Biology War - Capítulo 2
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2: Signal 2: Análisis 2: Signal 2: Análisis Ryota Hanekawa, un chico de 17 años, se encuentra a un año de graduarse, mide 1,74 metros, su complexión es delgada, su cabello es de un tono blanco grisáceo, sus ojos son azules, sus rasgos son una combinación heredada de su padre de nacionalidad rusa y su madre la cual es japonesa.
La vida de este chico es relativamente normal, tiene una actitud madura, debido a su crianza prácticamente solitaria, esto debido a que su madre falleció al darlo a luz y su padre lo abandono cuando tenía solo 5 años, podría haberse considerado desaparecido, si no fuera por haber sido identificado algunos días después entre los difuntos de un accidente de avión, desde ese momento paso a estar a cargo de un amigo de su padre, al no tener ningún pariente cercano.
Esto, sin embargo, no afecto su vida social y pudo vivir su infancia como cualquier niño, es solo un chico normal que en este momento está por embarcarse en un giro de 180 grados a su cotidianidad.
—N-no entiendo que está…
sucediendo…
Me encuentro completamente estupefacto y mi mente está muy confundida, cuando intento procesar lo que está sucediendo escucho algunas personas, acercarse, ante eso me levanto del suelo y me alejo corriendo de la escena.
Aunque debería haber visto si el conductor está bien, pero con el golpe que tiene la delantera del camión no sé si haya podido sobrevivir, me encuentro demasiado asustado, solo corro hasta detenerme a una distancia considerable de donde estaba.
—P-por qué…
Intento recuperar el aliento, varias preguntas recorren mi mente, pero la que más destaca es el cómo logre salir ileso de esa situación, puede que estuviera distraído, pero el camión debía de andar a gran velocidad para que en serio no me percatara sino hasta que me golpeo, además…
—¡La mano!
Volteo a mirar sobre mi hombro y no hay rastro de aquel brazo negro proveniente de mi espalda, podría haber sido una ilusión, pero es posible que hubiera recibido el impacto, pero debe de estar hecho de un material muy duro para haberle causado ese destrozo al camión, y la mano parecía intacta, además como algo así pudo haber salido de mi espalda.
Me quito la chaqueta y me miro en un espejo que hay en un poste, pero mi camisa se encontraba intacta al igual que mi chaqueta, no había ningún destrozo en ellas, lo único que hago es causar más preguntas que respuestas, pero tal vez…
—¿Estoy soñando despierto?
Si eso es, puede que solo sea una sugestión de la pesadilla que tuve anoche, no hay forma de que un camión me haya chocado y este sin ningún rasguño, además una mano negra saliendo de mi espalda, eso es imposible je je…
Mi mente de alguna forma se convence de que no ha sucedido nada, forzosamente intento pensar que solo he soñado despierto, solo tengo que ignorarlo, si volviera a suceder algo así no tendría duda de que es real, pero de momento solo lo ignoraré, aunque el recuerdo persista.
Me pongo la chaqueta y prosigo mi destino, en el camino me repito algunas veces que lo que ha sucedido no es real, pero esto hace que deje de prestar atención a mi alrededor de nuevo hasta que una mano toca mi hombro y me quedo paralizado, puedo sentir que el tiempo transcurre más lento, no sé si voltearme, tengo miedo de lo que pueda ver esta vez.
—Buen día, Ryota.
Al escuchar esa voz me tranquilizo y volteo a mirar en la dirección donde proviene la voz.
—…
Shigeru.
Veo que no es ninguna extremidad oscura o el fantasma del conductor del camión, solo es Shigeru Ishida mi amigo de la infancia, compañero de clases desde la secundaria, miembro del club de kendo y claro también parte de la familia que dirige una gran empresa internacional, además de alguien que ha tenido ciertos problemas en la escuela debido a su alborotado cabello rubio y su insistencia en recoserse las mangas de la chaqueta hasta los codos, pero una buena persona a mi parecer.
—Vaya, estás pálido, ¿acaso te duele el estómago?
Dijo Shigeru riéndose un poco mientras yo lo miro con una mirada cansada.
—Estoy bien, solo que no dormí muy bien anoche.
Miro hacia el suelo, no puedo contarle lo que me sucedió hace unos momentos, ni siquiera yo sé si fue real y espero que no lo sea.
—Bueno, solo tienes que alimentarte bien en el descanso, eso te dará energía, aunque ¿no se te habrá vuelto a olvidar el almuerzo, cierto?
Me mira con una ceja levantada, a lo que yo solo miro a un lado, debido a que después de desayunar salí de inmediato de la casa, suspiro.
—Tranquilo, sabes que mi cocinero siempre hace comida de más para estos casos.
—No puedo creer que hayan ocurrido tantas veces para que haga eso.
Sonreímos los dos.
—Entremos entonces, no vas a romper tu puntualidad, ¿cierto?
Ríe y empieza a caminar, yo lo sigo, supongo que tiene razón, no debo distraerme más con eso.
—Si vinieras en tu automóvil tendrías mejor puntualidad.
—Es aburrido, prefiero recibir aire fresco y estirar las piernas.
Tenemos una conversación normal llegando a la escuela, de alguna forma logro olvidarme un poco de lo que sucedió, aunque todavía quedan vestigios rondando en mi cabeza, espero que no quede como un trauma.
Entramos a la escuela y en la entrada del aula nos separamos.
—Entra tu primero, tengo que hacer unas cosas del club en la sala del consejo.
—De acuerdo, aunque no te distraigas, los profesores ya se están cansando de que interrumpas sus clases a la mitad.
—Si tranquilo.
Se aleja y yo me dispongo a entrar.
—Oh Ryota que bueno que te encuentro.
Miro en dirección de la voz y resulta ser el capitán del equipo de baloncesto, un compañero de un aula diferente, un as en su deporte y alguien considerado apuesto, con sus ojos marrones y su cabellera negra, es un imán para las chicas, pero su afición deportiva se ha reducido debido a una fractura en su brazo derecho, a pesar de que ya le retiraron el yeso aún lo tiene vendado hasta la punta de los dedos.
—Tanaka ¿viene a intentar reclutarme de nuevo?
—Ya deja las formalidades, llámame Minato y no, esta vez te salvas, pero de todas maneras quería pedirte un favor.
Lo miro, esta vez me salvé, ¿eh?
Es raro ya que solo porque sé jugar un poco al baloncesto ha intentado convencerme de que me una al equipo casi todos los días, pero no es algo que me guste mucho, aun así, les ayudo con algunas cosas de vez en cuando.
—¿De qué se trata?
—¿Podrías ayudarme a entrenar a unos novatos recién unidos al equipo después de clases?
—Mmmm bueno, si no intenta hacer que me una después de eso está bien.
—Gracias eres un buen compañero Ryota, bueno no te entretengo más, nos vemos.
Sigue su camino, y yo lo observo irse, es una persona agradable y responsable, siempre se preocupa por el club, aunque últimamente está más decaído, tal vez se deba a que no puede jugar por su lesión, después de eso, abro la puerta del aula e ingreso en ella.
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