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Bestia de la Humanidad - Capítulo 30

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Capítulo 30: CAPITULO 30

AULLIDO 1: “Bienvenido a Uxile”

El sol anuncia la presencia del amanecer, avanzando hacia la entrada de la mina de cristales de Prama, se encontraba un grupo de cinco guardias elfas con una líder portando capa para diferenciarse del resto, eran el reemplazo de la custodia que había hecho la guardia nocturna.

—¡Oh por Yahlioz! -Exclamo con desasosiego la elfa de capa

Al llegar a la entrada una escena macabra fue lo que encontraron, la custodia nocturna se encontraba dispersa en el suelo, heridas mortales de cortes y con su esencia vital esparcida, la puerta hacia la mina había sido abierta.

—¿¡Quien hizo esto!?, ¡no pueden haber sido los monstruos de la mina!, jamás han salido fuera de la mina y la entrada solo puede ser abierto desde afuera -Aseguro la elfa de capa

—¡Alguien aun respira!

Una de las guardias seguía con vida, postrado boca abajo con un corte profundo le desgarro el vientre con sus entrañas en buena parte hacia afuera, cada exhalación le dolía y se volvía más débil, fue volteado con cuidado.

—¿Quién fue?, ¿qué clase de Cryptian hizo esto? -La elfa de capa le pregunto con indiferencia a sus heridas

—No… Cryptian… bestia… una sola… entro… allí… —Su rostro miro la entrada abierta mientras formulaba palabras, su aliento cesa y sus ojos pierden color.

—Ha muerto

Confirmaron que el responsable de la masacre de la custodia no fue a manos de un típico monstruo, la amenaza catalogada como “bestia”, parecía tener el propósito de adentrarse a la mina, aniquilando en consecuencia a la custodia sin piedad.

—Sargento, ¿cuáles son sus órdenes? -Pregunto una subordinada a la de capa

—Ir por nuestra cuenta será un suicidio, terminaremos como este grupo, necesitamos refuerzos

Saco una pequeña pistola oculta de la cintura, cabo de madera y cañón de metal con una boca gruesa, con un selector en la parte trasera del cañón, tres opciones a elegir desde izquierda, arriba y derecha, eligiendo el de medio. Acto seguido apunto hacia el cielo y disparo una luz amarilla, su resplandor y color podían verse en toda la ciudad aun con plena luz del día, acto seguido tomo de sus pertenencias, una esfera de cristal que cabía en la palma de su mano con una luz sobrenatural flotante irradiando en su interior.

—¡Código amarillo!, ¡tenemos a una intrusa en la mina de cristales de Prama!, ¡posible amenaza de Categoría 3!, ¡necesito refuerzos de inmediato!

[–––––––]

La primera área en las minas de Vorgat, allí se encontraba una alta licántropa de 210 cm de altura, un pesado peto era su única pieza de armadura, el resto de su vestimenta era una tela marrón claro, con una larga cabellera rubia y una cicatriz de corte sobre su sien, portando su propio Zear en la forma de un brazalete. Nathia, la tercera integrante del trio de lobas de la “gran manada” de “Garras Avizores”.

Su agudizo sentido del olfato la llevo hasta a un charco de sangre, pero sus peores temores se confirmaron cuando cerca ubico dos brazos cercenados, oliendo la carne y sangre de las extremidades, reconoció a quien les pertenecía.

—Tanria, no lo lograste… -Pronuncio su nombre con pena —¿Cami? -Otro aroma fue captado —«Siento el aroma de Cami, pero también un segundo aparte, pero es tan débil que apenas lo noto, no importa, debo centrarme en el aroma de Cari»

El camino lo llevo a adentrarse a las profundidades de la mina, forzada a encontrarse con devora-piedras que le obstaculizaban, pero lejos de ser una amenaza, las criaturas eran meras insignificancia hacia su presencia. A pura fuerza física con apenas refuerzo mágico, era capaz de destrozar con sus propias manos de un solo golpe a cada monstruo que le bloqueara el paso.

