se activa en el centro del torso del elfo, entonces de su piel comienza a brotar rocas que crecen lentamente y partes del cuerpo se deforman para mutarlas en aspectos monstruosos.

La esencia del temor a este monstruo, no estaba en el impecable dominio de su elemento para combatir a otros, sino que era capaz de usar esa misma magia elemental, para convertir a otras razas en esclavos monstruos. Mutar cada parte del cuerpo y célula de su organismo, tanto físicamente como mágicamente para transformarlos en engendros centrados en su tipo de magia, es decir son convertidos en monstruosidades afinados con la magia de tierra.

Todo este proceso de modificar el cuerpo, organismo y psiquis de la víctima toma mucha energía, el azote elemental lleva a cabo su labor usando sus tentáculos sobre el circulo elemental, todo esto mientras un cable de aspecto orgánico salido del techo de la habitación, se conecta por voluntad propia a su nuca y bombea de forma continua poder mágico.

Transformar cada prisionero cautivo toma tiempo, días al tratarse de tantos, pues solo se enfocan en uno a la vez, pero el resultado crea fieles sirvientes anclados a una especie de mente colectivo con su creador monstruoso, dispuesto a matar, proteger y dar su vida por el azote elemental, pues ya no queda rastro de la persona anteriormente que era. O eso dicen, pues corren los rumores de investigadores sobre que una pequeña parte de la consciencia de la víctima, su autentica mente, aun es capaz de sentir y todo lo experimenta cada segundo que vive, es un dolor inacabable, hasta que sea destruido para ser “libre”.

[–––––––]

El Azote elemental que caminaba por ese pasillo, observa disimuladamente como las habitaciones ocupadas eran utilizadas por otros como el, no solo llevando a cabo su naturaleza de transformar en horridos monstruos a otras razas. Algunos con peculiares “comportamientos”, haciendo uso de sus tentáculos y raíces de su boca para introducirlos en las intimidades de las féminas de otras razas por diversión.

No existía un motivo lógico más allá de ser un capricho o placer personal, no era necesaria tal “calentamiento” para preparar a sus víctimas y que realizaban por horas seguidas antes de seguir con el procedimiento rutinario. Este tipo de conducta solo era aplicado mayormente a las mujeres cautivas, pero se sabe de una minoría que gusta “probar” de los prisioneros masculinos.

Ese solitario azote elemental que seguía caminando por ese pasillo, había nacido hace solo casi un mes, sentía ese sentimiento inequívoco de envidia, estos seres se manejaban con ciertas reglas, eran más que solo monstruos que cazaban o mataban, su regla primordial decía que todo humanoide derrotado y aún con vida por sus propios tentáculos y magia, es reclamado por ese azote elemental vencedor como “suyo” para hacer lo que quisiera.

Ese monstruo que aún no había alcanzado el primer mes de existir, no había tenido aun la oportunidad de reclamar a su primer prisionero o prisionera, ver a otros jugar con sus tentáculos y profanar con sus raíces a esos seres humanoides era algo que ansiaba con intensidad, ya fuera por su instinto o deleite perverso.

—“Actividad irregular de magia”

Sus pasos cesaron, algo capto su atención en una de las habitaciones que estaba vacía, observo como la pared emitía extraña partículas que no era común, estas partículas se multiplican en cantidades causando un efecto de glicheo, hasta formarse un portal.

La criatura lejos de mostrar preocupación, siente una inusual atracción hacia el enigmático portal, se adentra a la habitación avanzando sin parar, extendiendo sus tentáculos hasta hacer contacto físico con dicho fenómeno mágico.

—“¿Que… ha… pasado?”

En solo unos instantes estaba en otro sitio distinto, una especie de mina abandonada con restos minusculos de cristales de Prama en las paredes, antiguamente explotado en actividades de minería. Monstruos humanoides de rocas sienten su presencia, con curiosidad se le acercan y muestras sus intenciones hostiles hacia el ser de tentáculos.

