Biology War - Capítulo 36
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36: Signal 36: Estruendo 36: Signal 36: Estruendo —Ah… Me duele la cabeza.
Fue lo primero que pensé al abrir los ojos.
—Por fin… Despertaste… Sigo la voz de la persona que me habla, es el señor Asahi estaba agachado frente a mi cuerpo en el suelo, mientras que observaba a sus espaldas con atención.
—Sí que tienes el sueño pesado.
Otra persona estaba recargando su pistola recostada en un árbol.
—Señorita Taneda… Me tomo unos instantes hasta que mi conciencia despertó completamente y me incorpore casi de inmediato.
—Agh… ¿Llevo inconsciente mucho tiempo?
—Desde que los encontré por lo menos unos 10 minutos, ¿Cuánto sería en total Asahi?
—Alrededor de media hora.
El señor Asahi parecía muy agotado, además de que su ropa estaba muy sucia y su cabellera pelirroja se encontraba alborotada.
—¿Dónde está la Monkey Family?
—No lo sabemos con certeza, pero estarán planeando algún ataque sorpresa, cuando me cruce con Asahi estaba huyendo de ellos contigo en su espalda, parece que los había enfurecido con granadas aturdidoras, lo bueno es que llegue justo a tiempo para derribar a uno de ellos.
—¿Lograste darle la cantidad de disparos correctos en el mismo lugar?
Ella sonríe y asiente prepotentemente.
—Aunque lo logro debido a que el individuo ensancho su pie antes de dar una patada.
—Entonces fue porque el blanco era de gran tamaño.
Supongo que no se les pasó por la mente que ella tuviera cierto nivel de puntería para poder lograr esa hazaña.
—Bueno, siguiendo los acontecimientos retrasamos al otro disparándole a algunas ramas de los árboles sobre las que saltaba y creando una nube de polvo por la cual pudimos escabullirnos.
—Ya veo… Se los agradezco por haber cargado conmigo todo este rato.
El señor Asahi asintió, mientras que la señorita Taneda sonreía.
—¿Y cuál es tu estado actual?
—Estoy algo adolorido, pero creo que me he recuperado de las heridas graves y parte del agotamiento.
—Entiendo, ¿Crees que eso será suficiente para derrotar a los dos restantes?
Respiro hondo, es verdad que le dije al señor Asahi que esperara a que recuperara el conocimiento, mi mente estaba difusa en esos momentos, pero estoy seguro de que por lo menos podré seguir hasta descubrir la verdad de ellos.
—No sé si pueda lograr derrotarlos, pero espero por lo menos encontrar al origen de ellos.
—Entiendo, en ese caso te apoyaremos como podamos, aún nos queda munición y un par de granadas aturdidoras, además de una explosiva.
—¿Por qué sola una explosiva?
Con varias podríamos enfrentarnos a ellos de una mejor manera.
Cuando le cuestiono aquello, ella recoge una hoja del suelo.
—Toma en cuenta el terreno en el que estamos, si lanzáramos demasiadas no solo podríamos causar un incendio forestal, sino también una avalancha de tierra.
—Cierto… lo lamento.
Empiezo a caminar en la dirección a la que el señor Asahi ha estado mirando todo este tiempo.
—Bueno, cuento con ustedes.
—Entendido.
—Vamos haya, Ryota, Asahi tengan cuidado.
Asiento y corro a través de la sombra de los árboles.
En el caso de que nos hayan continuado buscando no deberían estar muy lejos, de no ser así entonces habrá que volver a subir y encontrarlos por mí mismo.
—Nos mantendremos detrás de ti y vigilaremos los lados.
La señorita Taneda me hablo a través del audífono, ella debió traer uno también y como dice me vienen siguiendo, estamos en una especie de formación triangular, aunque el señor Asahi se encuentra más atrás, la verdad me preocupa un poco.
