Biology War - Capítulo 110
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
110: Signal 109: Noche 110: Signal 109: Noche Haaaaaah… Conozco bien, esta oscuridad infinita, aun con cambios ligeros en el ambiente, no deja de ser un interminable lago, rodeado por un cielo nocturno, cuya única fuente de luz es aquella que nunca ha dejado de observarme en el horizonte.
Quizás este lugar sea la línea que separa la vida y la muerte, ya que a pesar de que mi rostro está sumergido en el agua junto a la mitad frontal de mi cuerpo, no tengo la sensación de estar ahogándome.
Aunque pensándolo bien, es bastante aterrador pensar que cada vez que vengo aquí, significa que he estado al borde de la muerte… Sí, es mejor seguir creyendo que es producto de mi problemática imaginación.
Reflexionando en lo que es diferente esta vez, no lo noté en un principio, pero las cintas negras que envuelven la mayor parte de mi cuerpo han dejado de retenerme.
No es como si hubiera dejado de sentir esa fuerte presión que podría romperme los huesos; sin embargo, puedo mover mi cuerpo con algo de esfuerzo.
—Ma… —Aca… —Des… —Ata… —Muer… —Ter… Esos molestos susurros… No se han detenido ni un solo segundo.
Aunque da igual, no es como si supiera la forma de detenerlos.
Mi mente está comenzando a aclararse y comienzo a recordar, lo que tengo que hacer, lo que debo hacer.
Hay algo que falta por hacerse, por ello no puedo continuar aquí.
Si puedo hacerlo, entonces me pondré de pie; si nada me lo impide, entonces avanzaré.
Tengo que volver porque lo haré.
Después de todo, no soportaría el no hacerlo.
Mi cuerpo se separa del agua oscura sobre el que reposaba, y poco a poco mis piernas, espalda y cuello se van irguiendo, para poder ver esa luz, mientras los susurros me rodean.
—… —Ah… Ryota ¿E-Estás bien?
Una voz opaca a todas las que estaba escuchando y la oscuridad se aclara, permitiéndome ver más lo que hay a mi alrededor.
—¿Eh?
¿Dónde?… Mis palabras no tardan en ser interrumpidas al darme cuenta de que estoy en el gimnasio.
Shigeru que estaba en cuclillas, se levanta repentinamente a mi lado, mientras que muestra una evidente expresión de preocupación.
—¿Te sientes mareado o algo así?
Deberías recostarte.
—¿Hum?
No, estoy bien, no te preocupes.
Me encuentro algo aturdido, pero realmente no siento ningún otro malestar.
—¿Qué?… ¿Qué fue lo que sucedió?
—Recibiste una fuerte descarga eléctrica de Tanaka y caíste al suelo inconsciente.
Ya llevabas varios minutos así hasta que te pusiste de pie repentinamente.
—¿En serio?… Puse mi mano cerca de mi mejilla y oreja, recordando el daño que recibí por ese dedo antes de que perdiera el conocimiento.
—¿Y dónde está?
—… Shigeru bajó su rostro ante mi pregunta y después dirigió una triste mirada, la cual seguí y fue cuando vi esa aterradora escena.
—Lo atravesé con mi espada y la electricidad hizo que esa cosa primero se hinchara, para después explotar y cubrir todo su cuerpo.
Desde entonces no ha parado de aferrarse a él con todas las fuerzas que le quedan.
—… Comencé a caminar hacia el montículo negro que se estaba desmoronando, similar a un castillo de arena, siendo arrasado por las olas.
—Yo… Iré por Sayaka… Giré mi vista hacia atrás por un momento.
Al verla de pie abrazando la funda de la catana de Shigeru, sentí un gran alivio, pero este no tardó en desaparecer cuando volví a mirar en dirección opuesta.
—… No pude evitar recordar a Chimera al presenciar la horrible masa deforme frente a mí.
Esta no dejaba de retorcerse sobre el cuerpo de Minato o quizás lo que alguna vez fue.
Ahora solamente quedaba su mano izquierda saliendo de entre el abominable fango.
—Por favor… Quise tomarla… Aferrarme a ella con la más mínima esperanza de poder rescatarlo de esa cosa, sin embargo, mi cuerpo no se movió con la velocidad que hubiera deseado y al final… Incluso sus dedos no tardaron en ser tragados… Devorados, como todos los demás.
Apreté mi mano que estaba extendida y después cayó por la fuerza de la gravedad.
—Lo siento… Lo siento… Lo siento tanto… Me quedé de pie frente a aquella palpitante sombra.
Sin poder hacer nada más que lamentarme, mientras que un sentimiento de frustración se apoderaba de mí.
Qué patético… No importa lo que haga, no importa cuánto me esfuerce, al final… Soy un inútil que no puede ayudar a quienes lo necesitan, no soy más que una máquina dedicada a exterminar estas cosas.
—¿Eh?
Una repentina sensación llamó mi atención, sacando mi mente de mis pensamientos recriminatorios.
Entonces, viendo ligeramente sobre mi hombro, pude notar una guadaña que lucía como una serpiente negra, mirando fijamente la criatura frente a mí, como si se tratara de una inocente presa.
—N-No espera… No lo hagas.
_ _ _ Un dron sobrevolaba el exterior del gimnasio.
A través de sus cámaras especializadas, no solo podía mostrar el interior del edificio a la persona que lo estaba controlando, también mostraba una serie de datos de la energía que emitían los seres dentro de ese lugar.
—Hmmm… —El nivel de voltaje de Eater están disminuyendo considerablemente.
No tardará mucho tiempo para que todas sus células mueran.
—Eso parece… La mujer y el hombre que estaban trajeados de negro observaron con atención la tablet que sostenía ella.