Proyectiles de piedras le son arrojados en cantidad hacia ella, pero nada le hacían a su natural defensa reforzada, era como frijoles golpeando una pared de hierro, Nathian elevo un poco su Prama, atrapo dos piedras que le fue arrojada y las arrojo con devastadoras resultados, fue capaz de destrozar a varios con solo esas dos.

Los devora-piedra sintiendo el aura de esa loba, su considerable poder y sin capaz de infligirle el más mínimo daño, sienten ese instinto huir, ante lo que una presa parecía al principio, ahora es un potencial depredador para esos monstruos, la licántropa ignora a los Cryptian y sigue su camino.

[–––––––]

—Cari… tu tampoco lo lograste… carajo… carajo… ¡CARAJO! -Echado de rodillas golpeo con ira y frustración el suelo

Su hallazgo lo llevo a otra área minera abandonada como el resto, pero este mostraba señales de haber padecido recientemente algo de derrumbamiento causado anteriormente por una explosión, entre algunos escombros encontró sangre en cantidad y una extremidad cortada, una pierna. Su olfato le permitió reconocer a través de la carne y esencia vital derramada a quien le pertenecía.

Fueron años, un poco más de una década desde que las conocía, incontables fueron las luchas, festejos y experiencia carnales las compartidas junto a ellas con el pasar de los tiempos en la manada. Los lazos licántropos llevan a sentir la perdida de los de tu propia manada con tristeza, pero la muerte sus seres más cercanos sentimentalmente, era una sensación aún más desgarradora.

—Si tan solo hubiera estado junto a ustedes… ¡si tan solo hubiera estado aquí para luchar juntas…! -Rechinaba los dientes, derramando una lagrima de la impotencia y furia.

Su lamento es interrumpido con la llegada de un Cryptian desde un agujero del techo, un ser humanoide de tonalidad marrón oscura, con conjunto de tentáculos por brazos y piernas, el azote elemental de tierra.

—“Criatura avistada… Hembra licántropa” “potencial cosecha”

Tres criaturas le acompañan del mismo agujero del techo, el primero un formidable gólem de casi 12 metros de altura con dos huéspedes masculinos elfos desnudos adherido uno al lado del otro a su estructura rocosa, el segundo monstruo de roca poseía una elfa huésped y su aspecto era el de una araña con el tamaño de un elefante y el tercero era un cuadrúpedo con cabeza felina con el tamaño de un equino con su huésped pegada al vientre.

Todos compartían la misma característica de no poseer cuero cabelludo y globos oculares, raíces de color marrón arraigados en su cerebro y donde estaban sus ojos, como también sus manos y pies transmutados en más raíces que se extendían al resto del cuerpo tanto fuera como en su organismo. Los huéspedes masculinos se les fue extirpado sus genitales, para crear otro punto de raíces que conectaban hacia fuera y dentro de sus cuerpos.

—Monstruo, ¿fuiste tú el responsable?, ¿asesinaste… a mis compañeras?

El azote elemental ignora su interrogante, dándoles instrucciones telepáticas a sus esclavos monstruos, estos rodean a la licántropa. En rapidez, la monstruosidad de roca felino era el más veloz al ser el primero en posicionarse, le siguió después la araña y el gólem fue el último por su inmenso tamaño como peso en colocarse en su posición

—Atrapar… golpear… reducir…

—Destroza… acecha… caza…

—Aplasta… sufrir… agoniza…

Sus huéspedes pronunciaban palabras con una voz manipulada grave y de limitado vocabulario, el habla del monstruo gólem de dos huéspedes masculinos se pronunciaban a la vez como si fueran uno solo. Del vientre de las huéspedes femeninas se inflan cuando las raíces vierten poder mágico en sus vaginas, este se abre para expulsar rocas esféricas y luego cerrarse, las esferas eclosionan al instante creando pequeños vástagos a imagen de los monstruos.

