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Bestia de la Humanidad - Capítulo 31

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Capítulo 31: CAPITULO 31

AULLIDO 1: “Bienvenido a Uxile”

Una cama grande rechinando salvajemente en la oscuridad de una habitación, tres jóvenes elfos desnudos jadeando, uno de ellos era montado por una fornida mujer elfa de 185 cm de altura, que le superaba por una década o quizás aproximado en edad. Cicatrices en el pecho, estómago y espalda en la fémina, confirmaban junto a su físico marcado como alguien versado y un considerable historial como combatiente.

De los tres muchachos en su cama, dos de ellos exhaustos, con el tercer jadeando intensamente mientras su miembro viril era montado por la dominante elfa, con una de sus manos le pellizca un pezón, causando una electrizante sensación en el muchacho que le hace eyacular inmediatamente, siendo su falo devorado por toda esa intimidad femenina en un sentón al momento del clímax.

—Je, tu amigo de abajo es sincero con sus reacciones.

Podía sentir esa blanca esencia llenar su interior, en conjunto con su propia corrida, suspira con gozo mientras el joven elfo entre placer y cansancio, siendo lo segundo predominar, pide clemencia a la mujer.

—¿Eh?, también te das por vencido, que patético -Se levanto decepcionada de la cama

Busca en un cajón cercano, allí adentro se encontraba un pequeño frasco lleno de pastillas con letras en grande “anticonceptivo”, pero lo que su mano agarra de allí es un paquete de cigarrillos y un encendedor de gruesa carcasa encima del mueble, enciende uno para fumarlo con dichoso regocijo, exhala con placer mientras su entrepierna chorreaba restos de la blanca semilla del chico.

—Solo duraron 23 minutos, esperaba más de los tres cadetes con mejores resultados en las pruebas físicas, fue un matutino mediocre -Fue el veredicto de ella.

—comandante… lo hicimos casi toda la noche… -El elfo que había alcanzado el clímax argumento

—Oh, ¿quejas?, incluso tuvieron su lazo de tiempo para descansar, cuando se turnaron, aunque no quita el mérito que cuando los tres trabajan en equipo, destacaban bastante

Con cada exhalación, recordó esa lujuriosa noche, los tres jóvenes elfos, rebosantes de juventud y alcohol, llevados a las sábanas por esa fornida mujer, ninguno se resistió, de buenas ganas aceptaron, ya sea por las endorfinas del alcohol, la lujuria misma o la combinación de los dos factores.

Cada prenda removida mientras sus labios chocan, la piel expuesta de la mujer era lamida o besuqueado. En desnudez total, el juego previo continuo, su boca entrelazaba con la lengua de otro, mientras su entrepierna era lamida y manoseado por los demás jóvenes.

Cuando sus erecciones estaban firmes, la mujer fue directo por los tres, un orificio para cada uno, recostada en cuatro, tenía a uno debajo, otro por su retaguardia y al tercero en su frente, ninguno aflojo el ritmo, empujando su hombría, dejan escapar ese gemido con su blanca semilla descargar.

—Je, apenas es el calentamiento -Dijo la propia fémina limpiando sus labios.

Lograron otra ronda entre los tres, luego dos continuaron mientras uno tomaba un respiro, hasta cumplir tres veces ese ciclo, pero los siguientes fueron de a uno en uno, dos recobraban sus fuerzas mientras uno atendía a la fornida elfa, así fue por un estimado de casi 2 horas y media. Tanto su boca, como su vagina y ano, estaban impregnadas de la esencia masculina, los tres quedaron dormidos entre sábanas manchadas de fluidos en conjunto con sudor.

Fue que minutos antes del amanecer, esa dominante mujer despertó, y fue a “devorar” el escaso libido del trio de jóvenes elfos, cada uno sintió su despertar con su falo en alto, con la obligación de follar hasta saciarla a ella, no fue hasta el tercero en que la elfa también alcanzo su clímax. Comparado a la noche, que entre dos lograba alcanzar un orgasmo, pero ahora necesitara de los tres, la mujer reconoció el bajo desempeño de esos cadetes en el amanecer.

—Hay que trabajar más esa resistencia, je.

La puerta es golpeada, una voz femenina se oye del otro lado.

—¡comandante Erlevas Hogma!, ¡es urgente!

Sale de la habitación para dar con un salón espacioso con una mesa grande de escritorio y estanterías, allí se encontraba una puerta doble de madera en donde el otro lado una mujer tocaba con urgencia, al abrir se encontró con una guardia uniformada de capa y casco, quien al ver a la fornida mujer de 185 centímetros desnuda con su vagina aun goteando esencia masculina, no puede evitar ruborizarse y trata de voltear su vista a otro lado.

