Biology War - Capítulo 4
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4: Signal 4: Variación 4: Signal 4: Variación Salgo del aula junto a Shigeru y empezamos a caminar en dirección a los clubes deportivos, cerca del gimnasio se encuentran los demás edificios, además de la pista de carreras que está al lado, mientras recorremos los terrenos de la escuela el tono anaranjado del atardecer pasa a través de las ventanas y nosotros dos conversamos un poco hasta el momento en el que nuestros caminos se dividen.
—Tienes que ir al gimnasio, ¿cierto?
—Sí, Tanaka me pidió que le ayudara con algo.
—Ese sujeto no se cansa, ¿no es así?
Shigeru hace cierta expresión de disgusto.
—¿No entiendo por qué te molesta tanto?
—Me parece que es un presumido y se le nota que se cree mejor que los demás.
Chasquea la lengua.
—Jaja solo dices eso porque te gano en el último festival deportivo.
—Claro que no, él no me ganó, solo que ese día me dolía el estómago.
Él se cruza de brazos a lo que yo reí un poco más, pero al parar me dispongo a irme.
—Bueno, nos vemos después, por lo menos intenta llegar temprano al club.
—Y dale con eso, no soy tan tardado.
—Como digas.
Digo eso ya alejándome de él, hace tiempo que soy amigo de Shigeru, nos conocimos de niños él es un huérfano al igual que yo, sus padres murieron en el mismo accidente que en el mío y nos encontramos en el conmemoratorio de su fallecimiento, yo me encontraba deprimido, más que todo por quedarme solo que por mi padre, la verdad nunca fuimos muy unidos, pero él a pesar de eso intento animarme aunque yo nunca le dije la verdad sobre el motivo de mi tristeza, pero supongo que admire su fortaleza para seguir adelante y supongo que yo solo lo seguí.
A diferencia de mí, él aún tiene a su hermano mayor, siempre fueron unidos y cuidaban el uno del otro, debo decir que les tengo un poco de envidia, pero de todas maneras él es una gran persona también, Satoru Ishida, actual presidente de las empresas Ishida, es alguien impresionante y siempre me ha tratado como alguien de la familia, los hermanos Ishida, no sé qué hubiera hecho sin ellos.
Después de cierto tiempo llego al gimnasio e ingreso en él.
—Buenas tardes.
Saludo a los miembros del club.
—Oh Hanekawa ¿el capitán por fin lo convenció de unirse?
Uno de los miembros se me acerca y yo niego con la cabeza a su pregunta.
—No, solo me pidió que les ayudara un poco con el entrenamiento.
—Ya veo, bueno, muchas gracias y perdón por las molestias del capitán, pero es que, ya que es su último año y antes de irse quiere ganar el campeonato, además usted es muy bueno, la verdad no sé por qué no quiere entrar al equipo.
—Bueno, si te digo la verdad estuve en el equipo de baloncesto de la secundaria, pero no quise ingresar al de preparatoria, supongo que porque le perdí el interés.
Además de esa escusa, otra razón sería que mi vista se ha deteriorado un poco, no es un gran problema, pero a la hora de hacer deporte si se me dificulta un poco si me sobre esfuerzo.
—A todo esto, ¿dónde está Tanaka?
—El capitán tuvo que salir, así que nos dejó el calentamiento a nosotros.
—Ya veo, bueno, tampoco es que pueda jugar mucho en este momento, ¿y cómo va su lesión?
—Pues parece que mejor, como ya sabrá, le han retirado el yeso, pero aún mantiene el brazo vendado, él dice que sus huesos aún no se han acomodado del todo.
—Debe ser algo en serio, grave, a todo esto, ¿qué fue lo que le sucedió?
Esa es una pregunta que ha rondado en mi cabeza, pero no he podido preguntarle a él directamente.
—Parece ser que un auto lo embistió fuertemente, varias de sus costillas se rompieron, pero el que mayor daño recibió fue su brazo izquierdo.
Al escuchar la historia me hace recordar al camión atropellándome y la mano negra protegiéndome del impacto, lo cual hace que empiece a dolerme la cabeza, es solo mi imaginación no sucedió, no sucedió, repito esas palabras varias veces en mi mente.
—¿Está bien?
El chico dice eso al ver mi cara, supongo que debí poner una expresión de dolor que llamo su atención, logro tranquilizarme y recuperar mi compostura.
—No te preocupes, solo fue una pequeña jaqueca, tal vez si me estiro un poco se me pase.
—Entonces, ¿va a practicar con nosotros?
—Un poco de ejercicio no me hará daño, además ya le prometí a Tanaka que les ayudaría.
Me quito la chaqueta y la corbata, entonces empiezo a jugar con el club, paso varias horas en el gimnasio ayudando a entrenar a los recién llegados, aunque logro notar que mi cuerpo se siente un poco más ligero y no sé cómo, pero parece ser que he ganado más resistencia a la fatiga, esto hace que dude más de lo del camión, si eso fuera real no creo que hubiera podido jugar con este ánimo.
Al anochecer ayudo a guardar las cosas y me despido de todos.
—Vaya Hanekawa usted es increíble, creo que puede llegar a ser mejor que el capitán.
—Eso es cierto, no parece que haya dejado de jugar desde la secundaria.
Dos chicos se acercan a mí y sus palabras hacen que me avergüence un poco, pienso que están exagerando.
—No creo que sea tanto así, Tanaka en buena forma es capaz de derrotarme fácilmente.
Lo que digo es en serio, antes de que se fracturara el brazo diría que su nivel era uno muy elevado, estoy seguro de que él podría llegar a ser un profesional, siempre y cuando lo de su brazo no le afecte mucho.
—Bueno nos vemos.
Tomo mis cosas y salgo del gimnasio, la verdad el tiempo se fue volando, pero me la pasé bien, esto hizo que todo antes de llegar a la escuela sea todo un sueño, y estoy a gusto con ello, creo que solo dejaré de pensar en ello hasta que no lo recuerde por completo.
Salgo de los terrenos de la escuela, supongo que Shigeru ya se habrá ido a casa, así que yo haré lo mismo, después de un rato de caminata paso por el mismo sitio de esta mañana y con algo de miedo camino más rápido para alejarme de ahí, pero aun así miro de reojo y me doy cuenta de que no hay nada, con eso, suspiro y siento que me libero de un gran peso, vez Ryota no tenías que echarle tantas vueltas a eso, la mente puede llegar a jugarte juegos muy pesados.
Camino más tranquilo hasta percatarme de algo, más adelantarte notaba una figura cerca de un poste de luz, cuando me acerque más logre darme cuenta de que se trataba de un gato, parecía estar mirando algo en dirección a la nada, al estar detrás de él decido agacharme y verlo mejor, parece que tiene un collar, así que alguien debe estarlo buscando.
—¿Estás perdido?
Debería tratar de ayudarlo, debido a lo de las desapariciones de mascotas y eso.
—Tranquilo, no te haré daño.
Es tiendo mi mano para intentar tocarlo y él se da la vuelta.
—¿Maaauuu?
Parece que su maullido es de dolor, tal vez está lastimado, cuando por fin le veo el rostro no puedo reaccionar a lo que veo, me quedo completamente de piedra, no puedo creer lo que veo.
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