—“¡FUERA!”

El azote elemental eleva su poder mágico, su aura se manifiesta con agresividad a su alrededor, los monstruos de la mina sintiendo su Prama con tal intensidad se asustan y retroceden al unisonó, tanto humanoides pequeños como grandes le perciben como una amenaza que estaba fuera de su alcance, tales seres comprendían con su limitada inteligencia que, aun uniendo sus números y fuerzas, seria un esfuerzo inútil para confrontarle.

El azote elemental miro al techo cual muy alejado estaba del suelo y brinco alto hasta alcanzarlo en un parpadeo, sus tentáculos se clavaron en la pared, y al tener afinidad con la magia de tierra, era capaz de excavar con rapidez para abrirse un camino improvisado sin dejar rastro de túneles en su avance.

Tanto excavar lo llevo al exterior, un nocturno paisaje de un campo a su alrededor, o eso era una parte, volteando se percató que estaba a escasas distancia de una muralla reforzada de 12 metros y con torres de vigilancia que llegaban hasta los 15 metros, custodiaba por grupos de humanoides elfas armadas desde lo alto.

Una de las guardias enfoca una luz mágica en dirección hacia el azote elemental, solo para observar que allí no había nada, ni siquiera un agujero, el monstruo con ágil destreza logro esconderse bajo tierra y usar su magia para ocultar el agujero sin dejar el mínimo rastro de haberse cavado allí.

—“¿Un poblado… de humanoides?” -Fue su conclusión

Siguiendo excavando para adentrar hacia el interior de las murallas por debajo de la tierra, aquella mina abandonada estaba ligado a ese “poblado” que había descubierto, y cuando volvió a salir al exterior, allí lo descubrió. Al salir de la superficie por segunda vez, ahora estaba cerca de la entrada a la mina, observando de lejos a la custodia de elfas vigilando el sitio.

Con el manto de la noche, le era fácil pasar desapercibido, refuerzo corporal y sigilo, salto de techo en techo para entender que se encontraba en el interior de una ciudad, algo mas grande que un mero poblado que tenia en mente, allí solo un pensamiento vino a su cabeza de manera instintiva.

—“Tantos… humanoides… tantos… esclavos… para crear…”

En brevedad comprendió su situación, había sido arrastrado lejos de su hogar por el enigmático portal, podía sentir como en parte esto afectaba ligeramente su grado de intelecto, la formulación de palabras que normalmente posee estaba entorpecido, y al haber nacido hace poco, aun estaba en pleno desarrollo de todas las facultades como azote elemental de la tierra, pero una cosa sabia por mera intuición natural, como crear un esclavo y con su limitada inteligencia, hacerlo discretamente sin llamar la atención de los humanoides armados que residían en la ciudad.

Su primera victima fue una muchacha elfa borracha que salía de una taberna, espero el momento exacto con la menor o casi nada de gente alrededor en las proximidades y con refuerzo corporal acompañado de una destreza veloz, la agarro cubriéndole la boca para que no gritara y escapo brincando por los techos, nadie se dio cuenta y la captura fue un éxito.

Volvió a esa mina abandonada, la cual hizo su guarida, fue a las partes mas profundas en donde con su magia de tierra creo una habitación personal, allí replico una mesa como las de su antigua guarida en la mazmorra mágica, y con su primera captura, realizo su más anhelado deseo de someter a su primera captura viva.

Ciertos preparativos se llevaron a cabo antes para realizar su magia principal, necesitaba acumular una buena cantidad de poder mágico, es por ello que cazo a todos los monstruos de roca de una de las áreas, absorbiendo sus hemopetras, un par solo brindaban una insignificante cantidad de Prama, pero una buena dotación de estos seres, aunque inferiores a él, le dio el suministro de poder mágico que necesitaba.