Volviendo a enfocarme en la búsqueda a lo lejos puedo ver algunas ramas en el suelo, debieron haber rodado desde más arriba o tal vez la persecución termino más cerca de lo que pensé.
—Señorita Taneda ¿Hace mucho que dejaron de perseguirlos?
—Poco tiempo antes de que te despertaras, cuando nos dimos cuenta los perdimos de vista, fue entonces que decidimos refugiarnos por un instante.
—En ese caso no tardaremos mucho en toparnos con ellos, a no ser que hayan decidido volver a su territorio.
Esto depende de que tan furiosos estén, con su estado actual y siendo conscientes de que posiblemente cualquiera de nosotros tres podamos acabar con uno de ellos, tendrían que incluso desechar sus ganas de vivir para decidir atacarnos hasta el final.
—¡Cuidado Ryota!
El sonido de varios disparos me sorprendió y retrocedí cuando las balas pasaron cerca de mis piernas, adelante de mí había uno de los cables negros tensado a unos pocos centímetros del suelo.
—Retrocede.
El señor Asahi me agarro desde atrás y me atrajo hacia él con fuerza, poco después de esta acción la cuerda se movió rápidamente hacia un lado, arrastrando consigo varios árboles con sus raíces arrancadas desde la tierra.
—Que… El suceso no terminó ahí, varias otras cuerdas empezaron a moverse y los árboles volaron de un lugar a otro por varios segundos hasta dejar un pequeño descampado.
Fui rescatado, por no estar sumamente atento pude haber recibido graves daños, pero no pensé que en este punto volverían a usar sus colas, creí que evitarían a toda costa usar ese punto débil ahora.
—Gracias.
—Parece que invirtieron bien su tiempo.
El señor Asahi frunce el ceño mientras mira detenidamente el lugar enfrente de él.
—Tal vez ahora se crean monos araña, para hacer una trampa de redes como esta alguna influencia debe haber.
En serio no sé qué están pensando ahora, la cantidad de cuerdas que se han revelado después de la pequeña deforestación que acaba de haber es incluso mayor a la del principio, lo único que se me viene a la mente es que verdaderamente nos mataran sin importar la manera.
—¿Cómo podría deshacer esto sin que se activara otra reacción en cadena?
Tal vez si corto la mayor cantidad que pueda en línea recta —Aún sería peligroso, fíjate bien en las cuerdas, están demasiado tensadas, incluso podrían estarlo más, pero lo han hecho en el punto exacto para que los árboles no sean arrancados o se rompan.
Hay demasiadas de ellas para que podamos cruzar sin activarlas.
—¿Qué podemos hacer?
—Asahi.
—Entendido.
La señorita Taneda da una señal y entonces se acerca a mí para halarme del brazo.
—Alejémonos rápido de aquí.
—¿Eh?
¿Qué van a hacer?
Volteo la mirada hacia el señor Asahi y logro ver que sostiene una granada ¿Acaso planea hacerlo explotar todo?
—Tú también aléjate, busca un buen ángulo y huye después de lanzarla, no te estoy ordenando ningún sacrificio —No planeaba hacerlo, pero creo que usted no se quedara a gusto con que reciba por lo menos unas heridas.
Él también se aleja con nosotros ¿En serio estaría dispuesto a exponerse a una explosión?
Sé que es algo parte de su trabajo, pero aun así que fortaleza mental tan increíble.
—Por aquí.
Saltamos sobre un pequeño barranco y nos acostamos sobre la tierra.
—Podría usar las manos para cubrirnos.
—Aunque hayas descansado, no creo que se hayan recuperado lo suficiente y además la explosión causaría daños en ellas.
—¡Aquí va!
El señor Asahi dio el aviso y poco después se ocultó a unos metros cerca de nosotros.
Logro protegerse justo unos instantes antes de la explosión, la cual causo que tierra y ramas volaran sobre nosotros seguida de una nube de polvo.