—Le daré la orden a los agentes de que ingresen y asistan a los chicos.
—Espera un momento.
Sekai no despega su mirada de la pantalla.
Mientras que el confundido pelirrojo ladeó su cabeza después de detener sus pasos.
—¿Jefa?
¿Qué sucede?
—No deberías movilizarlos aún, si es que no quieres causar varias bajas esta noche.
—No entiendo.
¿Por qué lo dice?
¿Eater no está muriendo?
Ella le entregó el dispositivo a su compañero y fijó su vista en dirección del gimnasio.
Se apartó del pelirrojo y puso su mano en la reja del portón, para después susurrar algo para sí misma.
—Veamos… ¿Cuál semilla logrará extender sus raíces en lo más profundo y germinará más rápido?
—¿Eh?
¿Cómo es posible?
El confuso Katsuo Asahi se dejó escuchar a las espaldas de ella.
—Pero si hace poco sus células estaban muriendo exponencialmente.
—No te equivoques, Asahi.
Eater aún se encuentra agonizando, pero puede que haya visto una oportunidad para salvar su vida en el último momento.
_ _ _ Ella se levantó de la cama, me mostró su espalda con indiferencia y comenzó a vestirse.
No sé por qué finge que tiene algo que hacer, no es como deba apurarse en irse.
Después de todo, le dijo a su esposo que estaría unos días con nuestros padres, a pesar de que sabía que ellos no estarían en casa durante una semana.
Es como si no hubiera cambiado nada desde ese entonces.
—¿Sabes algo?
Me he dado cuenta de que has crecido bastante.
De seguro has aprendido varias cosas por pasártela tonteando con todas esas chicas.
Ella giró su cuello para mirarme, aunque no sé si lo hacía de una manera despectiva o algo así.
Quizás, ¿esta zorra esté celosa?
—Pero, aún te falta crecer mucho más.
—¿Crecer en qué sentido?
¿Como tu esposo?
Bueno, disculpa que tu hermano menor no pueda satisfacerte tanto como él.
Puse mis manos detrás de mi cabeza y me quedé mirando al techo.
Escuché cómo ella se reía y me aguanté las ganas de echarla a patadas.
—No te equivoques.
Aunque pueda parecer imponente y sea un genio exitoso.
En la cama es cuando más se notan sus deficiencias.
No es más que un egoísta simplón.
Odio a esta persona con todo mi ser.
Cómo detesto que pueda hacerme sentir miserable y feliz con tanta facilidad.
—Entonces, ¿A qué te refieres con que me falta crecer?
¿Te refieres a que soy inmaduro?
Aunque no sé qué tiene que ver eso en esta situación.
—Pff… Ella cubrió su boca para evitar soltar una risa llena de burla.
Cuando pudo tranquilizarse, aún tenía una asquerosa sonrisa en su boca.
—Lo entenderás cuando seas adulto, puede que no lo notes ahora, pero aún sigues siendo un niño en muchos aspectos.
_ _ _ Mis pies provocaban quejidos en las tablas por cada paso que daba.
Avance por el pasillo que estaba pintado con la oscuridad de la noche, en dirección a la única habitación que aún permanecía iluminada en esta casa que tanto aborrecía.
Abrí la puerta corrediza y vi a las dos personas que más odiaba en este mundo.
—¿Hmmm?
¿Qué sucede?
¿No deberías estar estudiando?
Me recosté sobre el marco, respirando pesadamente, y sujeté mi brazo vendado con fuerza.
El hombre se quedó mirándome por unos instantes y después me dio la espalda, preparándose para acostarse en el futón.
Por otro lado, la mujer que estaba cepillándose el cabello no le dio mucha importancia a mi presencia.
—¿Duele?
Él me lo preguntó con un tono apático, sin demostrar ni un solo ápice de interés; más bien, tenía una ligera expresión de molestia.
—Sí… Mucho… —Entonces toma tus analgésicos y regresa a tu cuarto.
Ya has perdido mucho tiempo y pronto serán los exámenes de admisión de la universidad.
Sujete mi brazo con más fuerza.
Estaba por perder el control en cualquier momento.
—L-Los analgésicos no están funcionando… El dolor es demasiado… En ese momento, la mujer dejo su cepillo y me miro de reojo.
A simple vista podría decir que me tenía lástima, pero no la que tendría una madre normal hacia su hijo, sino como si estuviera a un animal herido e inútil.
El hombre suspiró y después me mostró su típico ceño fruncido.
—¿Podrías comportarte como un hombre de una buena vez?
Deja de quejarte de esa tontería, no es algo por lo que debas estar molestando.
—Pero… Pero esto… Me duele.
Duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele.
Entonces, mi brazo comienza a alterarse, los vendajes se desgarran y caen al suelo.
La mujer retrocede del susto.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAH!
—¿Qué…?
Mientras que él, ni siquiera pudo expresar su incertidumbre.
La habitación se manchó de un color carmesí que conozco muy bien.
El ruido de la carne y piel desgarrándose ya había cesado, los huesos habían dejado de crujir y yo estaba en el medio de este huracán.
—Hah… Hah… Hah… Cuando recuperé el aliento y vi las dos masas de carne frente a mí, me di cuenta de lo que había hecho.
—¿Q-Que he hecho?
¿Cómo voy a explicar esto si me descubren?
La gente nunca podría entenderlo, lo que fueron ellos, lo que me hicieron.
No podrían entenderme… Solo alguien que sea como yo podría… Una persona igual a mí… Ryota… Solo él puede entenderme.
En medio de la oscuridad, de esta infinita oscuridad.
Extiendo mi mano, hacía lo único que puedo hacer para tener un final feliz.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com