Con todos los preparativos completados, procedió a desgarrar toda vestimenta de la elfa

hasta dejarla desnuda, la fémina no poseía talento para la magia, lo que significaba estar completamente indefensa ante el monstruo, ella aun ebria, agitaba bruscamente entre lágrimas y miedo con gritos insoportables, algo que molestaba al azote elemental para llevar a cabo su cometido.

—Pofavo… deja… déjame paz… no me guzzta eto… -Suplicaba con un habla entorpecida.

La criatura abrió su boca expulsando sus naturales raíces color marrón, las cuales se introdujeron en el interior de las dos orejas hasta alcanzar la parte superficial del cerebro sin dañarlo, pero no estaba por parasita con una semilla aun, en su lugar segrego unos líquidos en la punta de dichas raíces.

La acumulación en grandes cantidades del líquido en torno al cerebro a la elfa ebria, hizo que eventualmente dejara de forcejear, gritar y su rostro alarmado cambio a una de felicidad extasiada, ahora estaba totalmente a merced y entregada a la criatura sin la más mínima pizca de resistencia.

[–––––––]

[Presente]

—“¿Cómo…?” “¿llegue aquí?” -Dijo en voz alta con una leve reflexión —“No importa” “yo extender y dominarlo TODO”

Luego de declarar tales palabras, arremete contra la licántropa Cari, sus tentáculos se preparan para atrapar a la loba que le faltaba una pierna, pero ella lejos de mostrarse vulnerable, desenfunda una daga oculta mágica y con fortalecimiento contraataca con reflejos extraordinarios cortándole algunos de sus tentáculos antes de que pudiera siquiera agarrar sus extremidades, el monstruo toma distancia, su lesionado oponente aun oponía una problemática resistencia tenaz.

—“Resistencia inútil” “eres débil y herida” “te superamos en número”

Aparte del azote elemental, aun quedaba su esclava monstruo que abrumaba a la propia Cari, aguardando la orden mental de su amo, el monstruo regenera sus tentáculos cortados. Se tomaba su tiempo para derrotar a la licántropa, pues matarla no era su objetivo, quería capturarla y convertirla en una potencial esclava.

—“Serán capturados” “serán sometidos” “serán transformados” “licántropa… y humano”

—¿Qué?, ¿dijiste “humano”? -Replico la licántropa con asombro —¿Pero de que estas…? -Dejo inconclusa su cuestión al percatarse ella misma la respuesta.

Miro al presunto elfo recostado que estaba cargando todo este tiempo, ella que tenía un talento destacable en el “arte extrasensorial”, no se percató de un considerable detalle desde el primer instante en que hizo contacto visual con ese muchacho, sus manos tenían cinco dedos en cada una. Podría pensar que quizás es una mutación genética bastante oportuno, hasta que el azote mental disparo dos proyectiles de rocas de sus tentáculos hacia Shogg, asestando con hábil puntería las falsas orejas sin dañar al muchacho, revelando entonces sus auténticas orejas redondeadas.

—«Es… un verdadero humano, ¿¡un humano lobizón!?» -Cari entendió la profunda implicancia del asunto.

El azote mental estaba por llevar a cabo en coordinación con su esclava monstruo su siguiente movimiento, se preparaba para someter a la licántropa y luego al dormido humano, solo una orden mental debía dar y dos nuevos futuros esclavos estarían a su disposición.

¡¡¡RRAAAWRRRRRRRRRR!!!

Pero sus planes son interrumpidos por un fuerte rugido que se hace sentir en todo el lugar, una desagradable e inquietante presencia de intenso poder mágico es percibido tanto por Cari como el azote mental, tal presencia venia del mismo pasillo por el cual la loba llego.

Una niebla oscura se manifiesta por el pasillo, cuatro ojos de un profundo amarillo brillante se muestran en esa penumbra sobrenatural y unas fauces emiten otro rugido igual, pero más prominente que el anterior

¡¡¡RRAAAWRRRRRRRRRR!!!

[CONTINUARA]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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