—Habla de una vez, viniste a mi despacho después de todo.

La puerta misma ponía sobre un cartel pegado, “despacho de la comandante de la guardia de Vorgat” con el nombre de “Erlevas Hogma” pronunciado abajo en mayúsculas.

—Mi-mi comandante, se ha disparado una bengala amarilla, ¡tenemos una alerta de una amenaza Categoría 3!

—Oh, justo lo que necesitaba -La comandante dejo salir una sonrisa satisfactoria.

[–––––––]

Una armadura ilustre de plata, con todo el grosor en su torso y hombreras que eran notables, portando prendas de protecciones más ligeras en brazos y piernas, su cabeza estaba libre de cascos por decisión personal, su muñeca derecha porta un brazalete, su Zear, y su cintura un arma de fuego personal imbuida en magia, aquello era el “uniforme” de trabajo de la comandante de la guardia de Vorgat.

[AZUL: Bajo control, zona segura]

[VERDE: Amenaza leve]

[AMARILLO: Amenaza moderada, petición de refuerzo en evaluación]

[ROJA: Amenaza total, todas las fuerzas necesitarías]

El sistema de bengalas se presentaba con cuatro colores, el azul era el único que indicaba una situación totalmente controlada y segura, llevando al resto indicar una escala de amenaza evaluable, del verde (menor) hasta el rojo (máxima). La comandante caminaba junto a la guardia que llego a su despacho que tenía el rango de sargento, poniéndola al tanto de la situación.

—Sargento, este intruso, ¿ha sido identificado?

—Por desgracia, no, mi comandante -Reporta con decepción —Pero grupos de rastreo y eliminación han sido enviados para localizar y destruir a la amenaza.

—Tsk… espere demasiado de una categoría 3 -Se queja con cierta decepción

—Mi comandante… perdone la intromisión a mi pregunta, pero la “Wachzer” Lathia Vox, ¿no está aquí en Vorgat?, podríamos pedirle su ayu…

—Ya no está aquí, tuvo ordenes de arriba, se marchó apenas anocheció por otros asuntos importantes -Contesto su superior —No podemos hacer que esta guardia quede en vergüenza y pedirle ayuda a los de afuera, debemos demostrar que podemos lidiar con nuestros propios problemas.

—E-entiendo, iré a comprobar cómo va la persecución del intruso

La sargento toma una esfera de cristal con una luz sobrenatural irradiando de su interior, empezó a comunicarse con el objeto mientras caminaba alejándose de la comandante.

—«Por el amor de Yahlioz, aun seguimos usando esos anticuados comunicadores “orbescox”» -Miro la esfera de cristal de la sargento —«¿Cuándo será que la alcaldesa se digne en actualizar nuestras redes de telecomunicación?»

En medio de sus quejas, una reflexión le llega repentinamente al oír el nombre de Lathia Vox, pues la comandante tuvo un último encuentro con ella antes de que se marchara, revelándole una información inaudita.

[–––––––]

[“X” horas atrás – Cerca del Anochecer]

En la entrada a Vorgat, un vehículo motorizado a vapor de aspecto de furgoneta gris estaba preparado afuera con un chofer propio, un transporte destinado para una elfa rubia de casi 2 metros de altura, una armadura con el emblema de un par de rosas sobre un escudo y espada, tenía heterocromía, un ojo color caoba y otro rojo. En su brazo izquierdo portaba un guantelete entero que recubría toda la extremidad, solo su torso y dicho brazo eran las únicas con protecciones, el resto usaba una gabardina roja y pantalones largos oscuro. Era la mismísima Vox Lathia.

—¿La “Caballera de Ultanaq” ya ha recibido nuevas órdenes?, sí que tienes una agenda atareada, apenas estuviste dos días aquí.

La comandante Erlevas Hogma llega a escena justo para despedirla, saluda informalmente a la elfa rubia con un fuerte apretón y un abrazo que culmina con una palmada en la espalda entre las dos.

—Jeje, ya sabes como son los mandamases, mis ordenes aquí han concluido deprisa y ahora me necesitan con urgencia en otros lados de Ultanaq -Contesto la elfa rubia.

—Tu repentina estancia aquí, y tu rápida marcha, se trata sobre esa amenaza de la que se habla últimamente, “el soberano”

—Así que las noticias volaron hasta aquí también.

Un nombre, un apodo o quizás un título, su solo pronunciamiento era el temor y desasosiego de muchos habitantes, una identidad recibida con recelo por las autoridades de la nación.

