Bestia de la Humanidad - Capítulo 35
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Capítulo 35: CAPITULO 35 [INICIO DEL AULLIDO 2]
AULLIDO 2: “Pasado Exterior”
Hace muy tiempo en la primera era, los licántropos vivían en el interior de bosques o dentro de cuevas, en comunidades denominadas manadas, con un estilo de vida nómadas centrados en la recolección y cacería, durmiendo mayormente en la intemperie o madrigueras improvisadas cuando el mal tiempo amerita, sus únicas estructuras construidos eran chozas de mala calidad hecha de hierbas o paja, y su herramienta principal son lanzas esculpidas con sus propias garras, los únicos vestigio de ropa en su forma eran cueros usados para cubrir sus partes íntimas, aunque otros preferirían estar en total desnudez con un exceso de pelaje para cubrir dichas partes.
Era una vida simple con necesidades básicas que se satisfacían, una manada podría albergar una comunidad de docenas o incluso más de 100 individuos, varias manadas podrían coexistir muy cerca en una región, pocas veces eran los enfrentamientos entre ellos, algunos preferirían el intercambio o trueque, más cuando los inviernos estaban se aproximaban.
Entonces un día la raza élfica llego a su hogar, organizados en formaciones de más de mil combatientes con la mayoría de mujeres en su fila, portando armaduras, espadas, escudos, lanzas, arcos, bastones y maquinarias de asedio, combinados con el conocimiento de la Pramancia y herrería arcana.
Los elfos catalogaron a la raza licántropa como “bestias salvajes” y emprendieron una feroz caza contra ellos, desatando masacres sistemáticas, torturas crueles a los heridos y no podía faltar los que eran dejados vivos para capturarlos y convertirse en mano de obra esclava, para trabajos pesados de minería, cantería y como mulas de cargas. Por supuesto, no faltaban aquellos con los fetiches de hacer uso de esclavos bestias masculinos para depravados propósitos de libertinaje.
Los licántropos no tardaron en organizarse y luchar, usando tácticas para asaltar coordinados como una manada, con sentidos y fuerzas superior a la biología élfica, mejor conocimiento del terreno y destacando en las confrontaciones nocturnas, los primeros contraataques contra grupos de docenas funcionaban, pero al enfrentarse contra centenares, la situación cambiaba.
La superioridad numérica de los elfos en conjunto con equipamiento producto de herrería arcana, tácticas coordinadas militares de formación, en conjunto con habilidosos Pramancer de apoyo y hechiceros de devastadores hechizos, dejaría en evidencia el estilo de lucha de los licántropos como inferior y obsoleto.
En general muchos de los licántropos luchaban con sus garras y colmillos, algunos hacían uso de lanzas ordinarias de madera como armas arrojadizas que fácilmente eran repelidos sin esfuerzo con escudo o armadura. La mayoría de los lobos con un deficiente entrenamiento como entendimientos limitados sobre sus capacidades de Pramancia, solo pocos le sacaban provecho a su talento mágico por mera intuición, mientras sus agresores tenían cientos de talentosos usuarios de la magia.
Por si fuera poco, los elfos habían descubierto que la plata era la debilidad natural de la raza licántropa, facilitando su lucha contra ellos, equipando a grupos especializados con armas de plata mágicos, tanto a distancia como cuerpo a cuerpo, pequeños escuadrones eran capaces de eliminar fácilmente a docenas.
Una civilización sofisticada con la tecnología y el conocimiento necesario, para explotar su propio talento de la Pramancia, era capaz de superar a esos feroces bestia que en términos biológicos eran más fuertes por naturaleza. Y para empeorar las cosas, no fue uno, sino varios imperios élficos que mostraron interés en apoderarse de las tierras de los lobos, sus recursos y esclavos potenciales para trabajos pesados.
Entonces un día, un escuadrón de tres docenas de cazadores de esclavos compuestos de fornidas elfas con armas de plata, acorralo en el interior de una cueva a una manada de 150 licántropos, la mayoría jóvenes, fácilmente serian sometidos, hasta que esa persona apareció. Sin un ápice de armadura, ni ropa, un hombre enigmático entro a la cueva, su única posesión era una espada manchada de sangre.
Los elfos se mostraron hostiles a su presencia, y este lucho en solitario contra ese escuadrón de caza esclavos, los licántropos observaron con asombro, como ese desnudo extraño, se encontraba tranquilo y sentado, bañado de la sangre de sus derrotados enemigos, los había aniquilado con rapidez y facilidad.
Todos los licántropos se mostraron nerviosos y asustados ante él, excepto una mujer loba, por su parte mostro interés acercándose sin dudar a ese desnudo hombre sentado y saludarle, sus miradas chocaron y al cabo de unos días, sus labios y cuerpos se entrelazaron, marcando una unión que dejaría su legado.