—Seamos cautelosos al salir.
Cuando todo pareció tranquilizarse volvimos a ascender con cuidado.
—No era lo ideal, pero logramos deshacernos de las trampas.
Casi toda la zona donde habían estado las cuerdas se convirtió en un descampado, sinceramente me da algo de vergüenza toda la desforestación que estamos causando.
—¿Continuamos subiendo?
—Sí, pero hay que tener cuidado, la tierra puede estar inestable.
El señor Asahi y yo asentimos en respuesta, luego nos movemos a través de los árboles caídos y rotos.
—Parece que las trampas al activarse lograron evitar que los árboles se incendiaran.
—Si y creo que no ha quedado ninguna de ellas, de momento no logro ver ninguna.
Ascendimos sin ningún problema, aunque había menos sombra por donde ocultarnos, no fue necesario, ya que no fuimos atacados en el trayecto.
—Oigan ¿Ese no es uno de ellos?
Después de unos minutos logramos encontrar a uno de los monos, pero este estaba inmóvil recostado sobre un árbol, casi pareciese un simple muñeco.
—No se mueve para nada.
—¿Creen que la explosión logro lastimarlo?
—No parece tener rasguño en su cuerpo, pero tal vez la desaparición de esas cuerdas, corto su suministro de energía.
Mientras la señorita Taneda y el señor Asahi estaban atentos a los alrededores, yo me acerque lentamente.
—Solo queda buscar al último que queda, en caso de que se encuentre en el mismo estado que este, entonces significaría que el verdadero cuerpo está en otro lugar.
—Así es, pero ¿Qué es lo que harás?
—Cortaré su cola de todas maneras e intentaré buscar su origen.
Aunque puede que termine encontrando la parte cortada en estado de desintegración… —Es verdad, ya hace tiempo que nos deshicimos de las trampas y aunque su cola tuviera gran extensión, las células de su cuerpo también deberían estar muriendo.
—¡Cuidado, el suelo!
El señor Asahi dio el aviso e incluso yo noté el temblor momentáneo antes de que dos grandes manos salieran de la tierra, aunque afortunadamente logré saltar hacia atrás.
—¿Eh?
El mono que hace poco parecía muerto se abalanzó hacia mí a través de las grandes extremidades.
—¡Corta su costado!
El señor Asahi me lo dijo mientras se acercaba hacia nosotros tomando algo de su cinturón, lo obedecí con un rápido impulso haciendo emerger la cola y como si un arpón la lance cerca de su abdomen causándole una rajadura.
—¡Toma!
Casi al mismo tiempo, el señor Asahi uso una pistola eléctrica, la cual disparo un par de cables a la zona del corte.
—¿Estás bien?
Mi cuerpo impulsado fue recibido por la señorita Taneda.
—Sí… Me quedo mirando completamente como los ojos del mono brillaban más que de costumbre y su rostro se empezó a agrietar, pero el mayor daño lo recibió el lugar donde la electricidad había sido disparada.
—No te quedes ahí, corta su cola.
El señor Asahi llamo mi atención y lo obedecí inmediatamente.
Cuando el cable fue cortado, el mono cayó muerto, esta vez de verdad.
—Ahora, el último que queda… Las manos habían vuelto a la tierra y estábamos atentos por si salía de otro lugar.
No nos hizo esperar mucho, debido a que salió disparado del suelo y se posó sobre la copa de un árbol con sus piernas hinchadas.
—¿Qué es lo que harás ahora?
Ambos apuntaron directamente a él, mientras que yo estuve en guardia para detener alguno de sus lanzamientos.
—¿Qué le está sucediendo?
No tarde en notar que su rostro se agrietó rápidamente y una especie de punta salió justo de en medio.
—Su rostro… Los pedazos cayeron al suelo y debajo de aquella máscara que todo este tiempo habían portado se lograba ver algo sumamente extraño.
—¿Un ojo?
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