—Muchas aldeas y villas pequeñas fueron atacadas en estos dos meses, pero lo curioso es la manera en cómo lo hacen -Explica Lathia Vox —Lo primero que llama la atención es la falta de cualquier rastro de las personas que vivían allí o sus cadáveres, como si fuera un trabajo minucioso para borrar hasta la más insignificante evidencia de lo que fue de sus habitantes, lo único que dejan visible es la destrucción de propiedades y saqueo de bienes materiales de valor, esto llevo a confirmarse que estaban lo bastante organizados para tratarse de meros monstruos con un poco más de inteligencia al promedio -Relato haciendo una breve pausa —Empezamos a sospechar que es como si supieran en que puntos preciso atacar para no llamar atención indeseada, lejos de grandes fuerzas militares cercanas o de patrullas numerosas de las zonas, más ahora que ha aumentado con estos últimos acontecimientos, y se nota que utilizan el clima como lluvias fuertes a su favor, no hay ningún rastro por donde empezar para localizarlos o seguir sus huellas, pero lo que destacaba de todo esto, lo que llevo a que tuviera ese apodo…

Todas las zonas asaltadas, entre sus estructuras destruidas, entre todos los objetos de valor tomado y sus habitantes desaparecidos, un mensaje pintado de rojo estaba grabado en cada uno de ellos sobre una pared, “El soberano RECLAMARA”.

—Desde luego esto no es obra de Cryptian, no de monstruos ordinarios quizás, este “soberano” se dio un apodo a propósito, quiere que seamos consciente de su existencia, una amenaza con nombre que resuene, no es de extrañar que ya estén llegando a oídos de varios lugares en la nación, esa teniendo la atención que quería, ¿por qué?, quien sabe cuáles sean sus intenciones -Fue la evaluada opinión de la comandante de la guardia —¿Esos mensajes estaban escrito con sangre élfica o algún otro humanoide?

—No, lo analizaron y era pintura roja ordinaria, sin rastro de magia.

—Si que tienes muchos asuntos con los que “divertirte” ahí afuera, yo por mi parte seguiré aquí aburriéndome con mi típica labor de guardia cotidiana -Expreso la comandante entre suspiro.

—Jejeje… de hecho, las cosas aquí se pondrán interesante, una lastimas que tenga que irme, pues hice un “descubrimiento” en mi último día en Vorgat -Menciona la Caballera de Ultanaq con una picara sonrisa teniendo toda la atención de la comandante —Esto es algo que ya compartí con la alcaldesa, incluso lo hice con evidencia, así que antes de marcharme, te lo diré a ti también.

—Oh, ¿es información confidencial ultra secreta que solo los Wachzer tienen acceso?, ¿no te meterás en problemas por revelarlo?

—Tranquila, este descubrimiento es personal, solo lo saben YO misma, la alcaldesa y ahora tú también lo sabrás -Aseguro la elfa rubia.

La comandante lejos de mostrarse nerviosa ante tal descubrimiento de alguien importante, de una “Wachzer” cuyo título tiene un enorme peso en todo el país, se mostró emocionada y a la vez excitada. La elfa rubia acerca sus labios a uno de sus oídos y le susurra a un volumen en el que solo ella podría oír.

—Hay un humano aquí cerca

Cuando hizo esa revelación, el rostro de Erlevas se torna con una evidente seriedad, una reacción casi en shock, como si tratara de asimilar dicha noticia, la elfa rubia entre risas se marcha subiéndose a su vehículo motorizado y dando la orden a su chofer de acelerar. No le dijo una palabra más, solo esa última oración y se marchó lejos, sin explicación de cómo o donde estaba este humano y sin pruebas que respaldaran tal declaración, y aun así tal fue su impacto para la comandante de la guardia.

[–––––––]

[Presente]

—«Incluso después del polvo… no puedo olvidar lo que me dijo esa maldita de Vox, ¿y cómo podría?, que ingenua eres Hogma, sabes que ella no es de la que dirían semejante afirmación solo para joder»

Había tomado otro cigarro, algo que la propia comandante se tenía como algo prohibido, el fumar durante su jornada como protectora de Vorgat, pero ni el alcohol, el tabaco o el sexo podían alejarle o distraerle del bombazo contado por la Wachzer.

—«Un humano» -Dijo en sus pensamientos con una radiante expresión —«Este país lleva décadas sin ver a uno, y en Vorgat o sus alrededores, probablemente hay uno, que emocionante» -Sonríe con un aire perverso arrojando ese cigarro al suelo sin haberlo prendido, para aplastarlo.

[CONTINUARA]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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