El espíritu lobo le otorgo la bendición de la licantropía al enigmático hombre, se erigió como el alfa no solo de esa manada, ya fuera con diplomacia o fuerza bruta, unió a varias comunidades como una sola. Les enseño a la raza licántropa el arte de moldear metales para crear herramientas, construir casas, utilizar un sistema de lengua, leyes, y por, sobre todo, la manera eficiente de hacer la guerra.
Esos lobos pronto aprendieron a manejar su Pramancia con nato talento, a descubrir la herrería arcana y crear sus propias armas mágicas, a levantar casas y murallas, diseñar sistema de desagüe y suministros de aguas, a cultivar y criar ganado, forjar una civilización propia, y ese hombre desnudo del principio, se convirtió en su líder, el rey lobo.
Todo el vasto territorio de los lobos, que habían sido conquistado por imperios élficos, fueron testigos del surgimiento de un nuevo imperio, esas “bestias salvajes” contratacaron, equipados con sus propias armaduras, armas, maquinaria de asedio y talentosos Pramancer, haciendo uso de tácticas militares combinadas con sus destrezas bestiales coordinadas como una manada.
Uno a por uno fueron derrotando a los invasores, recuperando todas sus tierras robadas, expandiendo su influencia y poderío, así se dio a conocer ante el mundo el imperio de “Arcadia”, el país primordial de los licántropos, fundado y gobernado por el linaje real del rey lobo, el “linaje Luperca”.
[–––––––]
—Y esa es la historia de como nuestros antepasados forjaron un imperio y dieron lugar a los licántropos civilizados que somos hoy en día.
Bajo la noche de un cielo estrellado, resaltando las tres lunas (violeta, azul y blanca), sentado sobre una gruesa rama de un árbol en el interior de un bosque, yacía una licántropa de camisas abotonada caoba, pantalones largo negro con un cinturón de varios bolsillos, zapatos marrones y un distinguido sombrero con un ala ancha levantada por detrás y puntiaguda por delante como el pico de un pájaro, decorado con una pluma tricolor. En sus manos tocaba un laúd, con su suelta cabellera negra reluciendo que hacía juego con su pelaje oscuro.
Sobre una avivada fogata le rodeaba un grupo, sentado con las piernas cruzadas y los puños juntos, en un estado de meditación con los ojos cerrado, una mujer loba de pelaje gris, un estimado de casi 40 años, busto plano, con una corta cabellera marrón, vistiendo un conjunto de ropa ligera de piel que cubría la parte superior del torso, cintura y en sus pies un par de sandalias, dejando al descubierto su vientre, y extremidades, para su intimidad utilizaba un taparrabo, y sus senos un pañuelo envuelto. A su lado tenía un par de guantes metálicos diseñados para cubrir el antebrazo y los nudillos con la última parte reforzada con más robuste para combate, dejando la palma al descubierto.
Cerca de un tronco caído, había un conjunto de ropa acumulada lo suficiente lejos de la fogata para no encenderse, camisas cortas y pantalones largos con zapatos de cuero como cordones, con un garrote grueso descomunal de 2 metros y medio, y un hacha pesada de casi 3 metros y cuchilla robusta, uno al lado del otro.
Sus propietarias eran dos fornidas lobas desnudas físicamente parecidas, tenían la misma proporción de altura de 210 centímetros, anatómicamente el mismo rostro, mismo estilo de cabellera con un pelaje grisáceo, lo único que las diferenciaba era el distinto color de cabello como vello púbico, mientras uno poseía de color negro, la restante era de café. Las dos con una mirada casi maniática, acosaban con lamidas en el cuello y pezones a un tembloroso elfo de casi en sus 30, el cual solo tenía puesto unos pantalones hecho jirones.
—Oigan, ¿acaso escucharon mi historia? -La licántropa del laúd pregunto con tan relajada voz —Anola en su meditación, obviamente lo hizo, su silencio me lo deja en claro, pero ustedes dos hermanas calenturientas lo dudo, si me refiero a ustedes, Cle y Ax.
—Te escuchamos, ya contaste esa historia como diez veces -Cle pronuncio
—El rey lobo, Arcadia, Luperca, bla bla bla… ¿no tienes un relato con más sangre y desnudos?, Liryn -Ax expreso por su parte pronunciando un nombre
Descansando de su viaje sobre la fogata se hallaba un grupo conformado por cuatro integrantes femeninos, todos de la raza licántropo, Anola (42 Años) quien meditaba, las hermanas Cle (pelinegra, 25 años) y Ax (Cabello café, 25 años) y Liryn (30 Años).
—Es importante mantenernos al tanto de nuestra historia, somos más que meras bestias, no debemos olvidarlo -Aseguro Liryn.