Las huéspedes hembras poseían la capacidad de gestar vida y crear pequeños monstruos de manera instantánea, esto es producto de su aparato reproductor alterado por su amo, activándose con el poder mágico de las raíces. Su contraparte, los huéspedes elfos masculinos, en donde antes estaban sus testículos, fueron reemplazados por un núcleo palpitante esférico del tamaño de una manzana, sirviendo como potenciador para brindar mayor regeneración, control de poder mágico y permitiendo que la creación sea de mayor tamaño, al ser doble huésped que comparten una monstruosidad, dos núcleos suministraban más poder, siendo el más fuerte de los tres esclavos monstruos.

—No importa si no respondes, necesito desquitarme

Con un dedo la licántropa seco su ojo húmedo y se puso de pie, el brazalete de su muñeca reacciona transformándose en un arma, una espada colosal de 2 metros y un grosor ancho de 38 centímetros, los bordes de su hoja eran de un color rojo, su empuñadura tenía el aspecto de la boca de un monstruo de carácter reptilito con un rubí irradiante de poder mágico incrustado.

—«“Atacar e incapacitar”» -Fue la orden mental de su amo

Nathia golpea con la punta de su espada el suelo, toda la hoja se tiñe de rojo y chispas saltan de esta, antes de que siquiera alguno de los monstruos tomara la inactiva, un torbellino de fuego se manifiesta alrededor de la licántropa, alcanzando hasta el techo y las rocas productos de restos de escombros del derrumbamiento reciente, se derriten ante el calor convirtiéndose en un líquido ardiente naranja.

—“Mucho… fuego… quemar… demasiado…” -El azote elemental se cubría con sus tentáculos y lentamente retrocedía involuntariamente

Nathia empuña su espada con la derecha y la agita dando una vuelta entera, desatando el torbellino en una llamarada abrasadora que se extiende de forma circular a su alrededor hasta alcanzar gran parte de toda el área, todos los esclavos monstruos de roca y sus vástagos, quienes estaban envuelto en llamas, son alcanzados y abatidos.

Para cuando todo el fuego se disipo, solo quedo residuos de un intenso calor, las rocas derretidas se endurecen nuevamente, la posición de Nathia no mostraba signo de haber sido afectado por las llamas, al igual que ella misma, dejando en claro su dominio en dicho elemento.

—Fue demasiado rápido… -Lamento que el encuentro culminara en la brevedad mientras su gran espada retorna a su forma de brazalete.

Era la única presente allí, si quedo algo de sus enemigos, estaba entre los insignificantes restos de cenizas dispersas.

—Este olor… ¿de nuevo?

El aroma de Cari impregnaba el lugar, el azote elemental pese a la brevedad de su presencia, pudo sentir su hedor a tierra en su cuerpo como también es sus esclavos monstruos, aunque se mezclaba con el entorno, la licántropa capto un nuevo olor ajeno, o, mejor dicho, ya lo había sentido antes. Este olor fue el último en interactuar con el aroma de Cari, fue tal su desarrollado sentido del olfato, aun con todo el alrededor chamuscado, que llego a una conclusión.

—Hubo alguien más… un olor… nauseabundo… que asco… siento deseo de dejar de sentir esta peste, pero es una pista… ¿quién más estuvo aquí?, ¿podría ser…?

Concluyo que el azote elemental no fue quizás el responsable de la muerte de sus compañeras, pues ese mismo olor también lo sintió en otra parte, pero con menos intensidad.

—En donde encontré los restos de Tanria, esta peste también estaba allí, aunque muy débil para darle importancia, pero aquí puedo sentir ese hedor en mi nariz con tal desagradable fuerza… que me asquea a nivel fisiológico, ¿a que pertenece este aroma?, ¿era un Cryptian… o algo más?, un momento…

Tal era la fina destreza de su olfato, una habilidad tan desarrollada que era capaz de identificar por los olores, la cantidad de individuos en una habitación, e incluso en caso mas específicos, la procedencia de su raza.

—«Primero: el olor de la licantropía de Cari, segundo: el de los monstruos recientes, pero este tercer hedor… se siente como… ¿otro lobo?, no… solo emite un insignificante aroma a lobo… pero no es el de un Feranio con los que estoy familiarizado… es una mezcla menor de licántropo y… algo distinto a un Cryptian… no logro identificarlo, pero me es tan FAMILIAR»

Sus agudos oídos captan pisadas y voces provenientes del pasillo por el que había llegado, teniendo que ignorar el asunto del desagradable hedor enigmático y enfocándose en lo que se aproximaba desde tal dirección.

—¡Esta por aquí!

—¡El “magtiz” tiene su rastro!

—¡Avancen!, ¡deprisa!

Voces femeninas predominaban con pisadas de humanoides a dos pies y en menor medidas a animales cuadrúpedos, bestias domesticas utilizadas en caza y rastreo, estos últimos fueron capaces de rastrear el olor de Nathia y guiando a sus amos, hacia su posición.

—«La guardia de Vorgat»

Quedarse más tiempo ya no era seguro, aunque tuviera el nivel de Pramancia para enfrentar a los guardias que le superaban en número, llamar demasiado la atención negativamente con el asesinato en masa de figuras de autoridad, traería solo infamia a los “Garras Avizores”.

Tres caminos eran sus opciones para escoger en el área y escapar de la guardia, eligió a la brevedad y con refuerzo corporal, corrió velozmente huyendo por el pasillo.

[–––––––]

Del suelo surge con heridas graves de quemaduras y la mitad de su brazo derecho perdido, el azote elemental, antes de que la llamarada lograra alcanzarlo por completo, escapo bajo tierra, pero parte de las letales llamas consiguieron en parte filtrarse por su vía de escape y herirle.

Escapo hasta un lejano pasillo de las minas, casi más de la mitad de su cuerpo estaba quemado, costándole una extremidad, y sus piernas, aunque aún pegadas a la criatura, habían recibido casi gran porción de las quemaduras, dejándolas inutilizables, obligado a moverse a rastras.

—“Heridas… fatales… factor… autocuración… insuficiente…”

Deja de avanzar rindiéndose a sus lesiones y fatiga, sentía como el aliento de su vida mermaba a cada segundo, aceptando su cercanía con la muerte.

—Oh, pobre criatura, ¡mira cómo te han dejado!, ¡que terrible desgracia!, ¡un ser tan incomprendido dejado en desgracias a morir! -Una dramática voz masculina hablo

No sintió su presencia sino hasta oír su voz, desde del fondo del pasillo un muchacho se le apareció, vistiendo un inusual grueso abrigo hecho de plumajes negro, con pantalones y botas oscuras, su rostro estaba oculto por una máscara marrón de pico largo con dos cristales en la parte de sus ojos, su boca y manos eran la única parte de piel expuesta que podían vérsele.

El azote elemental sentía un intenso temor, su herido y debilitado cuerpo estaba vulnerable, ante un extraño que emanaba una considerable aura de Pramancia.

—Por favor, no me temas, por favor, déjame ayudarte, oh pobre criatura lastimada…

Se acerco con delicadeza y tomo su única mano con su derecha, el contacto hizo que el azote elemental despejara todo miedo o precaución a su presencia, sintiendo una calidez inundar su interior. Observo entonces como de la mano del enigmático hombre, poder mágico emano y el brazo perdido del monstruo empezó a regenerarse lentamente, como también sus quemaduras estaban siendo sanados.

—“¿Tu… curándome…?”

—Si, estoy curándote, mi querida criatura, poque yo soy un amigo

—“¿Amigo?”

—Siiiiii, yo soy un amigo, TU amigo

Una sonrisa emite su boca con el enseñar de sus dientes, confiable se veía ante los ojos del azote elemental, pero para otros, esa sonrisa acompañada de ojos que brillaban con un fucsia sobrenatural entre los cristales de la máscara, tenía un tinte diabólico

[CONTINUARA]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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