—Lo único que me importa en este momento, es quitarme las ganas -Articulo Cle toda excitada
—Si, que nos hayan emboscado esos bandidos fue bastante conveniente -Opino Ax
A pocos kilómetros del grupo, las salvajes criaturas del bosque se daban un festín con cuerpos frescos de mujeres de chalecos, capas, túnicas y botas, ropaje ideal para un camuflaje efectivo en zonas boscosas, restos de armas degastadas, sangre y fauna dañada ponía en evidencia un reciente combate.
—Es una suerte que tuvieran a dos lindos chicos con ellos
—Si, esperemos que este dure más que el anterior
Los ojos del tembloroso elfo lamido por las licántropas posaron sobre un árbol en concreto alejado de la fogata, avistando aun entre sombras el cadáver fresco de otro hombre élfico, este tenía heridas fatales de cortes como mordidas en su piel, la mandíbula descolocada, pelvis desgarra con su masculinidad irreconocible y su vientre abierto. Reconoció la identidad del difunto, era su amigo, perteneciente al mismo grupo de forajidos que asalto al grupo de las lobas, y lo llevo a la situación en la que se encontraba.
—¿Por qué creen que los prostíbulos o cualquier establecimiento de sexo tienen prohibido casi en su totalidad brindarles servicio a licántropas?, eso es porque como lobas nos dejamos llevar por nuestro “pasional” libido -Aclaro Liryn —El roce de piel con otro, el fluir de la bestia en la intimidad de la lujuria, no podemos controlar del todo esos impulsos salvajes, hacerlo con elfos o compañeros de contexturas endebles terminara por destrozarlo, o si tiene suerte, vivo pero MUY herido -Afirmo —Si no puedes conseguir a alguien resistente o que pueda curarse, solo queda satisfacernos entre nosotras como una manada, oh que inaudita carga, para saciar esta voluptuosidad carne.
Entre suplicas y lloriqueos, el elfo rogaba echando sus lágrimas al suelo.
—Por favor, piedad…
—Cállate, si vas a llorar, que sea cuando tenga esa verga dentro de mi -Manifestó la pelinegra con el arrancar de sus pantalones.
—¿Eh?, aun no la tiene dura, jeje… eso no es problema
La joven loba de cabellera café, metió dos de sus dedos gruesos en el recto del elfo, este sintiendo la profanación de su retaguardia, lagrimea con intensidad mientras su entrepierna reacciona con una inevitable erección.
—Jeje, los “dedos mágicos” nunca fallan
Las lamidas de las lobas pasaron a ser gruñidos, con el oírse de mordidas y gritos de sufrimiento del hombre elfo, la licántropa del instrumento tocaba alegremente su laúd relajada y Anola seguía en su meditación sin inmutarse de los sucesos a su alrededor.
[–––––––]
[X días después en el presente]
Shogg A. Reksew, despierta con una intensa exhalación entre los muertos, revelando unos ojos amarillentos de esclerótica oscura, al cerrarlos y volver a abrir, retornan a su color ordinario marrones.
—Lo recuerdo…
Su memoria no le fallo, fue “asesinado” por un poderoso orco, ubicado en lo que antes era el destruido campamento de la manada que lo había acogido, pero al abrir nuevamente sus ojos y ponerse de pie, ya no estaba en el bosque.
—Me tienes que estar jodiendo…
El escenario había cambiado totalmente encontrándose en el interior de una sala de algún edificio iluminado por focos que parpadeaban de una estructura modernizada, un tragaluz en el techo revelaba un mal tiempo nocturno de intensas lluvias y relámpagos. Una serie de cinco camillas estaban apiladas en una de las esquinas, con cadáveres envueltos en bolsas negras sobre tres de estas.
No había puertas, estaba sellado, pero si un cartel inmenso, el solo leerlo, hizo que Shogg sintiera tanto un escalofrió como disgusto, en letras grandes estaba escrito “Orfanato Reksew”.
—De todas las alucinaciones posible… ¿por qué específicamente este? -Se pregunto con un engorroso sentimiento.
Sangre emana sobrenaturalmente de las paredes justo debajo del cartel, formando un símbolo en forma de un pentagrama con un ojo en el centro, el ojo parpadea mostrando una pupila realista de hendidura vertical.
—¿¡Que mierda!? -Reacciona con asombro dando unos pasos hacia atrás.
De repente una de las bolsas negras de cadáveres comienza a agitarse, emitiendo gruñidos inhumanos, partiéndose para revelar un grotesco humanoide con aspecto de masa abultada que se pone de pie, su cabeza era la de una sanguijuela descomunal con una visible mandíbula dentadas en forma de sierra, y muy adentro se contemplaba un inquietante ojo sinestro de pupila hendidura vertical.
[CONTINUARA]
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